Liturgia
Un mismo hecho con dos finales muy diferentes. Se trata de un pagano,
Naamán, general sirio (2Reg 5, 1-15), enfermo de lepra, al que le hablan de que
en Israel le puede curar un profeta. Él lo comunica al rey y el rey le envía a
rey de Israel. No era el rey de Israel quien podía curarlo y finalmente acaba
yendo al profeta Eliseo. Espera que Eliseo salga y le imponga las manos… Pero
Eliseo le envía a un criado que le comunica que el remedio es ir a bañase en el
Jordán. Naamán se irrita de que no ha
salido el profeta y decide marcharse a su tierra, pero sus compañeros les
persuaden de que es muy fácil lo que le han mandado hacer. Y lo hace. Se convierte (se hace un nudo en sus
amor propio y sigue las instrucciones…, ¡y queda curado! La conversión de
Naamán le ha traído salud, y acaba reconociendo al Dios de Israel.
Jesús cuenta este caso en la sinagoga de su pueblo Nazaret
y los paisanos lo toman a mal y quieren hasta quitarle la vida (Lc 4,24-30).
Donde tenían su salvación, ellos rompen por la calle de en medio y, lejos de
convertirse, pretenden acabar con el mensajero. No hay conversión y se quedan
sin Jesús, que se aleja de allí.
Dos situaciones que nos pone delante la cuaresma. ¿Cuál es
la nuestra?
PASIÓN DE JESÚS
¿Qué es verdad?, fue la palabra que puso a Pilato fuera de
órbita: ¿la verdad e Jesús, la de los sacerdotes? Y en resumidas cuentas, ¿qué
es verdad en la vida? Pilato no creía en la verdad. Para él “verdad” era la
utilidad de cada día, la ventaja política, el nadar a dos aguas para no
comprometerse, el saber salirse a tiempo de los líos para que no le cojan los
dedos… Y “verdad” era para él que Jesús podría ser más o menos iluso, pero que
una causa de muerte no había allí, ni de lejos. Y así dejó a Jesús con la
palabra en la boca y él salió afuera para decirle a los sacerdotes que él no
hallaba causa alguna de muerte.
Más insistieron los sacerdotes y ancianos, acusando a Jesús
de alterador del orden, empezando desde Galilea. Preguntó Pilato
a Jesús si tenía algo que objetar, pero Jesús no respondió palabra. Estaba
visto que LA VERDAD no interesaba, y él
no dijo ya nada en medio de las acusaciones que le hacían. Y ahí entra la falta
de verdad que hay en Pilato, quien en vez de liberar al acusado, opta por declinar
su responsabilidad y enviarlo a Herodes. Mataba dos pájaros de un tiro, porque
de una parte se quitaba de encima la causa de Jesús, que le complicaba, y de la
otra tenía un gesto de deferencia con Herodes, hasta hoy enemigo, y a quien le
brinda este gesto de confianza.
Podían ser cerca de las 8 de la mañana. Había que enviar
recado a Herodes, y Herodes tenía que levantar a toda su corte, a la que convocaba
a un espectáculo muy curioso porque lo que él iba a hacer era pedir un milagro
a Jesús. Herodes era un hombre sin personalidad, pendiente de la adulación y
los términos fáciles, que él resolvía de forma casi lúdica para su distracción,
gusto y diversión. Si ahora le mandaban a Jesús, él no iba a darse por aludido
de que Jesús le había tildado de “raposo”, y se iba a limitar a pasar un buen
rato viendo milagros como quien asiste a juegos de manos.
Cuando Herodes recibió a Jesús no hizo mayor caso a los
sacerdotes que venían a presentar la causa… Herodes optó por hablar mucho,
ofrecer a Jesús la oportunidad, halagarlo para confiarlo y que se sintiera
cómodo. Pero Jesús no levantó los ojos del suelo. Se aisló. Los sacerdotes
acusaban sin parar, en una insistencia que evitara cualquier volubilidad del
tetrarca.
Y Herodes, acostumbrado a salir airoso de cualquier situación
(y por otra parte humillado por el silencio de Jesús), considera que ese
acusado es tonto y no sabe aprovechar sus oportunidades como las que él le
hubiera ofrecido, y busca Herodes la diversión de sus cortesanos aduladores
mandando vestir a Jesús un manto brillante que manifieste que es un orate que
no ha sabido seguir el juego de quien podía salvarlo. Y lo remitió así, vestido
de forma llamativa y burlesca, a Pilato, cerrando así el capítulo de la amistad
renovada con el presidente.
A Jesús lo llevaban de nuevo a Pilato, y cada vez más
exacerbados los sacerdotes y los ancianos senadores del pueblo, a quienes se
les echaba el tiempo encima, porque entre unas cosas y otras se les había
subido el tiempo a la 9 de la mañana, sin que hubieran avanzado ni un palmo en
su deseo de recibir ya la autorización para la sentencia de muerte.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA (Continuación)
ResponderEliminar"NADA ES VERDADERAMENTE NUESTRO HASTA QUE LO COMPARTIMOS"
¿DÓNDE SE DEMUESTRA LA SOLIDARIDAD DE LOS CRISTIANOS CON LAS DE´MÁS PERSONAS?
Los cristianos se comprometen a favor de estructuras sociales justas. A ello pertenece el que todos los hombres tengan acceso a los bienes materiales y espirituales de esta tierra. Los cristianos también se preocupan de que se respete la dignidad del trabajo humano,a lo que corresponde un salario justo. También la transmisión de la fe es un acto de solidaridad con todos los hombres.
La solidaridad es el signo práctico en lo que se reconocen los cristianos. Pues ser solidario no es únicamente un mandato de la razón. Jesucristo, nuestro Señor, se ha identificado plenamente con los pobres y los más pequeños (Mt25,40). Negarles a ellos la solidaridad supondría rechazar a Cristo