martes, 10 de febrero de 2015

10 febrero: El Génesis MÁS ADENTRO

FIGURAS DE LA ALIANZA
          Continuando con la presentación de ayer, lo que no es historia, no es historia. Pero bajo la bella presentación del Génesis abraza una serie de contenidos mucho más expresivos que en en una narración histórica. De ahí que yo extraiga hoy para mis lectores las FIGURAS DE LA ALIANZA que está expresadas en ese relato de la Creación.
          1. Acción personal, privilegiada,  de Dios: Hagamos... Obra directa de Dios.  Que no es “coger barro” con “sus manos” (Dios no tiene manos), pero sí es el momento en que Dios personalmente actúa para que exista el hombre. No es sólo que lo echa a la existencia... Crear al hombre es para Dios como su personal compromiso de amor con ese ser que Él ha creado...
          2. Aliento vital, “humanización”.  “Sopló Dios en sus narices un aliento  de vida”, de espíritu... (ruaj), de ALMA espiritual que -hasta ahora no existía en la Tierra.  Elevaba a aquel ser al conocimiento y a la voluntad, el conocer, el querer, el amar..., cosa absolutamente nueva, distinta de todos los animales. Dios había hecho un ser , el hombre, “a su imagen y semejanza”. Espiritual como Dios..., racional..., capaz de entender, querer, inventar... (cosa que ningún otro de los seres de la tierra podía).
          3. Le sitúa en un lugar privilegiado, en unas condiciones vitales únicas: “lo colocó en medio de un jardín” (idea de esparcimiento, belleza, felicidad, bienestar...).  Era un Paraíso.
          “Regado por un gran río del que salían cuatro ríos...” El agua, imagen de fecundidad, alegría..., algo que no cansa por mucho tiempo que se mire.
          4. El signo de la Alianza: “ el árbol de la vida”...,
                      - vida sobrenatural
                      - vida de hijo “colgado” de Dios como la fruta pende del árbol: Hijo de Dios..., alianza de amor... Si el hombre no “arranca” el fruto, es señal de que acepta vivir colgado de Dios..., acepta la Alianza y vivirá vida Sobrenatural...
          Si el hombre desgaja el fruto..., es decir, se desgaja de Dios, morirá... La fruta no puede vivir si no es colgada del árbol, recibiendo la savia del árbol...
          Es también “árbol del conocimiento del bien y del mal”.  El hombre permanecerá unido o se desgajará del árbol..., de Dios..., de la amistad con Dios, con conocimiento y libertad de lo que es bueno y de lo que es malo...: ¡El hombre es libre!; Dios lo hacía libre, con la enorme dignidad de ser dueño de su propio destino.  Pero sabiendo que debe permanecer unido al “tronco del ÁRBOL..., a su Creador.
          5. Dios le entrega al hombre la Creación.  “Hizo pasar por delante de Adán todos los animales para que les pusiera nombre”. [“poner nombre” es tomar posesión...]
          El hombre recibía en sus manos la obra de Dios. Tenía que conservarla buena.  O podía romperla. Del bien o del mal, de la vida , el hombre era el único responsable. Tenía en sus manos hacer un mundo feliz y ser feliz él mismo. Tenía en sus manos poder abusar y del Paraíso hacer una desgracia (=carencia de Gracia, ausencia de Dios).  Eso dependerá ahora del hombre. [Gran absurdo de culpar a Dios de los males...].
          6. Entre todos los animales Adán no halló ninguno semejante a él...; Y Dios dijo: “no está bien que el hombre esté solo; le daré una compañera”.
“ y lo sumió en un sueño y le sacó una costilla e hizo con ella a la mujer”.
          La mujer es de igual naturaleza y dignidad que el hombre: “hueso de sus huesos y carne de su carne”...
                      - es “compañera”, no sierva
                     - es compañera, persona..., no un objeto.
          Hombre y mujer, juntos están llamados a “crecer y multiplicarse y llenar la tierra”. La fecundidad del paraíso empieza ahí... La atracción y gozo de la pareja humana se ordena fundamentalmente a los hijos...
          7. La amistad e intimidad con Dios: “Dios bajaba todos los días, a la brisa de la tarde y se paseaba por el jardín con Adán y Eva”.
          Imagen bellísima de un Dios Amigo..., de un Dios que comparte y disfruta con el hombre.
          8. “Y vio Dios que todo estaba bien..., que era bueno, que estaba muy bien hecho.”
Afirmación fundamental: de las manos de Dios..., del plan de Dios, no salió nada malo ni nada mal hecho. El hombre era bueno, estaba “muy bien hecho”, ¡Y estaba hecho para el bien!.

El evangelio (Mc 7) es una de las piezas clave de las enseñanzas de Jesús. Dado que no quiero alargar este entrada del blog más allá de lo habitual, lo dejaré expresado en un comentario aparte. Pero quede constancia del fondo de la cuestión: la facilidad de engaño que existe para pretender salirse con la propia, mientras se deja a un lado el mismo mandamiento de Dios. Y es que eso no es sólo de aquellos tiempos y de los fariseos.

lunes, 9 de febrero de 2015

ZENIT 9 feb.: Cuidar la Creación como cristianos

09 de febrero de 2015 (Zenit.org) - El papa Francisco ha recordado que los cristianos están llamados a cuidar la Creación. Lo ha hecho durante la homilía de la misa de Santa Marta, celebrada este lunes por la mañana. Además, el Papa ha hablado de la “segunda creación”, la realizada por Jesús que ha “re-creado” lo que estaba estropeado por el pecado.
Asimismo, el Santo Padre ha explicado que Dios creó el universo pero la creación no termina, “Él continuamente sostiene lo que ha creado”.
Tomando la Primera Lectura, que narra la creación del universo, el Papa ha indicado que en el Evangelio vemos “la otra creación de Dios”, “la de Jesús, que viene a re-crear lo que ha sido estropeado por el pecado”.
Se ve a Jesús entre la gente, “cuando le tocaban eran salvados”, es “la re-creación”. Esta segunda creación de la que ha hablado Francisco es, “más maravillosa que la primera, este segundo trabajo es más maravilloso”. Además, hay otro trabajo, el de la “perseverancia en la fe” que lo hace el Espíritu Santo.
De este modo, el Papa ha indicado que “Dios trabaja, continúa trabajando, y nosotros podemos preguntarnos cómo debemos responder a esta creación de Dios, que ha nacido del amor, porque Él trabaja por amor. A la ‘primera creación’ debemos responder con la responsabilidad que el Señor nos da: ‘la Tierra es vuestra, llevadla adelante, sometedla, hacedla crecer’. También para nosotros está la responsabilidad de hacer crecer la Tierra, de hacer crecer la creación, de cuidarla y hacerla crecer según sus leyes. Nosotros somos señores de la creación, no dueños”.
Al respecto, el Papa ha advertido que debemos tener “cuidado de nos adueñarnos de la creación, sino de hacerla ir adelante, fieles a sus leyes”. Por tanto, ha añadido, “esta es la primera respuesta al trabajo de Dios: trabajar para cuidar la creación”.
Y lo ha explicado así: “Cuando escuchamos que la gente hace reuniones para pensar en cómo cuidar la Creación, podemos decir: ‘Pero no, ¡son los verdes! ¡No, no son los verdes! ¡Esto es cristiano! Es nuestra respuesta a la ‘primera creación’ de Dios. Es nuestra responsabilidad. Un cristiano que no cuida la creación, que no la hace crecer, es un cristiano al que no le importan el trabajo de Dios, ese trabajo del amor de Dios para nosotros. Y esta es la primera respuesta a la primera creación: cuidar la creación, hacerlo crecer”.
A continuación, el Pontífice ha preguntado cómo respondemos “a la segunda creación”. Tal y como indica el Papa, San Pablo nos dice dejarnos “reconciliar con Dios”, o sea “ir por el camino de la reconciliación interior, de la reconciliación comunitaria, porque la reconciliación es el trabajo de Cristo”. De nuevo, retomando las palabras del apóstol, Francisco ha recordado que no debemos afligir al Espíritu Santo que está en nosotros, que está dentro de nosotros y trabaja dentro de nosotros.  Además, el Papa ha recordado que “creemos en un Dios personal”: “es persona Padre, persona Hijo y persona Espíritu Santo”.
Y los tres --ha observado el Papa-- están implicados en esta creación, en esta re-creación, en esta perseverancia en la re-creación. “Y a los tres respondemos: “cuidar y hacer crecer la creación, dejarnos reconciliar con Jesús, con Dios en Jesús, en Cristo, cada día, y no afligir al Espíritu Santo, no expulsarlo: es el huésped de nuestro corazón, el que nos acompaña, nos hace crecer”, ha afirmado.

Finalmente, ha pedido que “el Señor nos dé la gracia de entender que Él” trabaja “y nos dé la gracia de responder justamente a este trabajo de amor”.

domingo, 8 de febrero de 2015

9 febrero: Una parábola sublime

La “historia” de la Creación
          La Biblia nos narra la Creación en figuras. No es una historia.
Pero esas mismas figuras le dan más profundidad para comunicarnos
el Mensaje de Dios, pues en sus expresiones e imágines se contiene con mayor riqueza y universalidad un significado: nos descubren el Plan de Dios.
CREACIÓN. En la eternidad, sólo existía Dios. Dios feliz en su Comunidad Trinitaria de conocimiento, diálogo y amor.  No necesitaba más. Se bastaban las 3 divinas Personas en su infinita riqueza divina
          Fuera de Dios no existía nada. Todo era un infinito vacío. Dios se bastaba para su infinita felicidad.   Pero Dios no se reservó para sí la felicidad Quiso comunicarla, trasmitirla...;  que fuera participada “hacia afuera”.  Y entonces CREA.
          Y “en el principio creó Dios el cielo y la tierra”.
          Crea el “arriba” y el “abajo”...
Entonces existía ya la tierra. Pero vacía. Y las tinieblas lo cubrían todo.
Vacía de todo. También vacía de la “energía”, que no existía porque aún nadie había puesto nada...; nadie ni nada existía, que no fuera Dios.
          Pero “en el principio”, ese instante en que Dios empieza a proyectar su vida hacia afuera, Dios pronuncia su omnipotente Palabra creadora: “Hágase”. (Dios es el que comienza a dar ser a las cosas, y a la misma energía).
          Crea el firmamento con el sol, la luna y las estrellas, como puntos de luz y belleza, de calor..., la noche y el día.   Y los minerales...
          Y la tierra se va poblando de plantas...
          Y los aires, mares y tierra se van llenando de vida de los animales...
          Todo ordenadamente: la tierra, sus fuerzas, su fecundidad servirá a las plantas... las plantas a los animales... el agua fecundará la tierra...
          Pero ninguna de esas criaturas podrá hablar con Dios, ni Dios podrá comunicarse con ellas.  Pero es que Dios no las había hecho para sí mismas...
          Todo era ordenado por el amor de Dios,  orientado al nacimiento de un ser superior a todas esas cosas... Dios prepara el nacimiento del hombre, en el que Dios ha puesto su pensamiento.
          Su Creación ha sido como el mimo y la ternura conque una madre prepara el hatillo del hijo que va a nacer, para que todo lo tenga en el momento de llegar al mundo.
          La Creación es como la cunita que Dios prepara con todo su amor para depositar en ella al ser de sus predilecciones.
          Y entonces, cuando todo está a punto, cambia la expresión de Dios, se hace personal y dice:  “HAGAMOS AL HOMBRE”
Y Dios crea al hombre.
Es su “primera alianza”..., alianza universal con esa humanidad. Dios lo pone todo. Es su pacto de amistad... El hombre es el beneficiario.

El Evangelio (Mc 6, 53-56) continúa el texto de la ida al “lugar de descanso”, que acabó sin descanso porque Jesús se dedicó a las gentes que lo habían seguido y buscado. Recorrió el Señor toda la comarca. Las gentes, al enterarse que iba Jesús por allí, salían con sus enfermos en camillas, buscando la mano de Jesús, o ellos mismos tocar sus vestidos. Y el resultado es que quedaban sanos.
A mí me gusta siempre la distinción entre “apretujar”, empujar, pretender las cosas por la propia fuerza…, y TOCAR (aunque fuere solo rozar) y DEJARSE TOCAR por Jesús. Ese toque que es de tanta importancia porque no es una mera tangibilidad física. Es todo un encuentro con Jesús, una fe, una seguridad… Aquellas gentes que “tocaban el borde del manto y quedaban curadas” es posible que para ellas sólo fuera el mero tocar (pero a Jesús, o “algo de Jesús). Lo grande es lo que JESÚS TOCABA en ellos…, la sanación que producía Jesús, la “fuerza” que salía de Él…
            Es que eso no se acabó entonces. Es que HOY Jesús sigue tocando y con una diversa manera de “toque” sigue siendo tan vivo, tan real, tan sanador… Cuando un alma siente el toque de Jesús, algo muy nuevo se produce en ella. [Y digamos al revés: ¡cuantos que no se dejan tocar o no se enteran de los toques de Jesús. ¡Misterio del hombre! Y lo digo así porque de parte de Jesús no hay preferencias ni predeterminaciones… Aquí es como en el fuego: se calienta el que se acerca; no se calienta el que se mantiene lejos. Quizás el que “por miedo a quemarse” prefiere mantener la distancia. Y no sabe que se está perdiendo la gran fuerza de Jesús, que siempre sería su calor del alma, ese calor que acurruca y abraza, y hace a la persona crecer y gozar.

Dios nos lo conceda.

ZENIT, 8 feb.: Ángelus.- "Trata" de personas

08 de febrero de 2015 (Zenit.org) - En un domingo de sol después de una semana de frío y lluvioso invierno, el santo padre Francisco después de rezar la oración del ángelus ante una plaza de San Pedro repleta de fieles, turistas y peregrinos recordó que hoy se celebra la Jornada de oración y de reflexión contra la trata de personas.
“Queridos hermanos y hermanas, hoy memoria litúrgica de santa Giuseppina Bakhita, la monja de Sudán que desde que era niña tuvo la dramática experiencia de ser víctima de la trata, la Unión de los superiores y superioras de los institutos religiosos han promovido la Jornada de oración y de reflexión contra la trata de las personas” dijo.
Y añadió: “Animo a proseguir a todos los que están empeñados a ayudar a los hombres, mujeres y niños esclavizados, abusados como instrumento de trabajo o de placer, y frecuentemente torturados y mutilados”.
“Deseo que todos aquellos que tienen responsabilidad de gobierno --prosiguió el Santo Padre-- a que se ocupen con decisión para eliminar las causas de esta vergonzosa herida. Es verdad, es una herida indigna de una sociedad civilizada”.
E invitó a “cada uno de nosotros a sentirse empeñado para ser voz de estos nuestros hermanos y hermanas, humillados en su dignidad”. Y concluyó indicando: “Recemos todos juntos a la Virgen, por ellos y por sus familiares”. (Ave María...)

"Enciende una luz contra la trata", una invitación a nivel global en la primera jornada

8 febrero: MANOS UNIDAS

DÍA DE “MANOS UNIDAS”

Hacia un compartir lo que tenemos
El domingo 5º T.O. que celebramos nos pone –en sus lecturas- ante una situación de pobreza humana. Job 7,1-4, 6-7), como prototipo de la desgracia, que tiene una visión penosa del mundo, porque ve al hombre en la tierra como quien realiza un simple servicio y aguarda un salario. Sin otro sentido ni ideal. Los meses de Job son vistos como días que se consumen sin esperanza y desembocan en noches de fatiga.
Si nos paráramos a considerar, sería la descripción que harían muchas personas que viven sin horizonte, y que muchas veces concluyen con un desanimado: ¿Yo qué hago ya aquí?
El Evangelio (Mc 1, 29-39) nos cambia la visión pesimista porque pone en medio a Jesús, como protagonista. Viene de haber curado un enfermo en la Sinagoga, y se topa con la enfermedad de la suegra de Simón. Jesús entra en su aposento y la cura. A la caída de la tarde las gentes se agolpan las gentes necesitadas, y esperan a Jesús a la puerta, atraídos por esa característica de Jesús, que sana. Que sana cuerpos y que sana espíritus porque su palabra levanta esperanzas. Ya no es la visión trágica de Job. Ya hay quien sale al paso y habla una Palabra que levanta los corazones y sana lo debilitado.
Jesús se retirará primero al sueño y luego, de madrugada, se saldrá de la casa para orar a Dios…, para cargar pilas…, para encontrar nuevos campos en los que seguir sembrando optimismo y esperanza. Para eso ha venido. Y aunque allí tiene esperando a las gentes (que querrían retenerlo como un seguro para ellas, Jesús sale en dirección a otros lugares que han de tener el mismo gozo de verse liberados de sus penurias.
La 2ª lectura viene a concretar en la experiencia de Pablo, que se ha hecho débil con los débiles; se ha hecho todo a todos para llevarles salvación a quienes quieran acogerla. Débil con los débiles, porque son los más vulnerables. Todo a todos porque entre todos han de subvenir a los más necesitados.

Encaja perfectamente con la celebración HOY de “MANOS UNIDAS”, la que se tiene clara conciencia de una necesidad perentoria en el mundo, y donde el secreto de la vida es hacerse prolongación de Jesús para llevar a unos y otros la sanación integral de JESÚS. “Manos Unidas” hecha todo a todos porque ella sirve de distribuidora de los bienes de unos a la necesidad de otros. Ante muchos “Job” que han visto cerrado el horizonte de su vida por el abatimiento y la necesidad, MANOS UNIDAS se hace trasmisora de esperanza porque distribuye bienes de unos y otros, repitiendo así aquella obra de Jesús que nos narra el Evangelio de hoy.  Y sin poder asentarse en un lugar porque es muy grande la necesidad del mundo y hay que acudir a ella dondequiera que se encuentre.

Cuando hoy comulguemos, habremos experimentado esa llamada interior de Jesús, que nos saca de nuestros mundos personales y nos abre  hacia mundos tan anchos como el mismo Corazón de Cristo, que abraca toda la humanidad.

sábado, 7 de febrero de 2015

7 febrero: SINTIÓ LÁSTIMA

Mensajes de confianza
La carta a los Hebreos llega a su fin. En el texto de hoy (13, 15-17.20) da el autor unas recomendaciones finales, y van en la línea del ofrecimiento. Hemos recibido mucho (todo el proceso de la carta), ahora debemos nosotros ofrecer sacrificios de alabanza, el fruto de unos labios que profesan tu nombre. Eso, en lo que toda en la mirada hacia Dios. Porque en lo que toca a la relación humana, no olvidéis hacer el bien y ayudaros mutuamente: éstos son los sacrificios que agradan a Dios.  Y que el Dios de la paz que resucitó a Jesús en virtud de la sangre de una Alianza eterna, os ponga a punto en todo bien para que cumpláis su voluntad.
Podemos, pues, decir, que toda la carta ha sido una gran homilía: cuanto ha dicho la Palabra de Dios se concentra en un compromiso de vida en virtud de la NUEVA ALIANZA, de la entrega de Jesus en la Eucaristía: en dirección a Dios, agradeciendo; en dirección a los hermanos, ayudándose.
El evangelio (Mc 6,30-34) recupera a Jesús. Regresan los apóstoles de la misión a la que los envió Jesús. Naturalmente tienen mil historias que con contar, a cuál más interesante…, dado que ellos, pobres hombres, han hecho cosas impensables y maravillosas. Vienen desbordados queriendo contarle al Maestro tantas “aventuras” que han vivido. Y Jesús –con esas delicadezas que le son tan propias- invita a los Doce a retirarse  un sitio tranquilo donde descansar de su esfuerzo, y relajarse un poco, y poder seguir contando las cosas que han hecho, que han visto, que les han ido bien o que les han ido mal.
Mucha gente se había percatado de aquel “viaje” de Jesús con sus amigos…, un viaje que separaba a las gentes fuera del círculo de influencia de Jesús. Entonces se decidieron salirles al encuentro. Y conforme pasaban por aldeas y cortijadas, iban advirtiendo de la presencia der Jesús. E intuyendo hacia dónde se dirigía el grupo, ellos se adelantaron. Nada extraño, puesto que para “un día de campo” los apóstoles iban tranquilamente y sin prisas, deteniéndose cuanto les apetecía en su deseo de expresar sus muchas experiencias de aquellos días de misión.
El desembarco en el “lugar tranquilo” no tuvo nada de tranquilidad. Porque una muchedumbre estaba aguardando, con sus enfermos en primera línea, como reclamo.
No se nos dice nada de la reacción de los apóstoles. (Bastaría mirar nuestras caras si nos halláramos en una situación igual…) Se fija el evangelista en Jesús. Y Jesús ya se ha olvidado de “la tranquilidad”, porque lo que tiene delante es una multitud ansiosa (y gozosa de haberle ido a la mano), y un corazón de Jesús al que le dio lástima porque andaban como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles.
Si aquellas gentes hubieran tenido acogidas y ayudas en sus pastores habituales, no necesitaban tanto de este desplazamiento que les ha supuesto caminar y hallarse fuera de los pueblos y lugares habitados. Como no tenían  a nadie que se ocupase de sus penurias, buscaron a Jesús. Y Jesús sintió ablandarse su sentimiento y dedicarse ahora a ellos, olvidándose de todo lo demás.

¿Los apóstoles? Naturalmente, contrariados. Pero ya conocían a Jesús…, y no llevaron demasiado a mal aquel cambio de situación. Más les valía enrolarse en el proyecto de Jesús e implicarse en él. Y, aunque en la sombra, allí estuvieron colaborando en el momento oportuno.

viernes, 6 de febrero de 2015

ZENIT, 6 febrero: Hoy sigue habiendo mártires

06 de febrero de 2015 (Zenit.org) - El martirio de los cristianos no es algo del pasado, también hoy hay muchas víctimas de gente que odia a Jesucristo. Así lo ha recordado esta mañana el papa Francisco durante su homilía en la misa celebrada en Santa Marta. Hoy, el Santo Padre ha reflexionado sobre la vida y la muerte de Juan Bautista.
De este modo, Francisco ha recordado que Juan, que “nunca ha traicionado su vocación”, “consciente de que su deber era solamente anunciar” la “llegada del Mesías”, consciente de ser “solo la voz” porque “la palabra era Otro”, terminó su vida como el Señor, “con el martirio”.
Asimismo, ha explicado que sobre todo, cuando termina en la cárcel “el hombre más grande nacido de mujer” se convierte en “pequeño, pequeño, pequeño”. Primero golpeado por la prueba de la “oscuridad del alma” --cuando dudaba que Jesús fuera aquel al que había preparado el camino-- después cuando llega su final, ordenado por un rey fascinado y a la vez perplejo por Juan. Un final que el Papa ha analizado.
“Al final, después de esta purificación, después de este descenso continuo en la aniquilación, haciendo camino en la aniquilación de Jesús, termina su vida. Ese rey perplejo se hace capaz de una decisión, pero no porque su corazón se haya convertido, sino porque el vino le dio valentía. Y así Juan termina su vida bajo la autoridad de una rey mediocre, borracho y corrupto, por el capricho de una bailarina y por el odio vengativo de una adúltera. Así termina el Grande, el hombre más grande nacido de mujer”.
Al respecto, el Santo Padre ha confesado que cuando lee este pasaje se conmueve y piensa en dos cosas.
“Primero, pienso en nuestro mártires, los mártires de nuestros días, esos hombre, mujeres, niños que son perseguidos, odiados, expulsados de las casas, torturados, masacrados. Y esto no es algo del pasado: hoy sucede esto. Nuestros mártires, que terminan su vida bajo la autoridad corrupta de gente que odia a Jesucristo. Nos hará bien pensar en nuestros mártires”, ha observado el Papa.
En segundo lugar el Papa ha hablado de este disminuir de Juan el Grande “continuamente hasta la nada”. A Francisco esto le hace pensar en que “estamos sobre este camino y vamos hacia la tierra donde todos terminaremos”.

De este modo, el Pontífice ha concluido indicando que “también yo terminaré. Todos terminaremos. Ninguno tiene la vida ‘comprada’. También nosotros, queriendo y no queriendo, vamos sobre el camino de la aniquilación existencial de la vida, y esto, al menos a mí, me hace rezar que este aniquilamiento se parezca lo más posible a Jesucristo, a su aniquilación”.

6 febrero: CON JESUCRISTO O SIN ÉL

HOY ES PRIMER VIERNES,
y hay Reunión del Apostolado de la Oración a las 5’30 de la tarde
del GRUPO DE LA IGLESIA DEL SAGRADO CORAZÓN, DE MÁLAGA,
con ORACIÓN A LAS 7 (ante el Santísimo),
y SANTA MISA a las 7’30.

Con Jesucristo o sin Él
          Es una coincidencia llamativa que las dos intenciones que pone el Papa para este mes sean dos temas del texto de Hebreos [13, 1-8] que hoy tenemos en la 1ª lectura: de una parte, la preocupación por los presos; de otra, el matrimonio.
          De los presos nos pide un recuerdo; y no un mal recuerdo, un recuerdo condenatorio o despectivo, sino llevándonos a personalizar el sentimiento como si estuvierais presos con ellos. Y bien pueden hacerse cargo de eso aquellas familias que sufran en e alguno de sus allegados, alguna situación de ese tipo. La carta a los Hebreos, como el Papa, expresan su sentimiento por esa dolorosa situación. El Papa se centra de forma especial en los jóvenes presos, para quienes desea una rehabilitación de la persona y la posibilidad de reconstruir su vida.
          También está el tema de los matrimonios, y en la carta a los Hebreos se pone el acento en el matrimonio en sí mismo, que debe ser respetado y no mancillado. Porque el problema no es la institución matrimonial sino los componentes, los cónyuges, muchas veces inmaduros o poco respetuosos con la dignidad del hecho conyugal. El Papa pide actitudes de acogida para los cónyuges que rompieron su vida matrimonial, y pide a la comunidad cristiana evitar todo sentimiento de rechazo; o para decirlo en positivo, ACOGIDA Y APOYO.
El Evangelio (Mc 6, 14-29) es el que cabía esperar tras el envío de los Doce a la misión apostólica: un evangelio que no habla hoy de Jesús, porque Jesús y los Doce constituyen una unidad tal que, al no estar los apóstoles, el evangelista se va a contar un hecho paralelo pero en el que no está Jesús.
Y eso es significativo y estimulante. Porque Jesucristo forma ya una “simbiosis” tal con sus cristianos como la relación misma de los miembros de un solo cuerpo. O estamos todos unidos o Jesús no puede estar en medio. Y hablaremos de las pasiones de Herodes, embriagado, perdido en su sensualidad, carente de personalidad… Hablaremos de cualquier cosa y nos perderemos en cualquier tema, pero lo cierto es que no andará Jesús por medio.
No es casualidad; está pretendido por el evangelista. Y con ello nos está dando una lección básica. Sólo en la medida que hagamos una vida que confluye con la vida de Jesús, Jesús estará en medio de nosotros. Cuando son otros los temas que nos embargan, las preocupaciones que nos ciegan y nos reducen el sentido, Jesús no sale por ninguna parte.

Muchas veces acuden al sacerdote personas que están atormentadas por alguna otra cosa –sus propias pasiones- y querrían poder quitarlas de su vida. Pero como quien escarda unas malas hierbas, con el almocafre sobre tales defectos. Y no obtienen  resultados. A los tales procuro siempre cambiarles el chip y llevarlos a otra consideración: ¡Cuál es la oración de encuentro con Jesús en el Evangelio? A veces se creen no atendidos en su obsesionado problema personal. Y sin embargo intento llevarlos al núcleo: no es “Herodes y sus pasiones” quienes pueden ocupar “el centro”. Ahí está faltando introducir de lleno a Jesucristo y hacerlo centro de la propia atención.

jueves, 5 de febrero de 2015

ZENIT, 5 feb.: Iglesia para sanar heridas

05 de febrero de 2015 (Zenit.org) - Sanar; levantar; liberar; expulsar demonios. Y después reconocer con sobriedad: he sido un simple “trabajador del Reino”. Esto es lo que debe hacer y debe decir de sí un ministro de Cristo cuando cura a los muchos heridos que esperan en los pasillos de la Iglesia, un “hospital de campo”. Así lo ha recordado el santo padre Francisco, durante la homilía de este jueves celebrada en Santa Marta. Hoy, ha tomado para su reflexión el Evangelio del día en el que Jesús envía a sus discípulos de dos en dos en los pueblos a predicar, sanar a los enfermos y expulsar a los espíritus inmundos.
En primer lugar, el Papa ha hablado de la descripción que Jesús hace del estilo de aquellos que asumen el papel de sus enviados al pueblo: personas libres de ostentación, no deben llevar “ni pan, ni alforja, ni dinero en la cintura”. Y esto Jesús lo dice, ha observado el Papa, porque “la salvación no es una teología de la prosperidad”. Es solo y nada más que el “alegre anuncio” de liberación llevado a cada oprimido.
Y así lo ha explicado: “Esta es la misión de la Iglesia, la Iglesia que sana, que cura. A veces, yo he hablado de la Iglesia como de un hospital de campo. Es verdad: ¡cuántos heridos hay, cuántos heridos! ¡Cuánta gente que necesita que sus heridas sean sanadas!”. Esta es la misión de la Iglesia, ha recordado el Papa, “sanar las heridas del corazón, abrir puertas, liberar, decir que Dios es bueno, que Dios perdona todo, que Dios es padre, que Dios es tierno, que Dios nos espera siempre…”.
Por eso, Francisco ha advertido que desviar de la esencialidad de este anuncio, abre el riesgo de tergiversar la misión de la Iglesia, cuando el compromiso profundo de aliviar las distintas formas de miseria se vacía de la única cosa que cuenta: llevar a Cristo a los pobres, a los ciegos, a los prisioneros.
Al respecto, el Pontífice ha asegurado que “es verdad, nosotros debemos ayudar y hacer organizaciones que ayuden en esto: eso sí, porque el Señor no da los dones para esto. Pero cuando olvidamos esta misión, olvidamos la pobreza, olvidamos el celo apostólico y ponemos la esperanza en estos medios, la Iglesia lentamente se resbala hacia una ONG y se convierte en una bonita organización: poderosa, pero no evangélica, porque falta ese espíritu, el de la pobreza, el de la fuerza de sanar”.
Por último, el Santo Padre ha recordado que los discípulos volvieron “felices” de su misión y que Jesús se les llevó a descansar. A este punto, ha subrayado que no les dijo que eran grandes, y que en la próxima salida organizaran mejor las cosas... Solamente les dijo, ha señalado Francisco: “Cuando hayáis hecho todo esto que debéis hacer, deciros a vosotros mismos: ‘siervo inútil soy’". Este es el apóstol. Y ¿cúal sería la alabanza más bella para un apóstol?, se ha preguntado el Santo Padre. “Ha sido un trabajador del Reino, un trabajador del Reino”, sería la respuesta.

Finalmente, el Obispo de Roma ha concluido explicando que “esta es la alabanza más grande, porque va sobre este camino del anuncio de Jesús: va a sanar, a cuidar, a proclamar este feliz anuncio y este año de gracia. A hacer que el pueblo encuentre de nuevo al Padre, a llevar la paz en los corazones de la gente”.

5 febrero: Allí donde nos lleva el Evangelio

Lo evangélico
El texto que hoy nos trae Hebreos 12,18-19, 21-24 me evoca la introducción que hace San Mateo al capítulo 5, cuando va a presentar las bienaventuranzas y el “código” constituyente” de toda la obra de Jesús. En vez del encuentro de Moisés a solas con Dios en el monte, con los truenos y la zarza ardiendo, Jesús sube al monte y llama a sí a los suyos y abre sus labios para hablar una doctrina. Dos etapas en las comunicaciones de Dios con los hombres.
A eso mismo hace referencia hoy el texto de Hebreos: Vosotros no os habéis acercado a un monte, a un fuego ardiente, a densos nubarrones, a la tormenta…, a esa voz que el pueblo sentía miedo al oírla. Vosotros os habéis acercado al monte Sión (ciudad de paz), Jerusalén del cielo, a Dios –justificador de las almas de los justos- y al Mediador de la nueva Alianza, Jesús. Es el nuevo panorama al que pertenecemos y en el que estamos y nos desenvolvemos.
El Salmo incidirá en ese sentido de Dios, cuya misericordia meditamos en medio de su Templo. Un Dios, pues, cercano, íntimo, Padre, que aun siendo el mismo del Sinaí, ya se manifiesta a un pueblo que ha quedado cultivado por sus muchas presencias y larga historia de acompañamiento. Nosotros ya gozamos de la era en la que Dios nos ha hablado EN EL HIJO, al que Dios ha constituido SU PALABRA, con la cercana ternura que sustituye a la voz tonante primitiva con la que hubo de dirigirse a un pueblo primitivo que no entendía de otra manera.
El evangelio de MARCOS 6, 7-13 nos sitúa en la misión apostólica por la que Jesús envía a los Doce, con la autoridad para expulsar espíritus inmundos y sanar enfermos. Y es curioso que Jesús los envía sin más apoyos que unas sandalias para el camino y un bastón para ayudarse. Nada más. Que la misión evangélica no vaya montada sobre fuerzas o poderíos humanos: ni alforja, ni dinero, ni pan.
Recuerdo la anécdota del misionero Padre Tarín, que hizo siempre unas misiones populares fructíferas, pero que en una de ellas fracasó. Y él reflexionaba sobre el caso y sacaba en conclusión que había ido demasiado pertrechado con su maletín de mano (que era lo único que llevaba para la misión). Reflexiones de un alma santa y sacrificada, porque la verdad es que no llevaba mucho en aquel bolso.
Pues es que Jesús envía a los apóstoles con menos todavía. Toda una lección de que el evangelio –la fuerza contra los demonios o para sanar enfermos- no está en las técnicas humanas, ni en llevar más pertrechos que aseguren el éxito.

Es el dilema que puede plantearse desde bases evangélicas sobre tantas propagandas, tantos murales, tantos carteles, tantas aportaciones de material de estudio (y demás “ayudas”) con las que hoy vamos trabajando en un intento de evangelización. Y sin poder negar que el mundo de hoy no es aquel de los tiempos de Jesús, no puede dejar de reflexionarse si –dentro de la nueva evangelización- estamos acordes con aquel planteamiento de sólo bastón y sandalias (como símbolo esencial de que ni el que planta ni el que riega, sino Dios es quien da el crecimiento. Una reflexión sobre el valor esencial de la Gracia a de Dios, a la que debemos darle más primer plano. Lo mismo digo en el tema de nuestra propia conversión: si no necesitaríamos más sencillez, más abandono, más mirar a la Gracia de Dios, que a muchos tinglados espirituales en los que nos pretendemos asegurar.

miércoles, 4 de febrero de 2015

ZENIT 4 febrero: Los hijos necesitan un padre que les espera

04 de febrero de 2015 (Zenit.org) - Queridos hermanos y hermanas,
hoy quisiera desarrollar la segunda parte de la reflexión sobre la figura del padre en la familia. La semana pasada hablé del peligro de los padres “ausentes”, hoy quiero mirar más bien al aspecto positivo. También san José tuvo la tentación de dejar a María, cuando descubrió que estaba embarazada; pero intervino el ángel del Señor que le reveló el diseño de Dios y su misión de padre putativo; y José, hombre justo, “tomó consigo a su esposa” y se convirtió en el padre de la familia de Nazaret.
Toda familia necesita al padre. Hoy nos detenemos sobre el valor de este rol, y quisiera iniciar por algunas expresiones que se encuentran en el Libro de los Proverbios, palabras que un padre dirige al propio hijo y dice así:  “Hijo mío, si tu corazón es sabio, también se alegrará mi corazón:
mis entrañas se regocijarán, cuando tus labios hablen con rectitud”. No se podría expresar mejor el orgullo y la conmoción de un padre que reconoce haber transmitido al hijo lo que cuenta de verdad en la vida, o sea, un corazón sabio. Este padre no dice: “Estoy orgulloso de ti porque eres igual a mí, porque repites las cosas que digo y que hago”. No, no dice eso. Le dice algo más importante, que podríamos interpretar así: “Estaré feliz cada vez que te vea actuar son sabiduría, y estaré conmovido cada vez que te escuche hablar con rectitud. Esto es lo que he querido dejarte, para que se convirtiera en una cosa tuya: la costumbre de escuchar y actuar, de hablar y juzgar con sabiduría y rectitud. Y para que tu pudieras ser así, te he enseñado cosas que no sabías, he corregido errores que no veías. Te he hecho sentir un afecto profundo y a la vez discreto, que quizá no has reconocido plenamente cuanto eras joven e incierto. Te ha dado un testimonio de rigor y de firmeza que quizá no entendías, cuando hubieras querido solamente complicidad y protección. Yo mismo he tenido que, en primer lugar, ponerme a prueba de la sabiduría del corazón, y vigilar en los excesos del sentimiento y del resentimiento, para llevar el peso de las inevitables comprensiones y encontrar las palabras justas para hacerme entender. Ahora, continúa el padre, cuando veo que tú tratas de ser así con tus hijos, y con todos, me conmuevo. Soy feliz de ser tu padre”. Y así, es lo que dice un padre sabio, un padre maduro.
Un padre sabe bien cuánto cuesta transmitir esta herencia: cuánta cercanía, cuánta dulzura y cuánta firmeza. Pero, ¡qué consolación y que recompensa se recibe, cuando los hijos rinden honor a esta herencia! Es una alegría que rescata cualquier fatiga, que supera cualquier incomprensión y sana cualquier herida.
La primera necesidad, por tanto, es precisamente esta: que el padre esté presente en la familia. Que esté cerca de la mujer, para compartir todo, alegría y dolores, fatigas y esperanzas. Y que esté cerca de los hijos en su crecimiento: cuando juegan y cuando se comprometen, cuando están preocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando están callados, cuando osan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso erróneo y cuando encuentran de nuevo el camino. Padre presente, siempre. Pero decir presente no es lo mismo que decir controlador. Porque los padres demasiados controladores anulan a los hijos, no les dejan crecer.
El Evangelio nos habla del ejemplo del Padre que está en los cielos --el único, dice Jesus, que pude ser llamado verdaderamente “Padre bueno”. Todos conocen esa extraordinaria parábola llamada del “hijo pródigo”  o mejor “padre misericordioso” que se encuentra en el Evangelio  de Lucas, en el capítulo quince. ¡Cuánta dignidad y cuánta ternura en la espera de ese padre que está en la puerta de casa esperando que el hijo vuelva! Los padres deben ser pacientes. Muchas veces no hay otra cosa que hacer que esperar. Rezar y esperar con paciencia, dulzura, generosidad y misericordia.
Un buen padre sabe esperar y sabe perdonar, desde lo profundo del corazón. Cierto, sabe también corregir con firmeza: no es un padre débil, sumiso, sentimentale. El padre que sabe corregir sin degradarse es el mismo que sabe proteger sin descanso. Una vez escuché en una reunión de un matrimonio decir a un padre, ‘yo algunas veces debo pegar un poco a los hijos, pero nunca en la cara, para no degradarlo’ ¡Que bonito! Tiene sentido de la dignidad. Debe castigar, lo hace justo y va adelante.
Si por tanto hay alguno que puede explicar hasta el fondo la oración de “Padre nuestro”, enseñada por Jesús, estos son precisamente quienes viven en primera persona la paternidad. Sin la gracia que viene del Padre que está en los cielos, los padres pierden valentía y abandonan el campo. Pero los hijos necesitan encontrar un padre que les espera cuando vuelven de sus fracasos. Harán de todo para no admitirlo, para no mostrarlo, pero lo necesitan: y el no encontrarlo abre en ellos heridas difíciles de sanar.

La Iglesia, nuestra madre, está comprometida con apoyar con todas sus fuerzas la presencia buena y generosa de los padres en las familias, porque ellos son para las nuevas generaciones cuidadores y mediadores insustituibles de la fe en la bondad, en la fe y en la justicia y en la protección de Dios, como san José.  

4 febrero: Corrección, reprensión y castigo

La corrección
          El texto de Heb. 12, 4-7, 11-15, utiliza tres vocablos para una misma idea: reprensión, castigo y corrección. Un pedagogo procuraría dejar el “castigo” para casos peculiares. Utilizaría mejor la “corrección”, y más al extremo la “reprensión”. Pueden significar lo mismo en la práctica pero no en la expresión. Un padre, que se siente educador amante de su hijo, lo corrige, porque al árbol hay que ayudarle a crecer derecho. No es que al hijo le guste ser corregido porque la tendencia natural es rebelarse, querer reafirmar falsas personalidades adolescentes. El padre corrige y ayuda. Corrige con amor. Y como decía San Juan Bosco, le duele al padre esa corrección más que al propio hijo.
          Cuando el padre tiene que reprender le es más doloroso, porque ya supone una acción más fuerte. No sólo es enderezar sino llamar la atención por algo que se desvía y que se empeña en desviarse.
          Llegar al castigo es ya un extremo muy doloroso. Es tener que forzar una situación porque el educando se opone y resiste a la buena orientación. Y hay que recurrir al “castigo” que ya es una acción más extrema, pues de otra forma el adolecente no quiere entender. Pero el mismo castigo tiene que hacerse con mucha mesura y amor y nunca como una explosión del amor propio de la “dignidad paterna herida”. Esos castigos son contraproducentes y en vez de educar y formar, provocan rebeldías y rechazos.
          Ahora podemos leer el párrafo de Hebreos y situar cada expresión en su verdadero sentido y valor: Dios nunca será –ni podrá ser- el Padre que castiga dañando. Su misma “reprensión” es la propia de un cariño que quiere evitar el daño que se está haciendo a sí mismo el hijo díscolo. CORRIGE Dios porque es la labor educativa y formadora a través de la cual Dios está acercándose al hijo y está buscando que el hijo se le acerque. Posiblemente el hijo no sepa siempre entenderlo y lo lleve a mal por el momento. Luego, cuando haya pasado la fiebre del “pavo”, agradecerá muy mucho a su padre que le fue corrigiendo, lo fue enderezando, y le fue haciendo un ser centrado y capaz de afrontar la vida con madurez.
          El buen padre fortalece las rodillas vacilantes, las manos débiles, los caminos ondulados zigzagueantes, los pies cojos… El buen padre habrá ayudado al hijo a vivir una senda de paz. Y cuando ese Padre es Dios, habrá llenado de Gracia al hijo que acompañó amorosamente en su crecer paulatino.
          Marcos (6, 1-6) nos sitúa a Jesús en su tierra (en Nazaret). No llega a los detalles de Lucas pero nos deja una lección muy fuerte. Jesús hubiera deseado hacer en sus paisanos todas aquellas cosas que hacía en otros lugares. Sus paisanos no acentuaron la admiración por sus palabras novedosas (“con autoridad”) sino que el acento fue en lo displicente, crítico, irónico: ¿De dónde le vienen a éste esa sabiduría y esos milagros? Por tanto, cabía haberse admirado por esa sabiduría y esos milagros. Pero el acento se pone en “de dónde le vienen” Y para ser peor, se ponen a desdorar esa sabiduría y milagros porque saben que es el carpintero y que sus parientes están allí, con sus nombres propios y conocidos.

          Ya han echado por tierra todo lo que era “sabiduría y milagros”. Ha bastado acentuar “lo vulgar”, lo que puede rebajar el tono en el reconocimiento de Jesús. Y en efecto acabaron privándose de la tal sabiduría y de los tales milagros que podría haber hecho allí. Se tuvo que marchar a otros pueblos, y desarrollar en ellos su gran potencialidad mesiánica, enseñando y curando. Nazaret se quedó sin ellos porque en su casa y familia no es bien recibido un profeta.

martes, 3 de febrero de 2015

ZENIT, 3 febrero: Mejor el Evangelio que la TV

03 de febrero de 2015 (Zenit.org) - El santo padre Francisco ha señalado este martes en la misa celebrada en Santa Marta que “la contemplación cotidiana del Evangelio nos ayuda a tener la verdadera esperanza”. De este modo, el Papa en su homilía ha invitado a los fieles a tomar cada día el Evangelio, aunque sea sólo 10 minutos, para dialogar con el Señor, en vez de perder tiempo viendo un telenovela o escuchando los chismorreos del vecino.
¿Cuál es el núcleo de la esperanza? Tener “fija la mirada en Jesús”. Lo ha explicado así en Santo Padre, reflexionando sobre la Carta a los Hebreos que habla precisamente de la esperanza.
El Papa ha subrayado que sin escuchar al Señor podemos quizás “tener optimismo, ser positivos”, pero la esperanza “se aprende mirando a Jesús”. Así, Francisco ha hablado sobre la “oración de contemplación”. Es bueno “rezar el rosario todos los días”, hablar “con el Señor, cuando tengo una dificultad, o con la Virgen o con los Santos…”. Pero, el Pontífice ha añadido que es importante hacer la “oración de contemplación” y esta puede hacerse sólo con el Evangelio en la mano.
Y ha lanzado una pregunta: “¿Cómo hago la contemplación con el Evangelio de hoy?” Francisco ha proseguido: “Veo que Jesús estaba en medio de la multitud, a su alrededor había mucha gente. El pasaje dice cinco veces la palabra ‘multitud’. ¿Pero Jeús no descansaba? Puedo pensar: ‘siempre con la multitud...’ Pero la mayor parte de su vida, Jesús la ha pasado en la calle, con la multitud. ¿Pero no descansaba? Sí, una vez, dice el Evangelio, que dormía en la barca y vino la tempestad y los discípulos lo despertaron. Jesús estaba continuamente entre la gente. Y miro a Jesús así, contemplo así a Jesús, me imagino a Jesús así. Y digo a Jesús lo que me viene a la mente decirle”.
Haciendo referencia al Evangelio de hoy, el Santo Padre ha explicado que Jesús se da cuenta de una mujer enferma que en medio de la multitud lo ha tocado. Por eso, el Papa ha indicado que Jesús “no solo entiende a la multitud" sino que "siente a la multitud”, como “siente el latir del corazón de cada uno de nosotros. ¡Nos cuida a todos y cada uno, siempre!”.  Lo mismo sucedió cuando el jefe de la sinagoga le dice que hay una joven gravemente enferma y Él dejó todo para ocuparse de esto", ha recordado el Papa. Y ha narrado lo que podía suceder en esos momentos: “Jesús llega a la casa, las mujeres lloran porque la niña está muerta, pero el Señor les dice que estén tranquilos y la gente se burla de él”. Aquí, ha señalado, se ve la paciencia de Jesús. Y tras la resurrección de la niña Jesús les dice: “por favor, dadle de comer”. Francisco ha afirmado que “Jesús siempre está pendiente de los pequeños detalles”.
Al respecto, el Obispo de Roma ha precisado que lo que él acaba de hacer con este Evangelio es la oración de contemplación: “Tomar el Evangelio, leer e imaginarme la escena, imaginarme qué sucede y hablar con Jesús, lo que me viene al corazón. Y con esto hacemos crecer la esperanza, porque hemos fijado, fijamos la mirada en Jesús". E invitó a hacer esta oración de contemplación, aunque tengamos mucho que hacer, “en tu casa, 15 minutos, toma el Evangelio, un fragmento pequeño, imagina qué ha sucedido y habla con Jesús de eso. Así tu mirada estará fija en Jesús y no tanto en la telenovela, por ejemplo. Y tu oído estará fijo en las palabras de Jesús y no en los chismorreos del vecino, de la vecina…”
Y es que, la oración de contemplación nos ayuda en la esperanza. De este modo, el Santo Padre ha invitado a “rezar las oraciones, rezar el Rosario, hablar con el Señor, pero también hacer esta oración de contemplación de tener nuestra mirada fija en Jesús”. De esta oración --ha asegurado-- viene la esperanza. Así, “nuestra vida cristiana se mueve en ese marco, entre memoria y esperanza”.

Para finalizar la homilía de este martes, el Santo Padre ha señalado: “Memoria de todo el camino pasado, memoria de tantas gracias recibidas por el Señor. Y esperanza, mirando al Señor, que es el único que puede darme la esperanza. Y para mirar al Señor, para conocer al Señor, tomamos el Evangelio y hacemos esta oración de contemplación”. De este modo ha invitado a buscar hoy 10 ó 15 minutos para leer el Evangelio, imaginar y decirle algo a Jesús. 

3 febrero: FORMAS DE CREER

Expresiones de fe
          La carta a los Hebreos (12, 1-4) nos pone hoy  ante esa “realidad complementaria” que es –de una parte- nuestro pecado y de otra la salvación que nos trae Jesús, Sacerdote que ha pasado por el dolor, soportando la cruz, sin miedo a la ignominia, pero que ahora está sentado a la derecha de Dios. Por eso, precisamente por eso, no perdamos el ánimo y mantengamos la confianza.
          El evangelio  (Mc 5, 21-43) reúne dos hechos en una secuencia. Dos modos de vivir la fe, dos modos de creer y esperar. Jairo, hombre culto, que pone a Jesús su dolor de una hija que se está muriendo…, y unas “condiciones” para que Jesús la cure: baja, pon las manos sobre ella, y vivirá. Y Jesús se acomoda a ese “modelo” y emprende el camino hacia la casa de Jairo. Jesús podría haberlo hecho de otra manera…, y lo hubiera hecho mejor, más eficaz. Pero Jairo cree de esa manera y Jesus se adapta a esa manera.
          Había mucha gente alrededor de Jesús, y bien se sabe la rémora que supone una muchedumbre que camina. Por tanto “bajar a la casa se Jairo en esas condiciones ya suponía un retraso.
          Y se hace más lenta la marcha cuando una mujer enferma de hemorragias, desesperanzada de todo remedio humano, ha concebido la idea de tocar secretamente el filo del manto de Jesús, segura que con eso bastará. Al fin y al cabo era un rápido movimiento de acercarse, tocar y retirarse…, y pasar desapercibida. Su fe era tan sencilla como eso, y sin más condición que esa: tocar sigilosamente el manto de Jesús. Y no necesitaba más.
          Lo que pasa es que era mucha fe y al tocar el manto de Jesús ha sentido Él que de Él ha salido una fuerza… No se había quedado en secreto aquella acción, y Jesús se detiene y mira y pregunta quién me ha tocado. No pregunta quién me rozó, quién me empujó, quién me apretuja. Todo eso quedaba fuera de LA FUERZA salida de Él. Lo que había puesto en dinamismo su fuerza era un toque especial, un toque de fe. Y si bien la mujer se echó a temblar al verse descubierta, como si hubiera hecho una travesura de mayor tamaño, Jesús la miraba con rostro amigo y le declaraba que por la fe que había tenido, quedaba libre de su enfermedad.
          Esta parada le come a Jairo porque son minutos que se pierden. Pero es que –con esa parada o sin ella- su hija ha muerto ya, como vienen a decirle: ¿y para qué molestar más al Maestro? Jesús miró al hundido Jairo y ahora Jesús le puso las condiciones: Tú cree; nada más. Y siguió la lenta marcha del cortejo aquel hasta llegar a la casa en la que ya estaban llorando y gritando “de oficio” las profesionales del luto. Jesús optó por entrar adonde la niña y prescindir de los lamentos aquellos.
          Tocó a la niña (así lo había pedido su padre), la tomó de la mano, la llamó a la vida… La niña se incorporó. Se cumplía la fe de Jairo baja, pon las manos en ella y vivirá Y la niña se pudo en pie. Jesús entonces tiene un rasgo de delicadeza y ternura, encargando a los padres que le den de comer…, y Jesús desaparece de la escena.

          Se quedaron viendo visiones. ¿Pero no había sido aquella la fe que tenían? Pues se ha hecho conforme a esa fe. A lo mejor es que aquella fe estaba titilante y dentro de creer no creían del todo… Y no me extraña. Porque no será ni la primera ni la única vez en que queremos creer y creemos creer…, pero en el fondo nos parece ver visiones cuando las cosas han sucedido como habíamos querido creer en ellas…, EN CRISTO, que fundamenta nuestra fe.

lunes, 2 de febrero de 2015

2 febrero: Múltiples celebraciones

La PRESENTACIÓN DE JESÚS en el Templo
        Día de la Vida Consagrada.
        Fiesta de “Vida Ascendente”
        Día de las Viudas Cristianas
          La fiesta de hoy es una fiesta DEL SEÑOR. Es la fiesta de la PRESENTACIÓN DEL NIÑO EN EL TEMPLO, una vez cumplida la cuarentena de la madre que ha dado a luz (lo que se llamaba en aquella cultura” días de la purificación de la mujer; pero la mujer no tenía ningún rito de purificación ni era protagonista; simplemente se había cumplido su cuarentena. Costumbre que aún conocemos los mayores, porque esa especie ha llegado hasta hace poco tiempo relativamente).
          Estamos a los 40 días de la Navidad. José y María, que vivían en Belén, se han quedado allí hasta cumplirse la cuarentena de María. Y en ese mismo día se han acercado a Jerusalén (a 8 kilómetros) para cumplir todo lo prescrito por la ley con el niño primogénito recién nacido Lc 2,22-40). Llevan al niño al sacerdote, que lo ofrece a Dios. El padre de familia lo rescata con una ofrenda (también determinada por la Ley), y se marchan con la satisfacción de sus deberes religiosos judíos que han quedado cumplidos.
          Jesús es expresado en la liturgia de hoy como el Mensajero, que entra para limpiar como lejía de lavandero o como acrisolador del oro y la plata…, ofrenda que agradará al Señor. (Malaq 3, 1-4)
          Como Jesús es de nuestra misma familia humana (de nuestra carne y sangre), muriendo aniquiló al diablo, que tenía el poder de la muerte. Porque era hombre podía tender una mano a sus hermanos y expiar sus pecados. Él ha pasado por la prueba del dolor y así puede auxiliar a quienes pasamos por ella. (Heb 2, 18-18).
          Como fiesta de fidelidad a un compromiso de vida, según una nueva ley, libre y de amor, los consagrados celebran hoy su día patronal.
          Al surgir los dos ancianos, Simeón y Ana, en ese instante de entrar José y María con el Niño, el movimiento de Jubilados y mayores de “Vida Ascendente” encuentra hoy sus modelos de personas religiosas en su ancianidad. Simeón, que ha cumplido su sueño de ver al Mesías –así lo había pedido a Dios- ahora ya se ofrece plácidamente a morir. Ana es una mujer activa, en medio de sus muchos años, y habla del Niño a todos los que llegan al Templo.
          Pero Ana era viuda de muchos años, y esos muchos años al servicio del Templo y de Dios. Eso la constituye en modelo y patrona de la Viudas cristianas.

          Simeón puede ya morir en paz porque ha visto al Salvador, luz de las naciones… Luz, candela… de ahí que hoy se hagan procesiones con candelas encendidas desde una Iglesia a otra, expresando la entrada de CRISTO LUZ.
          De ahí el nombre de fiesta candelaria que, erróneamente (por aquello del femenino), se ha atribuido a la Virgen. Pero HOY NO ES FIESTA DE LA VIRGEN, ni “la candelaria” se refiere a María. Por eso la liturgia celebra LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR, y acentúa el tema de la LUZ (candela) como CRISTO, LUZ DE LAS NACIONES.

          La Navidad y la Epifanía ya insistieron en ese tema de la luz, y hoy se cierra el ciclo de esa LUZ, que es Cristo.

domingo, 1 de febrero de 2015

ZENIT, El evangelio puede cambiar a las personas

01 de febrero de 2015 (Zenit.org) - Como cada domingo, el papa Francisco rezó la oración del ángelus desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, ante una multitud que le atendía en la Plaza de San Pedro.
Dirigiéndose a los fieles y peregrinos venidos de todo el mundo, que le acogieron con un largo y caluroso aplauso, el Pontífice argentino les dijo:
"Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El pasaje evangélico de este domingo (cfr. Mc 1, 21-28) presenta a Jesús que, con su pequeña comunidad de discípulos, entra en Cafarnaún, la ciudad en la que vivía Pedro y que en aquellos tiempos era la más grande de Galilea. Y Él entra en aquella ciudad.
El evangelista Marcos relata que Jesús, siendo aquel día un sábado, fue inmediatamente a la sinagoga y se puso a enseñar (cfr. v. 21). Esto hace pensar en la primacía de la Palabra de Dios, Palabra que hay que escuchar, Palabra que hay que acoger, Palabra que hay que anunciar. Al llegar a Cafarnaún, Jesús no posterga el anuncio del Evangelio, no piensa primero en la disposición logística, ciertamente necesaria, de su pequeña comunidad, no se detiene en la organización. Su preocupación principal es la de comunicar la Palabra de Dios con la fuerza del Espíritu Santo. Y la gente en la sinagoga permanece asombrada, porque Jesús "les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas" (v. 22).
¿Qué significa "con autoridad"? Quiere decir que en las palabras humanas de Jesús se sentía toda la fuerza de la Palabra de Dios, se sentía la misma autoridad de Dios, inspirador de las Sagradas Escrituras. Y una de las características de la Palabra de Dios es que realiza lo que dice. Porque la Palabra de Dios corresponde a su voluntad. En cambio, nosotros con frecuencia pronunciamos palabras vacías, sin raíz, o palabras superfluas, palabras que no corresponden a la verdad. En cambio la Palabra de Dios corresponde a la verdad, está unida a su voluntad y hace lo que dice. En efecto, Jesús, después de haber predicado, demuestra inmediatamente su autoridad liberando a un hombre, presente en la sinagoga, que estaba poseído por el demonio (cfr. Mc 1, 23-26).
Precisamente la autoridad divina de Cristo había suscitado la reacción de satanás, escondido en aquel hombre; Jesús, a su vez, reconoció inmediatamente la voz del maligno y "ordenó severamente: ¡Cállate y sal de este hombre!" (v. 25). Sólo con la fuerza de su palabra, Jesús libera a la persona del maligno. Y una vez más los presentes permanecen asombrados: "Pero este hombre, ¿de dónde viene? Da órdenes a los espíritus impuros, ¡y estos le obedecen!" (v. 27). La Palabra de Dios provoca asombro en nosotros. Tiene esa fuerza: nos asombra, bien.
El Evangelio es palabra de vida: no oprime a las personas, al contrario, libera a cuantos son esclavos de tantos espíritus malvados de este mundo: tanto el espíritu de la vanidad, el apego al dinero, el orgullo, la sensualidad… El Evangelio cambia el corazón, El Evangelio cambia el corazón, cambia la vida, transforma las inclinaciones al mal en propósitos de bien. ¡El Evangelio es capaz de cambiar a las personas! Por tanto, es deber de los cristianos difundir por doquier su fuerza redentora, llegando a ser misioneros y heraldos de la Palabra de Dios.
Nos lo sugiere también el mismo pasaje de hoy que concluye con una apertura misionera y dice así: "Su fama --la fama de Jesús-- se extendió inmediatamentee por todas partes, en los alrededores de Galilea" (v. 28). La nueva doctrina que Jesús enseña con autoridad es la que la Iglesia lleva al mundo, junto con los signos eficaces de su presencia: la enseñanza competente y la acción liberadora del Hijo de Dios se transforman en las palabras de salvación y los gestos de amor de la Iglesia misionera.
¡Acordaos siempre que el Evangelio tiene la fuerza de cambiar la vida! No os olvidéis de esto. Él es la Buena Nueva, que nos transforma sólo cuando nos dejamos transformar por ella. Por eso os pido siempre que tengáis un contacto cotidiano con el Evangelio, que leáis cada día un fragmento, un pasaje, que lo meditéis y también que lo llevéis con vosotros a todas partes: en el bolsillo, en el bolso… Es decir, que os alimentéiss cada día de esta fuente inagotable de salvación. ¡No os olvidéis! Leed un pasaje del Evangelio cada día. Es la fuerza que nos cambia, que nos trasforma: cambia la vita, cambia el corazón.
Invoquemos la materna intercesión de la Virgen María, Aquella que ha acogido la Palabra y la ha generado para el mundo, para todos los hombres. Que Ella nos enseñe a ser oyentes asiduos y anunciadores competentes del Evangelio de Jesús".
Al término de estas palabras, el Santo Padre rezó la oración del ángelus:
Angelus Domini nuntiavit Mariae...

Al concluir la plegaria, el Pontífice anunció un nuevo viaje apostólico a Bosnia y Herzegovina:
"Queridos hermanos y hermanas,
deseo anunciar que el sábado 6 de junio, si Dios quiere, voy a ir a Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina. Os pido que desde este momento recéis para que mi visita a esas queridas poblaciones sea un estímulo para los fieles católicos, suscite fermentos de bien y contribuya a la consolidación de la fraternidad y de la paz, del diálogo interreligioso, de la amistad".
A continuación, llegó el turno de los saludos que tradicionalmente realiza el Santo Padre:
"Saludo a los presentes, llegados para participar en el IV Congreso Mundial organizado por Scholas Occurrentes, que se llevará a cabo en el Vaticano del 2 al 5 de febrero, sobre el tema "Responsabilidad de todos en la educación para una cultura del encuentro".
Saludo a las familias, las parroquias, las asociaciones y a todos los que han venido de Italia y de muchas partes del mundo. En particular, a los peregrinos del Líbano y Egipto, los estudiantes de Zafra y Badajoz (España); los fieles de Sassari, Salerno, Verona, Módena, Scano Montiferro y Taranto".

El Obispo de Roma se refirió también a la Jornada por la Vida en Italia:
"Hoy se celebra en Italia la Jornada por la Vida, que tiene como tema "Solidarios para la vida". Dirijo mi aprecio a las asociaciones, a los movimientos y a todos aquellos que defienden la vida humana. Me uno a los obispos italianos para solicitar "un renovado reconocimiento de la persona humana y un cuidado más adecuado de la vida, desde el concebimiento hasta su fin natural" (Mensaje para la 37 Jornada nacional para la Vida).
Cuando nos abrimos a la vida y se sirve a la vida, se experimenta la fuerza revolucionaria del amor y de la ternura (cfr. Evangelii gaudium, 288), inaugurando un nuevo humanismo: el humanismo de la solidaridad, el humanismo de la vida.
Saludo al Cardenal Vicario, a los docentes universitarios de Roma y a cuantos están comprometidos en promover la cultura de la vida".
Como de costumbre, el papa Francisco concluyó su intervención diciendo:
"Os deseo a todos un buen domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!"

01 febrero: LA GENTE SE ADMIRABA

La “AUTORIDAD”
          Los textos fundamentales del domingo -1ª lectura y Evangelio- nos llevan a ese terreno de LA “AUTORIDAD”. (Y la escribo entrecomillada porque es mucho más que lo que la expresión castellana dice por sí misma).
          En Deut. 18, 15-20 Moisés es el amigo de Dios. Es el que tiene la autoridad cuando se comunica con el Pueblo. Pero Moisés es mal orador, y Dios le da un “profeta” (uno que hable en su lugar), que trasmita al pueblo las palabras de Moisés. “Pondré mis palabras en su boca y les dirá lo que yo les mande”. Aarón tiene una autoridad delegada, en tanto que va a ser el altavoz de Dios (o de Moisés), trasmitiendo al Pueblo las palabras que se le comunican.
          En Mc 1, 21-28, lo que admira a los judíos es que Jesús habla CON AUTORIDAD. No tiene que citar “autoridades”, no tiene que apoyarse en otros dichos de otros. Habla Él mismo y habla lo que Él mismo tiene que hablar trasmitiendo Palabra de Dios. Y a aquella gente, acostumbrada a la pobreza de explicación de los fariseos (que se limitaban a leer la Escritura y repetir lo leído), les resalta Jesús que dice por sí mismo y dice cosas nuevas, y explica y desglosa, añada y suprime.
          Por si no bastaba, cuando surge el enfrentamiento con el poder diabólico en algún poseso, la autoridad y fuerza de Jesús es patente porque manda y le obedecen: “Cállate y sal de él”, ordena a aquel mal espíritu que pretendía dominar a Jesús nombrándole como “Santo de Dios”. “Cállate y sal de él”, y el espíritu hace un gesto inútil de falsa autoridad y sale. Y la gente se queda asombrada y se reafirma en esa autoridad de Jesús, que no es la autoridad postiza de quien se yergue como jefe, sin serlo, sino algo que lleva dentro y que le sale espontáneamente.
          Hay autores que explican esa autoridad por la etimología derivada de la palabra AUTOR. Jesús no es un “repetidor” de expresiones bíblicas ni de costumbres judías. Jesús es AUTOR. Crea; es como ese paterfamilias que saca de su arca cosas nuevas y antiguas. Todo el Sermón del monte, con las Bienaventuranzas y la exposición nueva de los mandamientos de Dios, es pura creación: JESÚS ES AUTOR.
          Sus parábolas, construcciones sobre la marcha para hacerse entender –a veces con una belleza y riqueza singulares- son obras de un verdadero AUTOR. Jesús, en efecto, crea y trasmite una riqueza de pensamiento, y de formulación a la que las gentes ni estaban acostumbradas. Por eso les llama tanto la atención que procediera y actuara con autoridad.
          La autoridad que da hablar EN VERDAD, de no andarse con disimulos; de LA SINCERIDAD con que procede (nadie me puede argüir de pecado; si he hablado mal, di en qué, y si no, ¿por qué me pegas? En Jesús NO HAY JUSTIFICACIONES (que son la mentira camuflada; la piel de cebolla para aparecer distinto a como se es). Jesús se juega la vida en aras de la verdad. Pudo bajar de la cruz, pero hubiera sido una “marcha atrás”, una falsa moviola de su vida. Y Jesús se tragó el amor propio y quedó como quien no podía bajar. Y es que, de hecho, en su verdad sin subterfugios, no podía bajarse.

          Si hoy queremos que todo esto sea verdadera homilía, el encuentro de cada uno con la Presencia real de Jesús en la Comunión, no está obligando a un revulsivo notable en nuestra VERDAD, SINCERIDAD (no existen ni “mentiras piadosas”, en nuestro afrontar nuestra realidad sin justificaciones ni parches). Hay una tarea por delante.