Liturgia:
Culmina hoy el tema comenzado ayer
sobre Esteban. (Hech.7, 51.59): Esteban les expresa a los judíos de la sinagoga
de los Libertos que ellos se muestran rebeldes,
infieles de corazón y cerrados de oídos, porque teniendo a los profetas,
han actuado como sus antepasados, que acabaron matando a los enviados de Dios.
Y la realidad es que lo que hicieron sus padres con los profetas, ellos lo han
llevado a cabo con EL JUSTO, el anunciado por los profetas.
Ante tal afirmación, los judíos rechinaban de rabia. No
podían negar la muerte de Jesús, el Justo, y su odio se vuelve ahora contra
Esteban. Éste ve claramente que su suerte ya está echada, y fijando los ojos en
el cielo, expresa lo que en ese momento tiene como experiencia íntima: Veo el Cielo abierto, y al Hijo del hombre
de pie a la derecha de Dios.
Aquello no lo soportan ya; es visto como una doble
blasfemia: que Esteban está viendo el cielo…; que allí ve al Justo, que está a
la derecha de Dios. Y ya no aguantan más, Se abalanzan sobre el diacono, lo
arrastran fuera de la ciudad y le dan el castigo propio de los blasfemos: el
apedreamiento.
Estaba presente, guardando las ropas de los que tiraban las
piedras un joven llamado Saulo, que aprobaba la situación. Ya sabemos quién es el
tal Saulo de Tarso, y sabemos cómo luego se convirtió a la nueva fe que ahora
perseguía. Algo de lo que ve en Esteban pudo impactarle y, aunque de momento
está de parte de los que lo apedrean, un día será él un defensor profundo de la
nueva fe.
Esteban, a punto de morir, emula al Maestro y perdona a los
que le causan el tormento y la muerte: Señor
Jesús, no le tengas en cuenta este pecado…; recibe mi espíritu. Y así
expiró.
Quiero recalcar lo que decía ayer: todo comenzó con una
acusación falsa, con un linchamiento moral, con un querer quitárselo de delante
porque les estorbaba para mantener su supremacía. Y esto es cosa que debe
servirnos lo mismo para tener nosotros un cuidado muy fuerte de los comentarios
y juicios que emitimos sobre otros, como para saber entender los linchamientos
morales del politiqueo en el momento actual. Porque somos capaces de tomar
partido fácilmente sin tener las razones que nos aseguren que las informaciones
intencionadas de los medios de comunicación, son objetivas y verdaderas.
Tenemos que tener una prudencia muy fuerte para evitar lo que hoy se llama
“influencia mediatica”, pues esos medios de comunicación en manos de
determinados partidos, no tienen escrúpulos para atacar a una persona hasta
destruirla. Y ya ha habido víctimas mortales de esas verdaderas persecuciones.
Seamos equilibrados y sepamos razonar.
Jn.6,30-35: Llegamos al tema que San Juan ha buscado. Toda
la secuencia acabará con la afirmación de Jesús: Yo soy el pan de vida; el que
viene a mí, no pasará hambre y el que cree en mí, nunca tendrá sed.
Se ha llegado a través de una serie de preguntas de las
gentes y respuestas de Jesús que cada vez han profundizado más. Ayer acababa
con la afirmación de Jesús: La labor que
el Padre quiere es que creáis en el que él ha enviado. Hoy la gente
pretende ahondar y comprender: ¿Y qué
signo vemos que haces tú para que creamos en ti?
Y Jesús se va derecho al signo que él quiere dar: No fue Moisés quien os dio pan del cielo,
sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de
Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. Es evidente que la gente
no ha entendido mucho de esa afirmación. Aquí se repite lo ocurrido con la
samaritana: que la mujer no entendió nada de lo que Jesús le explicaba, pero
entendía que “no habría que venir al pozo a sacar el agua”. Y acabó, por
conveniencia, pidiendo que le diera de esa agua. Aquí pasa igual: no entienden
lo que Jesús dice pero vislumbran que es ventajoso: el pan que da vida al
mundo. Y acaban pidiendo que les dé de ese pan.
Aquí es donde quería llegar Jesús: a poder hablarles de
algo tan concreto como la afirmación de que Yo soy el pan de vida.
Todo esto va a ir teniendo un desarrollo en el que Jesús les presenta la
Eucaristía. A eso ha venido toda la secuencia que empezó con la multiplicación
de los panes. Aquellos panes eran mero signo. San Juan ha traído el discurso
hasta aquí para presentar a Jesús como el PAN DE VIDA, que se irá desarrollando
en días sucesivos.
"No podemos avanzar sin la ayuda del Señor..."El Hombre se enfrenta a una lucha sobrehumana en su caminar por el "desierto"hacia la Casa del Padre. Tiene que luchar consigo mismo a causa de su concupiscencia, de su naturaleza herida y tiene que vencer las tentaciones del Demonio que aprovechará cualquier situación para hacerle caer. No se puede avanzar sin la ayuda divina...Nuestro esfuerzo es imprescindible; pero siempre hay un plus que no depende de nosotros y que para el cristiano es Presencia de Dios...La Eucaristía es una buena ayuda, ¡imprescindible!
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