lunes, 4 de junio de 2012

Credo y Peticiones


EL CREDO
LAS PETICIONES (ORACIÓN DE LOS FIELES)
El “Credo” es la explicitación o confesión de los principios básicos de nuestra fe.  Se reserva a DOMINGOS y SOLEMNIDADES. Hay normalmente dos formulaciones. Un es la apostólica que simplemente enumera los artículos básicos y substanciales. Otra, que procede de uno de los primeros Concilios Ecuménicos de la historia de la Iglesia –símbolo Niceno- explicita más detalladamente y responde a las necesidades que van produciéndose por razón de movimientos erróneos en sectores de la Iglesia, a medida que se extiende.  Otra formulación del Credo es pascual y se utiliza específicamente en Resurrección (Vigilia Pascual) y en administración de algún Sacramento (Bautismo).  Otro “Credo” muchísimo más amplio y explicativo lo hizo Pablo VI, con una necesidad de explicitar la identificación de la Iglesia Católica ante las muchas intentonas de desvirtuar el mensaje cristiano.
El Credo responde a las Lecturas por cuanto que expresamos que esa Palabra de Dios ES NUESTRA FE.

LAS PETICIONES, u Oración de los Fieles
Están situadas en este momento –tras las Lecturas- como una necesidad de pedir la fuerza de Dios para que seamos capaces de vivirla.  Somos muy conscientes de nuestra debilidad…, de la exigencia que encierra el ser cristiano en obediencia a Dios, que recurrimos al gran resorte que nos ofreció Jesucristo: Pedid y recibiréis, a sabiendas de que siembre recibiremos Espíritu Santo. Lo cual quiere decir que unas Peticiones bien estructuradas, deben ir derechamente al tema de las Lecturas: a lo que allí se nos ha enseñado y se nos ha pedido como respuesta a la Palabra de Dios.
No niega que haya otras intenciones más particulares. Pero he subrayado el “otras” porque no es acertado saltar desde la Palabra de Dios, que nos está pidiendo respuesta, a un conjunto de peticiones tan personales y particulares que parece que hemos venido a la “ventanilla” a hacer solicitud de “nuestras cosas”. Algo así como decir: “ahora es la mía”·  Y dejando a un lado la llamada de Dios a través de las Lecturas, vengo yo con mi retahíla de peticiones personales, familiares, etc.  No era ese el intento del que estructuró ese modo unitario y conjunto que es la Liturgia de la Misa, que leva un hilo conductor mucho más definido.
Hay que reconocer el poco acierto de los Libros de Peticiones, oficialmente aprobados, así como reconocer el mayor acierto del LIBRO DE LA SEDE en los tiempos litúrgicos específicos de Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Resurrección, que van correspondiéndose en las peticiones con el tema de las Lecturas que se han proclamado.  Eso es lo pedagógico, lo acertado, lo que traduce la razón de las peticiones en este momento de la celebración.

LITURGIA DEL DÍA
Bello comienzo de la 2ª carta de San Pedro. Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor. Su poder nos ha llamado a la posibilidad de conocerlo y a poseer bienes que nos ayuden a escapar de la corrupción. Por ello, poned vuestro empeño en añadir fe, honradez, buen criterio, dominio propio, constancia, piedad, cariño de hermanos y amor.
El Evangelio, una de las parábolas más incisivas de Jesús. Directamente dirigida a los sacerdotes del Templo y a los fariseos, en la práctica nos concierne a todos:  El Señor nos está recordando cada vez que tenemos que rendir buenos frutos…, que no somos dueños sino “alquilados”. Que no podemos manejar a nuestro antojo los dones que nos ha dejado “en arrendamiento” el Señor, porque un día puede producirse el desahucio.   Lo típico “fariseo” fue querer vengarse echándole mano para apartarlo de en medio.  La gran lección es que el día que Jesús advierte, lo único honrado es poner pie en pared y buscar el remedio.

1 comentario:

  1. 1. Cuando estoy en la parte de la oración de los fieles, ¿estoy concentrado, y contesto desde el corazón y el alma, haciendo mía la petición, o simplemente contesto "Te rogamos oyenos", como si la oración consistiera en repetir la frase "Te rogamos oyenos" como si fuera un mantra?

    2. Cuando la persona que lee la oración de los fieles desde el lugar correspondiente, lo hace con la intención de hacer la oración, o sólo porque toca y simplemente se lee como el que lee un libro?

    3. Si los fieles no oyen bien, o el lector no lee bien, la oración se pierde en el aire, porque el que escucha contesta sin haber oído lo que se pide.

    4. ¿Por qué no habrá un espacio de tiempo para que los fieles hagan oración de petición personal en silencio o en voz alta en este punto de la Misa?

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