Liturgia.- Fiesta de San Simón y San Judas
Escribiendo a los fieles de Éfeso, les dice (2, 19-22) que no son
advenedizos en la ciudad de Dios, sino que tienen el rango de ciudadanos,
miembros de la familia de Dios. Porque ellos, los de Éfeso, como cualesquiera
otros de los que han entrado en la nueva economía, están cimentados sobre los
apóstoles, que –a su vez- se fundamentan sobre la roca que es Cristo. Por Él, Piedra angular, todo el edificio
queda ensamblado y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor.
Es un edificio humano pero amasado con la fuerza de Jesucristo, en cuyo edificio
también vosotros os vais integrando en la construcción, que será morada de
Dios.
Es toda una descripción de la vida cristiana, que siempre
se ha de asentar sobre ese cimiento de los apóstoles, que nos legaron
fehacientemente la doctrina de Jesús, para que nosotros seamos, a la vez,
nuevas piezas que trasmitimos la fe que hemos recibido, y continuamos así el
Reino que nos han legado.
El evangelio de Lucas (6, 12-16) es el momento en que Jesús
escoge a doce hombres de entre sus muchos seguidores, y los constituye apóstoles, o testigos directos de su
obra. Y va desgranando nombres de aquellos discípulos y los va destinando a ser
el cimiento de su obra, cada cual con sus riquezas y torpezas, su carácter y
sus formas… Lo que da pie a irnos situando cada cual tras el modo de ser de
aquellos hombres, desde el modo extremo de Tomás, al primario de Simón…, y al
ocultamiento de San Simón o San Judas Tadeo, de los que apenas hay más de un
dato en los evangelistas. Cada uno nos podemos sentir más “identificados” con
uno o con otro, pero en todos nos estamos sintiendo piezas vivas de un Reino en
el que tenemos una misión, un legado que comunicar a los que vienen detrás de nosotros.
En la LECTURA CONTINUADA (que tiene el incomparable valor
de mantener unas líneas de exposición que se van enriqueciendo de día en día),
la carta a los romanos (8, 26-30) insiste en la fuerza del Espíritu de Dios en
nosotros: ese Espíritu viene en defensa
de nuestra debilidad…; se hace oración íntima en nosotros “con gemidos inefables” (ora en nosotros
con toda intensidad en un “lenguaje” que nosotros mismos no sabemos descifrar,
pero que se traduce en esas ansias del bien y de la verdad, que brotan el fondo
del corazón humano.
A los que aman a Dios todo les sirve para el bien…, expresión
de gran riqueza porque supone esa visión positiva que da el amor. El amor “cubre”
toda la negatividad, la dificultad para comprender esos misterios de Dios en
los que nos desenvolvemos. Y desemboca en la seguridad de que caminamos hacia
el bien, y que todo cuanto nos viene va orientado por Dios hacia un bien. Y eso
es así aunque muchas veces no lo veamos a simple vista, y hayamos de aplicar
los prismáticos de la fe. A los que ama, a los que Dios ha escogido (que son los muchos), Dios los destina a ser
imagen de su Hijo. Y una vez que son imágenes de Jesús, son llamados,
santificados y conducidos a la gloria de Dios.
El tema del Evangelio (Lc. 13, 22-30) da respuesta a la
pregunta que puede suscitarse en el tema anterior: ¿Son muchos los elegidos? Y Jesús no responde con un sí o un no,
sino con una nueva invitación a entrar a engrosar el grupo de los muchos. Serán muchos o pocos según
sepan y puedan entrar por la puerta estrecha.
La avenida de la vida se recorre más o menos alegremente. Unos se mantienen enjutos
porque tomaron en serio aquello de quien
quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo. Otros se fueron inflando de
orgullos, placeres, dinero, vanagloria. Y al desembocar de la avenida se
encuentran todos con la puerta estrecha, que tiene las dimensiones exigidas
para pasar al “lado de allá”, donde espera Jesús. Y no todos pueden traspasar
el dintel porque van demasiado inflados. Los que llegan en sus debidas
dimensiones, pasan sin dificultad, o –por la realidad de la vida misma que
apega a muchas bagatelas- se han de dejar un poco de su piel en el intento.
Pero desembocan allí donde está Jesús, donde se inicia el camino del Reino de
Dios aquí en la tierra.
No bastará a los pagados de sí mismos presentar las falsas
credenciales de haber participado en eventos externos, en esos forrajes que aparentan
pero que siguen dejando henchidos de sí mismos… La puerta es estrecha y no se
puede traspasar cuando “las dimensiones” y el volumen del YO dejan sin efecto
aquella abnegación que Jesús pidió como condición de su seguimiento.
Jesús se entrega q una Oración larga e intensa, porque ha decidido la elección de los Apóstoles y es una decisión muy importante, esencial para la vida futura de la Iglesia que va a fundar. Por eso, antes de actuar, Cristo se recoge y se pone en manos de Dios, dialoga con Él por espacio de una noche entera, con la paz y el discernimiento y la ternura filial propia de un Hijo que confía y adora a su Padre.; prueba que la Oración es fundamental para pasar luego a la acción. Nosotros tenemos que aprender de Jesús y buscar el contacto permanente con Dios y, como Jesús, dedicarle mucho tiempo. ¿Cómo es nuestra oración?¿Tenemos intimidad y confianza con Dios? ¿Sabemos que nos ama y que nos ha creado por amor y nos ha enviado a realizar una misión concreta?, ¿la estamos realizando?
ResponderEliminarCREO EN LA COMUNIÒN DE LOS SANTOS. (continuación)
ResponderEliminarLa palabra comunión significa "unión-con" y en esta confesiòn de fe, tiene dos significados estrechamente relacionados "comunión en lascosas santas" y "cominiòn entre las personas santas".
Comunión de los bienes espirituales: la fe de los fieles es la fe de la Iglesia, recibida de los Apòstoles.
La comunión de los sacramentos,sobre todo el Bautismo, que es la puerta por la que los hombres entran en la Iglesia.La comunión es aplicable a todos los sacramentos,puesto que todos ellos nos unen a Dios.Pero este nombre es màs propio de la Eucaristía, porque ella es la que lleva esta " comunión " a su culminación.
La comunión de la caridad.En la comunión de los santos "ninguno de nosotros vive para sì mismo ". " Si sufre un miembro, todos los demás sufren con èl. El menor de los actos de caridad,repercute en beneficio de todos.Esta solidaridad entre todos los hombres vivos o muertos se funda la " comunión de los santos".Asì como todo pecado daña a esta comunión".
Continuarà