Liturgia
Un lunes litúrgico un tanto complicado de comentar. Ezequiel (1, 2-5.
24-2, 1) es una revelación sublime que Dios hace al profeta. No hay mucho que
comentar porque toda la profecía es la descripción de esa manifestación que
recibió Ezequiel, quien con palabras y comparaciones humanas intenta expresar
esa inmensidad que le ha sido manifestada, ante la que acaba cayendo de bruces,
rostro a tierra, como la manifestación misma de Dios. El dato llamativo es el
final de esa revelación por la que Ezequiel ve sobresalir una figura como de hombre con un brillo de
electro. En la visión de cientos de años anteriores a la llegada del
Mesías, ya aparece la visión de ese “hombre nimbado de resplandor”.
Poco más puede decirse que no sea gozar de la descripción
que nos ha hecho el profeta de esa presencia de Dios que él ha tenido en una
inmensa visión.
El evangelio ha saltado una buena parte del capítulo 17, y
viene a los versículos 21 al 26, en los que Jesús repite su anuncio de la
pasión, que hace después de la transfiguración, de manera que aquel
deslumbrante hecho del Tabor queda enmarcado con dos anuncios de pasión, uno 8
días antes y otro 8 días después (aunque San Mateo no se mete en esa cronología.
Atravesaban Galilea cuando Jesús los sorprendió nuevamente
con ese anuncio: Al Hijo del hombre lo
van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer
día. Esta vez ninguno pretendió corregir a Jesús, porque tenían muy reciente
aquel momento en que Pedro recibió una reprimenda del Maestro. Pero no es que
se quedaron igual. Dice expresamente el evangelista que se pusieron muy tristes.
Quedaba poco para la Pascua. Era el momento en que los recaudadores
del tributo al templo empezaban a hacer la colecta. Y se presentaron a Simón
Pedro, en ausencia de Jesús, y le preguntaron si el Maestro pagaba el tributo.
Debía recordar Pedro al año anterior porque con toda seguridad respondió que sí
pagaba Jesús.
Luego se encuentran ya reunidos en la casa y Jesús
sorprende a Pedro con una pregunta como quien ha intuido la pregunta de los
recaudadores: ¿Qué te parece, Simón? Los
reyes del mundo ¿a quién le cobran los impuestos: a los hijos o a los extraños?
Y Pedro responde con toda seguridad que “a los extraños”. De hecho el que es “Hijo del hombre”, Mesías de Dios (Hijo
de Dios), no le tocaba pagar ningún tributo.
No obstante, para no dar escándalo a los recaudadores, va a
pagar. Pero no tenían dinero para ello. Y Jesús da una prueba de que es HIJO y
no extraño diciéndole a Pedro que eche el anzuelo en el Lago y que al primer
pez que pique le abra la boca porque llevará una moneda con valor para dos
tributos. La tomas y pagas por ti y por
mí.
No sé decir más. Me gustaría poder adentrarme en el hecho y
lo he intentado con el comentario que tengo a mi alcance. No me ha dado más
luz. Seguramente merecería la pena estudiarlo con más detenimiento y llegar más
al fondo de esa narración. Pero en las circunstancias en que hago mi comentario
diario no me es posible buscar ahora más profundidades. Lo que queda, a bote
pronto, son dos pensamientos: que el Hijo del hombre que va a padecer (y que
así lo ha anunciado ya dos veces), no padecerá por la fuerza de los hombres,
pues poderes tiene para esquivarlos, lo mismo que los ha tenido para pagar el
tributo tan providencialmente.
Segunda idea: si Jesús hace un milagro que repercute en un
provecho propio, no lo hace en fuerza a quedar bien ante los hombres, con
propia ventaja, sino para evitar un escándalo que sería que un judío se negara
a pagar al templo el tributo que le corresponde.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA (Continuación)
ResponderEliminarCREO EN DIOS PADRE
"El amor verdadero duele. Tiene que.
doler siempre. Es doloroso amar a alguien;duele dejarlo, uno querría morir por él.Cuando las personas se casan,deben dejarlo todo para amarse el uno al otro. La madre que da la vida a un hijo, sufre mucho.¡Cuánto se malinterpreta y se abusa se la palabra amor!.
¿QUÉ QUIERE DECIR QUE DIOS ES AMOR?.-
Si Dios es amor no hay nada creado que no sea sostenido y abrazado por una benevolencia infinita.Dios no sólo explica que él es amor, sino que lo demuestra:"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos"(Jn 15,13).
Ninguna otra RELIGIÖN dice lo que dice el cristianismo:"DIOS ES AMOR". La fe se apoya en esta palabra, aunque la experiencia del dolor y del mal en el mundo hace dudar a los hombres si verdaderamente Dios es bueno. Ya en el ANTIGUO TESTAMENTO Dios comunica a su pueblo, por boca del profeta Isaías:"Porque eres precioso ante mí, de gran precio y yo te amo.Por eso entrego regiones a cambio de tí,pueblo a cambio de tu vida.No temas, porque yo estoy contigo"(Is 43,4-5a), y añade:"¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas?.Pues aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré. Mira, te llevo tatuada en mis palmas"(Is 49, 15-16a). Que este lenguaje sobre el amor divino no son palabras vanas lo demuestra Jesús en la Cruz, donde entrega su vida por su amigo.