jueves, 22 de junio de 2017

ZENIT 22: Pastor apasionado por el pueblo

el papa Francisco en su homilía de la misa celebrada este jueves en la capilla de la Casa de Santa Marta señaló tres características de un pastor:
La primera es “que sea apasionado, que tenga celo, que sea diligente”. Apasionado “hasta el punto de decir a su gente, a su pueblo: ‘Yo siento por ustedes una especie de celo divino’”. Es “divinamente celoso”, comentó Francisco. Es “aquel rasgo que nosotros llamamos el celo apostólico: no es posible ser un pastor verdadero sin este fuego que arde dentro”.
La segunda característica es “que sepa discernir dónde están los peligros, dónde están las gracias… dónde está el verdadero camino”.
“Significa que acompaña a las ovejas siempre: en los momentos bellos y también en los momentos feos, también en los momentos de la seducción, y con la paciencia, las lleva al redil”. Porque mientras “el padre de la mentira es un seductor. El pastor, no. El pastor ama. Ama. La serpiente, en cambio, es padre de la mentira, el envidioso es un seductor”. “En la historia de la salvación, en la Escritura, tantas veces encontramos el alejamiento de Dios, las infidelidades al Señor, la idolatría, como si fuera una infidelidad matrimonial”, dijo.
Y la tercera característica es “la capacidad de denunciar”. Porque “un apóstol no puede ser un ingenuo: ‘Ah, es todo hermoso, vamos adelante, ¡eh!, es todo bello… Hacemos una fiesta, todos… todo se puede…’. Porque está la fidelidad al único esposo, a Jesucristo, que hay que defender. Y sabe condenar: lo concreto, decir: ‘esto no’, como los padres le dicen al niño cuando comienza a gatear y se acerca al enchufe para poner los dedos: ‘¡No, esto no! ¡Es peligroso!’.
Al afirmar que el Buen Pastor sabe denunciar, con nombre y apellido, como hacía san Pablo, Francisco regresó a su visita realizada este martes las localidades italianas de Bozzolo y Barbiana, a las tumbas de don Mazzolari y de don Milani.
Refiriéndose a don Milani, indicó que “enseñaba a sus muchachos que las cosas se debían tomar en serio, contra el lema de moda en aquel tiempo que era ‘no me importa’, pero dicho con lenguaje vulgar”.
De manera que hay que saber denunciar también “lo que va contra tu vida”. Y advirtió del peligro que es perder esta capacidad de condena y de querer llevar adelante a las ovejas un poco con el buenismo que no sólo es ingenuo” sino que “hace mal”. Ese “buenismo de los compromisos”, para “atraer la admiración o el amor de los fieles dejando hacer”.
Y concluyó con una oración “por todos los pastores de la Iglesia, para que San Pablo interceda ante el Señor, a fin de que nosotros, los pastores, podamos tener estos rasgos para servir al Señor”.

De la Novena en la Iglesia, día 7

SOBERANO DE TODOS LOS REYES DE LA TIERRA  (Apoc. 3)
          Pío XI instituyó la fiesta de JESUCRISTO REY, precisamente cuan do en Europa se alzaban los regímenes de Alemania e Italia que anulaban al individuo. Era una fiesta con un sentido “político” en el sentido de declarar que Jesucristo es el único soberano universal, y todos los demás hombres son iguales.
          En Apoc 3,14 hemos ido recogiendo los títulos de EL AMÉN, EL TESTIGO FIEL…Ahí se dice que Jesucristo  es SOBERANO DE TODOS LOS REYES DE LA TIERRA. Y hay que tener en cuenta de que el Apocalipsis se escribe cuando la comunidad cristiana está amenazada de desaparición, por la persecución de Domiciano, en un régimen político (el Dragón) que trata de ahogar al “niño” (Apoc 12). La comunidad cristiana era incipiente, “un niño”, pequeños grupos que empezaban a resultar molestos porque se negaban a aceptar que el Emperador fuera “Señor”. Para aquella pequeña comunidad el único SEÑR es Jesús. Y se niegan a quemar inciendo ante el emperador porque no podía aceptar una autoridad superior a la de Jesús. Por eso el Imperio quiere acabar con el cristianismo que solo reconoce a JESÚS COMO SOBERANO DE LA TIERRA.
          En la carta a los efesios Pablo sitúa a Jesús A LA DERECHA DE DIOS, y por eso los acusan de impuros y trabajan su muerte del Viernes Santo, en el que Jesús es juzgado por el poder político de Roma (Pilato como Gobernador y representante), el poder de la religión judía (Caifás y el Senado), y el poder social (los fariseos). Se alían para suprimir a aquel hombre porque defiende lo que ellos repudian: proclama LA SUPREMA LIBERTAD DE LA PERSONA (En gálatas, Pablo afirma que para vivir en libertad nos ha ganado Cristo). Po r eso Jesús padece un proceso político más que religioso, aunque también religioso proveniente de aquellos dirigentes.
          Lo suprimen no porque Jesús asumiera un liderazgo sino porque su mensaje va contra lo que aquellos dirigentes quieren imponer: el dominio sobre el ser humano.
          Cuando el domingo de Resurrección triunfa el Crucificado, los seguidores proclaman que está sentado a la derecha de Dios, que es el máximo rango que está sobre todo poder humano.. Y de ahí el título del Apocalipsis, de SOBERANO SOBRE TODOS LOS REYES DE LA TIERRA.
          Se justifica, pues, la fiesta de Jesucristo Rey como una manifestación del valor de la persona. Este título –REY Y SOBERANO- más que producirnos orgullo, lo que nos lleva es a la realidad de que solo adoramos al Crucificado.
          El cristianismo es mensaje que ensalza la dignidad de la persona (aun del maldito, que es también imagen de Cristo). Cuando Jesús cuenta su última venida (Mt 25), el Rey soberano va a juzgar a todas las naciones de la tierra, pero se identifica con el que no cuenta: el hambriento, el preso, el desnudo: los que cuentan nada).
          El JESUCRISTO REY SOBERANO tiene consecuencias en nosotros: ante Cristo todos somos iguales, y hemos de estar dispuestos a defender la dignidad y la vida del ser huamno, desde el feto no nacido hasta el último pobre en una chabola.

          Somos iguales ante nuestro Rey, somos hijos de un mismo Padre.

22 junio: EL amor sin límites

Novena al Sagrado Corazón, día 8º
             Benedicto XVI escribió: El Don de Cristo y el mirar en persona a Jesús muerto, nos lleva a ver el amor sin límites. Y ese amor se transforma en adoración silenciosa.  Esa es la verdadera devoción al Amor de Jesús, al Corazón de Jesús.
             El Papa ha condensado magistralmente: Don de Cristo; mirar en persona a Jesús; a Jesús muerto; amor en adoración silenciosa… Analizando cada una de esas expresiones nos encontramos con la profundidad de la devoción al Amor de Jesús. El amor de Jesús es un DON, un puro regalo, y un regalo que nos ofrece cuando éramos pecadores, cuando el pecado reinaba porque todavía no se había realizado la redención. Por eso lo que más necesita el creyente es MIRAR A JESÚS…, Que Jesús no desaparezca nunca del objetivo de su oración. La Persona de Jesús es modelo y paradigma de todo el que quiere vivir una vida plena que no se quede en las cáscaras de la fe. Pero es que –además- esa Persona de Jesús se contempla en LA MUERTE, en el acto supremo del amor, porque ha dado la vida por la persona que ama, en realidad por el mundo, aunque haya una parte de ese mundo que no lo quiere conocer y toma otras veredas y vericuetos completamente antagónicos. Es que al Corazón de Cristo se llega en ADORACIÓN SILENCIOSA y el silencio es de las cosas que más cuesta vivir en los tiempos actuales. El silencio mete a la persona dentro de sí misma y puede encontrarse allí con su verdadera realidad y –muy al fondo- con el mismo Dios. Ahí es donde se produce la ADORACIÓN, el momento sublime en el que el amor de la criatura se hace donación gratuita de sí mismo.
             Luego resulta que el SILENCIO verdadero no es el que se tiene por fuera sino el que brota desde el corazón de la persona, el que se adentra en los propios sentimientos. Y ahí, en ese fondo, se produce el encuentro de los sentimientos propios con los sentimientos del Corazón de Cristo y donde se produce el intercambio de AMOR, que es la esencia de la devoción al Corazón de Jesús.
             OSEAS presenta el rostro tierno del amor (sin la visión dolorosa /sufriente del Calvario. Las imágenes gráficas son bellísimas: le enseñó a hablar, a andar, le llevaba en brazos, le atraía...; se me conmueve el corazón¡Ese el AMOR DE DIOS! Así, pues, desde el Antiguo Testamento se nos están manifestando esas dulzuras del amor de Dios con su Pueblo, y se nos está abriendo la puerta al conocimiento interno del Corazón de Dios, que se hará manifiesto a la humanidad en el Corazón del Hijo de Dios encarnado, el Jesús que es todo corazón para acercarse a las gentes más necesitadas y en ellas mostrar las ternuras íntimas de su Corazón.
             En la carta a los Efesios se describe la riqueza inagotable que es Cristo. Y así hemos de abarcar lo que trasciende toda filosofía: el Amor de Dios, el amor de Jesucristo. No hay filosofía humana que pueda expresar la realidad de Jesús. La filosofía no pasa de lo meramente humano. Y lo que San Pablo nos pone delante es un amor de Dios que no tiene límites: la altura, la anchura, la profundidad…, sin determinar medidas, porque en el amor de Dios no hay medida. Esto a su vez nos pone ante nuestro amor hacia Jesús que tiene que romper todos los moldes porque –desde la línea sobrenatural de la vida de la Gracia- nos sobredimensionamos y somos capaces de llegar mucho más allá de lo que haríamos por fuerzas solamente personales. El amor a Jesucristo es el que ha arrancado más heroísmos y más fuertes enamoramientos del alma. Pero se quedaría en una mística vacía si el amor a Cristo y a Dios se redujera a ese ámbito “interno espiritual”. Se nos está exigiendo una aplicación práctica de ese amor en la aplicación en el amor al prójimo. Se trata de que el creyente (y devoto del Corazón de Jesús) se adentre en la plenitud que hay en Dios, y que –por tanto- se vuelque hacia los otros hermanos.  Sin ello no hay plenitud cristiana.
             El pecado más determinante del momento actual es el individualismo. El egoísmo llevado a la soledad de la persona en sí misma, bastándose a sí misma, entendiéndose a solas con una maquinita entre los dedos. El individualismo que sólo busca la ventaja para sí, aunque sea a costa de los demás, y aun de la vida de los demás. Las hambrunas de muchos pueblos esquilmados por las grandes mafias de la globalización. Las víctimas de la trata de mujeres y de niños, el lanzamiento al riesgo y a la muerte de esas otras mafias que se enriquecen con el dolor de la inmigración. El negocio infame e inhumano de las clínicas abortivas, y el enriquecimiento de unos pocos a costa de los muchos…, más todo lo que cada día nos desayunan los medios de comunicación, son la expresión más evidente de lo que es una humanidad que ha apartado de sí a Dios y las referencias necesarias para la vida social que son los principios sobrenaturales que Dios nos pone delante. El mundo se ha apartado y ha prescindido del Corazón de Dios manifestado en Cristo, y el resultado es que se está devorando a sí mismo, perdido en su individualismo egoísta.

             Pongamos amor donde no hay amor…, pongamos al Corazón de Jesús traspasado por el dolor, aceptemos el DON de Dios expresado en la Persona de Jesucristo muerto por nosotros, y entremos en adoración silenciosa, capaz de levantar de entre nosotros, de entre el mundo, la suprema medicina del AMOR RECÍPROCO, del amor entre todos.

miércoles, 21 de junio de 2017

ZENIT 21: Los santos nos acompañan

En la audiencia de este miércoles el papa Francisco recordó que los santos nos ayudan cada día con su presencia discreta, y que esto es motivo de esperanza.  A continuación el texto completo de la audiencia, con los añadidos que ha improvisado.
«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El día de nuestro bautismo, ha resonado para nosotros la invocación a los santos. Muchos de nosotros en ese momento éramos niños en los brazos de nuestros padres. Poco antes de recibir el óleo de la unción bautismal como catecúmenos, símbolo de la fuerza de Dios en la lucha contra el mal, el sacerdote invita a toda la asamblea a rezar por aquellos que están a punto de recibir el bautismo, invocando la intercesión de los santos.
Esta es la primera vez que en el curso de nuestra vida, nos regalaron la presencia de los hermanos y hermanas ‘mayores’, que han pasado por nuestro mismo camino, que han vivido nuestras mismas fatigas, y viven para siempre en el abrazo de Dios.
La Carta a los Hebreos define esta compañía que nos rodea, con la expresión “multitud de testigos”. Así son los santos: una multitud de testimonios. Los cristianos en el combate contra el mal, no se desesperan. El cristianismo cultiva una confianza inquebrantable: no cree que las fuerzas negativas y disgregantes puedan prevalecer.
La última palabra sobre la historia del hombre no es el odio, no es la muerte, no es la guerra. En cada momento de la vida nos asiste la mano de Dios, y también la discreta presencia de todos los creyentes que “nos han precedido con el signo de la fe”, (Canon Romano).
Su existencia nos demuestra sobre todo que la vida cristiana no es un ideal inalcanzable. Y además nos conforta: no estamos solos, la Iglesia está compuesta de innumerables hermanos, a menudo anónimos, que nos han precedido y que por la acción del Espíritu Santo están involucrados en las vivencias de los que todavía viven aquí abajo.
La del bautismo, no es la única invocación a los santos que marca el camino de la vida cristiana. Cuando los novios consagran su amor en el sacramento del Matrimonio, viene invocada de nuevo para ellos –en esta ocasión como pareja– la intercesión de los santos. Y esta invocación es fuente de confianza para los dos jóvenes que parten hacia el ‘viaje’ de la vida conyugal.
Quien ama de verdad tiene la necesidad y el valor de decir ‘para siempre’, pero también sabe que necesita de la gracia de Cristo y de la ayuda de los santos para poder vivir la vida matrimonial para siempre. No como algunos dicen: ‘hasta el dura el amor’. No: para siempre. Contrariamente es mejor no casarse. O para siempre o nada.
Por esto, en la liturgia nupcial, se invoca la presencia de los santos. Y en los momentos difíciles, hace falta el valor para alzar los ojos al cielo, pensando en tantos cristianos que han pasado por tribulaciones y han conservado blancos sus vestidos bautismales, lavándolos en la sangre del Cordero. Así dice el libro del Apocalipsis.
Dios no nos abandona nunca: cada vez que le necesitemos, vendrá un ángel suyo a levantarnos y a infundirnos su consuelo. “Ángeles” que algunas veces tienen un rostro y un corazón humano, porque los santos de Dios están siempre aquí, escondidos en medio de nosotros.
Esto es difícil de entender y también de imaginar, pero los santos están presentes en nuestra vida. Y cuando alguno invoca un santo o una santa, es justamente porque está cerca de nosotros.
También los sacerdotes custodian el recuerdo de una invocación a los santos pronunciada sobre ellos. Es uno de los momentos más conmovedores de la liturgia de ordenación. Los candidatos se echan a tierra, con la cara hacia el suelo. Y toda la asamblea, guiada por el obispo, invoca la intercesión de los santos. Un hombre, que permanece aplastado por el peso de la misión que se le confía, pero que al mismo tiempo siente todo el paraíso en sus espaldas, que la gracia de Dios no faltará, porque Jesús permanece siempre fiel, y por tanto se puede partir serenos y llenos de ánimo. No estamos solos.
¿Y qué somos nosotros?, somos polvo que aspira al cielo. Débiles en nuestras fuerzas, pero potente el misterio de la gracia que está presente en la vida de los cristianos. Somos fieles a esta tierra, que Jesús ha amado en cada instante de su vida, pero sabemos y queremos esperar en la transfiguración del mundo, en su cumplimiento definitivo, donde finalmente no habrá más lágrimas, ni maldad ni sufrimiento. Que el Señor nos de la esperanza de ser santos.
Pero alguien podría preguntarme:
— ‘¿Padre, se puede ser santos en la vida de todos los días?’
— Sí se puede.
— ‘¿Esto significa que tenemos que rezar durante todo el día?’.
– No, significa que uno tiene que hacer su deber todo el día, rezar, ir al trabajo, cuidar a los hijos.
Pero hay que hacer todo esto con el corazón abierto hacia Dios, de manera que en el trabajo, en la enfermedad y en el sufrimiento, y también en las dificultades, estar abiertos a Dios. Y así uno puede volverse santo. Que el Señor nos de la esperanza de ser santos.
¡No pensemos que es algo difícil, que es más fácil ser delincuentes que santos! No. Se puede ser santos porque nos ayuda el Señor y es Él quien nos ayuda. Es el gran regalo que cada uno de nosotros puede devolver al mundo.
Que el Señor nos de la gracia de creer tan profundamente en Él, que podamos volvernos imagen de Cristo en este mundo. Nuestra historia necesita ‘místicos’. Tiene necesidad de personas que rechazan todo dominio, que aspiran a la caridad y a la fraternidad. Hombres y mujeres que viven aceptando también una porción de sufrimiento, porque se hacen cargo de la fatiga de los demás. Y sin estos hombres y mujeres el mundo no tendría esperanza.
Por esto les deseo a ustedes –y lo deseo también para mi– que el Señor nos de la esperanza de ser santos. Gracias»

Del 7º día de la novena en la Iglesia

EL CORDERO
          Uno de los títulos de Jesús más repetidos en el Apocalipsis es “EL CORDERO”. Un cuadro famoso en Gantes es “La adoración del Cordero”, donde toda la corte celestial adora al Cordero.
          También Juan habla del Cordero cuando el Bautista lo señala: He ahí el Cordero de Dios. Es tradición bíblica que viene desde la misma liberación de Egipto, en el que el centro es el cordero. El sacrificio del cordero era una tradición de los pastores que emigraban y mataban un cordero y rociaban las jambas de las puertas para ahuyentar los malos espíritus.
          Asumió Israel ese símbolo en la noche de la liberación de  Egipto ante el ángel exterminador. El cordero era elemento de liberación, la víctima que se ofrece para liberarse de la esclavitud.
          El Siervo de Yavhé, en Isaías presenta al liberador como cordero llevado al matadero, siervo de Dios que se somete a la voluntad de Dios para liberar al pueblo del yugo de la esclavitud.
          La imagen del cordero en Juan y en el Apocalipsis se escribe cuando la pequeña comunidad cristiana de Roma padece la persecución de Domiciano, que usa todos los medios para acabar con los cristianos. Se escribe entonces aquello para crear esperanza, porque viene el tiempo de Dios.. El vencedor será Dios, que libera al pueblo. Ese es el sentido del CORDERO, qie aparece en la liberación de Egipto, de babilonia y del Imperio romano.
          Esta imagen en Apocalipsis y en Juan tiene pleno sentido porque Jesús es el cordero que se entrega para liberar a los excluidos, los enfermos, los lisiados, que  pueden proyectarse sobre los esclavizados de nuestro tiempo, que vive la pobreza que le dificulta vivir como hijos de Dios.
          La sociedad de hoy tiene perdido el sentido de humanidad en un proceso (en el que estamos todos) que pisotea la imagen de Dios. El Cordero viene a liberar todo lo que impide esa imagen de Dios.
          A eso dedicó Jesús su tiempo, luchando contra la esclavitud. Por eso es Cordero liberador. También hoy, nuestra devoción al Corazón de Jesús debe liberarnos de nuestras esclavitudes de la ignorancia, de lo que nos hace ser menos dignos,  de las drogas, de los malos pasos , de las actitudes que niegan su lugar a los que son e otra religión, otra lengua, otra raza… En nuestro tiempo hay muchas esclavitudes. Y la DEVOCIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS debe llevar a compromisos y a ayudar.

          Pidamos al Corazón de Jesús, apasionado de amor por los débiles, salir como él, colaborando con las instituciones (como CARITAS) y ser así reflejo del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

21 junio: El "signo" que SIGNIFICA

Novena al Sagrado Corazón, día 7º
LOS SIGNOS CONDUCEN A LO QUE SIGNIFICAN
La liturgia y la “paraliturgia” (todo aquello que se utiliza con signos religiosos), deben sernos útiles en tanto en cuanto que nos conduzcan a LO SIGNIFICADO; es decir: por sí mismos no tienen más que un cierto valor afectivo, devocional…, pero tienen el riesgo de quedarnos en ellos (sobre todo en la piedad más popular). Pero no debemos atenernos a los símbolos. Hoy día, por una influencia sudamericana, estamos buscando “bendiciones” a todo símbolo religioso. Nunca se han bendecido las estampas ni esa serie de pequeñas cosas que acompañan el sentido religioso del pueblo sencillo. Lo que hay que preguntarse es si tales bendiciones cambian en algo el proceder de las personas que han solicitado la bendición.
          Los signos son para interpretarlos: sugieren, interpretan, significan, conducen…, a algo que está más al fondo.  Medallas, “detentes”, escapularios, apuntan a lo que quieren conducir y llevar. Una medalla ha sido siempre como una “foto” de lo que representa, y se ha utilizado como recuerdo y protección. Un “detente” es el deseo de detener al pecado y al mal, poniendo como protección al Corazón de Jesús. Pero no es un amuleto ni puede permitir que la persona viva una vida al margen del “detente” que lleva colgado o en la cartera. Un escapulario es un “hábito”: representa una vestimenta que indica qué vida de seguimiento hace uno, acorde con tal escapulario. Revestirse del escapulario del Sagrado Corazón es mucho más que echarse por los hombros un símbolo de quita y pon. Y así lo podemos decir de los llaveros y los pink y cualquier otro medio de recordatorio de sentido religioso.
          La imagen del Corazón de Jesús es un “signo”. Representado de una u otra forma, siempre es la imagen de Jesucristo con algunas connotaciones significativas: el brazo extendido hacia adelante expresa una protección sobre el pueblo. El corazón fuera del pecho nos indica que su amor no se queda dentro: es tan fuerte que sale hacia afuera. Diríamos en un lenguaje muy expresivo que “explota” hacia el exterior. Y explota con los atributos más fuertes de su pasión redentora: la corona de espinas que lo circunda, la cruz que lo corona, la llaga que lo muestra en el exceso de su amor; las llamas, que son un símbolo del amor que arde en su corazón. Y si nos vamos a la representación más moderna del “Cristo de la misericordia”, los rayos blanco y rojo expresan el agua del bautismo y la sangre de la Eucaristía.
          Ahora bien: el contenido que debe quedar bajo todos esos signos es el amor desbordante de Jesús, en las dos direcciones: al Padre; a la humanidad (nosotros).  La clave de la interpretación es, pues EL AMOR. Y es el amor de Cristo, y es el amor nuestro desde lo más hondo, también en las dos direcciones que Él ama. ¡En las dos direcciones! No nos quedamos en los signos espirituales, devotos, piadosos. Nos proyectan a nuestra manera de AMAR, y de un amor que da la vida por la persona amada. Un “dar la vida” que no está en la muerte sino en la salida de sí mismo y de los propios gustos y comodidades para abrirse al hermano que me necesita. Un “dar la vida” en el poco a poco, en el detalle que HOY se me presenta, en la necesidad que HOY tiene ese otro que tengo junto a mí, y que –como Cristo nos enseña- no es sólo el “amigo” sino también el “enemigo”. Es el signo de ese “sol mío” o “lluvia mía” que sale y cae en el día de hoy sobre justos e injustos, agradables y desagradables, los de mis ideas y los de las ideas contrarias. El brazo extendido del Corazón de Jesús permanece extendido sobre todos y no se retrae ante los blasfemos y pecadores.
          Lo que no tiene sentido es la costumbre –repetida cada año- de muchas gentes que compran la medalla del Apostolado de la Oración para que se les imponga en la novena, y luego nunca más se supo de ellos. Han adquirido un amuleto religioso más para la “colección espiritual”, pero ¿qué efectos concretos y prácticos tiene esa medalla o ese pink, o ese escapulario en la vida de búsqueda de la perfección a la que nos llama Jesucristo en el evangelio?

          El “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” es una llamada que no está en lo imposible. Dios es perfecto como Dios porque a Dios no le sobra ni le falta nada. Nosotros hemos de ir a la búsqueda de nuestra perfección que supone una parte que “desmochar” en nosotros (porque nos sobra), y una parte que añadir en nosotros (porque nos falta) para ir haciendo una figura más cercana a esa perfección humana y espiritual… La perfección de Dios es algo que ES PLENO. La nuestra es algo que se está haciendo…, que necesita irse haciendo. Y eso deberá traspasar los símbolos para hacer realidades que se vayan notando en nosotros. Y esa es labor de la vida. El signo nos lo recuerda. La realidad tiene que estarse haciendo cada día. Los signos conducen a lo que significan.

martes, 20 de junio de 2017

6º día de la novena en la Iglesia

ALFA Y OMEGA.-Así lo designa varias veces el Apocalipsis.
          En la Vigilia Pascual se dibuja sobre el Cirio una cruz. mientras se van diciendo las palabras: Cristo, ayer  y hoy, ahora y siempre, ALFA Y OMEGA…, las cifras del año y la mirada a la eternidad.
          ALFA Y OMEGA, primera y última letra del abecedario griego en cuya lengua está escrito el Nuevo Testamento. Significa PRINCIPIO Y FIN. Como decíamos ayer: Principio de la Creación de Dios; por la Palabra fueron hechas todas las cosas. Indica que Jesús es el MODELO DE LA CREACIÓN.
          Pero no está sólo en el Principio (ALFA). Es también OMEGA (el final). El jesuita Tehillard de Chardin, primero apartado en alguna manera de la Iglesia y luego reconocido en el Concilio Vaticano II, expresa que toda la Creación tiene un camino, por designio de Dios hacia el punto OMEGA, camino que tiene la Creación que recorrer. Y no es la llegada a un punto final sino POLO QUE ATRAE todo hacia ese su extremo fina, hacia él que es toda la plenitud de la Creación.
          La intuición de Tehillard sobre Jesucristo, ALFA Y OMEGA, expresa que Cristo está en el origen de todo y el el final de todo, polo que atrae hacia él la Creación entera.
          Vivimos tiempos de pesimismo histórico; para el mundo de hoy la creación se dirige hacia la nada, no tiene sentido y va a la destrucción.
          Para el cristiano, no por optimismo, somos personas de esperanza que no nace de los datos que tenemos delante sino de la confianza en Dios…, de la fe. Y si creemos en Cristo, el Modelo y el Polo, entonces tenemos esperanza: el futuro de la humanidad no es la destrucción. El futuro de la humanidad  es la humanidad reconciliada en el amor, que es lo concreto del ALFA Y OMEGA, ya que en Cristo  se rehace, atraída por el Cristo OMEGA.
          El evangelio de hoy, predicado por el campesino de Nazaret, nos expresa la voluntad de Dios para la humanidad. Su Corazón habla y actúa desde el proyecto de Dios. Es un  espejo hacia dónde va la humanidad y hacia dónde hemos de ir nosotros. Ese proyecto de Dios es el Corazón de Jesús. Enseña algo desconcertante, único: amad a vuestros enemigos, contra la violencia, la destrucción. Nos enseña a superar el odio, la violencia, el enfrentamiento, y desde el POLO OMEGA atrae a la humanidad hacia la destrucción de la enemistad.

          El Corazón de Jesús, OMEGA de la humanidad, tira de nosotros hacia la superación, como destino, hacia el POLO que atrae para que la humanidad sea OTRO CRISTO.

20 Junio: El sacrificio

NOVENA al Sagrado Corazón.- 6º día
SEGUIR A JESÚS COMPORTA SACRIFICIO, Y SACRIFICIO CONDUCE A AMOR
          Hemos tratado ya el tema del seguimiento de Jesús como aspecto clave de la vida cristiana. El creyente en Jesucristo no puede ser nunca un individuo estático que espera simplemente. No vale la postura del cristiano “pasota” que se conforma con lo que hace y tiene (que por lo general es poco o nada…, un simple vegetar en su vida creyente). El verdadero cristiano se siente siempre exigido a nuevos pasos, a nuevos compromisos, a ese saber que SEGUIR es entrar en movimiento, y que nunca “seguir” se reduce a “estar” y quedarse en donde se está. [Y sin embargo, tenemos que reconocer que ese “pasotismo” en la fe no es tan extraño, y que hay muchos cristianos “inmóviles” que se conforman con unas cuantas formas externas de “cumplir” su cristianismo].
Cuando en el Evangelio se acercan unos fariseos a Jesús, y pretenden ganarse su atención, lo que le dicen es: Enseñas el camino sinceramente.  Tal camino es precisamente la vida cristiana, y es muy claro que Jesús no se limitó a quedarse parado en un lugar donde fuera mejor atendido, sino que pateó Palestina de arriba a abajo, llevando su mensaje y haciendo sus obras. Y no sólo es que él va y viene buscando dónde y cómo hacer el bien, sino que su enseñanza está siempre poniendo en movimiento porque es exigente. Ya se define Jesús como camino…: Yo soy el Camino y seguir ese CAMINO es el ideal, el ejemplar y modelo de vida. Presupone, pues un dinamismo que lleva al creyente a las actuaciones más impensables. Y cuando se le ha seguido y se le ha conocido, brota el amarlo para imitarlo…  Es la  petición de S. Ignacio durante las contemplaciones de la vida pública. Y obras son amores. El seguimiento se manifiesta en obras y las obras son las que brotan del corazón del que ama. El amor se da entre iguales o va haciendo a las personas más iguales, Nosotros, imitando a Jesús, nos iremos acercando a ser más como Jesús. Cierto que no vamos a llegar adonde él llegó, pero caminamos en esa dirección y nos vamos haciendo a su estilo.
          Ahora bien: el Corazón de Jesús invita al seguimiento en el doble amor: a Dios y al prójimo.  Es la vía del afecto. Y cuando se ama, se va avanzando en la línea del sacrificio porque no hay amor verdadero sin sacrificio. Y el sacrificio no se da sin sufrimiento. Un sufrimiento que llega de mil maneras porque es ley de vida que mucho cuesta lo que mucho vale. Eso sí: no culpa nunca a Dios de los sacrificios que van viniendo y que se van presentando, y lo que sabe y espera de ese mismo sufrimiento que viene dado por unas causas u otras es que detrás lleva para el sujeto la vida que Dios da. Dios no manda el sufrimiento, pero el sufrimiento no es baldío ante Dios. Dios no podía querer la barbaridad que supuso la Pasión (con tantas maldades humanas), pero la Pasión fue el medio a través del cual quiso Dios llevarnos a la vida.
          Saber encajar el sufrimiento es una forma que se hace casi necesaria en el seguimiento de Jesús. No somos masoquistas que queremos sufrir. Somos realistas que sabemos que –queriendo o no queriéndolo- el sufrimiento forma parte de nuestra vida, y se presenta de mil formas y se verifica antes o después. Así camina el que imita a Jesús. Sabe descubrir que su Pasión y muerte manifiestan su amor a Dios y su amor a nosotros. El Corazón traspasado es la gran prueba de ese amor. Benedicto XVI escribió que ese Corazón así traspasado, aquel amor de dones y gracias, nos abre al culto al Corazón de Jesús. Las generaciones modernas ni admiten ni aceptan ni se resignan ante el sacrificio. Por eso mismo sufren más cuando el sufrimiento aparece en sus vidas o en su entorno. Quizás les esté faltando el realismo de la vida y en definitiva les falte entender el amor verdadero. Quizás les falte entender en el sufrimiento el amor. Amar precisamente cuando ha surgido el sufrimiento. Saber encajar el sufrimiento sin culpar a Dios. Quizás sea para muchos una asignatura pendiente, por el vicio establecido de que Dios hace padecer a los que más ama. Más de uno se ha apartado de la fe por sufrir el escándalo de que Dios no ha evitado tal o cual sufrimiento. Quisieran un Dios que manejara los hilos de las marionetas del dolor, para evitar que ese dolor se presente en la vida. Luego protestarían de que Dios nos usase como marionetas… El hecho es haberse criado en un ámbito de falsa felicidad placentera, en la que a Dios se le quiere sólo para que elimine el sacrificio. No van más allá de los misterios que hay detrás de las realidades de la vida, y que Dios lloró aquellos tormentos que le infligieron a su Hijo, y sin embargo con su poder fue cambiando cada herida en una perla, cada llaga en una puerta de misericordia

          Siempre juntos el amor y el sacrificio, el seguimiento de Jesús y la aceptación del sufrimiento que la vida se encarga de traer. Y el amor vivido en las dos direcciones: a Dios y al prójimo.

lunes, 19 de junio de 2017

Del día 5º de la Novena en la Iglesia

JESÚS ES EL PRINCIPIO DE LA CREACIÓN DE DIOS   (Apoc. 3)
          Otro título que da el Apocalipsis a Jesucristo es EL PRINCIPIO DE LA CREACIÓN DE DIOS. Es un hecho único en la historia de las religiones el fenómeno de que un artesano campesino llegue a crear un compromiso de perdón y acabe muerto, y sus seguidores defiendan que está vivo. Y se produzca la reacción de ser ese campesino, Jesús, EL PRINCIPIO DE LA CREACIÓN. Inexplicable si no es desde la fe.
          Los primeros cristianos lo aceptan como el principio de toda la creación de Dios; la carta a los colosenses lo presente como que por él fueron hechas todas las cosas. Y el evangelio de Juan se abra afirmando que La palabra estaba junto a Dios y por ella se ha hecho todo lo que se ha hecho..
          Es sorprendente: el Hijo es “el instrumento” de Dios para la Creación de todo.  La encarnación de la 2ª Persona de la Trinidad es el artesano de Nazaret, es el modelo de la Creación; todo estñá pensado desde él.
          Hay algo que llama la atención y conduce a sacar consecuencias: es la capacidad de Jesús de estremecerse con el sufrimiento ajeno: SU COMPASIÓN, el enternecerse de su entrañas.  Eso: sabiendo que es su CORAZÓN el que tiene esa capacidad para sintonizar con las penas de los hombres, lo que le mueve a curar al leproso y al ciego…
          La compasión por el dolor del otro es parte central en el proyecto creador de Dios.
          Su compasión: la humanidad es más humana cuanto es más compasiva. Es el nacer del ser humano cuando uno se arriesga por salvar al débil.
          La Creación salió hecha según el Corazón de Cristo. Somos más hermanos, más personas cuanta mayor es la capacidad de estremecerse ante el dolor ajeno.

          Parafraseando la afirmación del Apocalipsis, podemos concluir que el Corazón de Jesús es el principio de la Creación de Dios.

19 junio: SEGUIR A JESÚS

Novena al Sagrado Corazón. 5º día
             CONOCER Y AMAR A JESUCRISTO. El centro de nuestra reflexión de hoy es el conocer y amar a Jesucristo.
          La clave de la vida cristiana es el SEGUIMIENTO DE JESÚS: quien quiera venir detrás de mí…, quien quiera seguirme. El amor de Dios nos ha enviado a Jesús, hecho hombre para que tengamos un referente claro de qué tenemos que hacer, qué camino hemos de seguir: Él es EL CAMINO, y nosotros estamos en ese camino.   Preguntó aquel del Evangelio: ¿qué tengo que hacer?  El ya había cumplido los mandamientos. No necesitaba más, en su condición de judío, para tener vida eterna. Había sido un muchacho fiel a Dios desde su infancia. Pero si viene a preguntarle a Jesús es porque ha vislumbrado que en Jesús hay más que aquel cumplir los mandamientos. Ahora la respuesta de Jesús va más allá: - Ven y sígueme  Más que los mandamientos. Es el estilo de Jesús.
          El cristiano ha de desear SEGUIR a Jesús. En principio está pidiendo Jesús un seguimiento a ciegas, como primer movimiento del que quiera fiarse de él. Pero Jesús es mucho más humano que eso y antes de pedir que le siga, le llama a sí: Ven, Ven conmigo, apégate a mí, conóceme a mí, adéntrate en mi Corazón, descubre mis sentimientos. “Ven” no es simplemente un dar el paso sin saber qué te vas a encontrar. Si has de seguir, has de empezar por saber qué sigues o a quién sigues. “Ven” provoca ese movimiento de cercanía que hace más lógico el SEGUIR a la persona, conociendo cómo es, qué piensa, qué le gusta, qué le desagrada, qué preferencias tiene.
A los cristianos se nos pide el SEGUIMIENTO DE JESÚS tras conocerlo. Lo que nos está llevando a un meternos de lleno en el Evangelio y ser como abejas que succionan el néctar que hay en cada flor. No basta “leer el evangelio”, y mucho menos sirve “sabérselo de memoria”. Al evangelio se va con el ansia de conocer los entresijos de Jesucristo…, en definitiva, SU CORAZÓN, sus entrañas, desmenuzando cada relato y quedándose parados ante él para preguntarse: ¿Qué me dice esto  A MÍ? ¿En qué me coge a mí este hecho o esta palabra de Jesús? ¿Cómo imagino el gesto, el tono, la ternura de la misericordia de Jesús? ¿Cómo interpreto esta expresión de Jesús que no entiendo a primera vista? Porque hay una clave fundamental para interpretar: Jesucristo es puro amor y misericordia, PURO CORAZÓN, y entonces lo que no he entendido a primera vista, tiene que tener un sentido muy comprensible desde el amor.
Y así amarlo.  Es la Petición que pone San Ignacio en los Ejercicios para hablar de la vida de Jesús, el Señor.  SEGUIR abrasados de amor, y seducidos por ese amor, en dinamismo radical en el seguimiento. El amor que expresamos a Jesucristo no es gratuito. Es la respuesta a la que está llevándonos haber conocido lo mucho que Jesucristo me ha amado, que ha llegado hasta los extremos del sacrificio y aun  de la muerte.
Podremos preguntarnos cómo es posible que haya quienes no amen a Jesucristo. Evidentemente es que no lo han conocido, o que les han trasmitido una imagen falsa, no evangélica, sesgada. Porque quien va al Evangelio y lo lee con el alma abierta, no puede menos que entender que Jesús es UN CORAZÓN ABIERTO, lo mismo a hacer el bien, que a liberar al que sufre, que a perdonar al que ha fallado.
Descubrirá un Jesús que se vuelca en el más necesitado y que distingue el pobre. El Evangelio de las BIENAVENTURANZAS es la proclama del Amor.  Los pobres, los que sufren, los que lloran, los que trabajan por la paz, los que tienen hambre de justicia y hasta padecen por ser justos. El Amor se entiende en el dolor. ¡Claro!: solamente si se tiene a Jesús. Entonces se puede sufrir siendo dichosos.  Las bienaventuranzas marcan la importancia de seguir a Jesús por encima de todo. El SEGUIMIENTO  es lo importante. A los reticentes, a los críticos de la fe cristiana, a los desalmados que han perdido el sentido de la fe, no les queda más salida a su desgracia que la de CONOCER A JESUCRISTO…, poner siquiera la buena voluntad de no detestar esa oportunidad de conocerlo. Luego, que actúen en consecuencia. Pero desde aquí les puedo lanzar el reto de que CONOZCAN A JESÚS, y el resto será una adhesión. ¿Inicialmente sólo de cabeza? –Quizás. Pero si se mantiene esa búsqueda, pasará al corazón de la persona, y hallará que ha encontrado el tesoro que más buscaba: la felicidad.

          Esto es lo que nos da la mirada al Corazón de Jesús, porque ese es el estilo de Jesús. Y es el estilo propio de quienes seguimos a un Jesús, de Corazón abierto por amor. Quizás sea ahí donde tendremos que mirarnos dentro, porque en alguna forma la imagen más directa que los demás van a tener de Jesucristo, es la imagen que le demos en nuestro modo de vivir y actuar.  Y así obtenemos la vida y brindaremos a otros la posibilidad también de alcanzarla.

domingo, 18 de junio de 2017

ZENIT 18: En el Ángelus

Palabras del Santo padre antes de rezar el ángelus
«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En Italia y en muchos países se celebran este domingo la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo: con frecuencia se utiliza el nombre en latín, Corpus Domini o Corpus Christi. Cada domingo la comunidad eclesial se reúne alrededor de la Eucaristía, sacramento instituido por Jesús en la Última cena. Así cada año tenemos la alegría de celebrar la fiesta dedicada a este misterio central de la fe, para expresar en plenitud nuestra adoración a Cristo que se dona como alimento y bebida de salvación.
El pasaje del Evangelio de hoy, tomado de San Juan, es una parte del discurso sobre el “Pan de vida” (cf. 6,51-58). Jesús afirma: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. […] El pan que yo les daré es mi carne para la vida del mundo”(v. 51). Él quiere decir que el Padre lo envió al mundo como alimento de vida eterna y que para ello Él se sacrificará a sí mismo, su carne.
De hecho, Jesús, en la cruz, ha donado su cuerpo y ha derramado su sangre. El Hijo del hombre crucificado es el verdadero Cordero pascual, que hace salir de la esclavitud del pecado y sostiene en el camino hacia la tierra prometida. La Eucaristía es el sacramento de su carne dada para hacer vivir el mundo; quien se nutre de este alimento permanece en Jesús y vive por Él. Asimilar a Jesús significa estar en él, volviéndose hijos en el Hijo.
En la Eucaristía, Jesús, como lo hizo con los discípulos de Emaús, se pone a nuestro lado, peregrinos en la historia, para alimentar en nosotros la fe, la esperanza y la caridad; para confortarnos en las pruebas; para sostenernos en el compromiso por la justicia y la paz.
Esta presencia solidaria del Hijo de Dios está en todas partes: en las ciudades y en el campo, en el Norte y Sur del mundo, en países de tradición cristiana y en los de primera evangelización.
Y en la Eucaristía Él se ofrece a sí mismo como fuerza espiritual para ayudarnos a poner en práctica su mandamiento: amarnos los unos a otros como Él nos ha amado, mediante la construcción de comunidades acogedoras y abiertas a las necesidades de todos, especialmente de las personas más frágiles, pobres y necesitadas.
Nutrirnos de Jesús Eucaristía significa además abandonarnos con confianza en Él y dejarnos guiar por Él. Se trata de recibir a Jesús en el lugar del propio ‘yo’. De este modo el amor gratuito recibido de Jesús en la comunión eucarística, con la obra del Espíritu Santo, alimenta el amor por Dios y por los hermanos y hermanas que encontramos en el camino de cada día. Nutridos por el Cuerpo de Cristo, nos volvemos cada vez más y concretamente, Cuerpo Místico de Cristo.
Nos lo recuerda el Apóstol Pablo: «La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan».(1 Cor 10,16-17).
La Virgen María, que siempre ha estado unida a Jesús Pan de Vida, nos ayude a redescubrir la belleza de la Eucaristía, a nutrirnos de ella con fe, para vivir en comunión con Dios y con hermanos».
El Sucesor de Pedro reza el ángelus y después dirige las siguientes palabras:
«Queridos hermanos y hermanas:
Pasado mañana se celebra la Jornada Mundial del Refugiado promovida por Naciones Unidas. El tema de este año es “Con los refugiados. Hoy más que nunca debemos estar del lado de los refugiados”.
El foco concreto de esta Jornada se centrará en las mujeres, hombres y niños que huyen de conflictos, violencia y persecución. Recordamos también con la oración a todos aquellos que han perdido la vida en el mar o en los agotadores viajes por tierra.
Sus historias de dolor y esperanza pueden convertirse en oportunidades de encuentro fraterno y de auténtico conocimiento recíproco. De hecho, el encuentro personal con los refugiados disipa los temores y las ideologías distorsionadas, convirtiéndose en factor de crecimiento en humanidad, capaz de despejar espacio a los sentimientos de apertura y a la ‘construcción de puentes’.
Expreso mi cercanía al querido pueblo portugués por el devastador incendio que está arrasando los bosques, alrededor de Pedrógão Grande, causando numerosas víctimas y heridos. Recemos en silencio.
Saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos; en particular a los que proceden de las Islas Seychelles, de Sevilla en España, y de Umuarama y Toledo en Brasil. Asimismo saludo a los fieles de Nápoles, Arzano y Santa Catalina de Pedara.
Dirijo también un saludo especial a la destacada representación de la República Centroafricana y de las Naciones Unidas, que en estos días se encuentra en Roma con motivo de una reunión organizada por la Comunidad de San Egidio.
Llevo en mi corazón la visita que realicé a este país en noviembre de 2015 y deseo que, con la ayuda de Dios y de la buena voluntad de todos, sea plenamente relanzado y reforzado el proceso de paz, condición necesaria para el desarrollo.
Esta tarde, en el atrio de la Basílica de San Juan de Letrán, celebraré la Santa Misa, seguida de una procesión con el Santísimo Sacramento, hasta la Basílica de Santa María la Mayor. Animo a todos a participar, incluso espiritualmente, (pienso en particular en las comunidad de clausura, en los enfermos y en los presidiarios). Para esto ayuda también la radio y la televisión.
Y el próximo martes iré en peregrinación a Bozzolo y Barbiana, para rendir homenaje a Don Primo Mazzolari y Don Lorenzo Milani, dos sacerdotes que nos ofrecen un mensaje del cual hoy ¡tenemos tanta necesidad! Una vez más doy las gracias a todos aquellos, principalmente sacerdotes, que me acompañarán con sus oraciones.
Les deseo a todos un buen domingo. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí».
Y concluyó con la frase: «¡Buon pranzo e arrivederci!»

Del día 4º de la Novena (en la Iglesia)

JUNTOS COMO HERMANOS.  LA FRATERNIDAD.
La 2ª lectura de hoy es clave para entender el significado de la EUCARISTÍA, que –a veces- olvidamos.
El Evangelio nos lleva al sentido de VIDA PLENA (como decíamos ayer para expresar que no sólo es para vida eterna sino para vivir aquí la vida más comprometida en las realidades diarias). Pero eso no es todo: tiene un efecto que refuerza –junto a nuestra unión a Jesús- que nos hace CUERPO: la relación que tenemos que tener con los hermanos porque todo el que come el mismo pan, forma un solo cuerpo.
El Concilio Vaticano II define la Eucaristía como centro, culmen y fuente de la vida de la comunidad cristiana. De ahí que Pablo tenga que advertir a sus fieles de Corinto que acudían a la Mesa del Seño con diferencias llamativas económicas (los que no tenían y los que acudían ya borrachos), que no podéis celebrar la fiesta, o –tal como él lo dice-: eso no es celebrar la Cena del Señor, eso es ya una fiesta humana.
La Eucaristía no es sólo estar unidos individualmente al Señor, sino considerar al que está junto a mí como parte de ese cuerpo,          que es el cuerpo de CRISTO. Sin eso, la Eucaristía pierde un aspecto fundamental.
¿Tiene sentido dar la paz a quien nada me importa? ¿Cómo rezo el Padrenuestro si no veo en el otro a mi hermano? ¿Cómo sentirme unido al Corazón de Cristo, a su corazón humano, si me siento ajeno a lo que Cristo ama?
La Eucaristía es fundamentalmente germen, culmen y fuente de la vida de la Iglesia. Por eso en este día de Corpus, CARITAS instituye el día de la CARIDAD. Es tender la mano al Cuerpo de Cristo, representado en los más débiles. Nace de que comemos el mismo PAN y formamos un solo cuerpo.

Adorar al CORAZÓN DE JESÚS es adorar a todos aquellos por los qu él se estremeció; que no se queda detenido en él, porque él se dio y se compadeció. En esa misma actitud mostraremos nosotros nuestra adoración al Corazón de Jesús.

día 18: Pan y Vino de amor

Novena, día 4º.- CORPUS
             Idea base: EL AMOR. Estamos en la fiesta del AMOR. El amor que se expresa en palabras y que se muestra en los hechos. El amor, que es el sentimiento más puro en el corazón de la persona. Es la pasión más fuerte, y la que ha dado más realidades heroicas a lo largo de la existencia. La historia humana, con ser tan egoísta en lo que aparece por fuera, encierra gestas de amor impresionantes en todos los ámbitos de la vida: en el conyugal, en el paternal, en el familiar, en el científico, en el religioso…
          El amor ha necesitado siempre de expresiones de amor; quiero decir de expresiones verbales o externas, de una clase o de otra. La manifestación hacia afuera del amor es parte de ese mismo amor, aunque haya muchas maneras de hacerlo patente, unas más expresivas que las otras. En unos, desbordante y necesitada de formas muy visibles afectivas; en otras, con su fidelidad, su estar al quite, sus mismos silencios “cómplices” que enmarcan toda una manera de “expresar” el amor. Amores efectivos que no exteriorizan el afecto de una manera llamativa, pero que se muestran en otras diferentes formas.
Ahora bien: donde el amor se muestra más a las claras es en las obras. “Obras son amores”, que reza el dicho popular. Y requiere generalmente la reciprocidad, si bien es cierto que puede darse el amor puro que da sin esperar respuesta, y que hasta ama cuando es escupido a la cara. El amor de Dios a la humanidad fue el amor del don puro. Y tenemos un ejemplo evidente en la persona de Jesucristo, el CORAZÓN QUE TANTO HA AMADO A LOS HOMBRES, aunque de ellos ha recibido incomprensiones y ofensas…; que nos amó cuando éramos pecadores y siendo pecadores (y no “a pesar de serlo”). Y lo ha mostrado de una forma visible y significativa en el don de la EUCARISTÍA –que hoy celebramos- en la que el PAN sale de moler, triturar el trigo. El VINO sale de molturar, aplastar la uva.  Cristo permanece entre nosotros desde un entregar, derramar…  Esto es el CORPUS.
Lo llamativo es que el trigo molido da pan, la uva molturada da vino. No es simple “triturar” y “molturar” como hecho “destructor”, sino que esos elementos “maltratados” acaban produciendo cosas tan valiosas como el PAN y el VINO, que son las realidades que dejan patente hasta dónde llega el amor. Un amor que podemos decir que, de parte del Corazón de Cristo, es “a fondo perdido”.
          Clave para entender EL AMOR de Dios, pues, es el Corazón de Jesús. El corazón se entiende como símbolo del amor.  Amor al Padre; amor a todo hombre y mujer de este mundo. El Corazón de Jesús, traspasado, desborda amor…, nos pone ante los ojos el AMOR. Es un símbolo valioso del AMOR. Por eso atrae tanto la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, porque en ella se ha plasmado el amor bajo diversos signos externos que le hablan muy claro a la gente sencilla, a la gente que vive su vida más desde el corazón que desde las ideas. Al pueblo suele repelerle de alguna manera “la teología” porque le parece que le saca de las realidades de este mundo. Sin embargo el CORAZÓN DE JESÚS  es la perfecta y popular teología del amor: el Corazón brota hacia afuera, y brota con los signos de la Pasión, mostrando que Jesús ama no sólo de palabra sino en su vida, entregada hasta el final.
          El CORPUS saca a cada uno de sí para acabar abriéndose a los demás en la práctica concreta del don participativo.  Por eso CARITAS pide hoy la ayuda que procede del AMOR FRATERNO. Hoy parece decirnos la EUCARISTÍA que nosotros también tenemos que dejarnos moler y molturar para dar alimento, comida, vestido, casa, condiciones de vida digna, a esos hermanos nuestros que carecen de lo necesario, y que llegan a nosotros –a través de la institución de CÁRITAS-, para pedirnos gestos reales de amor, representaciones más claras aún que las imágenes: vienen a pedirnos vida. Vienen a decirnos que el PAN y el VINO de la EUCARISTÍA, de la que participamos, tiene que extenderse en ayudas substanciales para cubrir tanta necesidad. En una parte –a veces la más difícil- con cercanía física, con palabras de sintonía afectiva, con un aprender a rozar el dolor que ellos padecen, y que puede ser más hiriente que la misma carencia física de lo necesario para vivir. Quizás habría que decir que hay otro “corpus” –cuerpos y almas necesitados- que hoy deben experimentar el PAN de la humanidad de las gentes, y recibir el VINO de la alegría de no sentirse personas aisladas del conjunto de los que viven su vida más cómodamente…, que ya tienen el suficiente calor humano en sus familias y hogares, y en una sociedad más hecha para el confort y para que queden cubiertas las necesidades más profundas a las que aspira todo ser humano.

          [La pedagogía seguida es la habitual: la repetición frecuente de una palabra, que ha de quedar como poso de esta reflexión: el Corazón de Jesús, hecho PAN y VINO de Eucaristía, nos llama a vivir el AMOR].

sábado, 17 de junio de 2017

Del día 3º de la Novena en la Iglesia

YO SOY EL PAN DE VIDA
            La liturgia del día del Corpus toma su evangelio de Jn 6, el discurso de Jesús a los que le buscaban porque habían comido de los panes y los peces multiplicados. Le buscaban como a un líder que resuelve los problemas. Y Jesús les habla del verdadero PAN, que no es el que han comido en el desierto, ni tampoco el maná que comieron sus padres (1ª lectura) sino que él es el que da VIDA. Jesús da un PAN que es alimento que permanece y da Vida.
            “VIDA” que es vida que se tendrá después de la muerte, pero vida que también es de aquí: vida de plenitud, que llena los anhelos del ser humano: He venido a que tengan vida y vida en abundancia. No es un mero sobrevivir, sino vida a imagen de Dios, vida en plenitud.
            PAN es mi carne y es mi sangre… Y surge el escándalo de muchos, que dejan de seguirlo. Pregunta a Pedro si ellos también quieren irse y Pedro, aunque no entiende mucho, responde: ¿Adónde vamos a ir sin ti? Y no se fueron aunque no entendieron hasta que algo comprenderían el Jueves Santo.
            La EUCARISTÍA se convierte en el PAN DE VIDA. Expresión que no es simbólica sino real, eficaz: DA LA VIDA.
            Pero no es algo mágico. Es PAN DE VIDA si nosotros nos dejamos dar esa vida. Los efectos de recibir el Pan de Vida no son mágicos. Jesús tiene que ser aceptado  como Palabra de Vida.
            En la Edad Media la Eucaristía estaba poco validada: reducida a las Iglesias y al Clero. Y el Papa quiso entonces que saliera a la calle; de ahí la FIESTA DEL CORPUS, para que el pueblo conozca la Eucaristía.
            Pero surge la tendencia contraria, y se conciben esas iglesias de altas escalinatas y Manifestadores en lo más alto del altar, como una “lección” de que la Eucaristía es del pueblo pero no para participarla el pueblo.
            Pío X es el Papa que acerca la Eucaristía al pueblo fiel. Y el Concilio Vaticano II la define como culmen y fuente de la vida cristiana.

            Lo que celebramos no es un ritual de palabras mágicas que “convierten” el pan natural en el Pan de Vida. Jesús nos abre el misterio de SU CORAZÓN y nos deja cambiar por él. No es un ritual mágico: es nuestra vida para los alegres y los tristes, los enfermos, los sanos… Todo es abarcado por el PAN DE VIDA. Participemos pero no sólo de “la comunión”. Abramos el corazón y la vida a Jesús, para que fluya dentro de nosotros la vida en plenitud.

17 junio: Amor, gozo y sacrificio

Novena al Sagrado Corazón, día 3º
             Habiendo presentado a Dios, en su misericordia y en su realidad de Dios alegre y jubiloso que provoca en nosotros el regocijo y el gozo, vamos a contraponer hoy una realidad tan contraria como el sufrimiento y el dolor. 1 Co 1, 18-25 nos pone en claro que  la cruz, para los no creyentes es una insensatez, una necedad. Para los creyentes, la cruz es la sabiduría de Dios y la fuerza de Dios
             De la fiesta del Corpus –que ya celebramos en estas vísperas-  tomamos Heb. 9, 11-15 donde se nos afirma que no es la sangre de becerros o sacrificios humanos la que puede salvarnos, sino la sangre misma de Jesucristo, que se ofrece como sacrificio para purificarnos de nuestros pecados, en una alianza nueva.  El pecado –búsqueda de la falsa felicidad- es el que ha traído el sufrimiento, el dolor y la muerte, puesto que de las manos de Dios –en la Creación- salió un proyecto de felicidad. Se ha producido un choque frontal entre el proyecto de Dios, que era alegría y amor misericordioso, y la realidad de la rebeldía del hombre que ha roto el plan primitivo de Dios. El pecado rompe la armonía y crea el sufrimiento, el dolor…, el nuevo pecado que va avanzando como un reguero de muerte…, la muerte en definitiva.
             Esa Alianza nueva es la que ha realizado Dios a través del Hijo, a través de la capacidad de amor y sufrimiento que hay en el CORAZÓN DE JESUCRISTO. Mc 14, 12-16 y 22-26, donde está una de las narraciones de la institución de la Eucaristía, deja evidencia de que la tal NUEVA Y ETERNA ALIANZA se verifica desde el dolor y la muerte de Jesus, quien entrega su Cuerpo (“entrega” que se refiere a la entrega total de la vida) y derrama su Sangre para el perdón de los pecados. En el choque inicial entre el plan primero de Dios y el pecado del hombre, se interpone ahora el sacrificio de Jesucristo, que carga sobre sí todo el peso del pecado y amortigua los efectos destructores del mismo, rehaciendo la ALIANZA de Dios con la humanidad, pero no como un mero arreglo de la primera sino como ALIANZA NUEVA Y ETERNA, sellada con la sangre de Jesús, su sacrificio pleno y total. Y es evidente que eso no se hace si no es desde el CORAZÓN, desde la fuerza del amor. El Corazón de Jesús está ahí como un grito hacia la humanidad.
             La sabiduría humana no entiende ni puede entender del sufrimiento: lo considera un sin sentido.  Para el que confiesa a Cristo crucificado y  sacrificado, hay una sabiduría que da fuerza y señala destino, porque Jesús se entregó en sacrificio para salvar y liberar POR AMOR. El escandaloso “problema del mal” no puede ni mirarse si sólo partimos de la sabiduría humana, pero adquiere sentido liberador cuando paramos nuestra mirada en Jesucristo, y en Jesucristo crucificado. Con razón, Pablo no quiere tener otra ciencia ni saber otra cosa que a Jesucristo, y éste crucificado, porque sin él no puede tener respuesta a todos los infortunios que le tocó vivir en su vida.
             Aquí entra de lleno lo que ya he escrito en el Boletín de Junio: no quiere Pablo saber otra cosa que a Cristo crucificado, pero al mismo tiempo describe la anchura, la altura, la profundidad del amor de Cristo, que es estar diciendo que no se puede entender al crucificado sin Corazón. Y para enfocarlo desde nuestra mirada, no podemos entender qué es y quién es el CORAZÓN DE JESÚS sino desde la mirada que pongamos desde nuestro propio corazón. El que no ama y no sabe amar, no entiende el amor. He conocido personas que me han afirmado que ellos nunca han amado a nadie en la vida (y uno que me lo dijo era casado y tenía hijos). Y se queda uno perplejo cómo se puede vivir la vida sin amar y sin saber amar. Es natural que esos tales no podrán comprender nunca a Cristo crucificado, y por tanto no podrán ni vislumbrar qué y quién es EL CORAZÓN DE JESÚS.
             El padecimiento humano es siempre duro y no deseable (salvo esas almas excepcionales que querían padecer para mostrar el amor). No llego ahí ni estoy en la línea de amar el sufrimiento. Pero sí estoy en la línea de amar a mis semejantes, y en el foco central del tema, AMAR A JESUCRISTO. Y desde ahí se me hace posible aceptar el sufrimiento sin sufrir escándalo ni desesperarme ante él. Voy acogiendo con paz las carencias paulatinas que trae consigo la edad, o que provienen de la comunicación con las personas. Me duele el mal que hay en la vida, el mal que brota de los malos corazones. Pero estoy apegado como una lapa al Corazón de Jesucristo, y me abrazo a mi Crucifijo, y con esa única realidad (porque Crucificado y Corazón de Jesús no pueden separarse) camino hacia adelante y trato de ayudar a tantas personas sufrientes que pululan por nuestras calles y domicilios.
             Y no digamos lo que es el dolor moral de una sociedad que se ha alejado de Dios, y donde el pecado se ha hecho “natural” y ha tomado carta de ciudadanía, como si vivir fuera del orden moral fuera el progreso y la libertad del hombre moderno.

             Aquí se entiende perfectamente al Corazón de Jesús, porque Corazón es Amor, y amor sacrificado (para ser de mayor evidencia y garantía). Desde el amor, la mirada al Corazón de Jesús ayuda a superar nuestro pecado, nuestro sufrimiento (el Corazón de Jesús es quien salva), y que así demos  el paso a la respuesta de amor con amor.

viernes, 16 de junio de 2017

ZENIT 16: Ser "de barro" acoge al Espíritu

Nadie se salva a si mismo, necesitamos la potencia de Dios. El papa Francisco en la homilía de este viernes en la Casa Santa Marta, señaló así la Segunda Carta de san Pablo a los Corintios, en la que el apóstol habla del misterio de Cristo, indicando que “tenemos un tesoro en vasijas de barro”.
Exhorta por lo tanto a todos a tomar conciencia de nuestra debilidad porque sin la potencia de Dios no podemos seguir adelante.
“Todos nosotros somos vulnerables, frágiles, débiles y tenemos necesidad de ser curados. Y él lo dice: sufrimos tribulación, estamos consternados, somos perseguidos, golpeados como manifestación de nuestra debilidad, de la misma debilidad de Paolo, manifestación del barro”.
Añade que “una de las cosas más difíciles en la vida es reconocer la propia vulnerabilidad” y a veces intentamos “maquillarla para que no se vea”. El mismo Pablo en el inicio de este capítulo dice: “Cuando he caído en las simulaciones vergonzosas”.
Las disimulaciones son vergonzosas siempre, “porque son hipócritas”. Incluso hacia nosotros mismos, cuando creemos que somos “otra cosa”, que no tenemos necesidad de curación ni de apoyo, al pensar “no estoy hecho de barro”, tengo “un tesoro”.
“Este es el camino hacia la vanidad, la soberbia, la autorreferencialidad de aquellos que no sintiéndose de barro, buscan la salvación y la plenitud de sí mismos”. En cambio es “la potencia de Dios la que nos salva”.
Así el apóstol Pablo con este planteo, nos lleva a un diálogo “entre el tesoro y el barro”. Y el sucesor de Pedro lo ejemplifica con la confesión, “decimos nuestros pecados como si fueran una lista de precios en el mercado”, intentando “blanquear un poco el barro”. En cambio debemos aceptar nuestra debilidad y vulnerabilidad, porque aquí entra en juego la vergüenza.
En cambio, asegura Francisco “es la vergüenza la que ensancha el corazón, para permitir que entre la potencia de Dios, la fuerza de Dios. La vergüenza de ser de barro y no un vaso de plata o de oro”. Y asegura que “si llegamos a este punto seremos felices, muy felices”.
Invitó a recordar el lavado de los pies, “cuando Pedro le dice a Jesús: ‘No Señor, ¿pero por favor qué haces? Pedro no había entendido que él era de barro, que necesitaba de la potencia del Señor para ser salvado”.
Solamente si aceptamos ser barro, entonces “la extraordinaria potencia de Dios vendrá a nosotros y nos dará la plenitud, la salvación, la felicidad, la alegría de ser salvados” y recibiendo “el tesoro” del Señor, concluye el Papa.

De la Novena, 2º día

Uno de los títulos que da el Apocalipsis a Jesús es: EL TESTIGO FIEL Y VERAZ. “El”, el único. O como dice San Juan: YO SOY LA VERDAD.
             El mundo de hoy, expresado por Campoamor: Nada es verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira. Hoy en día nada es verdad. No podemos fiarnos de la palabra de una persona. “Estos son mis principios, pero si no gustan, tengo otros” (Hermanos Marx).
             Falta la verdad. La publicidad miente. Y lo malo es que aceptamos que nos mienta. Sabemos que es mentira, pero la seguimos.
             Jesús es LA VERDAD, EL TESTIGO FIEL, que nos trasmite el proyecto de Dios, sin publicidades engañosas. Afirma lo que afirma y sus frases no son atractivas al oído. Pero lo que dice es VERDAD.
             Las Bienaventuranzas son verdad, pero no están puestas para halagar; son promesas reales, expresan el proyecto de Dios, no en beneficio de alguien sino para la plenitud de todo hijo de Dios.
             Su Corazón es entrañas de compasión y sinceridad que presentan la plena fidelidad al ser humano.
             Sacar consecuencias: ¿Nos fiamos de Cristo?; ¿nos fiamos de su verdad?  Se presentan muchos “salvadores” (políticos, sociales, económicos). ¿Preferimos aceptar sus mentiras que nos halagan, o aceptar plenamente al TESTIGO FIEL?

             SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN TI CONFÍO tiene que ser de verdad y no mera fórmula. Me fío plenamente del Corazón de Jesús, que es TESTIGO FIEL Y VERAZ…, LA VERDAD de Dios.

16 junio: La alegría del AMOR

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN.- Día 2º
             Más de una vez he observado los rostros de gentes espirituales, y he podido comprobar que hay un rictus de caras serias, por no decir tristes. Parece que la espiritualidad tiene que vivirse en la expresión de la tristeza como si ello diera más empaque a la profundidad del espíritu.
          Sin embargo nuestra idea y nuestro sentir sobre Dios ha de ser siempre EN LA ALEGRÍA. Dios es alegre. Así, con ese título, publicó una editorial muy conocida un libro de chistes religiosos, haciéndonos sentir que la vida espiritual y la fe y el sentido de Dios en un creyente de verdad, no sólo es compatible con la alegría sino que se desenvuelve mucho mejor en la alegría. La alegría da alas para vivir la vida espiritual, para potenciar la fe profunda de la persona, que muchas veces necesita ir acompañada del sentido del humor.
Yo recomiendo muchas veces a determinados penitentes que “se miren al espejo”. Que sepan dejar una sonrisa ante la propia imagen macilenta que se asoma al espejo. Y que con el espejo por delante sepan echar sentido del humor ante los sucesos personales, que tantas veces se consideran terribles, y la verdad es que no son nada trágicos objetivamente, sino en esa visión tétrica con la que los enfoca la mirada pequeña que no deja ver más allá de la propia nariz. El espejo debe devolver la imagen con las comisuras de los labios extendiéndose hacia las orejas, esbozando esa sonrisa sobre uno mismo, que es –testificado por los psicólogos- un gesto de destensamiento de esas tensiones interiores que se padecen sin necesidad, por la sobrevaloración que se da a hechos o dichos o situaciones que no tienen en sí mayor trascendencia.
 El Corazón de Jesús nos impulsa a la alegría. Porque el Corazón de Jesús –ya lo insistíamos ayer- es el AMOR PERSONIFICADO, y el amor no produce nunca tristeza, máxime cuando es un amor sin fronteras que se desparrama por todas partes y crea alrededor un círculo de bienestar. Y ese bienestar produce alegría interior, felicidad, estado placentero. El Cielo, que es precisa y esencialmente DIOS, la presencia permanente de Dios, es ese estado de supremo bienestar que nunca se acabará, y que mantiene el gozo intenso del alma. Si alguien vive aquí abajo el estado habitual de alegría interna, está adelantando el cielo a esta tierra. O bien puede decirse que ha adelantado su vivencia de amor gozoso de su alma y, por consiguiente, le ha unido al Sagrado Corazón de Jesús.
He repetido más de una vez lo de “alegría interior”. La alegría no se confunde con la carcajada, ni todas las personas expresan por fuera su alegría. Hay semblantes que parecen tristes y que sin embargo bullen de paz y gozo interior intensos. En ellos también hay alegría de muchos quilates aunque no salga expresada habitualmente al exterior. Lo que distingue a esas personas de las otras macilentas son la fuerza de sus obras exteriores. El que lleva su alegría dentro, está abierto a la alegría y tiene una visión optimista de la vida, y tiene sentido del humor y sobrepasa las dificultades. El otro es el que ve siempre la media botella vacía y no tiene el impulso de reír porque todo le huele a cuerno quemado.
Dios se manifiesta en sus obras, y su obra  es SU AMOR PARA CON NOSOTROS. O sea: Dios se nos manifiesta visiblemente en JESÚS y en el amor de Jesús hacia nosotros. Y como el amor –ya lo dijimos- se simboliza en el corazón, las obras amorosas de Dios para con la humanidad están expresadas en EL CORAZÓN DE JESUCRISTO. Eso es lo que explica precisamente el sentido del Corazón de Jesús: Corazón abierto por amor; Corazón signo de amor… ¡y eso nos produce alegría! Realmente el Corazón de Jesús es alegre… La imagen habitual del Corazón fuera del pecho, nos está revelando que la alegría del amor sale hacia afuera y se manifiesta a nosotros para hacernos siempre alegres, y para que el culto que rendimos al Corazón de Jesús, vaya expresado en sentimientos de alegría.
Podemos mirar a fondo nuestras obras y el motor interior que las impulsa…; el bien que hacemos y el cómo se vive ese gesto de amor que empleamos con alguien. Y debe de responder a un sentimiento interior de alegría. Ya lo dice la Sagrada Escritura: Dios ama al que da con alegría, al que su generosidad le brota de una fuente interior de alegría. Y las obras no se convierten nunca en un mero compromiso que cumplir sino que salen del fondo del alma que se hace generosa desde la alegría profunda que anida en su corazón. Y de corazón a Corazón se establece una comunicación que tiene por manantial el AMOR. Y el AMOR queda patente en ese CORAZÓN DE JESÚS, que se hace contagioso a todo el que se acerca a él y bebe de él. AMOR ALEGRE, sentimientos gozosos, que nos contagia el amor sin fronteras que brota del CORAZÓN SAGRADO DE JESÚS.

          María TRADUCE su alegría en SERVICIO y así lo hizo marchando a ayudar a su pariente Isabel, encinta ya de seis meses.