Liturgia
David había estado perseguido a muerte por Saúl, pero David le guardó
siempre un inmenso respeto al ungido del
Señor. David muestra una gran nobleza con el rey. Aparte de eso vive una
profunda amistad con Jonatán, el hijo de Saúl, y de hecho Jonatán se
comprometió ante su padre a favor de David. Hoy nos narra la lectura la muerte
de padre e hijo en una batalla y David se lamenta profundamente por los dos, e
incluso hace un elogio de Saúl. Por supuesto de Jonatán, como amigo fiel que se
ha comportado como un hermano. (2Sam 1, 1-4. 11-12. 19. 23-27)
El evangelio es muy breve. Mc 3,20-21 nos cuenta que Jesús
y los discípulos vuelven a Cafarnaúm: “a casa”. Y vienen tantas gentes que no les dejaban tiempo ni para comer. Cafarnaúm
está cerca de Nazaret y la noticia se corre de un sitio a otro.
Los familiares de Jesús no están de acuerdo con aquello,
bien fuere porque lo consideran un iluminado que se ha creído mesías, bien
porque les causa disgusto aquel trabajo constante que tenía. Y ellos han
pensado que la solución es quitarle aquello de la cabeza y entonces llevárselo
con ellos a Nazaret. Llegan a pensar que Jesús no está en sus cabales…, que ha
perdido el equilibrio mental para advertir en el tinglado que se ha metido. Y
entonces quieren apartarlo de aquella situación: Vinieron a llevárselo, así de decididamente.
Cómo se desenvolvió aquello no se nos cuenta. Lo que sí es
claro es que Jesus sigue en la brecha y que lo encontramos a renglón seguido en
esa interminable lucha con los doctores de la Ley. Para ellos Jesús no ha
perdido el juicio sino mucho peor: es que tiene dentro a Beelzebul.
La verdad es que era casi peor la “bondad” de sus parientes
porque ellos venían de buena fe, aunque estaban equivocados, y siempre es más
difícil actuar cuando los intentos vienen desde una apariencia de bondad. Los
fariseos y doctores van equivocados también pero con mala fe. Y de ellos es
mucho más fácil defenderse porque se les está viendo venir con esa dosis de
mala voluntad.
No deja de ser interesante pararse en una reflexión sobre
el caso, pues el engaño sutil es muy peligroso, y máxime cuando parece venir en
razón de una bondad. Es la advertencia que hace San Ignacio para discernir
cuándo el aparente espíritu bueno está siendo en realidad malo: se transfigura
en ángel de luz, en conveniencia, en prudencia…, pero realmente está engañando.
Por eso el Santo no se limita a captar un momento concreto de esa situación
sino que pide examinar todo el proceso. Cuando viene de Dios, comienzo, medio y
fin mantiene una línea recta que no se desvía del bien. Mientras que el engaño
que se solapa puede comenzar con apariencia de bueno, pero de pronto advierte
el individuo que la cosa no es tan clara.
Lo de los doctores de la Ley estaba tan claro que no había
ni que examinar. Pero lo de la familia era sutil, con apariencia de “caridad”
pero en el fondo llevando al mismo fin que los enemigos: apartar a Jesús de su
camino.
Por eso Jesús no se dejó caer en esa red y los familiares
se fueron como habían venido. Jesús estaba en su sano juicio y sabía muy bien
lo que estaba haciendo. Y continuó su labor.
He tratado el caso de una vocación religiosa de una gran
persona. El día que expresa su deseo, la madre llega a amenazar hasta con
quitarse la vida. Se hace el intento de la forma más suave, pero la presión
familiar se hace insostenible y la persona tiene que abandonar el camino
comenzado. No le he seguido la pista, pero no se me despinta que tal persona ha
tenido sobre sí esa nueva oculta amenaza de que un mal espíritu dio al traste
con una vocación de seguimiento el Señor, aunque se hubiera presentado con
color de amor maternal, que –en último caso- era un abierto egoísmo de posesión.
La madre se salió con la suya. ¿Con la suya o con la del espíritu malo que le
había dominado?
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÒLICA (Continuación)
ResponderEliminar"Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto".Es decir, tenemos que transformarnos en el camino hacia Dios. Con nuestras fuerzas humanas sòlo somos capaces de ello parcialmente. Dios apoya con su gracia las virtudes humanas, nos regala las virtudes teologales, con cuya ayuda alcanzamos con seguridad la luz y la cercanìa de Dios.
Debemos cultivarnos a nosotros mismos para poder practicar el bien con alegría y facilidad; a ello nos ayuda en primer tèrmino la fe en Dios, pero también el hecho de vivir las virtudes, es decir con la ayuda de Dios formemos en nosotros actitudes firmes, no nos entreguemos a ninguna pasión desordenada y orientemos las potencias de la razón y de la voluntad cada màs hacia el bien.
Las principales virtudes so :PRUDENCIA ,JUSTICIA, FORTALEZA Y TEMPLANZA.Êstas se llaman "cardinales".Se deriva este adjetivo cardinal del sustantivo latino "cardo " o "gozne",y se lles llama así porque de ellas depende las demás virtudes morales. Podríamos decir que contienen las semillas de las demás virtudes.Ejemplo: la virtud de la religión, que nos dispone a dar a Dios el culto debido, emana de la virtud de la JUSTICIA.
Continuarà
Jesús y sus discípulos se dedicaban en cuerpo y alma a hacer el bien y a atender a la gente, hasta el punto de que "no les dejan ni comer". Generosidad que no es bien entendida ni bien interpretada por su familia y quieren llevarse a Jesús por el "alboroto" que está despertando.Las objeciones a vivir el Evangelio pueden venir de nuestros amigos y de nuestra propia familia. Lo peor es cuando provienen de nosotros mismos que, por respetos humanos, no somos buenos proclamadores de la Palabra de Jesús...También pueden ser debidas a una mala interpretación de la actitud de quienes desean seguir fielmente a Jesús y, en vez de acercarnos para ver qué podemos aprender de ellos, nos ponemos muy tristes y nos alejamos de ellos y de Jesús.Jesús nos enseña a pasar de críticas y a trabajar por el Reino incondicionalmente.
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