miércoles, 17 de octubre de 2012

Un gran Santo de la Iglesia


SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA
          Celebra la Iglesia a uno de los santos distintivos de esa rica historia de héroes que la Iglesia ha dado y sigue dando; unos, que están venerados en los altares, bien como ejemplos de la fidelidad de la vida diaria, bien como mártires que dieron su sangre por el amor desbordante hacia su Señor Jesucristo.  Que por supuesto no es una lista que se ha cerrado ni se cerrará, porque la Iglesia está llena de santos anónimos todavía, pero cuya vida ejemplar, sacrificada, anónima, callada…, o en la lucha de frontera de un mundo perdido en el egoísmo y la borrachera de la materia, son santos de cuerpo entero que, de una u otra manera, también son triturados por los dientes de las fueras, como expresaba San Ignacio de Antioquía en su deseo incoercible de ser trigo de Cristo.

             En las lecturas de este miércoles tenemos casi la conclusión de toda la carta de San Pablo a los gálatas. Quedará la guinda final en la que la afirmación suprema se reduce a pocas palabras, que no se van a recoger en la lectura de la Misa: En cuanto a mí, jamás me gloríe en otra cosa, sino en la cruz e nuestro Señor Jesucristo, por el cual es mundo es un desgraciado para mí, y yo soy un desgraciado para el mundo.  Serán dos realidades imposibles de compaginar nunca. Porque o conmigo o contra Mí, que dijo Jesús.  Y la posición del mundo es abiertamente contra Cristo, como Cristo está frontalmente opuesto a esos principios y métodos mundanos que contradicen totalmente al Evangelio.
             Entonces es comprensible lo que hoy hemos tenido como materia de la 1ª lectura.  La “Ley” se contrapone a LA FE; la letra, al espíritu; el que está satisfecho de lo que es y tiene, con la llamada siempre a más que Cristo pone por delante.
             En consecuencia Pablo nos lleva a un impresionante análisis (que sólo podrá captar quien dedique su oración a ahondar más y más en esas palabras de Pablo): a lo que lleva le ley, el mandato, lo forzado de hacer…, es a la trampa de saltarse la ley, al subterfugio constante para escurrir el hombro, a la ley de mínimos con que tantas veces nos quedamos y a la que – desgraciadamente- aspiramos. El Apóstol describe las consecuencias inmediatas: el ser humano se va a los instintos, y cae en la fornicación, la impureza, el libertinaje.  Cuando no hay más que “leyes” y no hay un motor más alto, la ley no servirá para impedir ni para mandar.  Se desliza uno por la pendiente fácil de lo placentero, y no hay ni capacidad para ver que hay realidades mucho más altas y que llenan mucho más.
             De esta bajeza del “humano-reptil” viene la búsqueda de sucedáneos (con la necesidad de suplir ese espacio superior del que se carece. Y cae de su peso la idolatría, la hechicería…, las enemistades, las contiendas, los robos, las envidias…  El “humano-reptil” se ahoga y busca “dioses”. Y el dios más inmediato con el que se topa y al que adora es el YO MISMO. Y vine así la peor idolatría, la más difícil de combatir. La “adoración del YO”, de la “única verdad” que es propia…,, con anulación de todas las verdades que haya alrededor…; el culto a “lo propio” y a lo que “sale de sus manos”…, hacen al “hombre-ídolo”, con todos esos matices que buscan divinidades en la hechicería o el esoterismo de cualquier clase…  Es todo un salirse del ámbito “reptil” pero sin elevarse a la Verdad superior… Es quedarse en esa “verdad mía” que hasta “construye dioses” a mi modo y medida. 
Y no se pierda de vista que San Pablo va aterrizando el los “pcados-reptiles” de la enemistad, las contiendas, los celos, los rencores, las rivalidades y las envidias.  Que aquí ya se nos pueden poner las orejas pinas porque ya no estamos hablando de cosas esotéricas, lejanas, excepcionales.  Aquí estamos encontrándonos con la diana más inmediata, en donde cualquiera de nosotros tiene que entrar dentro de sí y hacer análisis muy sinceros.  Porque si eso no se trabaja decididamente, nos estamos creando  también nuestros “ídolos” disimulados…,  de la soberbia espiritual que tan mundana es que da frutos mucho peores que el pecado del mundo que ha enumerado San Pablo.  Que sigan a eso la parte brutal de la borrachera, la orgía…, nada puede extrañar. El hombre “de la ley”, al que sólo le llegan mandatos o prohibiciones, se salta a piola todo eso bajo mil razones de su conveniencia.
De ahí que la contraposición radical este en el ser de la fe, el del Espíritu para el que la única Ley es Cristo, y la única expresión de respuesta, el AMOR.  En el amor, la alegría, la paz, la comprensión, la servicialidad, la bondad, la lealtad, la amabilidad, el dominio de sí.   Hay poco que añadir, evidentemente. Esa es la piedra de toque.  Lo que coincidamos con cada una de esas características, eso nos hace unidos a Dios, y eso nos da un felicidad de un orden muy superior. En lo que no coincidamos, hemos de ponernos objetivo muy serio de buscar, tender, intentar, trabajar… Si vivimos por el espíritu marcharemos tras el espíritu.
El revés de la moneda, los fariseos a los que se dirige Jesús en el Evangelio de hoy: hombres falsos que se quedan en las minucias del diezmo de la menta, el enebro y el comino, pero la rectitud y el amos a Dios lo tienen de lado. Aparentan, se contentan… , pero están a años luz.  Buscarán asientos de honor…, alabanzas y reconocimientos… vacíos, pero en el fondo quedan como sepulcros sin señal, que la gente pasa por encima de ellos sin advertirlos siquiera.
HOY,O SE REFLEXIONA A FONDO O QUEDA EN AGUA DE BORRAJAS.

martes, 16 de octubre de 2012

Santa Margarita María


SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE

        POR DELANTE, va la comunicación a cuantos puedan seguirlo desde el blog, que
eL PRÓXIMO VIERNES día 19,
a las 5’30 de la tarde,
hay ESCUELA DE ORACIÓN.

        El tema que se va a reflexionar en profundidad es
el “JOVEN RICO”.
        Seguirá LA SANTA MISA, muy vivida,
en el SALÓN DE ACTOS.
        Y para grupo más reducido
UN DIÁLOGO SOBRE EL TEMA,
o diversos temas que pueden suscitarse.

          Hoy recuerda la Iglesia a Santa Margarita María de Alacoque. Y en Oficio de lectura del Rezo Oficial de la Iglesia, entre las tres posibilidades que existen hoy –por otros caminos-, una es un trozo de los escritos espirituales de esta santa, sin recurso a “revelaciones” sino como expresiones nacidas de su corazón.  Y es hermoso encontrar a ese tal corazón que se echa en manos de la confianza plena en el Corazón de Cristo en el que encuentra la manifestación del infinito amor de Dios, y las formas concretas de expresarlo desde la realidad nuestra de pecadores, sí…, pero pecadores admirados de la misericordia de Dios y así abiertos a esa misericordia que nos llega desde la Sagrada Escritura y, muy especialmente, como es lógico, desde el Evangelio, en donde se manifiesta Jesús en toda su acción amorosa en el mundo que vivió, que no es sino una imagen del mundo real que nosotros vivimos.  Estuvo Jesús presente en “aquel” mundo y cultura.  Sigue igualmente vivo y presente HOY en nuestro mundo.
            
             Continúan las lecturas de la MISA con la carta a los gálatas. San Pablo les lleva ya al límite: si os circuncidáis por seguir la ley, habéis roto con Cristo.  Es posible que no suene bonito este planteamiento drástico con el mundo actual.  Nuestro mundo (y en él nuestros cristianos) estamos viviendo una cultura de mantequilla. Nada decir que suene fuerte o tajante. Desposeer a la Palabra de Dios de su característica esencial de ser viva, eficaz, penetrante y rasgando por dentro como espada de doble filo. Eso no va con el relativismo del momento. Hechos a las gachas, queremos todo en suavidad…, porque así nos quedamos en lo que estamos…, y nos quedamos tranquilos.
             Pablo no tiene esa táctica, porque –como él dice muy bien- también yo creo poseer el Espíritu.  Y Dios no ha hecho a Pablo de manteca.  Ni lo fue en su personalidad de Saula, ni lo es ahora en su realidad de APÓSTOL  de Jesucristo, que no quiere ya entender sino a Jesucristo crucificado. Y en virtud de ese Cristo que ha muerto para traer vida, afirma a los fieles aquellos (y a nosotros) que Cristo NOS HA LIBERADO.  Y porque somos libres, hemos de ser mucho MÁS EXIGENTES en la respuesta. Porque en tanto Cristo ha dado todo por amor, y ese amor es el mismísimo amor del Padre, los hijos hemos de sentirnos mucho más exigidos a afinar en el amor…, en la respuesta de amor.
             Por eso, si os circuncidáis, Cristo no es servirá de nada.  Si lo que vais es a hacer valer vuestras fuerzas, vuestros méritos…, os sobra Cristo. Porque os quedáis en vosotros con vosotros mismos “cumpliendo”, Y una vez, “cumplido”, ya se puede “descansar”  En cuanto a nosotros –dice Pablo- no son nuestros cumplimientos sino la acción del Espíritu… ¿Y con eso nos cruzamos de brazos?  ¡Al revés!:  ahora estamos mucho más exigidos, porque LO ÚNICO QUE CUENTA AHORA ESUNA FE ACTIVA EN LA PRÁCTICA DEL AMOR.
             El desemboque en el Evangelio cae de su peso.  La invitación del fariseo a Jesús no es de corazón. Es un cumplimiento que a las primeras de cambio se convierte en enjuiciamiento de lo que hace o no hace Jesús. La “ley” (tan fácil de manipular) indica el lavado ritual de manos, jarras, ollas…, antes de ponerse a comer.  Jesús no ha seguido el “ritual” de la “legalidad” postiza.  Y el fariseo, el legulista, el circuncidado como su máximo título, está atado a “su ley” y carente de toda capacidad de comprensión, de pasar por alto detalles…  En silencio, pero sin disimular su gesto, está criticando. Y Jesús no viene a pasar por todo, por el hecho de que lo hayan invitado y hay que callarse… Entra en el meollo de la cuestión y al propio anfitrión le dice lo que se encierra en esas prácticas legales de ellos: Sois necios. Mucho lavar por fuera, y estás por dentro llenos de robos y maldades.
             Dad limosna de lo de dentro…[DAD, ESTAD DISPUESTOS A DAR DE VOSOTROS MISMOS (“de dentro”).  Ceded, salid de vuestras trincheras. Que Dios que hizo lo de fuera hizo también lo de dentro, Y ENTONCS LO TENDRÉIS TODO.
             Éste es el profundo mensaje que hay en este corto relato.  Y como puede verse, es exactamente lo que Pablo ha dicho a las fieles de Galacia. LO DE DENTRO ES LO SIRVE…, lo que hace puro y limpio el corazón, o expresa la pocilga que se alberga dentro en tantas y tantas ocasiones (por mucho que se pretenda revestir de terciopelo)

lunes, 15 de octubre de 2012

La MÍSTICA DE ÁVILA


SANTA TERESA DE JESÚS
          Hoy, en España, es FIESTA litúrgica.  Por eso prevalecen las lecturas de la santa sobre la lectura continuada. Santa Teresa de Jesús. la gran Santa española en la que se juntan una inmensa humanidad de mujer sensata y con los pies en la tierra, y un alma que vuela por las regiones más sublimes y que muere porque no muere…, porque su vida está más allí que aquí.  Las lecturas de su Misa propia entran en el tema de la sabiduría que es propia de la sublimidad de sus conocimientos místicos, que sólo pueden venir de Dios. Porque “esa SABIDURÍA” viene a expresar la presencia misma de Dios, que sale al encuentro como una madre y recibe a la Santa como a una esposa de juventud.  Y Él la alimenta con pan de sensatez y vino de prudencia. Será el apoyo de Teresa que así no vacilará ni fracasará.
             Es la evidente descripción del encuentro sublime del alma de Teresa con Dios.. El encuentro místico no puede ni sospecharse, ni calibrarse, ni entenderse sino desde la misma experiencia  sublime de quien ya ha llegado a ser el labrador que no tiene que regar con esfuerzo, porque la lluvia caída del Cielo le está regando sus campos.  Así lo describe la propia Teresa. Los gozos de la experiencia mística no tienen parangón. La Biblia los describe –por intentar ofrecer una lejana comparación- con el gozo que el esposo encuentra en la esposa.  ¡Y eso queda tan lejos, en la realidad, que es un gozo puntual y pasajero, o entremezclado con las dificultades y carencias de lo humano.  El encuentro místico –que precisamente tiene su gran máxima experiencia el el llamado “matrimonio espiritual”, equivale a una fusión plena entre el alma y Dios, entre Dios ey el alma, como para vivir el gozo inenarrable del amor realizado en su más plena satisfacción. Y lo es así porque no es temporal, no es un instante ni unas circunstancias concretas:  es un encuentro anticipo del Cielo, y por tanto con infinitud de “eternidad”, de fruición que no puede perderse, de fusión del alma con Dios y de Dios con el alma.
Lo que no quita lo que los místicos llaman la noche obscura, que son esas apariencias de “ausencia” de Dios, aunque Dios nunca se ausenta.  Pero el alma llega a tener la sensación del Dios ausente. Lo que es tanto más penoso e hiriente al alma cuanto que el místico ya no tiene más vida que Dios. Y si “siente” como que se le ha ausentado, le falta el propio oxígeno y sufre la herida interior más dolorosa y sensible que puede recibir…, pero paradójicamente está herida de amor.
Ese sublime –como difícil Libro de la Biblia, del Cantar de los Cantares es el libro del AMOR que expresa con las más imprevistas imágenes –no siempre fáciles de captar- el amor loco de la amada (el alma), que busca enloquecida a Dios, EL AMOR DE SU ALMA.
             Bien podemos decir quienes somos profanos en la materia que nos resulta incomprensible.  Pero también es cierto que toda alma de oración puede tener experiencias en tono menor, de esta posibilidad.  La CONSOLACIÓN de que habla San Ignacio, dentro de la vida “llana” del espíritu en sus ascesis hacia Dios en la vida de oración y de camino hacia la perfección, puede darle una idea.
             Por eso la liturgia de la fiesta culmina en culmina con la joya evangélica de Jesús dando emocionadas gracias al Padre por haber revelado esas cosas al alma sencilla mientras que quedan tan “a dos velas” los enrevesados discursos de los sabios.  Desgraciadamente hay muchos “sabios” que no llegan ni a barruntar estas cosas.  El refrán de que no se hizo la miel para la boca del burro, traduce perfectamente al lenguaje ordinario la expresión de Jesucristo.  Entonces en el propio Jesús quien dice que el Padre se revela a Él (el único que puede captar lo sublime de Dios), y que Él lo puede dar y trasmitir a quien Él se lo quiere recelar.  En realidad la experiencia mística es un don, y el donante da a quien quiere.  No puede uno alcanzarlo por la fuerza ni por sus medios.  Que tampoco niega –como la misma Santa teresa explica- que el alma que llega a la oración con apertura honrada de sus alma, sin reservarse, sin ponerse a cubierto de exigencias divinas, a través de esa oración diaria, fiel, disponible a Dios y obediente a sus planes, va acercándose a la esfera en la que está m´s idóneamente abierta a donaciones más elevadas del Señor.  Pero el DON es siempre don…, y no se compra nunca por medios humanos.

En cuanto a las lecturas del día –lunes de la semana 28, estamos en la “demostración” al estilo de la más pura escuela rabínica, con la que Pablo quiere mostrar el valor de la fe sobre la ley.  De las dos esposas de Abrahán, Sara era la verdadera, y expresa la libertad. Y de su descendencia viene Jesús Salvador.  Mientras que Agar era la esclava, y por tanto representa a la ly. La ley esclaviza; la fe libera… O al modo castizo: la letra mata, y el espíritu da vida.
En el Evangelio Jesús hace referencia a esa “generación” de “esclavos de la ley” que de nunca aceptan a Jesús, y siempre piden un nuevo signo para creer.  Y Jesús no está por darles signos particulares.  Se remite al signo supremo que es su muerte y su resurrección. (El “signo de Jonás” que bastó a los habitantes de Nínive…, y ellos cambiaron).  Pero esta generación perversa no cambia ni aunque un muerto resucite.  ¡Y eso que en Jesús HAY UNO QUE ES MÁS QUE JONÁS.

domingo, 14 de octubre de 2012

PALABRA VIVA Y EFICAZ


AÑO DE LA FE
          Confieso que soy reacio a los eslóganes, a las campañas, a esa avalancha de títulos que surgen aquí y allá.  Pero hoy tendría que empezar como acabé ayer, haciendo la síntesis histórica de cómo se llega ahora al AÑO DE LA FE,  Y la verdad es que ahí me siento inmerso en su significado e intencionalidad. Porque 50años después el Concilio de aggiornamento (=puesta a punto) de la Iglesia, no hemos valorado ni comprendido ni aplicado aquella ingente labor de la Iglesia. La postura fácil ha sido la crítica, el rechaco a aquel acontecimiento por depositar en él todas las culpas de lo actual, unos porque ya pensaron el el “Concilio Vaticano III” (antes de que acabara el segundo), y otros porque permanecieron y permanecen en el siglo XVI, como nostálgicos cómodos que prefieren que la Iglesia no se mueva, porque si se mueve, vive, y si vive, exige, plantea.
             En ese marco aparece hoy la 1ª lectura poniendo delante la SABIDURÍA, y con ella, como primera característica LA PRUDENCIA. Lo que equivale a que las imprudencias de cualquier tipo son necedades. Y la SABIDURÍA tiene que ser rocosa y no lábil como la arena.
             El Evangelio nos mete ya en la realidad práctica. Un joven (así lo define otro evangelista) se presenta a Jesús preguntando qué tiene que hacer tras el saludo al “Maestro bueno”.  Jesús corrige la primera imprudencia: ha planteado qué hacer en vez de cómo ser.  Evidente fallo muy actual donde los planteamientos de tantos movimientos cristianos son lo que tienen que hacer, cuando muchas veces no saben ni lo básico que están manejando. Y desde luego que muchas organizaciones y movimientos de muchos tipos andan haciendo pero no están siendo.  Quieren “ganar” la vida eterna, y no saben que la “vida eterna” no se gana con moneda de “hacer” sino con hondas realidades personales concretas en que hay que pegar un vuelco a las posturas personales, tan afincadas que no sólo no salen de ellas sino que ni se las plantean, ni las entienden cuando alguien se las plantea.  [Bueno: todo esto es tan serio que llevaría mucho por decir y por asimilar].
             Y Jesús pone delante del joven –cumplidor de todos los preceptos- y queriendo saber qué le falta, que en realidad más que faltarle, le sobra. Por eso empieza por decirle: si quieres estar conmigo, VE…  Primera palabra: sal de donde estás y camina hacia…  La primera condición es SALIR de donde se está. El que ya parte de ese “de aquí no me mueve nadie”; “estoy bien en donde estoy”, ya ha perdido el tren del verdadero seguimiento. VE… es una condición inicial indispensable.  Nadie que se afinca está abierto a la novedad del Evangelio.  Y ahora, -supuesto el IR HACIA- viene el VENDE LO QUE TIENES: DESNÚDATE DE TI.  Entra en LA FE. Despójate de ti o déjate despojar. VENDE, quédate desnudo de tu YO (que es la penosa riqueza que te ata). Pero como Jesús no pierde palabra, no sólo le dice que VENDA, sino que barrene las naves: DALO…  Ese es el “camino” a seguir cuando Jesús le empezó por el VE…  Y ahora, así, desnudo total, disponible total, LUEGO VIENES Y ME SIGUES.  Aquí ha llegado la Palabra de Dios viva, eficaz, penetrante hasta la médula y las coyunturas más internas. Aquí se está tocando fondo. Porque LA FE supone, necesita, se alimenta y exige dejarse despojar por la Palabra de Dios…,  mientras esa Palabra no nos deje en mantillas (o sea: mientras nosotros no seamos capaces de quedarnos en paños menores ante la Palabra de Dios para que sea ella la que nos revista y cambie las propias formas), acabaremos con piadosas consideraciones y beatíficas aplicaciones…, pero no nos habremos movido de nuestro sitio, de nuestra posiciones previas personalistas.  NO HEMOS IDO. Lo demás, huelga.
             Aquel joven volvió las espaldas; se fue “apenado” [“malhumorado” dice otro evangelista]. ¿Por qué?, ¿contra quién? Evidentemente que era su propio fracaso, su haber venido con todo sus bagaje de “muchos bienes” y comprobar que era un “pobre hombre”. Pretendía comerse el mundo…, pero tanto quiso ganar el mundo que perdió los ideales. Malhumorado consigo mismo…, aunque nada de extraño tiene que –como tantos- acabara “culpando” a otro…, porque esa es la táctica del “rico” (del rico de sí…): teniendo una cabeza de turco donde descargar el propio fracaso (la falta de prudencia, según la 1ª lectura), mejor que mejor.  La Palabra de Dios ni se le ha hecho viva, ni eficaz, ni le ha penetrado en la médula de su ser. La Palabra le ha sido un analgésico precioso para disimular su “dolor”, pero no le ha hecho IR…, SALIR, CAMBIAR…VENDER, CEDER DE SÍ hasta quedarse sin “sí mismo”
             Ahora nos iremos a Comulgar tan devotamente… “Ir a comulgar” es lo más  fácil que hay. Pero LA PALABRA se ha quedado en el Ambón…, en la mesita de noche…, en la piadosa oración…, pero no nos ha tocado ni un pelo.  El Concilio, para tantos, ni leído…, o a lo más “leído”.
             Por eso EL AÑO DE LA FE queda claramente fuera del slogan y pasa a ser una impresionante llamada para entrar en el ámbito de UNA SABIDURÍA que está más allá…, y hacia la que hay que IR.

sábado, 13 de octubre de 2012

Fe y "ley"


HACE 50 AÑOS
          Comencemos por hoy, con su liturgia y sus enseñanzas. Sigue la carta a los Gálatas con una insistencia en el tema básico que quiere trasmitirle San Pablo a aquella comunidad cristiana que engendró él a la fe, pero que ella se ha puesto ahora en manos de “niñera” que le lleva por otros caminos, “otro evangelio” que, evidentemente no es el Evangelio. Pablo les había presentado a Cristo.  Eso significa que les había puesto delante a Cristo Salvador, a  Cristo liberador, a una salvación y vida cristiana que estaba fundamentada no en los propios méritos sino en los que Cristo nos ha ganado con su muerte redentora. Eso es lo que Pablo resume en la palabra FE.  La vida del Reino –que equivale a la salud plena del alma, no se consigue por nuestros esfuerzos y nuestros cumplimientos, sino porque Cristo ya lo ha hecho todo, y a nosotros nos toca que incorporarnos a ese nuevo mundo del Espíritu donde nosotros somos colaboradores, seguidores, de la salvación y salud que Cristo nos ha traído.
             De pronto se entremezclan “predicadores” cristianos ya, pero procedentes del judaísmo, que no han asimilado suficientemente la fe en Cristo (que no han entendido que vino nuevo tiene que ir a odres nuevos, y nunca a la mescolanza de falsas síntesis), y –acostumbrados ellos- a la circuncisión y prácticas judías, han enseñado ese “otro evangelio” que ha trastocado el planteamiento nítidamente cristiano de Pablo (que es el de Cristo).  Y ahora los fieles de Galacia andan pretendiendo “salvarse” a base de las prácticas judaizantes que les han traído aquellos predicadores.  Ahí es donde San Pablo intenta salirles al paso porque van a ser desgraciados si son ellos los que tienen que “ganar la salvación” con sus obras…, llevados por la niñera.  El que cree en Cristo no necesita niñera.  NECESITA CREER con esa fe que va preñada de la vida de Cristo en cada persona, que busca responder –desde su libertad y amor- al amor salvador que Cristo ya le ha ganado. Desde el bautismo os habéis revestido de Cristo, sin distinción de judíos y paganos, esclavos o libres, porque todos sois UNO en Cristo Jesús. Y si estáis enraizados en Cristo, estáis igualmente en la fe de Abrahán, en que CREYÓ SIN MÁS, y aun contra todo lo razonable.  De modo que las mismas raíces del verdadero pueblo de Dios están asentadas sobre LA FE, y no sobre los cumplimientos humanos. Fue aquella fe de Abrahán la que le valió de salvación, y no sus obras.  Aunque su fe se expresó tan inmensamente en obras de respuesta amorosa y confianza en Dios, que estuvo preparado a ejecutar el sacrificio de su propio hijo, porque Dios así –parecía- que se lo pedía.  Y Abrahán se fio de Dios a ojos ciegas.  Eso es lo que salva.  Sólo la FE EN CRISTO  y en la salvación que Él nos ha ganado, se fundamente  y realiza nuestra salvación.
             Lo que queda patente en el Evangelio –el mismo de ayer- en que la gran fuerza de dignidad y de fidelidad esta en la ESCUCHA DE LA PALABRA DE DIOS, y que esa escucha sea tan verdadera, que se acabe convirtiendo EN REALIDADES DE VIDA.  Que aquí es donde está la fuerza de la expresión.  Aquí es donde nos toca entrar mucho dentro de nosotros, porque el gran problema que llevamos inoculado dentro es quedarnos en la primera parte (la “escucha”), y ponernos el impermeable para “la práctica” que sea conforme al Evangelio.  Y que el Evangelio no admite ni sordinas ni manipulaciones, y que bastaría muchas veces un somero examen de nuestros pensamientos, reacciones, actitudes de vida…, para darnos cuenta que “escuchamos”…, pero no pasa adelante esa verdadera escucha, y somos capaces de seguir empleando el “judaizante” ojo por ojo, sin liberarnos de nuestros orgullos innatos.

* * *

Hace 50 años celebraba yo, a las 11 de la noche, en la Iglesia de un Convento de Religiosas de Clausura… (reventado tras una caminata de 51 kilómetros en dos días) LA INAUGURACIÓN DEL CONCILIO VATICANO II, el acontecimiento supremo de la Iglesia en el siglo XX.
  Juan XXIII, el Papa elegido como “transición” a la muerte de la inmensa figura de Pio XII, sorprendía un 25 de enero a propios y extraños (incluida la Curia Romana) con el anuncio de un Concilio Ecuménico. Tuvo que ser el Papa “simple”, el “Papa Bueno”, quien tuviera aquella “idea”, para muchos “descabellada”.  Tuvo que ser “su simpleza” la que dejó actuar al susurro del Espíritu Santo, que quería embarcar a su Iglesia, la de Cristo, en un aggionamento (expresión italiana que indica: “puesta a punto”, análisis de sí misma y de su situación ante el mundo real del momento, que en nada se parecía al precedente.  Y de la acción de ese Espíritu Santo que se hizo patente –casi visible- en momentos claves, surgieron conclusiones básicas, recogidas en Documentos del máximo Magisterio, sobre la propia Iglesia en sí, sobre la realidad de la Iglesia en el mundo real actual…
  Hoy se culpa al Concilio de muchos males… En realidad eran los que estaban tapados…, más esa “ley de péndulo” que siempre lleva de un extremo a otro por la falta de obediencia a la fe, la que trajo salidas de tono que en nada dependen del Concilio.  Más bien diríamos:  si esos detractores leyeran de corazón los documentos conciliares, y nos pusiéramos a vivir la dirección que nos marcó el Espíritu de Dios, encontraríamos el pentecostés nuevo que fue para la Iglesia este acontecimiento singular.
Benedicto XVI proclama partir de hoy EL AÑO DE LA FE¸ cuya razón de ser es VIVIR LA IGLESIA –nosotros-  AL RITMO DEL CONCILIO VATICANO II.

viernes, 12 de octubre de 2012

En la fiesta de la Virgen del Pilar


 El Pilar, lugar privilegiado de oración y de gracia

Según una piadosa y antigua tradición, ya desde los albores de su conversión, los primitivos cristianos levantaron una ermita en honor de la Virgen María a las orillas del Ebro, en la ciudad de Zaragoza. La primitiva y pequeña capilla, con el correr de los siglos, se ha convertido hoy en una basílica grandiosa que acoge, como centro vivo y permanente de peregrinaciones, a innumerables fieles que, desde todas las partes del mundo, vienen a rezar a Virgen y a venerar su Pilar.
La advocación de nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles: difícilmente podrá encontrarse en el amplio territorio patrio un pueblo que no guarde con amor la pequeña imagen sobre la santa columna. Muchas instituciones la verán también como patrona.
Muy por encima de milagros espectaculares, de manifestaciones clamorosas y de organizaciones masivas, la virgen del Pilar es invocada como refugio de pecadores, consoladora de los afligidos, madre de España. Su quehacer es, sobre todo, espiritual. Y su basílica, en Zaragoza, es un lugar privilegiado de oración, donde sopla con fuerza el Espíritu.
La devoción al Pilar tiene una gran repercusión en Iberoamérica, cuyas naciones celebran la fiesta del descubrimiento de su continente el día doce de octubre, es decir, el mismo día del Pilar. Como prueba de su devoción a la Virgen, los numerosos mantos que cubren la sagrada imagen y las banderas que hacen guardia de honor a la Señora ante su santa capilla testimonian la vinculación fraterna que Iberoamérica tiene, por el Pilar, con la patria española.
Abierta la basílica durante todo el día, jamás faltan fieles que llegan al Pilar en busca de reconciliación, gracia y diálogo con Dios.         
(Del Oficio de Lectura de la fiesta de hoy)

            LA LITURGIA DE LA MISA tiene dos posibles primeras lecturas, a elegir. Una, del Antiguo Testamento, más lejana a un tema mariano, con el valor de aplicar a María el sentido de “Arca de la Alianza” (en las letanías se dice: Arca de la Nueva Alianza”), portadora de signos sagrados que expresaban la presencia de Dios.
            No está en la liturgia una imagen que posiblemente podría estar más cerca del sentido del “pilar” o Columna (expresión latina para expresar “el Pilar”).  Sería aquella columna esencial en el éxodo del pueblo de Dios, que iba conduciendo y protegiendo al pueblo, de día y de noche, y que ejerce una misión esencial en la maravilla del paso del Mar Rojo¸ narración básica para entender toda la liberación de Israel por parte de Dios. La Virgen “de la Columna”, DEL PILAR, es también paso clave en la liberación de la humanidad.  Y España la tiene como especial protectora, fuerte como una roca –un pilar que sostiene el edificio- en el devenir de España y en su misma labor evangelizadora en los pueblos hispanoamericanos..
            La 1ª lectura nos entronca con ese pilar granítico que sostiene el edificio de toda la vida cristiana, que es la ORACION. Cuando María y los apóstoles y discípulos/as más cercanos, regresan tras la ascensión de Jesucristo al Cielo, se retiran al Cenáculo y allí todos unidos perseveraban en la oración.
            San Lucas acababa su evangelio con un episodio importante: Jesús les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras santas.  Y siendo así que parecería que ya no cabe más, Jesús les manda permanecer en Jerusalén hasta que reciban la fuerza de lo alto.  Fuerza que se realiza en Pentecostés, a los 10 días de la ascensión (en el relato de Lucas en los “Hechos de los Apóstoles”.  En efecto, María está allí en el centro, pilar que sostiene a los Doce y a los discípulos –como Madre y Maestra- en oración unánime. Allí juntos, sin fisuras, en la causa común.
            Es la imagen significativa.
            El Evangelio va por esa segunda realidad esencial, de que la dicha y grandeza de María esta en que su orar estuvo abierto a la escucha de la Palabra de Dios. Nunca al ensimismamiento; nunca a hacerse el centro de sí misma, ni de sus cosas, ni de su personal buen nombre, ni del enfoque de la vida desde el sentimiento egocéntrico y tantas veces desmesurado, donde el amor propio se sobrepone al equilibrio de la mente y aún de las enseñanzas de la fe. María escuchó la Palabra de Dios, y porque la escuchó con ánimo rendido, fiel y de total entrega (“hágase en mí…”), puso por obra lo que decía la Palabra de Dios.  En María no se da la dicotomía de “palabra de Dios” para la piedad y el discurso, y por otra la vida y el corazón con sus pasiones humanas. Escucha y practica.  ¿Ha hablado Dios, y se acaba el YO!

            Hoy meditaba yo en mi oración personal en el “joven rico”. A él, que posiblemente pensó que su riqueza le abriría hasta las puertas “de la perfección”, se le pidió un primer movimiento: “Ve”. Sal de aquí hacia allá, Muévete. No puedes quedarte en tu “lugar de seguridad”.  Y porque no te valen “tus riquezas2, “vende…, da…, y luego…”Y me causa una tristeza inmensa ver a aquel muchacho que creía “ganar la vida eterna” (para eso tenía “muchos bienes”), volver grupas, fracasado, hundido…, porque no valía todo su dinero para “comprar” el Reino de Dios.  Ese momento en que da ya la espalda para volverse cabizbajo y malhumorado consigo mismo, me produce una tristeza muy grande.  Es la imagen del que cumplió todos los preceptos, del que bien podemos estar seguros que había escuchado la Palabra de Dios…, pero al llegar al punto de ponerla en practica, mira para otro lado…  Aquello ya era demasiado para él.  Tenía muchos bienes…, y perdió el mayor bien.  ¡Qué imagen más penosa!  Aparte, claro está, de la mirada dolorida de Jesús cuando lo ve irse, porque prefirió el mundo entero a darle vida a su alma.  El suspiro de Jesús causa escalofrío: ¡Qué difícil es que UN RICO (no sólo de dinero) ENTRE EN EL REINO DE DIOS.

jueves, 11 de octubre de 2012

Paradojas y dilemas


CRISTO Y HOMBRES
          Confieso lo difícil que es la labor pastoral. Porque es el continuo tirar de la brida de la derecha y de la izquierda con ese delicado tacto en el que nunca prevalezca tanto el acento en una parte que se pierda de vista el otro.  Porque san Pablo está reprochando claramente a los cristianos galatas que se apoyen en e cumplimiento de obras para ser salvos, cuando él les ha mostrado a Cristo, que es quien realmente y únicamente salva. Y a eses cristianos llega a reprocharles su insensatez. In-sensato equivale a falto de sensibilidad, a carente de juicio para discernir, a claudicación ante el error.  Y les dirá después: ¿Tan estúpidos sois?  Verdaderamente lo que le duele a Pablo es que habiéndoles presentado la Persona de Jesucristo, único Salvador, ahora caigan en la insensatez de apoyarse en sus “prácticas” para obtener la salvación.
             Imaginemos por un instante que los gálatas se hubieran dado tan de lleno a que Jesucristo es el que salva, que ellos dejaran de hacer lo que les toca hacer.  Un poco esa tendencia actual de que “Dios es tan bueno” que nos sentimos dispensados nosotros de hacer lo que manda Dios. Dios es tan bueno que ya nos sacudimos las palabras gordas de pecado, condenación, abnegación, fidelidad, escucha de la Palabra de Dios…  Toda la manipulación en la que se ha “cubierto” la conciencia de muchos para expresar la fatídica frase: “yo creo a mi manera”.
             Todavía otro supuesto:  ¿y si los gálatas estuvieran tan angustiados por su salvación que vivieran esa desesperación de los escrupulosos que jamás se quedan tranquilos…, que jamás se sienten  personados, que jamás piensan haber “barrido su casa” como para que no vaya a venir detrás Dios para acusarles y condenarles por la pelusa de un rincón?  Son personas que ni han olido la confianza, el abandono, la fe verdadera en el Dios verdadero
             Por eso es tan difícil la labor pastoral.  ¿Dónde poner el punto?  Y la verdad es que es algo tan peculiar que tiene que ir por delante la doctrina evidente de que la Salvación ha sido ya realizada por Cristo, y a la vez hay que seguir poniendo a los fieles de cara a sus propias búsquedas y realizaciones…, a su hacer y quehacer diario porque sólo los esforzados entran en el reino.  O hay que ir delante de los angustiados para quitarles todo sentido de pecado –de “esos sus pecados”-, que más entran en la patología…, en la deformación adquirida o recibida.
             Por eso yo siento hoy una identificación con Pablo, que llega a tildar de estupidez a los que pretender ser ellos los que se salvan con sus obras. Y me remito a Santiago que pone puntos sobre las íes con esa batería de concreciones de hechos y formas que o se cumplen, o estamos en el limbo de la estupidez.
No hace mucho que me enviaban el escrito de alguien que desde sus conocimientos teológicos, caía en la tan evidente salvación que nos viene de Cristo, por sus méritos y acción redentora, que tildaba la espiritualidad de los Ejercicios ignacianos porque llevan al ejercitante a un continuo examinar y a una ascesis contante para el dominio de sí…, el ordenar la vida…  Es verdad que Cristo es el único Salvador.  Y la misma verdad que quien quiera venir detrás de mñi, tiene que negarse a sí mismo, tomar la cruz, despreciar al mundo para gana r vida eterna…, perderse para encontrarse.  O en expresión de San Agustín. Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti.  Que encierra todo el misterio de la libertad humana, por la que la salvación obtenida por Jesucristo necesita la aceptación por parte de la persona.  Lo que en teología tradicional se llamó: Redención objetiva (hecha por Cristo) y redención subjetiva (nuestra parte en aceptar esa salvación).
             Para más abundamiento, el Evangelio es una insistencia muy fuerte de Jesús a que pidamos, llamemos, insistamos, nos hagamos “inoportunos” en nuestra insistencia de oración, porque Dios siempre está a la escucha y quiere que sintamos el valor de nuestra pobreza humana que, como tal “pobre” necesita PEDIR Y PEDIR E INSISTIR. Lo que bien nos dice que una parte de esa incorporación nuestra a la salvación que nos ha ganado Cristo, necesita de continuo pedir.  Si ya para otras cosas, de otro valor muy inferior, hemos de saber pedir e insistir, ¡Cuánto más en lo que concierne a realidades tan inmensas como el de la fidelidad, la confianza, la esperanza que no duda, la mano en el arado sin volver la cabeza atrás…
             Y pienso que aquí nos está haciendo mucha falta que nos demos cuenta si volvemos la cabeza atrás…, y hasta más de la cuenta…, y hasta improcedentemente…, y hasta cargados del propio orgullo que sale por encima de las convicciones espirituales más fuertes…, pero que se desmoronan como sal en el agua el día que no salió nuestra “petición” (nuestra posición) adelante y al modo en que tal persona la ha concebido. Por eso Jesús concluye con gran sabiduría divina que Dios dará Espíritu Santo… ¡Y buena falta nos hace!  Es lo contrario de la “insensatez” de los gálatas…, de la “estupidez” de querer salvarse “a la propia manera”. Necesitamos una venida tumultuosa de Espíritu Santo y poder así asentarnos en terreno firme, para saber lo que queremos, para saber lo que estamos haciendo, para corregir nuestras salidas de madre, para ocupar nuestro puesto de “pobres” que se han entregado de verdad los brazos de Dios, y sólo en Él ponen su confianza, sus cuitas, sus necesidades, y aun las reacciones que van surgiendo ante cualquier evento que trae la vida.  ¡Y Dios sobre todo!

miércoles, 10 de octubre de 2012

ORAR


ORAR
          Tienen mucho que decir las lecturas de hoy. Porque san Pablo sigue poniendo ante los ”insensatos gálatas” su propio aval de ser mensajero de un único evangelio.  Su trayectoria de perseguidor y convertido ya sería suficiente.  Pero es que no es un recién convertido ni un convertido de superficie.  Cuando él fue derribado por Jesús, estuvo tres años retirado en oración y profundización.  Ahí, dice él, recibí el evangelio por revelación de Jesucristo.  Y tras esa larga inmensa experiencia interior de transformación, todavía se pasó 15 días de contrastación con Juan, Santiago y Pedro, columnas de la Iglesia, discípulos predilectos del Señor.  Y tan estaba en la verdad de Jesucristo que los tres le tendieron la  mano en señal de comunión.
             Todavía presenta una garantía más –y muy al caso para las desviaciones judaizantes de aquellos cristianos (que él había engendrado para el Evangelio): que el día que Pedro, llevado de su intento de no molestar a los judaizantes, se retrajo de su modo normal de actuar, libre de corazón, en que comía fraternalmente con los no judíos.  Y ese retraerse no procedió –le dijo Pablo- conforme a la verdad del Evangelio.  Y por eso, tal como afirma el Apóstol, “me encaré con él”, porque o eres libre de leyes o estás llevando a otros a disimular también.  ¡No pequeño aval para Pablo, que en defensa del Evangelio auténtico, corrige al propio Pedro!  Claro: desde la verdad del Evangelio, y por tanto, construyendo.  No fue de los que acusan sin más, por prejuicios.  Fue el hermano que corrige al hermano desde su amor de hermano y su responsabilidad de ser auténtico. Corrige para mejorar una situación; corrige porque la verdad del Evangelio ha de mantener libre de todo lo demás.  Un evangelio que –por serlo- siempre lleva LA BUENA NOTICIA, la noticia alegre e ilusionada a que su granito de arena ayude a formar la playa plagada de arenas limpias, en donde todos los de buena fe quedarán beneficiados.
             El Evangelio repite por 3 veces la palabra ORAR. Hasta para enseñar Jesús una manera de ORAR QUE DISTINGUE, no se limita a que “recen”. Él venía de ORAR a solas… Y ORAR siempre supone un corazón que se derrama en Dios y deja que Dios vaya entrando en uno, con sus mil maneras de comunicación.  Y porque viene de esa fuente honda de entrar en el Corazón de Dios, ahora enseña a ORAR.
             Orar dirigiéndose a Dios en forma que nunca se había usado, ni a un judío se le podía ocurrir:  llamar PADRE a Dios. Si es Padre, ya puede uno abandonarse confiadamente en Él, sin dudar ni poder dudar.  Y si yo lo llamo Padre, y el otro y el otro…, nos lleva a un Padre común. Y lo que más desea un padre es que sus hijos entre sí se comporten como hermanos.
             Por tanto, lo que distingue no es pronunciar una palabra sino adentrarse en la infinita profundidad de ella…, en sus exigencias, en el gozo de sus efectos.
             SANTIFICADO SEA TU NOMBRE.  ¡Ya es Dios “SANTO” sin necesidad de pedirlo…!  Pero no se trata de que lo sea ya, sino en qué se refleja en la santidad de esos hijos que le llaman “Padre”.  Se trata de que cada hijo refleje la santidad de ese Padre…, y esa bondad del alma y de las obras repercuta en que viéndolo otros, alaben a Dios…: hagan brillas la santidad de Dios que se extiende en sus hijos y dejan así visible la santidad de Dios.
             VENGA TU REINO…  Seas nuestro Rey.  Seas quien nos conduzcas. Sea el Reino de Dios, que trae Cristo, el que inunde y avance a nuestro alrededor y en todo el mundo.  Dicho de manera muy concreta: que nos zambullamos en el Evangelio como ese mar infinito que no tiene fronteras, que nunca se acaba, que siempre da más de sí…:  que desde él, el Espíritu Santo ORA en nosotros…, nos va ayudando a adentrarnos y a encontrar el mundo siempre nuevo que nos va metiendo el el Corazón de Cristo y de Dios.
             Por eso, San Lucas expresa la otra petición como “adelantarnos Dios a hoy el pan del mañana.  Ese ”pan del mañana” es ya el Cielo, la visión de Dios, la santidad de Dios.  Esa pedimos que no se quede “para la vida eterna” sino que YA HOY empecemos a vivirla.  Y eso es el gran distintivo del cristiano, porque aunque no hablar, su vida ya es un grito que expresa que Dios es Santo.
             PERDÓNANOS;  NOSOTROS YA HEMOS PERDONADO.  ¿Queréis que os confiese el escalofrío que me produce observar que estamos muy en la primera parte?…, ¡pero cuando nos tocan un pelo del YO…!  Y surge esa pregunta hasta las raíces: ¿realmente perdonamos como para llegarnos a Dios y poder pedirle ese perdón claro que necesitamos?
             NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN.  Y casi que aquí se nos va el pensamiento “al demonio”…, ese que nos sirve de coartada para seguir nosotros “en las nuestras” y esperar que caiga el milagro de “no caer en la tentación”…, cuando nos estamos metiendo en ella a toda marcha.  Esa tentación que tiene muchos nombres:  “yo”, “no tengo tiempo”, “no me apetece”, “lo hace todo el mundo”, “la culpa la tiene siempre el otro, “yo me guío por mi conciencia”, “está muy bien el evangelio PERO en este caso mío…”  Y así sucesivamente.  “No nos dejes caer…”, pero yo me meto en el toro a cada paso.  “Que venga Dios y haga el milagro”; “que Dios me libre de…”
             Por eso ORAR es tan distinto de la rutina que nos deja como estamos, y no hincamos el diente en el caso concreto.  OREMOS, pues.

martes, 9 de octubre de 2012

Pablo, Marta y María


BASTA UNA COSA
          San Pablo presenta hoy a los gálatas “sus credenciales” No había tenido que presentarlas cuando fue a Galacia por primera vez y fue acogido sin resistencias, y aceptado sin reservas el Evangelio que les predicó, el Evangelio de Jesucristo, que él había recibido.  Pero se meten los intrusos catequistas que le minan el terreno y aún la autoridad, para dejar ellos su “propio evangelio”, su propia manera de concebir la fe cristiana.  Y San Pablo hacía ayer firme protesta de que no hay otro evangelio y que el único evangelio es el que él trasmitió, y que le fue revelado por Jesucristo. El que presentase “otro evangelio”, ¡sea maldito!.   Y porque desea que aquellos fueles engañados ahora sepan quién es Pablo, les hace una relación de su vida: sus comienzos de perseguidor y fanático judío.  Pero la Gracia de Dios actuó en él y le llamó a revelar al Hijo de Dios.  Y él tuvo su tiempo de interiorización, de retiro profundo, de formarse en la fe de Cristo antes de salir al apostolado.  E incluso no se lanzó por las buenas sino confrontando primero con Pedro, con quien estuvo quince días. Y sus comienzos de predicación y de evangelizar fue hasta llamativo para unas comunidades que lo conocían de perseguidor, y que sin embargo ahora era un entusiasta de Jesús, lo que les llevó a alabar a Dios.
             Ha quedado presentado su currículum. Que no hubiera sido necesario si los gálatas hubieran sido fieles a la enseñanza que él les trasmitió de primeras.
             Evangelio que puede tener diversas presentaciones.  Fue clásica la de la preeminencia de la vida contemplativa sobre la activa.  Quedarse a la escucha del Señor, “mejor parte” que afanarse en el trabajo.  Estudiosos de los términos nos presentan dos caracteres tan diferentes como el de Marta, la mujer que siempre desea poder ofrecer más, y María, la que se siente discípula con deseos de aprender. “Estar a los pies de…” (en un caso así) expresa la postura del discípulo que desea aprender y goza aprendiendo. Y allí se sitúa María con su serena actitud de dejarse empapar de las palabras de Jesús.  Marta es la mujer afanosa que nunca se da por satisfecha, que quiere ofrecer más y más, y que tiene un temperamento muy activo. Hay quien piensa que su afán era ofrecerle a Jesús una comida muy bien preparada, variada, de auténtico agasajo al buen amigo que tienen en Jesús.  Pero en todo ese ir y venir, preparar, buscar…, acaba cansándose. Y lo muy típico en la familia es que lo que ella quiera es que su hermana esté a la par de ella en todo ese tinglado, y le llega a incomodar la “pasividad” en que María está, escuchando a Jesús.
             Me llama la atención muy micho –porque suele ser típico en las gentes- que Marta quiere justificar su labor apoyándose en Jesús, intentando  que Jesús tome partido por ella.  [¿Quién no ha “sufrido” el intento de la persona de que se le dé a ella la razón en público, en detrimento de la otra persona que está en otra manera de hacer?] Y con toda la confianza, casi familiar, con Jesús (que por algo estaba en esa casa ahora), Marta se dirige a Jesús para que sea él quien se ponga a su favor llamándole la atención a María para que ayude a la “sufrida Marta”.
             Aquí es donde Jesús quiere que Marta sepa que hay cosas buenas, cosas necesarias, cosas suficientes.  En vez de ese afán que nunca se acaba por hacer cosas, bastaría una bien hecha, una en cada momento, una detrás de otra…, sin agobios.  Posiblemente le esté diciendo Jesús que solo plato de comida es necesario.  Y que María está en una cosa buena, y no va a ser Jesús quien se la quite.  ¿En qué sentido es ”mejor”?  En cuanto que deja paz y sosiego.  En cuanto que no causa afán que atosiga y angustia a la persona. Y eso no se lo va a quitar Él, que es hombre que siempre busca la paz serena, el equilibrio de la personalidad, el estar donde hay que estar y hacer AHORA lo que ahora hay que hacer.

             Hay cuestiones marginales de curiosidad. Marta y María son, en el evangelio de San Juan, las hermanas de Lázaro.  Lucas ahora lo ignora porque ha ido a otra cosa.  O fue Juan quien iba a otra cosa.  Aquí tenemos lo que este texto da.
             La Vida Religiosa contemplativa puede hallar consuelo en este texto por cuanto que hay una defensa de Jesús sobre el valor de estarse a los pies de Jesús escuchándole.
             Ha de tener una clara y urgente enseñanza directa de Jesús para tantos y tantos que arguyen su falta de tiempo para las cosas del Señor. No siempre es tan real.  Lo que sí expresa es que no han sabido defender la mejor parte.  Que la borrachera de “hacer” les ha resecado el espíritu;  que al no ser capaces de quedarse a solas en silencio consigo mismo (porque se tienen miedo a descubrirse en su verdad íntima), optan por ahogarlo con “el trabajo”, el “estrés”, “la vida actual”.  Que no les enseñaron o no gustaron de la suavidad que dan los ratos  a los pies del Señor, tan necesario como el comer.  Que a la vez que se halla un mundo nuevo “mejor”, está uno en mejores condiciones para abordar más serenamente el resto del día. Que precisamente cuando el ambiente nos engulle, más urgencia tenemos de buscar espacios de Dios en nosotros.  Y que todo consiste en el valor que le damos a Dios y a “las cosas de Dios”.  Porque quien tiene interés por algo, acaba sacando tiempo para ello.  [Que se lo digan a los “angustiosos estresados”…, que cuando hay un acontecimiento deportivo que les interesa, sacan “milagrosamente” el tiempo para estarse viéndolo.

lunes, 8 de octubre de 2012

¿Otro "evangelio"?


El que usó de misericordia
          Los evangelios son “preciosos”. Dan unos pensamientos “lindos”. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo.  Hoy nos llega el “piadoso” doctor de la Ley con su “inocente” pregunta a Jesus: “Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento de la Ley”  Jesús le devuelve la pregunta: Tú ¿qué lees en la Ley?  Y el docto entendido responde aquel consabido primer mandamiento del amor a Dios sobre todo y con todo el ser; y al prójimo como a uno mismo.  Hay que reconocer que haber completado con esa segunda parte ya era un valor.  Pero su pregunta, tan inocente como tonta (o como intencionadamente para poner a prueba  a Jesús), tiene una respuesta muy importante.   Hazlo. Lo sabes de memoria. Ahora, llévalo a la práctica.  El jurista tenía que justificar su pregunta (porque de otra manera quedaba por tonto.  Y preguntó: ¿Y quién es mi prójimo?
             Yo digo siempre que al orar “me descarrilan” las ideas preconcebidas.  Y hoy me ocurrió eso. Y me cogió de lleno la respuesta final:  prójimo fue el que tuvo misericordia.  Y Jesús que otra vez no deja que se quede en palabras, y le dice HAZLO IGUAL.
             Y se me ha ido el pensamiento a tantas personas que están en el ámbito de mi vida.  Y me he ido preguntando: ¿Tengo misericordia con él/ella)?  ¿Cuál es mi misericordia? ¿En qué se plasma mi misericordia? ¿Qué acepción de personas “criba” mi “misericordia”?  Y aquí ya la he experimentado entre comillas.  Porque me da miedo, recelo, sospecha, temor de que la “misericordia” la he entendido “empezando por mi mismo”. Desde luego que no soy el que voy al caído por instinto del corazón. No porque experimente la llamada del corazón ante una miseria o necesidad, sino porque mi YO está en medio y ese es el que “quiere <misericordia> de los otros conmigo”.  No me he visto llegándome al caído y comprometiendo mi yo, mis posibilidades, mi tiempo, ante ese “pobre” “herido”.  No.  He buscado los recodos de mi personal camino para acabar siendo YO quien pone “el distinto evangelio” que satisface mi Yo, mi pensamiento, mi reacción, mi amor propio.  No me he puesto en el lugar del otro.  Yo he encontrado todas mis justificaciones; ninguna en el otro que está “al otro lado”. Esa míseri-COR-dia, no ha sido la que dispuso Jesús: COR=corazón, ante el “mísero”… San Pablo entonces se pone ante los fieles de Galacia para decirles:  Me ha sorprendido que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por amor a Cristo, os hayáis pasado a “otro evangelio”. Y añade: NO ES QUE HAY OTRO EVANGELIO. Lo que pasa es que  algunos os turban para volver del revés el Evangelio de Cristo. Y añade: Si alguien enseña otro “evangelio”, aunque sea un ángel o fuera yo mismo, ¡maldito sea!  ¿Se habrán enterado? Pues si no, se lo repite otra vez.
             El tema del PRIMER VIERNES fue UN MUNDO DESCORAZONADO, UN CORAZÓN NECESITADO.  ¡Misericordia al canto!; misericordia apostólica.  Misericordia hacia quien necesite, precisamente porque padece miseria.  No quiso el doctor de la ley pronunciar siquiera la palabra: el samaritano.  Un samaritano era un “enemigo cordial”.  Pues usar ahí de misericordia es como amar a Dios con todo el corazón…   No hay una posible dicotomía. El único rival de ese amor a Dios SOBRE TODO OTRO, es mi orgullo
             La oración ante el Santísimo del Primer Viernes, fue un echar el alma, con sinceridad ante el Corazón de Cristo, para “enterrar” lo que no sea SEGUIRLO A ÉL, lo que pueda ser “poner la mano en el arado” de una “bella oración”, y “volver la cabeza atrás” en la realidad siguiente.  Fue la oración en la que prácticamente Jesús le diría al doctor de la Ley: Lo que has dicho es sólo un Comienzo de Evangelio.  Pero un comienzo frustra más que otra cosa si se queda en ciernes;  si no continúa…, si no va haciendo vida el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.  ¡Y NO HAY OTRO EVANGELIO! Y todo otro “evangelio”, aunque venga de un ángel del cielo”, es maldito.
             Parecía un PRIMER VIERNES PROFÉTICO, que vendría Jesús a realizar en este lunes siguiente…, y San Pablo a hacer de Coro autorizado: NO HAY OTRO EVANGELIO.
             Sencillamente a mí me ha dejado K.O.  ¡Tantas veces me perdí en el “cuentecillo” y le saqué punta a los detalles concretos… Lo que no hice fue ponerme el espejo ante mí mismo.  Y hoy he visto deformada mi “buena imagen”.  ¡Con tal de volverla a componer con el ÚNICO EVANGELIO, me podría dar por satisfecho.  Si saco mi paraguas para eludir mi responsabilidad, ¡maldito sea!

domingo, 7 de octubre de 2012

CONTRA TODO EGOÍSMO


CEDER, camino de convivencia
          En toda verdadera Homilía las lecturas (en domingos ordinarios, la 1ª y el Evangelio), se implican de tal forma y se complementan y dan una pauta que va más allá de la meditación de unos textos.  Y hoy es uno de esos días en que se hace esencial ver esa conexión para no irse por moralismos y consideraciones piadosas.  La 1ª lectura ha mostrado el PLAN DE DIOS. Lo que Dios ha concebido en el principio es que el ser humano está orientado hacia el “complemento” del otro ser humano. Con esa simplicidad del relato oriental, como quien cuenta ese relato fantástico que puede ser entendido por cualquiera, nos ha puesto al varón ya creado por Dios, al que le es entregada en sus manos la Creación entera, para que él la lleve adelante y la perfeccione. Esa escena tan gráfica del varón al que se le hace pasar todo lo creado para que le ponga nombre, es la imagen de la entrega que Dios le hace a la criatura de toda la obra de Dios.  Para un occidental poner nombre equivale a lo que esas palabras suenan. Y nos imaginamos a Adán llamando “jirafa”, “león”, “mosquito”… Nada tiene que ver con el pensamiento del autor.  “Poner nombre” es tomar posesión y dominar una realidad que le viene a uno a las manos.  [Como el que tiene una mascota y lo primero que hace es ponerle nombre, con el que él la identifica y la domina.  Pues Dios le ha dado al hombre ese dominio sobre la Creación.  Pero hay algo que Dios está viendo: que no está bien que el varón esté solo. Que debe tener una compañera, un ser igual a él, con el que pueda compartir.  Y con esa fantástica descripción de la costilla, nos trasmite el Génesis varias ideas esenciales del plan de Dios.  Primero: que la mujer, al igual que el varón, han salido de sus mismas manos.  Que por son, por tanto, seres con idéntica dignidad sin ser uno más que el otro.  Que el varón llama a aquel ser semejante a él “Varona” (la voz original que designa a la mujer), porque es de la misma “pasta” que el Varón.  Porque entre ellos hay una igualdad tal que no cabe ahora ponerse por delante uno u otra. Sino tan profundamente unidos entre sí que cada pareja humana sentirá el impulso natural de crear nuevo foco de vida y amor, nuevo hogar que multiplique la vida sobre la tierra y, juntos, lleven a plenitud progresiva la obra de Dios.  Por tanto, con la estabilidad plena de una obra conjunta, en la que Dios es la fuerza de unión tal que lo que Dios ha unido, no puede separarlo el hombre.
             Ahí es donde entra el Evangelio:  los fariseos preguntan a Jesús si  es lícito divorciarse de esa unión matrimonial.  Jesús les remite al Génesis, a lo que Dios instituyó desde el principio.  Los fariseos objetan que Moisés permitió el acta de repudio por la que el varón puede dejar a su esposa. Y la respuesta de Jesús:  Por vuestra terquedad lo permitió. Al principio no fue así.  Porque Dios los creó hombre y mujer para que fueran una sola cosa, soldados de tal manera que romper esa unión es desagarrarse mutuamente los dos miembros de la pareja humana.
             “Por vuestra terquedad”.  Quiere decir que sólo desde la esterilidad del egoísmo humano –tercos el uno o la otra- puede concebirse la ruptura de lo que Dios unió.  El egoísmo del orgullo humano, de la incapacidad de amar, el que uno tire de la manta sin mirar la necesidad del otro, la inmadurez e ineptitud para salir de sí…, para calzarse los mocasines del otro, como dice el pensamiento oriental.  Conozco una sentencia de declaración de nulidad de un matrimonio al que, aun dejando nula la unión anterior –por inexistente e incapaz- añade la cláusula de negación de nuevo matrimonio sacramental a la pareja, porque son ineptos para convivir, no sólo entre ellos sino como realidad psicológica esencial.  “Terquedad”.  “No hay sujeto”, que diría san Ignacio.
             No fue así como Dios puso a mujer y varón uno ante el otro, sino compañeros de vida y camino.  Y ahí se fundamenta la perennidad del matrimonio sacramental, el que Cristo da por base, y en el que lo que Dios ha unido, no puede separarlo el hombre.  Lo que sí que puede pensarse es si Dios une a esas parejas incapaces de amar de verdad, de amar a fondo perdido.
             Por eso no puede entenderse del todo una realidad como ésta –cuando estamos en una verdadera Homilía- si no se va directo al Altar y se encuentra uno con el Sacrificio y Sacramento  de Jesús.  Lo que era “Palabra” se sacramentaliza, se verifica en este Sacrificio: ahí donde cede Jesús de sí mismo, hasta el mismo morir, para así dar vida a los demás. Si Jesús no hubiera CEDIDO, nosotros no hubiéramos sido salvados. Si Jesús no hubiera sabido salir de sí, nosotros estaríamos encerrados en nuestro frío natural de criaturas irredentas. Pero porque Él cedió, hasta la misma muerte, ASÍ VIVIMOS LOS DEMÁS.  Hemos recibido vida desde el ceder el “otro”.  Es la imagen del matrimonio, de la convivencia, de la comunidad de cualquier tipo.  La 2ª lectura entraría sola: el haberse hecho Jesús inferior a los ángeles (=haberse hecho humano plenamente, cediendo de lo más consubstancial a Él. Su rango divino), ha dado por futo que Él mismo ha crecido –por su muerte- hasta ser EL SANTIFICADOER.  Y a su vez, ser el que hace SANTIFICADOS a los humanos, hasta poder así llamarnos “hermanos”, llevando tras de sí, a la gloria, a esa inmensa multitud de hijos de Dios y hermanos suyos.

sábado, 6 de octubre de 2012

En la Víspera


Una leyenda de su origen

Una hermosa historia ...
A que no sabían la del rosario.
Yo siempre me preguntaba ¿A quién se le habrá ocurrido repetir las Aves Marías tantas veces? ¿Qué sentido tiene?, etc.
Ahora se comprende y cada vez que lo recen, cada Ave María es una preciosa rosa para la Virgen
Estoy seguro de que todos conocemos esta bella oración que es el Santo Rosario.
Una leyenda cuenta que un Hermano Lego (que no era sacerdote) de la Orden de los Dominicos, no sabía leer ni escribir, por lo que no podía leer los Salmos, como era la costumbre en los conventos de la época. Entonces, cuando terminaba sus labores por la noche (él era el portero, el barrendero, el hortelano, etc...) se iba a la capilla del convento y se hincaba frente a la imagen de la Virgen María, y recitaba 150 avemarías (el número de los salmos), luego se retiraba a su celda a dormir.
Por la mañana, de madrugada, se levantaba antes que todos
sus hermanos y se dirigía a la capilla para repetir su costumbre de saludar a la Virgen.


El Hermano Superior notaba que todos los días, cuando él llegaba a la capilla para celebrar las oraciones de la mañana con todos los monjes, había un exquisito olor a rosas recién cortadas y le dio curiosidad, por lo que preguntó a todos quién se encargaba de adornar el altar de la Virgen tan bellamente, a lo que la respuesta fue que ninguno lo hacía, y los rosales del jardín no se notaban faltos de sus flores.
El Hermano Lego enfermó de gravedad; los demás monjes notaron que el altar de la Virgen no tenía las rosas acostumbradas, y dedujeron que era el Hermano quien ponía las rosas. ¿Pero cómo? Nadie le había visto
nunca salir del convento, ni sabía que comprara las bellas rosas.
Una mañana les extrañó que se hubiera levantado pero no lo hallaban por ninguna parte. Al fin, se reunieron en la capilla, y cada monje que entraba quedaba asombrado, pues el hermano Lego estaba arrodillado frente a la imagen de la Virgen, recitando extasiado sus avemarías, y a cada
una  que dirigía a la Señora, una rosa aparecía en los floreros. Así al terminar sus 150 saludos, cayó muerto a los pies de la Virgen.
Con el correr de los años, Santo Domingo de Guzmán, (se dice que por revelación de la Stma. Virgen) dividió las 150 avemarías en tres grupos de 50, y los asoció a la meditación de la Biblia: Los Misterios Gozosos, los Misterios Dolorosos y los Misterios Gloriosos, a los cuales el Beato Juan Pablo II añadió los Misterios Luminosos.

CARGUEN SU ROSARIO TODOS LOS DIAS
- Cuando cargas tu Rosario, es un dolor de cabeza para
Satanás
- Cuando usas tu Rosario, Satanás colapsa
- Cuando él te ve rezando el Rosario, se desvanece.
- Vamos a Rezar el Rosario cada vez, de manera de mantenerlo desvanecido.

DIOS revelado en Cristo


EL PREMIO FINAL
          El autor del libro de Job llega al final con una necesidad de hallar solución al problema del mal que ha planteado…, a la necesidad de que –como dice la gente- “esto no se quede así”.  Y partiendo del reconocimiento humilde de Job, que se pliega totalmente a los designios inescrutables de Dios que sobrepasa la falsa ciencia humana (“que no entiende las maravillas que superan su comprensión”), concluye la narración con un Job lleno nuevamente de hijos, hijas, posesiones inmensas…, y aun larga vida por delante para conocer nietos y biznietos.  Muere, pues, anciano y satisfecho. No ha podido llegar a más el autor sagrado pero ha dejado una pista: ante Dios nada se pierde y donde puede parecer un desastre, se llega a poseer mucho más de lo que se ha perdido.  Refleja el instinto humano de supervivencia, de felicidad, de que “las cosas no pueden quedar así” como parecen a primera vista.  Dios siempre está más allá, más por encima, y dando mucho más de lo que parecía haberse perdido.

             El Evangelio” muestra a los apóstoles ufanos por su misión. Regresan satisfechos, porque hasta los demonios se nos han sometido.  Jesús les lleva a un paso mayor: no es eso lo que va a definir vuestra vida sino que vuestros nombres están inscritos en el Cielo.  Es una inmensa palabra.  Solemos calibrar “nuestros valores” por nuestras consecuciones, por lo que “hacemos”.  Vivimos pretendiendo “pesar” obras de nuestra vida.  Y hoy día, mucho más, porque se valora y se estima HACER.  Y queda secundario LO QUE SE ES.  Y sin embargo  la fotografía nuestra ante Dios (y ante los mismos que nos ven –sensatos-) no está en nuestras consecuciones, en nuestro Yo defendido sobre el bien común (que es lo característico del YO), sino en LO QUE SOMOS.  Y el día que seamos capaces de mirarnos en el espejo de Dios…, en el espejo de una conciencia invadida por valores eminentemente cristianos, en vez de mirarnos en nuestro propio espejo, será cuando descubramos que no es nuestro HACER lo que nos define sino NUESTRO SER y nuestro modo de ser, nuestros criterios de discernimiento aplicado sobre la marcha, porque se ha hecho connatural  en nosotros ese baremo de Dios, de LA PAZ por encima de todo, y de DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS: que nuestros nombres estén escritos en el Cielo.
             Y Jesús se enardece ante la sencillez de la vida y da gracias al Padre, Señor del Cielo y de la Tierra porque esas cosas las entienden los sencillos pero se ocultan a la soberbia.  Y se ratifica: Sí, Padre; así te ha parecido mejor.  Entonces pone otro criterio básico: el único que puede conocer al Padre es el propio Hijo.  Pero el Hijo revela al Padre, siendo sacramento del Padre, y asi haciéndolo presente y cercano.
             ¿Qué es un sacramento?  Una realidad humana y palpable que a su vez está haciendo real algo divino.  Jesucristo es el hombre igual a cualquier hombre, que puede ser tocado, palpado, escuchado, mirado, y hasta se le pueden descubrir sus sentimientos.  Ahora bien: Jesucristo es la figura humana que revela la realidad de Dios, del Padre.   A quien se le hace lejana la realidad de Dios…, a quien lo imagina separado o vengativo, escrutador implacable del hombre, no tiene más que mirar a Jesús y encontrar en Él CÓMO ES DIOS.  Cuanto Jesús hace, dice, enseña, siente…, es lo que Dios hace, dice, enseña, siente…

viernes, 5 de octubre de 2012

La lectura continua de HOY VIERNES


GUÍAME, SEÑOR, POR EL CAMINO ETERNO
             Cuando hoy Dios viene a responder a Job, que había hecho protesta de su bondad y rectitud, pensando que él no había hecho algo contra Dios para merecer tanto sufrimiento…, y que él se declaraba inocente…, Dios le dice que se coloque ante sí y que -sabiendo tan convencido su valer- le responda a unas cuestiones: ¿tú has ordenado los astros?;  ¿tú le has puesto límites al mar?; ¿tú dominas la vida y la muerte?  ¡Cuéntamelo, si lo sabes! Me ha recordado una contemplación de san Ignacio en los Ejercicios donde lleva al ejercitante a encontrarse con Dios y descubrir en Dios tanta sabiduría, frente a la propia ignorancia;  tanto poder frente a la debilidad del hombre;  tanta belleza frente a tanta fealdad y malicia que brota en el corazón humano.  Y Job reacciona como únicamente cabe reaccionar quien tiene inteligencia y razón…, y por supuesto fe: Me siento pequeño, ¿qué replicaré?  Me llevaré la mano a la boca;  he hablado una vez y no insistiré ni añadiré nada
             Ese “llevarse la mano a la boca” viene muy a pelo con el tema que tocaba ayer en honor de San Francisco de Asís”saber callar.  Mucho más que guardar silencio. Saber callar es ya sabiduría de arriba.
             El día que nuestro silencio no sea sólo “callar” sino experimentar dentro la humildad que mueve a callar…, estaremos siendo guiados por Dios por el camino eterno. El día que nuestro silencio brote del fondo del alma como una necesidad impulsiva, porque experimentamos que una sola palabra puede poner nieblas a la inspiración de Dios…; el día que el silencio nos haga más felices que el hablar, y podamos estar plenamente llenos en medio de esos silencios ricos en donde se le deja camino abierto y diáfano a Dios…, ese día estaremos ocupando NUESTRO VERDADERO LUGAR…, o posiblemente lo digo mejor: ese día estamos en órbita para tener EXPERIENCIA DE DIOS
             ¿Qué le ocurrió a los habitantes de Corozaín y Betsáida?  Que no supieron “hacer silencio” de ellos mismos; que fueron ciegos para ver los milagros que se hacían en ellos; que pretendieron tener ellos la última palabra…, “el punto y aparte”…, y no dejaron a Jesús SU LUGAR, el que Él hubiera ocupado en el corazón de aquellas gentes…  Que el CORAZÓN DE JESÚS encontró un frontón en la soberbia, la autosuficiencia, el egoísmo fino de los que se creyeron ser más y saber más.  ¡Tantas veces que estuvo Jesús en Cafarnaúm!  ¡Tantas veces que hizo allí sus obras salvadoras…!  No escucharon; no quisieron escuchar.  Sus “ruidos interiores” nacidos en el orgullo de ellos, que quisieron saber más, secaron las fuentes de la salvación, esas que van con Jesús dondequiera que Él va y en donde se le abra la puerta.  Porque no podemos olvidar el respeto inmenso que Él tiene con la libertad humana.  Por eso la palabra del Apocalipsis: Estoy a la puerta llamando; si alguien me abre, entraré y comeremos juntos. Y ahora da ese salto tan propio de Jesús, que traspasa su poder a los que Él deja en su lugar…: quien os escucha a vosotros, a Mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a Mí me rechaza.  Y quien me rechaza a Mí, está rechazando al Dios del Cielo.

             De principio a final, la liturgia de hoy no deja ocasión a perder palabra.  Y a poner el dedo en la boca nosotros, a ver si eso nos da oportunidad para SILENCIAR EL ENTORNO (interior, sobre todo) y deja paso a que NOS VAYA EMPAPANDO LA PALABRA DE DIOS.

LO CORRESPONDIENTE AL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS Y PETICIÓN, ESTÁ DESPUÉS

Dos novedades HOY


PRIMER VIERNES
        Hoy nos reuniremos muchos que vivimos gozosa y gustosamente el valor de nuestro BAUTISMO y de la EUCARISTÍA, y la sentimos como espoleta de nuestra misión en la Iglesia de Jesucristo como apóstoles de su Palabra, de su Vida y de su obra.  Los que cada mañana ponemos todo nuestro ser en manos del Padre, por medio de Jesucristo –ofrecido en la Eucaristía para la salvación del mundo.  Que nos sentimos impulsados por esa fuerza dinamizadora y reconfortante del Espíritu, el mismo que recibió María para dar su respuesta plena al deseo de Dios.
          NOS REUNIMOS A LAS 17’30 EN EL SALÓN DE ACTOS DE LA CASA DE LOS JESUITAS, en la Plaza de San Ignacio.
          A las 7 tendremos una Oración dirigida ante el Santísimo Sacramento en la Iglesia del Sagrado Corazón, para acabar con la SANTA MISA a las 7’30.
          NO SOMOS UN GRUPO CERRADO NI AISLADO;
ESPERAMOS A TODO EL QUE QUIERA SER PARTÍCIPE DE ESTE BIEN.


DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS
             Una parada en el camino. Un curso que comienza y uno que ha pasado. Unas cosechas recogidas y la tierra preparada para la sementare. Los bien nacidos, llegamos a Dios reconociéndonos objeto de sus dones incontables.  Bienes en lo material humano; en mil detalles que posiblemente ni supimos advertir, y que –sin embargo- han jalonado nuestras existencia del curso que acabó con las últimas recolecciones del campo.  Y que nos levan a hacer también recordatorio agradecido a los otros bienes que no se pesan ni se miden.  Y que hasta es posible que ni n os costaron el trabajo de cuidar, regar, abonar…, con el esfuerzo del agricultor.  ¡Tantos bienes que nos hemos encontrado!  Y si bien es verdad que somos más capaces de contabilizar “los males”, esa es ya nuestra mira pequeñita que está más atenta al YO caprichoso que al TÚ que nos fue llevando en brazos, en sus palmas bondadosas y divinas.
             Pero seríamos miopes si sólo pusiéramos la mirada en esos bienes materiales o humanos (que por supuesto hay que agradecer, como nos invita y exhorta la 1ª lectura), sino que San Pablo nos hace elevar ahora la mirada hacia los inmensos e imponderables beneficios de que hemos sido adornados y regalados en la realidad de nuestro ser completo de humanos a los que se nos dio la joya de la fe.  Dios nos ha dado ser otras criaturas…, otra realidad nueva y grande de personas salvadas y elevadas por Dios mismo por medio de su Hijo, que Dios envía para qué podamos ser reconciliados, sin pedirnos cuenta de nuestros fallos.  Y a la par, cada uno de nosotros ha de hacer de “Jesús” para los demás, siendo mediadores también, unidos a la mediación infinita y total de Jesús.  Creo que era más completa la traducción: “dejaos reconciliar por Dios” que la que ha quedado oficial: “os pedimos que os reconciliéis con Dios”, porque la realidad es que nosotros por nuestras fuerzas no podemos añadir un milímetro a nuestra estatura.  Pero sí hemos de ser rescatados y reconciliados por esa fuerza y amor infinito de Dios, y su AMOR EXPRESADO EN CRISTO, hecho puro Corazón, puro amor, y del que recibimos nuestra salvación.
             De ahí que el Evangelio nos lleve hacia la única salida que tiene el pobre hombre: actuar como pobre…, y por tanto, PEDIR.  Y el que pide a Dios, llama a su Corazón y busca en el piélago infinito de su misericordia, ya puede estar muy seguro de que va a ser escuchado.  Cierto que en la miopía humana nos empeñamos en que nos el pez…  Pero Dios es “más largo” y nos da la caña de pescar, porque nos corresponde aprender, poner nuestra parte…, y dejar a Dios que Él nos dé COSAS BUENAS… (porque Él no sabe dar cosas malas; ¡ni puede!).  Siempre nos dará algo mejor que lo que hemos pedido.  Y ante el curso nuevo que se abre ante nuestros ojos, nos abandonamos a esa mano abierta de Dios, a ese Corazón abierto de Jesús, para que desde ahí nos vengan los bienes que él sabe que necesitamos.

             SI PUEDO, TRATARÉ DE AÑADIR más tarde LA REFLEXIÓN QUE HUBIERA CORRESPONDIDO  A HOY VIERNES, si no hubiera venido esta fiesta mayor del día de “Témporas”, o de ACCIÓN DE GRACIAS.

jueves, 4 de octubre de 2012

En honor de San Francisco de Asís


”YA HEMOS PREDICADO”
          Una anécdota de San Francisco de Asís sea una forma de celebración de este gran santo de la humildad y la bondad.  Invitó a uno de sus primeros compañeros a “salir al predicar por el pueblo”.  Salieron en silencio, se dieron una vuelta por donde estaba la gente, sin decir palabra, y Francisco emprendió el regreso al convento, naturalmente acompañado por el otro, quien iba bastante perplejo.  Ya en un momento de soledad, el Hermano le inquirió a Francisco:  “Pero padre mío: ¿no íbamos a predicar?”  Y Francisco le respondió: “Ya hemos predicado”.
             A mí encanta.  Creo que el silencio predica y mejor que muchas palabras.  En muchas ocasiones callar, saber callar, es ya una predicación, un manifestar mejor la presencia de Dios.  Yo lo paso felizmente en mis largas horas de silencio, y son en las que mejor me encuentro con la paz.
             Dos últimos comentarios en el blog han coincidido en la misma idea, que yo apoyo desde aquí porque su sentido constructivo del valor del silencio  -y el mutuo apoyo entre sí de ambos comentarios…, -, predican desde el silencio de la oración, ese que ha inspirado a una persona, y ese que desde el mismo valor constructivo, han coincidido en que tenemos mucho que ORAR, y que sin oración no tendría valor nada de lo dicho.  Con oración, con espíritu que trasmite paz y que comunica inspiración de Dios, el SILENCIO, sentado, de rodillas, de pie o acostado (pero mirando al Cielo), es la gran riqueza del alma, la fuente que mana agua limpia, que purifica las negatividades de nuestros sentimientos.
             Conociendo a los dos “comentaristas” y que están viviendo este valor del silencio, los felicito porque el silencio es ya una puerta que abre la conexión con Dios.  “Nunca te arrepentirás de tus silencios, y casi siempre de tus palabras”, una gran máxima de quien supo hacerlo dignamente.
                Como añadido, tengo dos meditaciones muy queridas por mí:  una son Los silencios de Jesús, donde digo en un determinado momento que “el que mucho habla suena a hueco”  [bien se ve en el tono alto en que se tienen conversaciones en el autobús, en los comercios, por las calles…]. Otra meditación son Los silencios de María… ¡lo poco que habló María, y lo mucho que metió en su corazón para rumiarlo con la serenidad y madurez que da el tiempo, el silencio, el alma pura y simple de quien en todo tiempo y ocasión no buscó otra cosa que hacer la voluntad de Dios!.

             Sí: así, en efecto, HEMOS PREDICADO.