Liturgia
Insistencia de Pablo en la carta a los Romanos (4, 13. 16-18) del puro
regalo de Dios que es estar nosotros elegidos y salvados. Como todo depende de la fe, TODO ES GRACIA. “Todo depende de la fe”
es el sentido de vivir confiados en la promesa de Dios y no apoyados en el valor de las obras que nosotros hacemos. La
fe en Pablo es el fiarse de Dios y sólo de Dios; es no apoyarse en que uno es
un cumplidor de normas y leyes. Es un sentimiento de que sólo Dios basta (que diría nuestra Santa de Ávila), y que todo lo puedo en Él. No yo: Cristo que
está en mí y me ha “suplantado” para que yo no me gloríe en mis obras sino en
Él: en su obra y los méritos tan sin comparación de su personal vida y muerte.
Nuestra salvación –salud plena- es gratuita. Nosotros somos
los beneficiarios. El autor de la salvación es Dios mismo, por medio de nuestro
Señor Jesucristo.
Al evangelio (12, 8-12) llegamos desde esa luz que ha
proyectado la 1ª lectura: ponernos de
parte de Jesús. No tenemos que hacer más. Lo maravilloso es que Jesús se
pone de nuestra parte, y Él carga con todo. No puede cargar con quienes no se
ponen a su lado, los que se sitúan enfrente, los que no quieren ser acogidos
por Él.
Entonces Jesús habla del pecado contra el Espíritu Santo, que es precisamente esa actitud de
quien se sitúa al margen de Jesús y no reconoce que está errado. Hubiera tenido
perdón aunque hubiera hasta blasfemado de Jesús pero luego hubiera sido capaz
de reconocer su fallo. Cualquier pecado reconocido como tal puede ser perdonado
aunque fuera monumental. Lo que no tiene remedio es haberse situado frente a
Jesús y mantenerse en esa postura. No es lo malo que se peque sino que ya se
haya perdido la noción del pecado, y que se esté negando el mal y hasta tomando
a burla que se hable de pecado. Ahí entra lo que es blasfemia contra el Espíritu Santo, llamada así porque es la
negación a escuchar las llamadas internas que hace ese Espíritu de Dios,
inspirador del bien.
Tan inspirador que Jesús concluye diciendo que no hay que
preparar la defensa cuando los creyentes sean llevados a juicio, pues el
Espíritu Santo será quien inspire lo que haya que responder, cómo haya que
defenderse, qué hay entonces que decir.
No es que no haya en Cristo toda la capacidad de perdón. Es
que el sujeto tal no viene a Cristo. Lo que falla no es algo que se ha mandado
según “la ley”. Lo que falla es la fe-adhesión, la fe-amor, la fe que rinde al
alma ante su Dios, esa fe que es don gratuito que Dios da en abundancia, pero
que la acogida es libre.
Una mirada al loco mundo de hoy nos hace ver cómo se han
roto los enlaces de relación con Dios (religión). Una sociedad que ya no venera
sus símbolos “espirituales” de Patria, Bandera, autoridad, padres, leyes de convivencia común, vida y dignidad propia
o ajena, familia…, está manifestando una sociedad decrépita que está cavando su
propia tumba. Sociedad que ha perdido los papeles y es capaz de saltarse la Ley
común, apedrear a la Policía que está establecida para defender la convivencia
en orden, es una turba insensata que ha embrutecido su propia existencia. Nada
puede extrañar que esa sociedad no acepte a Dios, ni a los valores
referenciales que existen por encima del egoísmo y las ideas particulares. Se
han roto los diques de contención que definían lo bueno de lo malo, lo admitido
de lo prohibido, lo recto de lo torcido, lo justo de lo injusto.
Y todavía vienen a escandalizarse cuando algo no sale como
debe salir, siendo así que han reventado todos los límites. El escándalo por la
violencia machista, la pederastia, la corrupción, las manos en la cabeza porque
haya niños capaces de torturar a otros niños, y todos los etcéteras con que nos
regalan los noticieros de cada día, no es más que el resultado del hombre que
ha jugado a querer ser Dios y para ello quitó de en medio a Dios para crear los
propios ídolos. Ídolos de cartón que se vienen abajo pero que ya habían venido
a suplantar la verdad, la bondad, el respeto, el orden. Y ahora ¿qué puede
arreglar ese tremendo roto en una sociedad desbocada en sus instintos brutales?
Cuando se ha perdido la base, ¿qué puede
dar la persona a cambio para recuperar lo que ha destruido? ¿Qué puede dar el
hombre a cambio de su vida? No se ha querido poner el hombre de hoy “de
parte de Jesús”, y ahora se encuentra perdido en su propio laberinto. Y lo malo
es que ya ni se plantea deshacer camino a ver si encuentra la salida. Es el
desastre de esta tan absurdamente llamada “cultura” cuando precisamente ha
destruido lo culto que le dignificaba como persona.
El primer comentario que qiero hacer hoy es sobre la ORACIÓN -MEDITACIÓN de la Escuela de Oración de ayer.Siempre sobrepasa sus enseñanzas y es muchísimo lo que aprendemos en esta Escuela de Oración.Pero la que tuvimos es tan " extraordinaria" que es imposible que ninguno de los asistentes saliera de " vacío" después de oírle Gracias,padre.Pedimos al Señor por usted.
ResponderEliminarPor si a alguen le interesa ,la oracíon fue ; "El lago de Genesaret".
LA IGLESIA CATÓLICA (Continuación)
ResponderEliminarComentaba ayer que la Iglesia es un organismo vivo.
Igual que la presencia de la Santísima Trinidad en el alma que está en gracia de Dios ,le da la vida sobrenatural, la presencia de la Trinidad Beatísima , da a la Iglesia su vida inextinguible, su perenne vitalidad.
Ya que la tarea de santificarnos se adscribe al Espíritu Santo,es a ÉL a quien designamos el alma de la Iglesia, de esta Iglesia cuya cabeza es Cristo
.Las gracias que Cristo nos adquirió en el Calvario,podía haberlas aplicado a cada alma directa e invisiblemente, sin recurrir a signos externos o ceremonias.Sin embargo ,conociendo nuestra necesidad de visible seguridad, Jesús escogió canalizar sus gracias a través de símbolos sensibles. Instituyó los Sacramentos para que pudiéramos saber, "cuándo " ,"cómo" y "qué clases" de gracias recibimos . Y unos Sacramentos visibles , necesitan en el mundo, un organismo vivo y visilble para que los custodie y distribuya. Esta es la Iglesia instituida por Jesucristo.
Continuará
.
La salvación es un regalo de Dios que es, soberanamente libre y poderoso para realizarla de la forma que quiera. Esto no excluye la libertad y responsabilidad del hombre que acepta o no colaborar con la Obra de Dios.Tenemos que dejar hablar a Dios, permitirle que nos conduzca y que el Espíritu Santo ilumine nuestras vidas y ser verdaderos testigos de Cristo, sin miedo a sentirnos rechazados si confesamos nuestra fe en Él. Es muy importante que manifestemos claramente nuestra posición cristiana en todos los ámbitos de nuestra vida, que tomemos partido por Él y por el Evangelio, apostar fuerte por Él aunque nos complique la vida...No podemos permitir que "Podemos" convierta nuestras Fiestas Marianas en fiestas satánicas. Yo escribí a la Alcaldesa de Madrid para pedirle que respete y haga respetar nuestros símbolos religiosos y nuestras tradiciones cristianas cristianas.,Si ganaran en las generales nos mandan a las catacumbas...
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