Liturgia
Dan 7, 2-14 nos trae una lectura fea y desagradable, llena de monstruos
amenazadores, para llegar a un final –que es el pretendido- de ese como hombre, que viene sobre las nubes del
cielo, que avanza hasta el trono de Dios y que recibe poder, honor y gloria, y un reino eterno, que no cesará.
Pero es evidente que la Sagrada Escritura se nos da para
algo y que esos monstruos feos y esa narración desagradable no está puesta ahí
para asustarnos con el “coco”, sino para adentrarnos en algo muy importante.
Por lo pronto esos seres llenos de cuernos están representando reyes y pueblos,
y situaciones que atentan contra el pueblo de Dios.
Y para no perdernos en lo que fue en otro tiempo, lo que
nos puede interesar es descubrir los monstruos
destructores del momento actual. Y es muy fácil identificarlos: un plan muy
estudiado de destrucción de valores fundamentales: ataque y destrucción de LA
FAMILIA. Ruptura de lazos y dependencias familiares, y de los valores e
influencias de ese núcleo en donde se cuece la vida de los brotes nuevos.
Monstruo de las ESCUELAS y centros de educación, que actúan contra enseñanzas
familiares y se constituyen en focos de influencia ideológica en vez de su
labor de educación y formación.
Un segundo monstruo va a la destrucción de la PATRIA. Romper
conceptos de honor, nación, bandera, valor,
unión… Y con la caída de la patria, la destrucción del EJÉRCITO: disciplina,
ideal, sentido de la responsabilidad, de ir más allá que los propios intereses
personales y egoístas.
Y como, en definitiva, el gran bastión de todo lo noble, justo,
recto, permanente…, es la IGLESIA, LA RELIGIÓN, el ataque furibundo del
monstruo de más cuernos está dirigido contra ese valor esencial. Y en
definitiva, contra Dios. La labor del monstruo ha sido lavar las mentes de los
niños, jóvenes y adultos para arrancarles el sentido de Dios, de la referencia
a lo supremo, eterno, inmutable…, que eran los pivotes esenciales para
unos criterios firmes.
Al monstruo espantoso e invisible del “ambiente”, “la
sociedad”, le era necesario tener una masa amorfa manipulable, a la que llevar
como borregos por donde mejor soplara el viento para los intereses de las
mafias humanas. Y como a la fiera se le alimenta con carnaza y sexo, libertinaje
y anulación de toda traba, esa fue y es la fácil labor de ese “cuerno”
diabólico que se destacó sobre todos los demás.
El mundo se ha hecho amorfo, débil, facilón, fofo… Va a la
deriva arrastrado por los vientos que se le ocurre al “cuerno” de turno, bien
aliado con la telebasura, la falsa Universidad, la sucia política…
Era fea la lectura…, pero no hacía más que reflejar esa
fealdad de la realidad. Lo que pasa es que esa no es toda la realidad. Al final
de la visión, el profeta ha visto venir a uno como hombre, que se dirige a Dios, y que recibe poder, honor y reino, y
al que obedecerán todas las naciones de la tierra, y cuyo reino no acabará.
Todo lo cual engarza perfectamente con el Evangelio de Lc
21, 29-33, en el que Jesús pone esa esperanza de las yemas de la higuera que anuncian la primavera. Esos brotes que
advierten que vuelve la vida…, que el invierno ha pasado, que los campos se
vestirán de color y que habrá nuevos frutos. Pues cuando veáis que todo esto sucede, sabed que está cerca el Reino de Dios. La visión que vale es la
última. Y en medio de todo ese mundo zafio que estamos viendo y viviendo, algo
se mueve en la dirección contraria… El
firmamento y la tierra pasarán…, MIS
PALABRAS NO PASARAN. Y la Palabra de Jesús es palabra de esperanza,
palabra “de primavera”, palabra de optimismo. Es cierto todo lo que estamos
viviendo, y cómo esa mano diabólica ha conseguido meternos en este hoyo de un
mundo sin valores de referencia, sin respeto a la vida, sin consistencia…, con
unas generaciones que marchan embebidas en sus borracheras egoístas, injustas,
plagadas de abusos de todas clases en los de arriba y en los de abajo…, un
mundo al que le cuadra muy bien el calificativo de LOCO, inane…
Pero algo y ALGUIEN nos está haciendo mirar las yemas que brotan, la primavera que se
anuncia… Y que nos dice abiertamente que todo esto va a pasar y deshacerse como
azucarillos, precisamente por su inconsistencia… Pero que, como un amanecer
nuevo y lleno de esperanza, MIS PALABRAS NO PASARÁN, no quedaran baldías. Sabed
que está cerca el Reino de Dios.
EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y RECONCILIACIÒN
ResponderEliminarEl sacramento de la Penitencia recibe diversos nombres :sacramento de la Reconciliación ,del perdón , de la conversión ,y de la confesiòn.
-RECONCILIACIÒN, porque otorga al pecador el amor de Dios :"Dejaos reconciliar con Dios "( 2co,5,2o).El que vive del amor misericordioso de Dios, està pronto a responder a la llamada del Señor "Ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mat,5 ,24 ).
-PERDÔN , porque por la absolución sacrtamental del sacerdote, Dios concede el perdón y la paz.
-CONVERSIÔN ,porque realiza sacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión, la vuelta al Padre, del que el hombre se había alejado por el pecado.
-CONFESIÒN ,porque la declaración o manifestación de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento. En un sentidi profundo este sacramento es también una "confesiòn", reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el nombre pecador
Continuarà