jueves, 22 de enero de 2015

ZENIT 22 enero: El Salvador es Cristo

22 de enero de 2015 (Zenit.org) - El santo padre Francisco ha retomado, tras su viaje a Asia, las misas matutinas con grupos de fieles en la capilla de Santa Marta. Y así, este jueves el Papa ha recordado que lo más importante no es la gracia de una sanación física, sino el hecho de que Jesús nos salva e intercede por nosotros.
De este modo, el Pontífice ha comentado el Evangelio del día, que muestra a la multitud que acude a Jesús desde cualquier región. Al respecto, el Papa ha indicado que el pueblo de Dios encuentra en el Señor “una esperanza, porque su forma de actuar, de enseñar, toca su corazón, llega al corazón, porque tiene la fuerza de la Palabra de Dios”. Y lo explica así: “el pueblo siente esto y ve que en Jesús se cumplen las promesas, que en Jesús hay una esperanza. El pueblo estaba un poco aburrido de la forma de enseñar la fe, de los doctores de la ley de aquella época, que cargaban sobre la espalda muchos mandamientos, muchos preceptos, pero no llegaban al corazón de la gente”. Pero, ha añadido, cuando ven a Jesús y escuchan a Jesús, las propuestas de Jesús, las bienaventuranzas… pues escuchan dentro algo que se mueve, es el Espíritu Santo que despierta eso, y van a encontrar a Jesús”.
La multitud seguía a Jesús para ser sanada, es decir, buscando el propio bien. Por eso, el Santo Padre ha recordado que “nunca podemos seguir a Dios con pureza de intención desde el inicio, siempre un poco para nosotros, un poco para Dios… Y el camino es purificar esta intención”. Asimismo ha subrayado que la gente va, busca a Dios, pero también busca la salud, la sanación. “Y si lanzaban sobre Él para tocarle, para que saliera esa fuerza y le sanase”, ha recordado.
Pero lo más importante no es que Jesús sane, esto “es signo de otro sanación”; ni siquiera el hecho de que “Jesús diga palabras que llegan al corazón”: esto, ciertamente ayuda para encontrar a Dios.
Haciendo referencia a la Carta a los Hebreos, ha señalado que “Cristo puede salvar perfectamente a aquellos que se acercan Dios a través de Él. De hecho está siempre vivo para interceder a su favor”. Las dos palabras claves, ha señalado el Obispo de Roma son que “Jesús salva y es intercesor”.
Lo ha explicado así: “¡Jesús salva! Estas sanaciones, estas palabras que llegan al corazón son el signo y el inicio de una salvación. El recorrido de la salvación de muchos que comienzan a ir a escuchar a Jesús o a pedir una sanación y después vuelven a Él y sienten la salvación. ¿Pero lo más importante de Jesús es que sane? No, no es lo más importante. ¿Qué nos enseña? No es lo más importante. ¡Que salva! Él es el Salvador y nosotros somos salvados por Él. Y esto es más importante. Y ésta es la fuerza de nuestra fe”.
A continuación, ha hablado de Jesús como intercesor. “Esto es algo actual. Jesús delante del Padre, ofrece su vida, la redención, muestra al Padre las llagas, el precio de la salvación. Y todos los días, así, Jesús intercede. Y cuando nosotros, por una cosa u otra, estamos un poco bajos de ánimo, recordamos que Él reza por nosotros, intercede por nosotros continuamente”. Además, ha añadido que muchas veces nos olvidamos de esto: “Pero Jesús… sí, ha acabado, se ha ido al Cielo, nos ha enviado el Espíritu Santo, historia terminada’. ¡No! Actualmente, en cada momento, Jesús intercede". De este modo ha invitado a dirigirse así al Señor, en esta oración: "Pero, Señor Jesús, ten piedad de mí. Intercede por mí"

Para finalizar la homilía de este jueves, Francisco ha pedido que nuestra vida cristiana cada vez esté más convencida que nosotros hemos sido salvados, que tenemos un Salvador, Jesús a la derecha del Padre, que intercede.

22 enero. La obra de Jesús

JESUCRISTO, PONTÍFICE
          Hebreos 7, 25 a 8,6.  Jesús puede salvar definitivamente a los que por medio de Él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor. Y tal convenía que fuese nuestro Pontífice: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el Cielo.
          Sólo ese párrafo de una lectura larga, hoy, vale ya la pena. Porque es la esencia de la obra redentora.  El autor está contraponiendo el sacerdocio antiguo (del que habló ayer) del nuevo Sacerdocio de Cristo, que es el ya nosotros disfrutamos. Los “sumos sacerdotes” de ayer habían de ofrecer sacrificios cada día, y primero habían de ofrecer por sus propios pecados; después por los del pueblo. Jesús lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Vive en los Cielos. A Jesús le ha correspondido un ministerio tanto más excelente cuanto mejor es la alianza de la que es mediador, una alianza basada en promesas mejores.
          Esa Alianza es la que revivimos en cada Eucaristía que se celebra en el mundo, porque Jesús se ofreció de una vez para siempre. Y lo que los ministros de su redención hacemos ahora no es algo nuevo sino vivir metidos dentro de siu Persona, en ese momento impresionante en que nos acercamos al Altar. Porque en ese momento algo superior reviste la figura humana… En ese momento se está reviviendo la acción pontifical de Jesús inmolado una vez para siempre.
          El Evangelio de Mc 3, 7-12 no es de los más elocuentes a primera vista. Continuación del de ayer: fariseos y herodianos planean cómo acabar con Jesús. Se produce un hecho (que se repite varias veces en los evangelios), Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago. Esta vez no se van “a la otra orilla”, pero se quita Jesús de en medio. Ni quiere disputas inútiles, ni va a convencer a los fariseos (que son irreductibles), ni el carácter de Jesús es belicoso. Prefiere dejar a sus contrincantes y marcharse…, poner tierra por medio… [Reconozco que es uno de los estilos prácticos que más me atraen de Jesús. Porfías, discusiones, enfrentamientos, “a ver quién puede más”, es de las posturas más molestas. Retirarme, tomar distancia, dejar que el tiempo apague fuegos ficticios, lo veo mucho más al estilo evangélico, cuando en la discusión no se va a arreglar nada, ni hay de por medio una materia doctrinal o importante].
          Y Jesús no perdió nada con ello. Porque las gentes de bien, que iban de buena fe, acaban yéndose con Él y lo buscan dondequiera que esté. Allí venían los que sufrían de malos espíritus –con ellos sí mantenía Jesús guerra sin cuartel-; allí venían a escuchar su palabra. Allí Jesús sentía el calor de las gentes abiertas a escuchar su mensaje. Lo que prohibía Jesús –a los propios liberados de malos espíritus es que lo fueran propagando. Jesús no quería más propaganda que la de sus obras, sus palabras, sus acciones mesiánicas…, y esa “propaganda” no lleva altavoces, sino que tiene que proclamarse desde el cambio interior de la persona, que acabará así haciéndose misionera de la verdad, testigo de haber encontrado a Jesús.
          Este testimonio sí que lo quiere el Señor. Que “vayamos” al Lago y nos sentemos con Él (es la gran ventaja de la contemplación, que nos hace posible revivir las escenas, con la diferencia de que la “historia” se hace realidad con un mero cambio de personajes). Ahora nosotros nos hemos retirado con Jesús; ahora somos los beneficiarios de ese sabroso y comprometido encuentro.

miércoles, 21 de enero de 2015

ZENIT. Catequesis del miércoles

21 de enero de 2015 (Zenit.org) - "Queridos hermanos y hermanas, buenos días:
hoy me detendré sobre el viaje apostólico en Sri Lanka y Filipinas, que he realizado la semana pasada. Después de la visita en Corea de hace algunos meses, me he dirigido nuevamente en Asia, continente de ricas tradiciones culturales y espirituales. El viaje ha sido sobre todo un encuentro lleno de alegría con las comunidades eclesiales que en esos países, dan testimonio de Cristo: les he confirmado en la fe y en la misionariedad.
Conservaré siempre en el corazón el recuerdo de la bienvenida festiva de parte de las multitudes --en algunos casos casi oceánicas-- que han acompañado los momentos importantes del viaje. Además he animado el diálogo interreligioso al servicio de la paz, como también el camino de esos pueblos hacia la unidad y el desarrollo social, especialmente con el protagonismo de las familias y de los jóvenes.
El momento culminante de mi permanencia en Sri Lanka ha sido la canonización del gran misionero José Vaz. Este santo sacerdote administraba los sacramentos a los fieles, a menudo en secreto,  pero ayudaba indistintamente a todos los necesitados, de cualquier religión y condición social. Su ejemplo de santidad y amor al prójimo continúa inspirando a la Iglesia en Sri Lanka en su apostolado de caridad y de educación. He indicado san José Vaz como modelo para todos los cristianos, llamados hoy a proponer la verdad salvífica del Evangelio en un contexto multireligioso, con respeto hacia los otros, con perseverancia y con humildad.
Sri Lanka es un país de gran belleza natural, cuyo pueblo está tratando de reconstruir la unidad después de un largo y dramático conflicto civil. En mi encuentro con las autoridades gubernamentales, subrayé la importancia del diálogo, del respeto por la dignidad humana, del esfuerzo de implicar a todos para encontrar soluciones adecuadas para la reconciliación y al bien común.
Las distintas religiones tienen un rol significativo para desarrollar al respecto. Mi encuentro con los exponentes religiosos ha sido una confirmación de buenas relaciones que ya existen entre las distintas comunidades. En tal contexto he querido animar la cooperación ya iniciada entre los seguidores de las distintas tradiciones religiosas, también para poder resanar con el bálsamo del perdón a los que aún se ven afectados por los sufrimientos de los últimos años. El tema de la reconciliación ha caracterizado también mi visita al santuario de Nuestra Señora de Madhu, muy venerada por las poblaciones Tamil y Cingalés y meta de peregrinación de miembros de otras religiones. En ese lugar santo hemos pedido a María nuestra Madre, obtener para todo el pueblos esrilanqués, el don de la unidad y de la paz.
De Sri Lanka he ido a Filipinas, donde la Iglesia se prepara para celebrar el quinto centenario de la llegada del Evangelio. Es el principal país católico de Asia, y el pueblo filipino es bien conocido por su profunda fe, su religiosidad y su entusiasmo, también en la diáspora. En mi encuentro con las autoridades nacionales, como también en momentos de oración y durante la multitudinaria misa conclusiva, subrayé la constante fecundidad del Evangelio y su capacidad de inspirar una sociedad digna del hombre, donde hay lugar para la dignidad de cada uno y las aspiraciones del pueblo filipino. El fin principal de la visita, y motivo por el cual decidí ir a Filipinas, y este ha sido el motivo principal, era poder expresar mi cercanía a nuestros hermanos y hermanas que han sufrido la devastación del tifón Yolanda. Fui a Tacloban, en la región golpeada más gravemente, donde rendí homenaje a la fe y a la capacidad de recuperarse de la población local. En Tacloban, lamentablemente, las condiciones climáticas adversas han causado otra víctima inocente: la joven voluntaria Kristel, golpeada y muerta por una estructura que cayó por el viento. Después di las gracias a cuántos, desde distintas partes del mundo, han respondido a su necesidad con una generosa profusión de ayudas. El poder del amor de Dios, revelado en el misterio de la Cruz, se ha hecho evidente en el espíritu de solidaridad demostrado por múltiples actos de caridad y de sacrificio que han marcado esos días oscuros.
Los encuentros con las familias y con los jóvenes, en Manila, fueron momentos importantes de la visita en Filipinas. Las familias sanas son esenciales en la vida de la sociedad. Da consolación y esperanza ver a tantas familias numerosas que acogen a los hijos como un verdadero don de Dios. Ellos saben que cada hijo es una bendición. He escuchado decir que las familias con muchos hijos y el nacimiento de muchos hijos están entre las causas de la pobreza. Me parece una opinión simplista. Puedo decir, podemos decir todos, que la causa principal de la pobreza es un sistema económico que ha quitado a la persona del centro y ha puesto al dios dinero, un sistema económico que excluye, excluye siempre, excluye a los niños, ancianos, jóvenes sin trabajo... y que crea la cultura del descarte en la que vivimos. Nos hemos acostumbrado a ver personas descartadas. Esta es el motivo principal de la pobreza, no las familias numerosas.
Evocando la figura de san José, que ha protegido la vida del “Santo Niño”, tan venerado en ese país, recordé que es necesario proteger las familias, que enfrentan diversas amenazas, para que puedan testimoniar la belleza de la familia en el proyecto de Dios. Es necesario defenderlas de las nuevas colonizaciones ideológicas, que atentan contra su identidad y su misión.
Ha sido una alegría para mí estar con los jóvenes de Filipinas, para escuchar sus esperanzas y sus preocupaciones. He querido ofrecerles mi aliento para sus esfuerzos en el contribuir en la renovación de la sociedad, especialmente a través del servicio a los pobres y la tutela del ambiente natural.
El cuidado de los pobres es un elemento esencial de nuestra vida y testimonio cristianos, implica el rechazo de toda forma de corrupción que roba a los pobres y requiere una cultura de honestidad.

Doy las gracias al Señor por esta visita pastoral en Sri Lanka y en Filipinas. Le pido que bendiga siempre estos dos países  y que confirme la fidelidad de los cristianos en el mensaje evangélico de nuestra redención, reconciliación y comunión en Cristo.

21 enero: La verdad frente a la mentira

21 enero: Santa Inés
          Una de las santas que hace más brillo desde la Iglesia primera; una niña que no consiente matrimonio ventajoso con un pagano y muere mártir.
          En las lecturas, Heb7,1-3.15-17 nos hace una aplicación muy al estilo de aquellas escuelas: Melquisedec aparece en la vida de Abrahán sin darse noticia de su genealogía (cosa tan importante en aquella cultura) ni de los antepasados ni de sus descendientes. Y para más abundamiento, Abrahán –que vuelve de una lucha- le rinde tributo a ese personaje misterioso. De ahí que la carta a los hebreos vea la figura del Hijo de Dios, eterno desde siempre y para siempre, y Sacerdote eterno “según el rito de Melquisedec”. Seguramente no nos encaja ese paralelismo a nuestras culturas occidentales, pero lo importante es la raíz en donde está planteado el tema.
          En el evangelio (Mc 3, 1-6) persisten las actitudes destructivas de los fariseos, en una secuencia de hechos que nos vienen mostrando la aversión de la casta farisaica contra Jesús. Hoy es sábado y reúne en la sinagoga a los creyentes. Jesús, evidentemente, está allí. No se dice si esta vez le dieron a Él la presentación de la Palabra.
          El centro de la cuestión está en un hombre enfermo que asiste también, con brazo un paralizado. Jesús lo ha observado. Y los fariseos observan a Jesús… ¡A ver qué hace!
          Jesús se dirige al hombre y le dice que se ponga allí en medio. Quiere Jesús que la minusvalía de aquel hombre quede patente a los ojos de los muchos que tienen sus brazos y sus piernas… normales.
          Y una vez que lo ha puesto allí a la vista de todos. Jesús les presenta un dilema a la concurrencia: ¿Está permitido en sábado hacer el bien? ¿O el sábado no permite hacer el bien?  No hubo respuesta. Es evidente que allí había muchos que deseaban que se “hiciera el bien”. Pero no podían expresarlo porque serían expulsados de toda asistencia a la sinagoga.
          Jesús entonces desafió con su mirada; la paseó sobre todos y cada uno… Vio cómo la mayoría clavaban la mirada en el suelo con tal de no sentirse cuestionados por aquella mirada. Dice el evangelio que era una mirada de ira. Es lógico que la ira no cabe en Jesús, pero sí la indignación ante la injusticia, la cobardía, la falsa religión de los fariseos.
          Jesús era respetuoso con el sábado como día de descanso de las tareas semanales. Jesús era el primero en saber que al séptimo día Dios descansó, y que el sábado que Dios quiere es descanso y tiempo especial de culto (por eso se asistía a la sinagoga). Para Jesús, el “sábado” no era el conjunto de minucias que habían planteado los fariseos. Por eso había preguntado Jesús con aquel dilema. Bien sabía Él que era del agrado de Dios que se hiciera el bien en sábado. Máxime cuando allí no había ningún “trabajo”: se dirigió al hombre y le dijo: extiende el brazo. Al fin y al cabo una realidad natural que los asistentes habían hecho muchas veces en aquella sesión de culto religioso (no estaban de brazos caídos). Y Jesús ni había hecho un trabajo ni nada de que pudieran acusarlo.

          Pero a la falta de razones se une la “razón de la fuerza”, y con una mentalidad muy judía, planean los fariseos –junto a los herodianos (sus enemigos naturales)-  la manera de acabar con Jesús [Es la forma más expeditiva de quitarse un problema de en medio. Lo cual no es para pasarlo de largo, sino de mirar hacia adentro].

ZENIT, 20 enero: PATERNIDAD RESPONSABLE

20 de enero de 2015 (Zenit.org) - El papa Francisco se ha refirido este lunes a los bajos índices de natalidad en Italia y España y también ha dicho que ser católicos no significa tener hijos "como conejos". Durante una rueda de prensa con los 77 periodistas que han viajado a bordo del avión papal desde Manila, entre otros temas, el Santo Padre ha sido interrogado sobre la contracepción. El Pontífice ha recordado que la Iglesia promueve el principio de la paternidad responsable, contenido en la Humanae vitae de Pablo VI, que "ha sido un profeta". A continuación, reproducimos las palabras del papa Francisco:
"Yo quería decir de Pablo VI... es verdad que la apertura a la vida es la condición del sacramento del matrimonio. Un hombre no puede darle el sacramento a la mujer y la mujer dárselo a él, si en este punto no están de acuerdo de estar abiertos a la vida, ¿no? Hasta el punto de que, si se puede probar que este o esta se ha casado con la intención de no estar abierto a la vida, ese matrimonio es nulo. Es causa de nulidad matrimonial, ¿no? La apertura a la vida, ¿no?
Y Pablo VI ha estudiado esto con la comisión, cómo hacer para ayudar en tantos casos, en tantos problemas, ¿no? Y problemas importantes, que incluso afectan al amor de la familia, ¿no? Problemas de todos los días y... Pero muchos, muchos, ¿no? Pero había algo más. El rechazo de Pablo VI no era sólo a los problemas personales. Para eso dirá después a los confesores de ser misericordiosos, y comprender las situaciones, perdonar... Ser misericordiosos, comprensivos, ¿no? Si no que él miraba al neomalthusianismo universal que estaba en curso. ¿Y como se llama este neomalthusianismo? Ese menos de un uno por ciento de nacimientos en Italia, lo mismo en España. Ese neomalthusianismo que buscaba un control de la humanidad por parte de las potencias.
Esto no significa que el cristiano tiene que tener hijos en serie. Yo he reprendido a una mujer hace algunos meses en una parroquia, porque estaba embarazado del octavo y tenía siete cesáreas. '¿Pero usted quiere dejar huerfanos a los siete?' Esto es tentar a Dios. Hablamos de paternidad responsable. Ese es el camino, una paternidad responsable. Pero lo que yo quería decir es que Pablo VI no ha sido un aNticuado, alguien cerrado. Ha sido un profeta que, con esto, nos ha dicho que hay que tener cuidado con el neomalthusianismo que está viniendo. Y eso quería decir. Gracias".   
Tras repreguntarle sobre la misma cuestión, el Santo Padre ha añadido:
"Yo creo que el número de tres por familia que usted menciona --pero póngase ccómodo-. Me hace sufrir-- creo que es el que dicen los técnicos que es el importante para matentener la población, ¿no? Tres por pareja, ¿no? Y cuando baja este, sucede el otro extremo, lo que pasa en Italia. Que he escuchado, no se si es verdad, que en el 2024 no habrá dinero para pagar a los pensionistas. El descenso de la población, ¿no? Y por eso la palabra clave para responder es la que usa la Iglesia siempre. También yo, ¿eh? Paternidad responsable. Cómo se hace esto, pues con el diálogo. Cada persona, con su pastor, tiene que buscar como hacer esa paternidad responsable.
Ese ejemplo, que he mencionado hace poco, de esa mujer que esperaba el octavo y tenía siete que habían nacido por cesárea. Pero esto es una irresponsabilidad. 'No, yo confío en Dios'. Pero mira, Dios te da los medios para... Sé responsable, ¿no? Algunos creen que --perdonadme la palabra, ¿eh?-- que para ser buenos católicos debemos ser como conejos, ¿no? ¡No! Paternidad responsable. Esto está claro. Y por eso, en la Iglesia hay los grupos matrimoniales; hay los expertos en esto; hay los pastores; y se busca. Y yo conozco muchas, muchas salidas lícitas que han ayudado a esto. Ha hecho bien en decírmelo, ¿no?

Y que curioso otra cosa. Nada que ver con esto, pero en relación con esto. Para la gente más pobre un hijo es un tesoro. Es verdad que se tiene que ser también aquí prudentes, ¿eh? Pero para ellos, un hijo es un tesoro. Y Dios sabe como ayudarles. Y quizás algunos no son prudentes en esto. Es verdad, ¿no? Paternidad responsable. Pero mirar la generosidad de aquel papá y aquella mamá que ve en cada hijo un tesoro".  

martes, 20 de enero de 2015

20 enero: ¿Norma o fe?

El sábado para el hombre
          La 1ª lectura (de la carta a los Hebreos, 6, 10-20) es una afirmación de la fidelidad de Dios, que sella con juramento por mí mismo (lo más que se puede afirmar), que tiene cuidado y compasión de los suyos. De ahí que podemos vivir la esperanza cierta de su obra con nosotros.
          De alguna manera está realizado eso en el Evangelio de hoy (Mc 2, 23-28) en el que hace crisis el pensamiento farisaico ante los modos de Dios, que van siempre mucho más altos.
          Los apóstoles han hecho algo tan instintivo y normal como es tomar unas espigas, al paso por unos sembrados, triturarlas entre las palmas de las manos y comerse unos granos de trigo. No se trata (en este evangelista) de que tuvieran hambre, sino de un gesto común que se hace casi sin pensar, y resulta gratificante. [Como yo lo he vivido en primera persona, lo entiendo muy fácilmente].
          Pero allí aparecen los fariseos para recriminar el hecho, porque es sábado y no es lícito hacerlo. Jesús les va a explicar de una forma contundente que las normas no se han dado para esclavizar a la persona sino para ayudarle. Porque el sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado.
          Y se va nada menos que a un suceso protagonizado por el venerado David: cuando un día, regresando de una batalla, él y sus hombres están desfallecidos, vienen a pedir comida en casa del sacerdote Abiatar. A Abiatar le coge en blanco. No tiene nada que darles, y los únicos panes que hay allí son los ofrecidos a Dios. Diríamos, “consagrados” al culto.
          David considera que ese momento no tiene más salida que tomar esos panes. ¡Se ha saltado la norma, y no cualquier norma. Pero en ese momento prevalece la necesidad de aquellos soldados. Por tanto la norma no se niega pero tampoco es superior a la necesidad.
          Jesús concluye, pues, a los fariseos que el sábado está instituido para bien y no para atosigar. Aparte, y aquí ya son palabras reveladoras: El Hijo del hombre es también señor del sábado. Por tanto, vale más el bien que la regla.
          ¿Tiene esto un sentido práctico? –Evidentemente. Podemos revisar nuestras prácticas, nuestros rezos, nuestras costumbres. En la medida que nos hagan “señores” de nosotros mismos porque tras esas cosas hay un compromiso cristiano eficaz, valen.
          En la medida que hacen de tapadera que nos “justifica” para seguir con eso y no complicarnos más, nos engañan. Porque somos señores del sábado y más allá de la parte tranquilizadora de nuestras prácticas, hemos de estar atentos a nuestros compromisos con la verdad del evangelio. Precisamente ésta es la nueva evangelización.
          Los fariseos se quedaron en sus trece. A ellos les importaba poco el fondo… Se cubrían las espaldas con sus prácticas, que ellos habían acomodado a su “religiosidad”. Una vez que “el hombre cumplía el sábado”, ya no entraban en más, ni querían entrar en más: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

          Ya tenemos materia que revisar.
           Con el Dios, fiel a sus promesas, ya llevamos mucha respuesta con nosotros.

lunes, 19 de enero de 2015

ZENIT, 19 enero: 10 frases del Papa en su viaje

19 de enero de 2015 (Zenit.org) - 1. “Espero que la cooperación interreligiosa y ecuménica demuestre que los hombres y las mujeres no tienen que renunciar a su identidad, ya sea étnica o religiosa, para vivir en armonía con sus hermanos y hermanas”. (Encuentro interreligioso y ecuménico, Colombo, 13 de enero de 2015)
2. “La libertad religiosa es un derecho humano fundamental”. (Santa Misa y Canonización del beato José Vaz, Colombo, 14 de enero de 2015).
3. “Jesús es el único con poder para curar heridas abiertas y devolver la paz”. (Oración mariana en el Santuario de Nuestra Señora del Rosario, 14 de enero de 2015).
4. “No se puede provocar, no se puede insultar la fe de los demás, no se pude ridiculizar la fe”. (Encuentro del Santo Padre con los periodistas durante el vuelo hacia Manila, 15 de enero de 2015)
5. “La reforma de las estructuras sociales que perpetúan la pobreza y la exclusión de los pobres requiere en primer lugar la conversión de la mente y el corazón”. (Encuentro con las Autoridades y el Cuerpo Diplomático, Manila, 16 de enero de 2015).
6. “Los pobres son el corazón del Evangelio”. (Santa Misa con los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, Manila, 16 de enero de 2015).
7. “Rechacen la colonización ideológica que destruye a la familia”. (Encuentro con las familias, Manila, 16 de enero de 2015).
8. “Tenemos un Señor que es capaz de llorar con nosotros, que es capaz de acompañarnos en los momentos más difíciles de la vida. (Homilía del Santo Padre, Tacloban, 17 de enero de 2015)
9. “Al mundo de hoy le falta llorar” (Encuentro con los jóvenes, Manila, 18 de enero de 2015)

10. “Tenemos que ver a cada niño como un regalo que acoger, querer y proteger”. (Homilía del Santo Padre, Manila, 18 de enero de 2015)

19 enero._ Para mucho pensar

Temas interesantes y prácticos
          Contiene uno de los párrafos más profundos de la teología de la Redención: Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte.
          Es una de las afirmaciones más evidentes de la experiencia plena humana, de plena humanidad, que podemos tener presente. Y que me da pie a ese empeño que pongo en que NUNCA nos escapemos por la tangente diciendo: “pero era Dios”. ¡Jesús no nos engañó! Jesús fue todo lo que fue, y puesto a entrar en la humanidad (puesto a encarnarse hombre), lo fue con todas sus consecuencias, sin llevar en la recámara “el paraguas de Dios”.
          Pero hay más: “Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen, en autor de la salvación eterna, proclamado por Dios Sumo Sacerdote según el rito de Melquisedec. Él padece, y padeciendo, salva, y así se convierte en Salvador. Evidentemente hay mucho que ahondar en todo eso.
          De ahí que en mis libros voy tratando de presentar esa humanidad de Jesús, que da pie a poderlo contemplar desde nuestra misma humanidad, que no es distinta de la suya, ni la suya es distinta de la nuestra.

          En el Evangelio (Mc 2, 18-22) hay dos aspectos que se cruzan entre sí, o el segundo explicita al primero: los discípulos de Jesús no ayunan porque esos rituales judíos han quedado ya muy superados por el anuncio del Reino de Dios. Y no es que no haya luego que privarse de muchas cosas, pero no por ritualismos y cumplimientos externos de una ley. Al faltar Jesús, otros quedarán en su lugar que estarán necesitados de nuestros “ayunos” para poder socorrerles…, para experimentar nosotros en propias carnes lo que es “ayunar por no tener qué comer” (o con qué vestir, o cómo ser atendidos en la soledad o necesidad).
          Por eso, para entender los nuevos planteamientos no cabe quedarse en “los odres viejos” de las antiguas costumbres (ni de las pasadas piedades). O se va de frente a la búsqueda del VINO NUEVO –la nueva evangelización…, el tomar el Evangelio como pauta de conducta-, o estaremos reventando la vasija de la fe cristiana, o perdiendo el paño nuevo por quererlo “coser” a las fórmulas anteriores…, que acaban desgarradas y no sirven ya ni las unas ni las otras.

          Se le pueden dar más vueltas pero no se puede explicar mejor que Jesús. Y con tal de saber a qué se estaba refiriendo (precisamente a propósito de aquellas quejas porque no ayunaban sus discípulos), el resto es ya de pensarlo en la vida personal y ver puntos posibles de aplicación. Que muchas veces “no entendemos” y no es porque no se entienda sino porque no descubrimos que estamos metidos en ese “ayuno”! (y equivalentes), para tener calmada la conciencia y permanecer en lo que estamos, porque eso ya “nos da seguridad” y preferimos arrear con lo conocido que cuestionarnos con lo que puede venir… Quizás aquí vendría aquello de la palabra viva y eficaz, CUANDO DEJA DE SER EFICAZ EN LA PERSONA, por muy viva que sea la palabra de Dios.

domingo, 18 de enero de 2015

18 enero: En Manila: SER COMO NIÑOS

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA DEL PAPA
18 de enero de 2015 (Zenit.org) - «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado» (Is 9,5). Es una gran alegría para mí celebrar el domingo del Santo Niño con vosotros. La imagen del Santo Niño Jesús acompañó desde el principio la difusión del Evangelio en este país. Vestido como un rey, coronado y sosteniendo en sus manos el cetro, el globo y la cruz, nos recuerda continuamente la relación entre el Reino de Dios y el misterio de la infancia espiritual.
Nos lo dice el Evangelio de hoy: «Quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él» (Mc 10,15). El Santo Niño sigue anunciándonos que la luz de la gracia de Dios ha brillado sobre un mundo que habitaba en la oscuridad, trayendo la Buena Nueva de nuestra liberación de la esclavitud y guiándonos por los caminos de la paz, el derecho y la justicia.
Nos recuerda también que estamos llamados a extendere el Reino de Cristo por todo el mundo. En estos días, durante mi visita, he escuchado la canción: «Todos somos hijos de Dios». Esto es lo que el Santo Niño nos dice. Nos recuerda nuestra identidad más profunda. Todos somos hijos de Dios, miembros de la familia de Dios.
Hoy san Pablo nos ha dicho que hemos sido hechos hijos adoptivos de Dios, hermanos y hermanas en Cristo. Eso es lo que somos. Ésa es nuestra identidad. Hemos visto una hermosa expresión de esto cuando los filipinos se volcaron con nuestros hermanos y hermanas afectados por el tifón. El Apóstol nos dice que gracias a la elección de Dios hemos sido abundamente bendecidos. Dios «nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (Ef 1, 3).
Estas palabras tienen una resonancia especial en Filipinas, ya que es el principal país católico de Asia; esto ya es un don especial de Dios, una bendición. Pero es también una vocación. Los filipinos están llamados a ser grandes misioneros de la fe en Asia. Dios nos ha escogido y bendecido con un propósito: «Para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia» (Ef 1,4). Nos eligió a cada uno de nosotros para ser testigos de su verdad y su justicia en este mundo.
Creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que cuidáramos de él. Pero, con el pecado, el hombre desfiguró aquella belleza natural; destruyó también la unidad y la belleza de nuestra familia humana, dando lugar a estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la falta de educación y la corrupción. A veces, cuando vemos los problemas, las dificultades y las injusticias que nos rodean, sentimos la tentación de resignarnos. Parece como si las promesas del Evangelio no se fueran a cumplir; que fueran irreales. Pero la Biblia nos dice que la gran amenaza para el plan de Dios sobre nosotros es, y siempre ha sido, la mentira. El diablo es el padre de la mentira.
A menudo esconde sus engaños bajo la apariencia de la sofisticación, de la fascinación por ser «moderno», «como todo el mundo». Nos distrae con el señuelo de placeres efímeros, de pasatiempos superficiales. Y así malgastamos los dones que Dios nos ha dado jugando con artilugios triviales; malgastamos nuestro dinero en el juego y la bebida; nos encerramos en nosotros mismos. Y no nos centramos en las cosas que realmente importan, de seguir siendo en el fondo hijos de Dios.
Como nos enseña el Señor, los niños tienen su propia sabiduría, que no es la sabiduría del mundo. Por eso el mensaje del Santo Niño es tan importante. Nos habla al corazón de cada uno de nosotros. Nos recuerda nuestra identidad más profunda, que estamos llamados a ser la familia de Dios. El Santo Niño nos recuerda también que hay que proteger esta identidad. El Niño Jesús es el protector de este gran país.
Cuando vino al mundo, su propia vida estuvo amenazada por un rey corrupto. Jesús mismo tuvo que ser protegido. Tenía un protector en la tierra: san José. Tenía una familia humana, la Sagrada Familia de Nazaret. Así nos recuerda la importancia de proteger a nuestras familias, y las familias más amplias como son la Iglesia, familia de Dios, y el mundo, nuestra familia humana. Lamentablemente, en nuestros días, la familia con demasiada frecuencia necesita ser protegida de los ataques y programas insidiosos, contrarios a todo lo que consideramos verdadero y sagrado, a lo más hermoso y noble de nuestra cultura. En el Evangelio, Jesús acoge a los niños, los abraza y bendice.
También nosotros necesitamos proteger, guiar y alentar a nuestros jóvenes, ayudándoles a construir una sociedad digna de su gran patrimonio espiritual y cultural. En concreto, tenemos que ver a cada niño como un regalo que acoger, querer y proteger. Y tenemos que cuidar a nuestros jóvenes, no permitiendo que les roben la esperanza y queden condenados a vivir en la calle. Un niño frágil, que necesitaba ser protejido, trajo la bondad, la misericordia y la justicia de Dios al mundo. Se enfrentó a la falta de honradez y la corrupción, que son herencia del pecado, y triunfó sobre ellos por el poder de su cruz.

Ahora, al final de mi visita a Filipinas, os encomiendo a él, a Jesús que vino a nosotros niño. Que conceda a todo el amado pueblo de este país que trabaje unido, protegiéndose unos a otros, comenzando por vuestras familias y comunidades, para construir un mundo de justicia, integridad y paz. Que el Santo Niño siga bendiciendo a Filipinas y sostenga a los cristianos de esta gran nación en su vocación a ser testigos y misioneros de la alegría del Evangelio, en Asia y en el mundo entero. Por favor, rezad por mí. Que Dios os bendiga.

18 ENERO: Nuevas MANIFESTACIONES de Jesús

Llamadas
          El domingo 2ºB del tiempo ordinario es un domingo de llamadas. No puedo afirmar decididamente si el liturgista ha pretendido “continuar” la manifestación de Jesús que se abrió en la Epifanía y se continuó en la fiesta de su bautismo. Pero hay rasgos –a través de otras referencias litúrgicas- para pensar que e efecto se trata de ir haciendo concreta a nosotros la manifestación de Jesús.
          Esa llamada misteriosa de Samuel (de la 1ª Lectura: 1 Sam 3, 3-10, 19), que ni el propio sacerdote Elí puede descifrar en los primeros momentos, pero en los que la  insistencia de la llamada acaba por descubrir que sea Dios quien llama a Samuel. Samuel debe estar “disponible”: Habla, Señor, que tu siervo escucha.
          No es algo ajeno a lo que liturgia quiere trasmitirnos a cada persona, que hemos de estar en esa disposición ante la palabra –muchas veces misteriosa- del Señor.
          En el Evangelio (Jn 1, 35-42) tenemos otra llamada. Dos discípulos del Bautista se han sentido atraídos por la figura de Jesús. Andrés queda tan cogido por aquel encuentro que comunica a su hermano Simón que “hemos hallado al Mesías”. Simón, hombre mayor y curtido en muchas experiencias de la vida, no se queda muy convencido y Andrés lo invita a llevarlo hasta Jesús. Y Jesús no sólo se fija en él, no sólo le va a ganar el alma, sino que le deja caer algo tan decisivo en la vida de un judío como el cambio del nombre (expresivo de una elección y una misión): Tú serás Pedro.
          Andrés y Simón Pedro y el “otro discípulo” han estado con Jesús y se han vuelto a sus casas. Lo que venga después será porque ellos responden libremente a la llamada. Y, desde luego, hay detalles que no se les han olvidado, y que nos relatará San Juan en su evangelio, como aquel día que se quedaron con Jesús y del que recordaban incluso la hora en que se produjo. Un detalle de algo que ha impactado y que no se puede olvidar.
          Aunque la costumbre nos haya hecho identificar a ese “otro discípulo” con el propio Juan, este evangelista es de mucho más lago recorrido, y nos ha dejado pendiente que la llamada de Jesús –su manifestación a personas particulares nos llega a nosotros en ese “discípulo anónimo” que irá citando en diversos momentos de su narración evangélica. Por tanto: nosotros somos objeto directo de la manifestación de Jesús, objeto directo de ir a donde él vive y de quedarnos con Él toda la vida. Y que pueda haber momentos específicos de nuestra experiencia cristiana que no podamos olvidar nunca.
          Cuando algunas veces me preguntan si alguien está exento de acudir a la Eucaristía, tengo que responder que se está exento en la misma medida de una enfermedad y en la misma medida que se está exento de ir a ver a unos hijos o a unos nietos en una fiesta o en una necesidad. Es que quien haya quedado impactado por el amor a Jesucristo, no se siente exento, salvo por fuerza externa mayor.
          Queda una nueva llamada en la 2ª lectura, y no precisamente llamada de moda, sino “contra la moda”. Porque San Pablo recuerda que el cuerpo es templo del Espíritu Santo, y no un mero centro de instintos y placeres. Y nos dirá abiertamente: huid de la fornicación; es pecado que queda dentro (y buena cuenta de ello puede ser personas que hoy se sienten esclavizadas por una tendencia viciosa): dejaron entrar DENTRO ese virus de la fornicación. El mundo de hoy ya lo comprobará mañana.

          Nos queda que pensar que este cuerpo nuestro, objeto de la llamada personal de Jesús, y templo del Espíritu Santo, es el que hoy va a recibir a Jesús en la Comunión. Hay mucho que sentir internamente que Jesús está llamando y que somos un discípulo que ha de poner nombre al que quedó sin nombre concreto en el evangelio de San Juan.

sábado, 17 de enero de 2015

17 ene:La palabra viva y eficaz

LA PALABRA DE DIOS
          Uno de los textos más hermosos: La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón. Nada se oculta; todo esta patente y descubierto a los ojos de Aquel a quien hemos de rendir cuentas (Hebreos 4, 12-16).
          Aunque no diera tiempo a más explicaciones, bien merece la pena detenerse en ese texto. La palabra de Dios es la Sagrada Escritura, la Biblia, la palabra revelada por Dios y que atraviesa diagonalmente toda la historia de la salvación.. Esa palabra de Dios es viva. ¡Eso es lo grande!: que no es una obra de literatura, no es un mero libro de moda, ni siquiera una historia de sucesos humanos. Es algo que está trascendido por Dios, que le da vida y que llega a nosotros como algo vivo, presente, actual, espejo donde cada uno se ve reflejado y a su vez nos proyecta nuestra imagen pero de muy diversa manera.
          Porque es eficaz. No simplemente se lee ni solamente produce emoción sino que entra dentro de cada persona y la envuelve en una realidad que ya no puede verse como algo ajeno.
          Porque es tajante…: abre brecha en quien se llega a ella. Es más que espada de doble filo, penetrante… Ante la palabra que trasmite Dios no queda posibilidad de soslayarla impunemente. Habrá quien no llegue a ella; habrá quien se ponga la escafandra para aislarse. Pero en cuanto roce la palabra de Dios, se encontrará la persona con que esa palabra HABLA, PIDE, ENSEÑA, PENETRA… Que, por eso mismo hay tantas escafandras en un mundo que no quiere toparse con otra verdad que no sea la “propia”.
          De ahí que en cuanto se le abra la rendija, entra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Bellamente se dice que abarca a la persona entera y en las profundidades más recónditas de su ser.
          Por eso juzga los deseos e intenciones del corazón. Y no es que la palabra juzga sino que uno se encuentra reflejado en su espejo nítido y aparecen de momento las “facciones” más íntimas del corazón…, los sentimientos, aún ocultos, los pensamientos que brotan del corazón de la persona. Ante la palabra de Dios surge –aun sin querer- la interpelación… No se puede estar ante la palabra de Dios y mantenerse indiferente, abúlico, mero espectador. Nada se oculta, todo está patente… Es que –como sigue la frase- no está uno ante un texto, un discurso, un sermón…, sino a los ojos de AQUEL a quien hemos de rendir cuentas. La “palabra” pasa a ser PALABRA. Y bien sea como anuncio en el Antiguo Testamento, bien sea la Palabra que se ha hecho carne y habita entre nosotros, la PALBRA es el propio Dios encarnado en Cristo. Es el propio Jesús que se nos manifiesta vivo y de mirada profunda que nos está calando hasta el último repliegue de nuestro ser.

          No puede extrañarnos, entonces, que aquel día que Jesús, al pasar vio a Leví… (lo miró, se fijó en él, en el publicano…), Leví se quedara transido por aquellos ojos de Jesús y reaccionara en seguimiento desprendido a la llamada que le hizo: Sígueme. Se levantó y lo siguió. Esa PALABRA le penetra, y ya ha visto todo…  Leví ha quedado al descubierto y –lo grande de todo- es que lo celebra con una fiesta. La palabra no le deja ya seguir sin más. Le cambia la vida y CON ALEGRÍA. (Mc 2, 13-17).

viernes, 16 de enero de 2015

16 enero: Nuevamente "HOY"

“HOY” sigue siendo posible
          Hebreos 4, 1-5, 11 sigue bajo el pensamiento del “HOY”, que presentaba ayer como invitación de Dios: Si HOY oyeras la voz del Señor. No deja el tema. Hace una salvedad: Para “aquellos” ya se ha pasado el “HOY”; han perdido el tren. Al menos “ese tren”. Quedan otros, sin embargo, para quienes permanece la invitación y, por tanto, la exhortación a aprovechar la oportunidad. Aquellos no se adhirieron por la fe a los que habían escuchado. Han escuchado –hemos escuchado- y entramos en el descanso los creyentes, de acuerdo con lo dicho, lo prometido por el Señor. Y concluye con el versículo 11 que es una llamada: Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, siguiendo aquel ejemplo de desobediencia
          La carta no se ha limitado a dar una doctrina, una teoría. Exhorta y estimula a empeñarse… Que si bien es verdad que no por el sólo empeño se puede llegar a responder al HOY (la Gracia no se alcanza con “empeños”), sin embargo es cierto que sin empeños no se responde a la Gracia. No caen las brevas del cielo. Hay que ir a cogerlas, aunque las brevas están ahí para ser cogidas. Y Dios nos las tiene ofrecidas, y quiera que sea HOY y no dejarlo para mañana. Porque puede pasar el tren…
          En el Evangelio tenemos a cinco personas que no dejaron pasar de largo ese “HOY” que se les brindaba. No era fácil llegar hasta Jesús. Por supuesto al paralítico. Pero ni tampoco a los 4 colaboradores que lo llevan. Hubieron de salvar dificultades, pero estaban decididos a aprovechar el “HOY” que tenían delante, sin dejarlo para “mañana”. Y el paralítico llegó a estar ante Jesús, y Jesús se admiró de la fe de ellos (los 5 se llevaban aquella admiración de Jesús, porque los 5 fueron necesarios para aquella oportunidad).
          Nunca se me pasa de largo –al llegar a este episodio- el valor de la colaboración. Posiblemente 4 amigos, que se toman en serio la ayuda al amigo necesitado. Cuatro amigos efectivos. ¿Y si fueron 4 asalariados? –Me da igual, porque lo que aquí valió fue el HOY bien aprovechado, la obra llevada hasta el final, la perseverancia, el estar a pie de estación para subirse al tren cuando llega al andén.
          Pero el episodio no se resuelve tan bonitamente. Allí mismo, oyendo o acechando a Jesús, aparecen por primera vez los fariseos en el evangelio de Marcos. Y su reacción primera –sin esperar a nada- es murmurar, criticar, acusar. Están en las mismas circunstancias externas que todos. Pero “su corazón está lejos”. Ellos llevan otra “música”. Ellos no se sienten constreñidos por el HOY que tienen tan a la mano. Una misma circunstancia; dos actitudes contrarias.
          Lo que fue de los fariseos, ni pierde el tiempo el evangelista para decirnos algo. Lo que fue del paralítico curado, sí: que HOY obedeció a Jesús, y HOY se echó a cuestas la camilla que lo había traído postrado, y que HOY se fue a su casa más feliz que el mundo.
          También HOY se quedan las gentes atónitas y dan gloria a Dios, porque nunca han visto cosa igual.
          En el mismo “hoy” se han quedado parados los fariseos, con sus prejuicios…, y no han sabido dar gloria a Dios, aunque nunca habían visto ellos cosa igual. Un mismo hecho, dos reacciones contrarias. ¡Es el misterio del hombre!

          ¡Cuánto hace pensar todo esto si lo traemos a nuestra realidad de “unos” y “otros”!

jueves, 15 de enero de 2015

15 enero: HOY es hoy; no "mañana"

“HOY, si oís su voz…”
          Me da escalofrío esa palabra que nos deja el Espíritu Santo por dos veces en la Sagrada Escritura. Hoy la trae la carta a los Hebreos en la 1ª lectura (3, 7-14): “HOY, si oís su voz, no endurezcáis vuestro corazones, como cuando el desafío, la provocación del desierto, poniéndome a prueba vuestros padres, a pesar de haber visto mis obras…” Me da escalofrío porque ese “HOY” está pendiente un día tras otro, y la “provocación” continúa. “Atención, hermanos –sigue diciendo la carta- que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo que lo lleve a desertar del Dios vivo. Animaos, por el contrario los unos a los otros, día tras día, mientras dure este HOY
          Y llegamos al Evangelio de Mc 1, 40-45 y encontramos aquel “HOY” del leproso que se decidió a hacerlo actual y –rompiendo moldes- se vino a presentar ante Jesús para decirle una sencilla frase que parece no decir nada y lo dice todo: Señor: si quieres, puedes curarme. Y el “HOY” de Jesús, arrostrando las leyes, las amenazas de contaminación, la repulsa de sus mismos discípulos, sintió lástima, alargó su mano, le tocó y dijo: Quiero, queda limpio. Y en un gesto de fidelidad a la ley (y de beneficio social para el recién curado), lo envía a los sacerdotes para que certifiquen públicamente la curación. Y en otro gesto utópico, pretende hacer callar al leproso y que no se lo digas a nadie… Pero el leproso gritó, saltó de alegría y publicó a derecha e izquierda su gran dicha. Hasta el punto que Jesús no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba en descampado, y aun así acudían a Él de todas partes.
          Creedme que hay un encadenamiento de aspectos dignos de reflexionar en cuanto uno bucea mínimamente en el relato. Por lo pronto hay un HOY que no se puede dejar pasar de largo. Un HOY del leproso que atrae el HOY de Jesús. Y el resultado es la limpieza de aquel enfermo.
          Jesús se somete a la ley. Estaba escrito así y Jesús manda cumplir lo escrito. Es obediencia a la ley. Y es camino oficial para bien de aquel hombre. Toda otra discusión que se hubiera pretendido sobre el caso, caía por tierra. Las cosas son como son y lo sensato es ir llevar las cosas por sus caminos.
          Jesús pretende que el hombre se calle. Y el hombre grita y proclama su curación. Una imagen de la Iglesia. No va tocando la trompeta de sus innumerables y heroicas obras por todo el mundo y en todos sus frentes. Pero la otra parte de la Iglesia –nosotros- tenemos que ser altavoces del bien que realiza la Iglesia. Tenemos que obligarnos a construir, a edificar. Para tirar piedras ya están los otros –los que prenden fuego a una iglesia con 500 cristianos dentro, que quedan asados muertos, o raptan a las jóvenes que practican la fe católica-. A nosotros nos toca crear HOY un grito de entusiasmo y alabanza. Y proclamar a los 4 vientos las virtudes y méritos de una Iglesia de vanguardia o de retaguardia.

          Dejaremos al Papa la obra de purificación de los defectos de la Iglesia (de los que –como nosotros-manchamos la Iglesia), porque el Papa lo hace desde el amor constructivo y purificador, caminando hacia el proyecto de Dios de una Iglesia santa e irreprochable por el amor. Pero nosotros, como buenos hijos de tal Madre, vamos a ser de los que decimos con el alma entera: Mi madre es la más buena de todas las madres. Porque aunque tiene pecas, aunque tiene Judas, aunque tiene defectos, yo –como hijo de mi madre- no le veo las pecas y paso por alto los defectos. HOY proclamo a gritos mi amor a la Iglesia, y si no puedo entrar “en las ciudades”, me quedaré en los descampados. Pero si soy noble y creyente en Cristo y en la Iglesia, hasta al mismo descampado vendrán las gentes a buscar una autenticidad. HOY es hoy mismo…, no es mañana.

miércoles, 14 de enero de 2015

14 enero: Puente que une dos riberas

La humanidad de Jesús
          La 1ª lectura nos da varios elementos para poner de manifiesto a Jesús –el Hijo de Dios- en su realidad de hombre. “Un poco inferior a los ángeles” (decía ayer) pero simultáneamente en las dos orillas de Dios y de la humanidad. “De nuestra carne y sangre”, “nacido de mujer, nacido bajo la ley” y, por tanto, de nuestra familia humana, y llegando hasta la muerte. No podía haber sido más hombre.
          Pero con poder sobre el demonio que trajo la muerte, aniquilando al maligno, Porque ese Hombre Jesús es PUENTE, pontífice, fiel en lo que a Dios se refiere, y por tanto capaz de tener una mano extendida hacia los hombres y otra cogida de la de Dios. Y eso hace posible que su obra sea salvadora y “expiar así los pecados del puebloComo Él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar ahora a los que pasan por ella”.
          El evangelio de hoy nos introduce enb ese aspecto de una forma clarísima. Si tomamos el agua desde su origen, el primer acto de la mañana de este día de Jesñus ha mostrado su autoridad expulsando al demonio del hombre que encontró en la sinagoga. Sólo Dios o el poder de Dios puede expulsar los demonios.
          Se viene a la casa de Simón y se encuentra a la suegra de Simón que está con calentura. La toma de la mano y “el puente” de gracia deja pasar la salud a la mujer que no sólo se levanta en convalecencia sino que guisa y sirve la comida. Una nueva compasión de Jesús, una nueva acción liberadora en la que se ha acercado a una necesidad humana. Puede auxiliar a los que ahora pasan por el dolor”.
          Debió haber una sabrosa sobremesa en la que aquellos 4 hombres, primeros llamados –Simón, Andrés, Juan y Santiago- departen con Jesús una conversación muy interesante: preguntas, aclaraciones, palabra de Jesús, doctrina, momentos de relax y descanso… ¡Cuantas cosas que los evangelios nos trasmiten eran recuerdos de aquellas enseñanzas de Jesús en muy diversos momentos de su vida, a veces informales, pero siempre ricos en contenido!
          Y pasaron unas horas y la gente de la barriada se había venido a la puerta a ver a Jesús. Por todo lo de la sinagoga esa mañana y por la suegra sanada se habían enterado de que en Jesús había más que un huésped. Y se vinieron en su busca con el reclamo de sus propios enfermos. Y cuando Jesús fue a salir se encontró con aquello. Y ya no tuvo más mirada que los enfermos y la gente ansiosa que le buscaba. Pasó entre los enfermos y les fue tocando con cercanía cordial y levantándolos de su postración. Luego, las gentes…, la enseñanza…, hablarles de Dios y de la pureza de una fe que ellos no conocían porque el fariseísmo les había minado muchas verdades. [Hago hincapié en el hecho de que aquí no hay fariseos, no hay piques, no hay belicosidad. Sólo hay buena fe, necesidad, deseos de escuchar y ser atendidos por Jesús. Y Jesús puede desenvolverse con espontaneidad]. Hasta que llega la hora de despedir a las gentes, retirarse y –poco después- descansar.
          Debieron quedarse en una habitación todos los 4 hombres y Jesús. Jesús se quedó junto a la puerta. No sé si corro mucho pensando ya en la imagen del Pastor-Puerta que Jesús desarrolla más adelante. Pero sí en sitio fácil de salir sin molestar ni ser advertido.

          Y, en efecto, de madrugada Jesús entreabrió la puerta y se salió a lugar solitario donde encontrarse con Dios en oración, que no sé si llamarle “de discernimiento”, o que toda oración ha de ir llevando a un discernimiento. Porque no se trataba de orar piadosamente sino de buscar la voluntad y planes de Dios. Por eso, cuando tiene todo a su favor para quedarse allí porque todo el mundo de busca, Jesús ha confrontado ya en su oración que noi se debe quedar allí cómodamente, sino salir a otras ciudades o aldeas en las que hay que seguir sembrando la palabra de Dios.

martes, 13 de enero de 2015

13 enero: ¿Vemos al mundo sometido a Cristo?

Jesús, hombre CON AUTORIDAD
          La 1ª lectura –carta a los Hebreos (1.9-20)- continúa la iniciado ayer: Llegado el tiempo designado por Dios, habló EN (por) su Hijo. Esa “Palabra” no es sólo pronunciada sino hecha vida en la realidad humana, lo que .como tal hombre. Es un poco inferior a los ángeles, si bien ha sucedido que a los ángeles no le sometió Dios el mundo, y sin embargo sí lo sometió al Hijo: nada dejó fuera de su dominio.
          No obstante, expresamente afirma que ahora no vemos que todo le esté sometido. Y es una realidad fehaciente. Y trasladada al mundo presente, es una realidad mucho más clara. No sólo el mundo no se somete a las directrices de Cristo (cristianas) sino que hay un constante movimiento centrífugo de alejamiento de los valores cristianos…; más aún: un odio solapado (y muchas veces abierto) a todo lo que huele a CRISTIANO CATÓLICO).
          Estoy del lado de los que separan lo mahometano de lo fanático; de quienes protegen a esa cultura y modo de vivir una relación con Dios (Alá), y no quiero que haya violencias por razón de religión. Pero me parece indigno que se prime ahora todo lo musulmán y se mine el terreno a la fe católica; que se pretenda fomentar mezquitas y pretender robar templos de la fe católica.
          Verdaderamente no vemos ahora todavía que todo le esté sometido. Los planteamientos políticos, la guerra al orden establecido, los intereses ocultos inconfesables y ocultos, los odios ancestrales a la fe católica, la ignorancia histórica…, son caldo de cultivo para que no podamos ver todavía que todo le esté sometido.
          En el EVANGELIO  de hoy (Mc.1, 21-28) tenemos a Jesús que va sometiendo… Somete a los malos espíritus, a las fuerzas demoníacas, a los que nada tienen que ver con Él… El pueblo parece sentirse admirado –“sometido” admiradamente- por la fuerza que lleva en sí la forma de expresarse Jesús, la limpieza nítida de su Palabra, el valor objetivo de lo que dice. El pueblo lo traduce por “autoridad”, como expresión de que Jesús lleva una verdad incuestionable en su vida y en sus palabras, a las que ni fariseos, ni doctrinas, ni demonios pueden resistir: porque ¿qué es este enseñar con autoridad y que a los mismos espíritus manda y le obedecen?
          Su fama se extiende enseguida por toda la comarca de Galilea… Y yo siempre me he preguntado: ¿dónde estuvieron estos admirados ciudadanos –y tantos otros-cuando pintaron bastos? En efecto no vemos todavía que todo le esté sometido.
          Y es que honradamente nos encontramos en “ese escenario” los que somos unos entusiastas de la Palabra de Jesús, de su Evangelio, de su autoridad, de su dominio sobre los “otros” espíritus…, pero aún nos queda todavía sin someter rincones de nuestro YO, de nuestros pensamientos, de nuestra fe, de nuestra admirada visión de Jesucristo en nuestro mundo actual, real y personal.

          El Papa habla, expresa en formas concretas vitales un nuevo estilo… Mi pregunta interior es muy clara: ¿qué se me ha pegado a mí de todo eso? ¿Cómo se está traduciendo todo eso a una realidad personal grupal, social, comunitaria? Aparte de la admiración que nos produce esa autoridad moral, ¿qué aspectos están variando mi proceder desde uno o dos años para acá? Yo me temo que aunque todo le está sometido, ahora todavía no vemos que le esté sometido todo.

lunes, 12 de enero de 2015

ZENIT del 11: EL PECADO NOS ALEJA DE DIOS

La meditación del blog -hoy- está a continuación

11 de enero de 2015 (Zenit.org) - Al finalizar la santa misa en la que el Santo Padre ha bautizado a un grupo de niños en la Capilla Sixtina, Francisco se ha asomado a la ventana del estudio del Palacio Apostólico para rezar el ángelus con los fieles que estaban presentes en la plaza de San Pedro.
Estas son las palabras del Papa para introducir la oración mariana:
Queridos hermanos y hermanas, buenos días.
hoy celebramos la fiesta del Bautismo del Señor, que concluye con el tiempo de Navidad. El Evangelio describe lo que sucede en la orilla del Jordán. En el momento en el que Juan el Bautista bautiza a Jesús, el cielo se abre. “Y al salir del agua --dice Marcos-- vio que los cielos se abrían”. Vuelve a la mente la dramática súplica del profeta Isaías: “Si rasgaras el cielo y descendieras”. Esta invocación ha sido escuchada en el evento del Bautismo de Jesús. Y así, termina el tiempo de los “cielos cerrados”, que indica la separación entre Dios y el hombre, consecuencia del pecado. El pecado nos aleja de Dios e interrumpe la unión entre la tierra y el cielo, determinando así nuestra miseria y el fracaso de nuestra vida. Los cielos abiertos indican que Dios ha donado su gracia para que la tierra dé su fruto.
Así la tierra se ha convertido en la casa de Dios entre los hombres y cada uno de nosotros tiene la posibilidad de encontrar al Hijo de Dios, experimentando todo el amor y la misericordia infinita. Lo podemos encontrar realmente presente en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía. Lo podemos reconocer en el rostro de nuestros hermanos, en particular en los pobres, en los enfermos, en los encarcelados, en los refugiados: ellos son carne viva del Cristo que sufre e imagen visible del Dios invisible.
Con el Bautismo de Jesús no solo se abren los cielos, sino que Dios habla de nuevo haciendo resonar su voz: “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección”. La voz del Padre proclama el misterio que se esconde en el Hombre bautizado por el Precursor. Jesús, el Hijo de Dios encarnado, es también la Palabra definitiva que el Padre ha querido decir al mundo. Solo escuchando, siguiendo y testimoniando esta Palabra, podemos hacer plenamente fecunda nuestra experiencia de fe, cuya semilla se ha puesto en nosotros el día de nuestro Bautismo.
El descenso del Espíritu Santo, en forma de paloma, consiente a Cristo, el Consagrado del Señor, inaugurar su misión, que es nuestra salvación. El Espíritu Santo, el gran olvidado en nuestras oraciones. Nosotros a menudo rezamos a Jesús, rezamos al Padre, especialmente cuando rezamos el Padre Nuestro, pero no tan frecuentemente rezamos al Espíritu Santo. Es verdad ¿no? El olvidado. Y necesitamos pedir su ayuda, su fortaleza, su inspiración. El Espíritu Santo, que ha animado por entero la vida y el ministerio de Jesús, es el mismo Espíritu que hoy guía la existencia cristiana. La existencia de un hombre, una mujer, que se dicen y quieren ser cristianos. Poner bajo la acción del Espíritu Santo nuestra vida de cristianos y la misión, que todos hemos recibido en virtud del Bautismo, significa reencontrar la valentía apostólica necesaria para superar fáciles comodidades mundanas. Sin embargo un cristiano y una comunidad “sordos” a la voz del Espíritu Santo, que empuja a llevar el Evangelio a los confines de la tierra y de la sociedad, se convierten también en un cristiano y una comunidad “mudos” que no hablan y no evangelizan. Recordad esto, rezar a menudo al Espíritu Santo, para que nos ayude, nos dé la fuerza, nos dé la inspiración, y nos haga ir adelante.
María, Madre de Dios y de la Iglesia, acompañe el camino de todos nosotros bautizados; nos ayude a crecer en el amor hacia Dios y en la alegría de servir el Evangelio, para dar así sentido pleno a nuestra vida.
Al finalizar la oración del ángelus, el Santo Padre ha saludado a los presentes:
Queridos hermanos y hermanas, os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos.
Con gusto saludo al grupo de estudiantes de Estados Unidos de América, como también a la Asociación Laicos Amor Misericordioso. Hay mucha necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven en los distintos ambientes sociales. Adelante, estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Este es el tiempo de la misericordia.
Mañana por la tarde saldré para un viaje apostólico a Sri Lanka y Filipinas. ¡Gracias por vuestro deseo en ese cartel! Muchas gracias. Os pido por favor que me acompañéis con la oración. Pido también a los srilankeses y a los filipinos que están aquí en Roma que recen especialmente por mí, por este viaje.
Os deseo a todos un feliz domingo, aunque es un poco feo el tiempo pero, un feliz domingo. Y también hoy es un día para recordar con alegría el propio bautismo. Recordad lo que os he pedido. Buscad la fecha del bautismo. Así, cada uno de nosotros puede decir. ‘Yo he sido bautizado tal día’. Que sea la alegría del bautismo hoy. No os olvidéis de rezar por mí.

¡Buen almuerzo y hasta pronto!
la meditación de hoy está a continuación

12 enero: Cercanía y lejanía del Reino de Dios

“Está cerca el Reino de Dios”
          Esa es la palabra de Jesús en este día en que recuperamos la lectura continuada, ésta vez siguiendo a San Marcos. 
         Jesús –en este evangelio- empieza su labor en Galilea y lo hace con esa llamada general: Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia.
          Se me suscitan algunas reflexiones. Una, que debe llegarnos muy en personal: “Se ha cumplido el plazo”. O, dicho de otro modo: “Nos ha llegado nuestra hora; es el momento de la llamada personal y concreta de Jesús a cada uno”. No puede dejarse pasar. Es “el plazo” para llegar a determinadas concreciones de vida, en esos aspectos que pueden quedar todavía inéditos en cada cual.
          El Reino de Dios está cerca. Jesús está cerca. La era de Jesús ha llegado. Jesús nos está llamando. Bien sabemos que Jesús nos dijo que “el reino de Dios dentro de vosotros está”. Y siendo una realidad porque ya poseemos la Gracia y el Espíritu, y ya hemos llegado a una cierta unión a Jesús, aun queda “algo”. Por eso “está cerca” y, aun llegado ya objetivamente (porque Jesús ya ha hecho todo lo que tenía que hacer), sólo está “cerca” pero no se manifiesta la plenitud, porque cada uno de nosotros no le ha abierto la puerta de par en par. Y porque el mundo más bien se la va cerrando cada vez más.
          La llamada –a renglón seguido- al “convertíos y creed la Buena Noticia”, nos está diciendo que aún no está establecido en su plenitud.
          No es “reino de Dios” los niños a los que se les niega la gracia del Bautismo y la educación cristiana y en valores religiosos; tantos hijos concebidos y no deseados (con sus consecuencias trágicas y homicidas); la guerra contra la enseñanza de la Religión Católica en los Colegios públicos; la ignorancia extrema de los contenidos de la fe, porque son los padres los primeros en carecer de ellos; las parejas que conviven antes de su matrimonio y las que parecen querer amarse y están rotas en un dos por tres.
          No es Reino de Dios, ni Buena Noticia, el abuso de los débiles; las mafias que trafican con la pobreza (las mil y una formas, desde la inmigración ilegal a la prostitución, la mendicidad…); los abusos de poder, el robo de guante blanco de los “representantes” de la sociedad, a la que esquilma y a la que se le camuflan sus derechos de una sanidad justa, llevada a favor del paciente, o de unos colegios y Universidades sin indoctrinaciones políticas partidistas y sectarias.
          No es reino de Dios unas diferencias ridículas entre miembros de la Iglesia, de diversos movimientos, asociaciones, Hermandades, comunidades, donde priva siempre que “lo mío mejor que lo tuyo”, cuando no es el menosprecio de lo tuyo (que por otra parte sólo se conoce de oídas o muy “personalizado” en un “enemigo”).

          Podemos seguir la lista. Y al final de ella, colocar un inmenso letrero: “Convertíos y creed la buena noticia”. Porque la misión de los católicos no es decir que las cosas están mal, sino –reconocida la realidad en la que vivimos- meter el hombro para hacer que la vida sea mejor. Y como lo normal es que estamos tan encasquillados que difícilmente nos dejamos enseñar o corregir, EMPEZAR PORQUE EL REINO DE DIOS QUE ESTÁ CERCA, PUEDA ENTRAR MÁS DE LLENO EN MÍ..

domingo, 11 de enero de 2015

11 enero: Fiesta del Bautismo de Jesús

EL BAUTISMO DE JESÚS
          Es una fiesta apasionante y misteriosa. Llevados por las lecturas del día, encontramos a Isaías en la 1ª lectura con el anuncio profético de ese siervo de Dios, su Elegido, que enviará al mundo en son de paz. En bella metáfora oriental nos lo describe como el que no tronchará la caña ya cascada, ni apagará el pabilo que titila (casi a punto de apagarse). Llegará tan en son de paz que vendrá a traer la justicia o misericordia de Dios, la que establece alianza con los pueblos, y que se simboliza en esas claves mesiánicas de darle la vista a los ciegos y libertar a los encarcelados. No se trata aquí de un enviado de Dios que va poniendo en práctica ese eslogan ácrata de “presos a la calle”. Si no algo mucho más profundo y que nos llega a todos los que vivimos presos de nuestro amor propio, nuestros orgullos y nuestras pasiones. Enviará Dios al Mesías que libere de esas mazmorras que nos mantienen en lo bajo de una vida demasiado aliada con principios mundanos.
          La 2ª lectura es una descripción histórica y teológica de San Pedro: De Galilea viene al Jordán Jesús de Nazaret, y viene al Jordán, donde Juan predicaba un bautismo Y ahí queda Jesús ungido de Dios con la fuerza del Espíritu, pasando por el mundo haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal.
          El Evangelio nos mete en el misterio, porque no deja de ser misterioso que Jesús venga al Jordán a un bautismo de penitencia, al que se acercaban las gentes para confesar sus pecados. En la fila de aquellos hombres se mete Jesús para ser bautizado, y ahí ocurre el momento clave en que Juan con una inspiración del Espíritu de Dios, se resiste a bautizar a Jesús, declarando que es el propio Juan quien ha de ser bautizado por Jesús y no al revés. Y aquí está el misterio que sobrepasa el hecho en sí: Jesús replica que lo bautice Juan porque así es necesario para realizar la justicia. La justicia es la justificación o perdón de todos los pecados de la humanidad. Aquí pongo yo mi imaginación para comprender el momento: Jesús ha llegado al Jordán y allí la voz de Dios le declara MESÍAS-HIJO PREDILECTO DE DIOS. En ese instante Jesús sabe que su misión es recoger sobre sus espaldas los pecados acumulados en el Jordán y los pecados de todos los tiempos. Y la JUSTICIA consiste en que Jesús se lleva ese terrible fardo a la cruz, y en ella deja clavado el saco de pecados de la humanidad. Ha sido JUSTO, porque ha establecido LA BONDAD, la santidad en el mundo, que ha quedado liberado de su peso. ¡Convenía realmente que Juan lo bautizara!
          En todas las homilías de hoy se hablará del BAUTISMO CRISTIANO. No es una mera atracción verbal de la palabra “bautismo”, pasando del de Juan al sacramental instituido por Cristo. Es que nuestro Bautismo nos sumerge en un nuevo Jordán, cuyas aguas son el propio Cristo y la fuerza del Espíritu Santo, y somos sacados limpios y JUSTOS por las palabras indicadas por Jesús: Consagrados [dedicados]  al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

          La EUCARISTÍA es el foco original de todo sacramento: es el propio Cristo, el del Jordán, el que se lleva los pecados a la cruz y redime. La Eucaristía es el paso nuestro personal de adhesión a esa obra liberadora de Cristo. Pero entonces no se concluye cuando acaba la celebración, sino que también nosotros hemos de hacer camino y –al salir del templo- todavía con Jesús viviendo en realmente en el alma, algo nuevo tienen que llevar nuestra palabras, nuestras actitudes, nuestras obras. Ha de reflejar la NUEVA JUSTICIA que se ha producido en nosotros.

sábado, 10 de enero de 2015

FELIZ 2015.- Boletín A.O. enero

10 enero: Más sobre Nazaret

NAZARET y 4
          La vida de la Sagrada Familia no se agota en unas meditaciones o contemplaciones de Nazaret. En realidad puede uno tomar cada detalle de su propia vida y mirarla desde el prisma de aquella casa y aquella familia tan llena de enseñanzas y de misterio. Lo mismo quien trabaja en su casa como quien lo hace en la calle; el que vive la labor de una oficina o del campo, el padre o la madre de familia, el joven o el adulto. [Una vez me decía una persona que lo único que no se puede enfocar desde Nazaret es la vejez. Y es verdad, aunque no plena, porque la vejez tiene muchos puntos de contacto con la vida de una familia de un pequeño pueblo y en un tiempo en que los 30 años ya habían sobrepasado las tres cuartas partes de la existencia. Y también José y María podían estar cercanos a los 50, que era entonces una ancianidad]. Sea como sea, hemos de acercarnos a Nazaret con el alma abierta y el silencio del corazón, y seguir cada movimiento, cada hecho, cada palabra, cada silencio… María, pasándose horas ella sola, cuando ya Jesús salía a trabajar. José y Jesús en horas de su trabajo que tantas y tantas veces estaría en puntos distintos. O hay una capacidad de intimidad profunda para encontrarse con el fondo del alma –y en definitiva con Dios- o se pasan las horas en mil pensamientos o en conversaciones fútiles que marca el que sea más dicharachero de la cuadrilla.
          Pero ¿y si en el trabajo codo con codo es Jesús quien expresa sus pensamientos? ¿Y si en su paseo con sus amigos o en sus ratos de espera en la Plaza es Jesús quien deja hablar a sus sentimientos? Lo que no cabe duda es que con Jesús no cabían pesimismos, lamentaciones, quejas o críticas. Con el arte y la gracia de alguien muy vivo y con el corazón muy limpio, Jesús pronto ponía la conversación a tono. Y quienes iban con Él sentían alivio, gozo, bienestar. El que estaba triste o el que acentuaba lo negro (¡ya tenemos un punto de interés para nosotros!) veía cómo se esfumaban sus vahos al contacto con la alegría y la luz que proyectaba Jesús. Y no digo ni pienso en Jesús sermoneando. El mayor arte es hacerlo con gracia, levantar el tono sin llevar la contraria, sin quitarle importancia a las penas del otro. Pero bien claro es que hay quienes parecen meter el dedo en el ojo ajeno o propio (para el caso da igual) y disfrutar con saltar el ojo. Los hay pájaros de mal agüero que siempre ven el punto negro y no saben ver el amplio cielo azul. Y los hay quienes en medio de una tormenta saben ver el rayito de sol que filtran las nubes. Y hasta descubrir un arco iris que pone color en medio de la lluvia.
          ¿Alguien imagina a Jesús o a María o a José de otra manera? ¿Alguien piensa en un lúgubre Nazaret con tres píos entristecidos? Creo que no se le ocurre a nadie. Luego “irse” a Nazaret en oración es un antídoto a esa negatividad y enfocar luz brillante que deja entrever una familia que tiene riqueza interior. Y no dependiendo de la edad, de las circunstancias, de los momentos altos o bajos. Ni todo son unas castañuelas, pero lo que no hay jamás es un abatimiento, porque en aquella familia hay un resorte fundamental que es el Dios presente que aletea en cada respiración de José, María y Jesús.

          Es otro punto digno de tomar en cuenta. ¡Porque donde está el Espíritu de Dios, todo tiene otro sentido, todo se llena de gozo interior y se refleja en el mismo devenir diario!