MORIR PARA VIVIR
Este domingo va
enmarcado en el tema de un sacrificio salvador, una visión de que el mal no es
el protagonista, aunque siempre está ahí, mientras vivimos esta vida. Pero que al final acaba siendo un trampolín que desemboca a salvación
y liberación. El Servo sufriente de Isaías está triturado
por el sufrimiento porque ha ofrecido su vida como contrapeso por la maldad
que existe (y no “en el aire” como un ente anónimo. Sino en el egoísmo de cada
uno. El Siervo sufriente asume ese papel de expiación del pecado y su paga es
la liberación de una posteridad que ni
se determina en número, porque es inmensa
Y ese Siervo cargará con todo el veneno de los demás y aprenderá del
sufrimiento a libará ese néctar de vida que va a purificar a muchos.
Se queda un poco cojo este Evangelio porque empieza ya por la
petición de Juan y Santiago. Pero si hubiéramos tenido el párrafo inmediatamente
anterior, hubiéramos escuchado a Jesús que les advierte a sus apóstoles que caminan
a Jerusalén en esa etapa última de su recorrido, porque en Jerusalén lo van a
prender, condena y matar. Se correspondería con el anuncio de la primera
lectura, de ese Hijo del hombre que va a quedar triturad por el sufrimiento.
Y en ese contexto –y aunque parezca
mentira- Juan y Santiago se adelantan a pedirle a Jesús –y además,
incondicionalmente que les conceda ser los dos primeros magnates de ese reino
que va a fundar Jesús. Jesús les tiene
que decir que no saben lo que piden. Se lo podía haber dicho de otra manera, pero
optó por elevar el tono hacia otro modo muy distinto de planteamiento, que
volvía veladamente sobre el inicial de Jesús. ¿Podéis beber el cáliz que YO
voy a beber? Sin duda que ellos no se enteraron de nada de
lo que estaba proponiendo Jesús. Pero sí
quedaba claro una cosa: que Jesús les estaba invitando nuevamente a un seguir con Él en el modo de Él. Y aunque no entendían el fondo, sí entendían
la forma: CON ÉL. Y acabaron respondiendo:
PODEMOS.
El “Siervo triturado” acababa atrayendo y llevando a caminos de
salvación; otra salvación muy diferente de la que Juan y Pedro habían
planteado.
Y pensamos: ¡lo incoherentes que
fueron aquellos dos!... Pero los otros
diez estaban en la misma onda, y por eso se indignaron tanto, y tuvo Jesús que
volver a empezar, como tantas veces, y explicar que la misión del que vive el
Reino no es buscar ser servido sino servir…, hasta dar la vida. Ser realmente
misionero de un nuevo Reino, el de Jesús, que sufriendo libera a muchos.
Cuando celebramos hoy el DÍA
MUNDIAL DE LAS MISIONES en este año que la Iglesia nos propone a todos como año
de impulso en la fe, la 2ª lectura
exhorta –en su primera palabra- a mantenernos firmes en la fe. Que no
es simplemente a estarnos en lo que tenemos y ya profesamos, sino a un ahondar
en la mayor profundidad de una fe llena
de contenido vital, por el que no se nos quede en simple “mantener” lo que
ya tenemos. Nos exhorta a que no nos quedemos con los zapatos de los 15 años,
porque –aunque en el caso poco probable de que nos sirvieran cómodamente- ya se
han pasado de moda, y hasta dañan el pie.
Nos pone ante ese contenido esencial de la fe que es el sumo sacerdote
Jesús, que ha arrostrado las dificultades propias de toda vida humana –sólo con
la excepción del pecado- y que con ello ha podido levantarnos desde nuestra
postración.
Hoy, DOMUND, el tema de una fe que
hay que trasmitir y llevar y predicar en lugares lejanos, ya nos está llamando
a una forma práctica de vivir el Evangelio del día: estamos para servir…, y
nuestros hermanos (en condiciones mucho peores que la nuestra) necesitan ser
ayudados por quienes –mal que bien- nos desenvolvemos en un mundo mucho más
desarrollado cultural y socialmente.
Aunque ellos, con muchas menos posibilidades que nosotros, pueden darnos
muchas veces ejemplos de fe de muchos quilates.
Pero no tienen medios, y los misioneros seglares y sacerdotes y
Religiosas que dedicaron sus vidas a servir
como Jesús, están necesitados de que la otra sociedad más pudiente, les
ponga a disposición instrumentos para continuar esa misión.
Pero en un año como el que el Papa
nos pone por delante, de profundización y renovación de nuestra fe, ya hemos de
sentir nuestra exigencia de revisión y consolidación de nuestra propia fe, que
no se quede en los zapatos de los 15 años. Y un sentido misionero, de comunicación de
esta fe, hasta el punto de sentirnos constreñidos a ser mas eficientemente
testigos de la fe de Cristo y de la fe en Cristo. Si la COMUNIÓN tiene siempre un valor
esencial para dar contenido al DOMINGO, hoy le da una amplitud mucho mayor,
porque ya no es solamente que cada uno nos hemos de sentir transformados por
cada Comunión, sino que hoy obliga a hacerse comunicativos de la fe…, misioneros en nuestros ámbitos. Que hoy el mandato de Jesús a salir al mundo
a dar testimonio del Evangelio, se hace vivo en esa marcha EN PAZ que haremos
al acabar la celebración. Vamos como misioneros; no como personas ya
satisfechas de nuestra fe vivida aquí dentro, sino como acuciados a trasmitir –al
modo posible y prudente- que Cristo nos ha invitado a beber su cáliz, y que NOSOTROS PODEMOS.
Podemos y queremos así SERVIR, y ser trasmisores de la fe.
Dadas las circunstancias sociales, culturales, éticas y morales, ... hoy los que tenemos esa fe hemos de ser misioneros en nuestro entorno, pues aunque no carecemos de lo primordial a nivel físico como en otros lugares, donde la Iglesia a través de tantos misioneros/as está haciendo tanto bien a lo largo de tantos y tantos años, hay un vacío espiritual (yo diría existencial) en el que desde la ejemplaridad de la acción hemos de ser testimonios de fe en nuestros ambientes. En ocasiones, el seguimiento del Evangelio lleva implícito ese "beber del cáliz", es decir exigencia y renuncia, y no siempre es grato para seres débiles y frágiles que somos, pero cuando la fe está bien arraigada, aún con errores, caidas y debilidades... podemos caminar con y hacia el Señor. Mis oraciones y afecto en este día, a tantos misioneros y misioneras que viven su fe con los más necesitados, BIENAVENTURADOS ellos.
ResponderEliminarEn diversas ocasiones proclama Jesús que no vino a ser servido,sino a servir.Toda su vida fue un servicio a todos y su doctrina es una constante llamada a los hombres para que se olviden de sí mismos y darse a los demás.
ResponderEliminarLos cristianos que queremos imitar al Señor,hemos de disponernos para un servicio alegre a Dios y a los demás,sin esperar nada a cambio;servir incluso al que no agradece el servicio que se le presta.Muchos,esto no lo entenderán,pero nos basta saber que Cristo sí lo entiende y nos acoge entonces como verdaderos discípulos suyos.El"orgullo"del cristiano será precisamente éste:servir como el Maestro lo hizo.
¡Santiago!, ¡Juan!, ¿No creéis que sois un poco osados, pidiendo estar al lado del MAESTRO en su REINO? Quiero salir en vuestra defensa... ¿No sería el ardor de vuestro corazón, para estar toda la vida con ÉL?... Por algo, Jesús os llevó con Él para presenciar la resurrección de la hija de Jairo. Y al TABOR...transfigurado en su Gloria. También fuistéis testigos de su AGONIA en GETSEMANÍ... Y tú, Juan, esa misma Noche, habías escuchado los latidos de su CORAZÓN; y horas más tarde estuviste al pie de la CRUZ, hasta el FINAL...y JESÚS te confió a su MADRE...Vuestras vidas tuvieron un final muy diferebte. Santiago, por hablar de JESÚS, Herodes Agripa te mandó decapitar (en los años 43-44).Y tú, Juan, ignoramos cuando fuiste a reunirte co tu SEÑOR...que tus ojos sabían siempre reconocerlo.
ResponderEliminarServir a los demás. Es la actitud de servicio uno de los distintivos del discípulo de Cristo. Por sus frutos los conoceréis. En cambio es el querer ser servido por los demás, y el complacerse en ello, uno de los distintivos del anticristo, o de un alma que todavía no conoció el Evangelio.
ResponderEliminarLos hermanos se sirven unos a otros y se aman unos a otros, en eso conoce la gente que somos cristianos. ¿Veis las iglesias repletas de eso? ¿O se llenan más para celebrar momentos religiosos puntuales? Bienaventurados aquellos que si siguen el ejemplo de Jesús.
Yo creo firmemente que muchos se han quedado en el camino porque cuando se acercaron a los cristianos, tuvieron la mala pata de encontrarse con la actitud del anticristo dentro de las mismas casas y comunidades donde debía verse otra cosa. Y muchos anticristos han salido por el mundo, y salieron de nosotros, pero no eran de nosotros.
Salgo en defensa de los que se han alejado de la Iglesia, porque no vieron coherencia en nuestra vida, sin embargo a ellos les digo que Cristo no cambia, y que la esperanza sigue intacta, y que Cristo es el único que puede liberar al hombre de la esclavitud del pecado.
Al final es muy fácil todo. Si sirvo a los demás, estoy en Cristo. Si me sirvo a mi mismo estoy en el espíritu del anticristo.
Si lo que espero es encaramarme al puesto y estar a la izquierda o derecha del principal, tan cerca cerca que no le deje ni respirar, olvidándome de mis hermanos con tal de mantener la posición, yo se que eso no es lo que Dios quiere de mi. Si así fuera, haría un ejercicio espiritual, y me obligaría a mi mismo a alejarme hasta que conociera la verdadera humildad.
Lo más importante es que, gracias a Dios, no es nuestras opiniones lo que cuentan, sino la Palabra de Dios que no falla y es el camino para la salvación.
Demos gracias a Dios, que entregó a su Hijo Unigénito para que creyendo en el (adherise a El), tuvieramos la vida eterna.