Liturgia
El tema que hoy aborda la carta a los Romanos (6, 12-18) es EL PECADO.
No lo trata desde una casuística ni como una definición de lo que e el pecado,
sino desde la realidad profunda: el pecado es hacerse esclavo de los deseos “carnales”.
Y no se refiere a “pecado de la carne” sino a la actitud de la persona que no
vive en un rango de obediencia a Dios. Sin decirlo expresamente, se contrapone
el “hombre carnal” al hombre espiritual. Y lo sintetiza en la persona que vive
según sus deseos o la persona que vive según los deseos de Dios.
El pecado viene de seguir los instrumentos del mal. La vida
en gracia de Dios supone ofrecerse a Dios como personas que han abandonado la
muerte y caminan hacia la vida, y han puesto toda su persona al servicio de Dios.
El pecado crea esclavitud respecto del “cuerpo” (todo lo
que se hace un atractivo para el individuo aunque vaya contra la vida de Dios
en el alma). La vida en gracia de Dios crea una LIBRE ESCLAVITUD respecto de
Dios, por la obediencia hacia el bien. De ahí que “gracias a Dios, vosotros –que antes erais esclavos del pecado- habéis
obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados
(Jesús), que os ha liberado del pecado y hecho “esclavos” de la bondad”.
San Lucas en el evangelio -12, 39-48- ahonda en el mismo
tema de ayer: los criados que aguardan la llegada de su amo, sea que llegue a
medianoche, o al amanecer. Son dichosos los que velan y guardan la compostura
debida, no sólo en la espera de su señor sino en las relaciones con los
semejantes. Y Jesús pone el caso de un mayordomo que maltrata a los otros
criados, y que se pone a comer y a beber en esa espera del amo. Concluye Jesus
que ese mayordomo será despedido porque no ha hecho bien ninguna de las dos
encomiendas que tenía: el amo y los compañeros de servicio; esperar al primero
con la debida compostura, y respetar a los semejantes que están en la misma
misión de servicio al amo común.
Y concluye Jesús con una máxima que tiene importancia: al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.
Es de lógica aplastante: hay quienes no son conscientes de una situación. Con
tal de que esa ignorancia no sea culpable, no se le puede exigir todo. Pero a
quien ha recibido mucho, se le puede exigir más porque sabe de qué va la cosa.
El criado que se ha portado mal en su espera, no es que no sabía lo que tenía
que hacer. Es que es una persona irresponsable…, ¡pero que tiene
responsabilidad y lo sabe! Pero no responde a esa responsabilidad.
El comienzo de este evangelio leído es el que enmarca el
resto: el dueño de algo vigila para no ser sorprendido por el ladrón. Que si el
dueño de casa supiera cuando va a llegar el ladrón, ya se pertrecharía para que
no le roben. Eso, que es tan evidente en ese plano del ladrón que llega cuando
no se le espera, es el que Jesús quiere dejar de relieve para hablar de su
llegada. Llega cuando Él decide, sin aviso previo. Lo que quiere decir que cada
cual tiene que estar muy alerta para que la llegada de Jesús no coja de
improviso y sin preparación. Y eso tiene los dos aspectos que ha desarrollado
en la parábola siguiente: en lo que toca a la espera de la venida última de
Jesús…, y lo que hace en la vida de relación con los demás, que es parte de esa
digna espera de la llegada de Jesús. Llegada que lo mismo se puede producir a
medianoche o al amanecer. Lo importante es estar vigilantes., de manera que el
encuentro con Jesucristo sea de lo más plácido que puede pensarse.
El tema de la gratuidad, que venimos teniendo, no queda en
entredicho, puesto que el mismo hecho de ESPERAR Y AGUARDAR es ya parte de esa
gracia (gratuita) de quienes están viviendo bajo el techo de ese amo, comen de
su comida y visten de la ropa que él les proporciona. Una vez que lo han
recibido todo, están al servicio de ese amo, y ahora les toca a ellos ser también
agradecidos para corresponder a los bienes recibidos. El agradecimiento se
muestra en ese vigilar el momento de la llegada, y de comportarse debidamente
en ese tiempo de espera. Que nosotros estemos hablando de estas cosas y
pudiendo sentir el deseo de crecer en nuestra vida de respuesta, significa que
ya sobre nosotros hay una gracia gratuita de Dios, que Él ha dado liberalmente.
Pero estamos viviendo bajo su techo y tenemos que expresar nuestro
agradecimiento con la compostura que es propia de un hijo que ama a su padre.
Amor con amor se paga.
LA IGLESIA CATÓLICA (Continuación)
ResponderEliminarEste es el Cuerpo de la Iglesia de Cristo, tal como ËL la diseñó : en su "cima" está el Papa, el monarca espiritual con suprema autoridad espiritual ;"bajo ël "los Obispos, cada uno en su diócesis ;"má abajo" los Sacerdotes ´a quienes el Sacramento del Orden ha dado poder para santificar (como así lo hacen celebrando la Eucaristía,y administrando los Sacramentos ).Finalmente está la amplia base del pueblo de Dios ,las almas de todos los laicos.
Este es el Cuerpo de la Iglesia tal como la constituyó Jesús en sus tres años de vida pública.
Jesús dijo a sus Apóstoles antes de la Ascensión al Cielo:"Recibiréis el poder del Espíritu Santo , que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea , en Samaría y hasta el confín de la tierra".
El dia de Pentecostés,renidos los Apostolesj junto con María , la Madre de Jesús,en oración, aparecieron ,como divididas , lenguas de fuego,que se posaron sobre cada uno de ellos (apóstoles) quedando todos llenos de Espíritu Santo. Y en ese momento el Cuerpo tan maravillosamente diseñado porJesús, durante tres años,vino súbitamente a la vida.
El Cuerpo Vivo se alza y comienza su expansión.Ha nacido la IGLESIA DE CRISTO..
Jesucristo , al ser la misma sabiduría de Dios,ha revisto unos medios para reconocerla en medio de la mezcolanza de mil sectas, confesiones y religiones del mundo actual. La Iglesia de Crist es:UNA, SANTA, CATÓLICA Y APÓSTOLICA.
"Son dichosos los que esperando, guardan la compostura debida, no sólo en la espera de su señor, sino en las relaciones con los semejantes".(P. M.Cantero). Y, Jesús nos avisa del peligro de pensar que somos muy malos y que no podemos cambiar...Que, como no tenemos remedio, nos quedamos sentados, paralizados y resignados. Cuando Él llegue quiere encontrarnos bien, contentos y preparados para recibir el abrazo de ternura que tanto estuvimos necesitando. Tenemos que esperar a nuestro Papá con impaciencia y con gozo, pero activamente, honrando al Pueblo de Dios , haciendo lo que es grato a Dios, confiando en Él, haciendo en cada momento lo que toca y pensando bien lo que hacemos, comportándonos con caridad y fidelidad. Tenemos que vivir la misión encomendada,una vez que hemos descubierto nuestro camino., con mucha prudencia, con mucho amor, como criaturas...¡como hijos!.
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