lunes, 21 de septiembre de 2015

21 septbre: Fiesta de San Mateo

Liturgia
          Celebra hoy la Iglesia al evangelista y apóstol San Mateo, que nos dejó escrito el llamado “primer evangelio”, que es clave para conocer la doctrina de Jesús, manifestada en los 3 capítulos del Sermón del Monte y en dos secciones amplias de parábolas del Reino. Evangelio dirigido a los judíos y por tanto entroncando mucho con el Antiguo Testamento, para que el pueblo de Dios pudiera hallar en la persona de Cristo la culminación de las promesas de Dios al pueblo santo.
          Mateo, por otro nombre Leví, pertenecía a la casta de los publicanos: cobradores de impuestos a favor de la potencia dominadora de Roma, y por lo mismo muy mal vistos por el pueblo, y abominados por los fariseos y los diversos estamentos religiosos de Israel. Y como en ese pueblo lo divino y lo humano estaba unido porque no concebía su propio gobierno sino desde la acción de Dios, los publicanos no sólo eran mirados como algo políticamente incorrecto sino además, pecadores. Mala fama que se habían ganado en muchos casos con razón porque –además de cobradores de impuestos para el poder extranjero- ellos se convertían en usureros que abusaban de su situación para cobrar más de lo debido. Y así eran recaudadores para Roma y para sus propios bolsillos. Nada extraño, pues, que fueran abominados por todos.
          Pues ahí, en un publicano en plena faena, se vinieron a poner los ojos de Jesús. Vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos. (Mt 9, 9-13). Y conforme lo vio y sin mediar otra palabra ni otro gesto, Jesús le dirigió la misma palabra que había dicho anteriormente a Simón y Andrés, a Santiago y a Juan y a Felipe: Sígueme. Y Mateo deja todo, también sin más explicaciones, y se levanta y se va tras Jesús. Y Mateo lo toma como una fiesta y organiza un banquete de despedida en el que naturalmente invita a Jesús, y donde también naturalmente invita a sus amigos, los publicanos.
          Los fariseos se escandalizan: ¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores? Aquella participación en una misma mesa suponía una participación en las ideas y en los modos de ser. Jesús en medio de aquellos comensales era un escándalo. Jesús escuchó la pregunta de los fariseos y les respondió: No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos. Escuchad lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificios; que no he venido a llamar justos sino a pecadores.
          No es que Jesús no acogiera también en su alma a los verdaderamente justos. Pero había una ralea de “justos” que a sí mismo se consideraban “justos” e incontaminados que estaban por encima del bien y del mal: eran los fariseos y los mentores religiosos de Israel. Es evidente que ellos no se consideraban necesitados de misericordia porque ya se sentían “justos”. Por eso Jesús dice que no viene a ellos porque ellos no consideran que tengan nada que cambiar. Sin embargo los pecadores, las personas normales, incluso los publicanos, tenían conciencia de estar fuera de la Ley y eran susceptibles de cambio. Hacia ellos podía dirigir Jesús su misericordia. Y tal misericordia que incorporaba a un publicano al grupo de sus apóstoles. Y bien que respondió aquel publicano, con la ventaja de partir desde esa situación y poder desde ahí ayudar a su pueblo.
          Todo eso entronca con la 1ª lectura, tomada de Ef 4, 1-7. 11-13, en la que Pablo describe las actitudes necesarias para el buen apóstol y el buen cristiano: la humildad y la amabilidad, y la fidelidad a la vocación a la que hemos sido llamados, y comprensivos. Y como todo no es una balsa de aceite donde somos tantos y tan diversos, pide también: sobrellevaos con amor y esforzaos por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

          Pablo tiene obsesión con la COMPRENSIÓN, y la repite siempre que habla del amor. Porque entiende que ser comprensivo es ponerse uno en el lugar del otro para poder entenderlo, aceptarlo y sobrellevarlo; y finalmente para amarlo. Cierto que no bastarían todas las razones humanas para vivir la verdadera comprensión Elemento indispensable para que tenga raíces es que nos sintamos un solo cuerpo y un solo Espíritu, una sola meta de la esperanza en la vocación a la que hemos sido llamados. Y eso lo expresa con una afirmación esencial: un solo Dios, una fe, un bautismo, un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo. Lo que no significa que todos somos iguales ni podemos serlo. Cada uno en su puesto y vocación, pero todos en esa estatura humana que se va dirigiendo a la estatura de Cristo, y que la que da el llegar a ser adulto y perfecto en la fe, en la plenitud de Cristo.

domingo, 20 de septiembre de 2015

20 septbre.: El verdadero Mesías

Liturgia del domingo 25 B
          Se continúa hoy en la idea comenzada el pasado domingo: como es el Mesías salvador, el verdadero Mesías. Y el Evangelio –(Mc 9, 29-36)- nos dice que Jesús instruía a sus discípulos y les decía: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará... Jesús no se ha desviado ni un ápice de lo que ya había comunicado. El Mesías de Dios no es el mesías que han fraguado en la creencia popular desde las ideas que han trasmitido los entendidos de la religión judía. El Hijo del hombre no va a ser ese guerrero que sale al paso unas veces con el látigo y otras veces con las armas, como lo han querido presentar los mentores religiosos de Israel.
          Los discípulos lo oyen pero no quieren creer; también les daba miedo preguntarle a Jesús, porque no querían enfrentarse  a la realidad y preferían formar corrillos entre ellos y hablar “de sus cosas”… Cuando llegaron a Cafarnaúm Jesús les pregunta: ¿De qué discutíais por el camino? No pueden responder porque ellos se habían aislado de la enseñanza de Jesús y habían creado su propio pensamiento: quién de ellos sería el primero en el reino del mesías. Todo lo contrario de lo que Jesús les acababa de enseñar. Por eso no podían responder. Y Jesús tiene que volver al principio y repetirles que en ese reino nuevo del Mesías no se manda, no se está por encima sino que el quiere ser el primero tiene que ser servidor y el último de todos. Y lo plasma en una imagen para hacerlo visible: el primero tiene que ser como aquel niño que Jesús ha acogido y abrazado. Porque el niño no discute sobre ser el primero, ni tiene ideas preconcebidas.
          Todo esto lo ha preparado la 1ª lectura del libro de la Sabiduría (2, 17-20) en el que los impíos y malvados son los que atacan al Justo y lo ponen a prueba y lo maltratan y lo humillan… Y desafían a Dios diciéndole que si ese Justo es Hijo de Dios (=Mesías), que Dios salga por él y lo salve. Es la historia de todos los tiempos en los que la persecución es piedra de toque de la fidelidad del que es hijo de Dios. Y la historia de siempre en que al mesías se le quiere de otra manera porque es muy difícil pensar en un “Hijo de Dios” que mueve a la humildad, a la paciencia, a “ser entregado en manos de los hombres” (es decir, un Dios que no soluciona todos los problemas de la humanidad a golpe de milagros que cambie el ritmo normal de la historia que los mismos hombres van creando al margen de Dios; es la idea de un Dios solucionador de los problemas que crean los mismos impíos…)
          Muy importante es la 2ª lectura, de la carta de Santiago, que como siempre entra en lo llano de planteamientos concretos; Donde hay envidias y peleas, hay desorden y toda clase de males. El tema no está en que Dios haga milagros sino en que los humanos viven un ritmo de vida contrario a Dios. La sabiduría que viene de Dios es pura y amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Esa es la obra de Dios, la voluntad de Dios.
          Entonces –se pregunta Santiago-: de dónde vienen las luchas y los conflictos entre vosotros? ¿No es acaso de los deseos de dominar que hay entre vosotros? ¡Y acabáis asesinando! No habla Santiago del asesinato material, físico. Las tentaciones de dominio en que cae el hombre (tan contrarias a la enseñanza de Jesús: ser servidores de los demás), acaban “matando”: matan la paz, matan la convivencia, matan psicológicamente…, maltratan… Porque ambicionáis algo y no podéis alcanzarlo y por eso lucháis y os peleáis.
          Al final protestáis contra Dios porque no os concede lo que le pedís, pero es que pedís mal; pedís y no recibís. No es Dios el que no quiere dar; sois vosotros los que no estáis con el corazón limpio a la hora de pedir.

          Puede verse la riqueza que tiene esta liturgia. Pero –como siempre- o aterriza en la Eucaristía –que queremos vivir en su plenitud- o se queda todo en palabras. Es indispensable que traslademos lo expresado en las lecturas hasta ese Jesús que viene a cada uno en la Comunión, y ahí dejemos que resuene su palabra y que actúe con su gracia. Porque siempre queda la posible tentación de pretender una religión ventajista que nos pone a seguro, pero en la que nosotros seguimos pensando –mientras tanto- quién es el primero…, o que venga Dios a hacer lo que nosotros no hacemos. Y lo normal es que Dios no va a resolver con milagros lo que nosotros no hagamos con nuestras actitudes que han de ir apoyadas por la gracia de Dios. Pero siendo nosotros los que actuamos y hacemos y corregimos, para evitar tensiones, disputas e intentos de dominio, que es la tentación más o menos encubierta en la entramos.

ZENIT 19 septbre.: EL PAPA EN CUBA

discurso completo del Santo Padre en la ceremonia de acogida en La Habana

Señor Presidente, Distinguidas Autoridades, Hermanos en el Episcopado, Señoras y señores:
Muchas gracias, Señor Presidente, por su acogida y sus atentas palabras de bienvenida en nombre del Gobierno y de todo el pueblo cubano. Mi saludo se dirige también a las autoridades y a los miembros del Cuerpo diplomático que han tenido la amabilidad de hacerse presentes en este acto.
Al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, a Monseñor Dionisio Guillermo García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba y Presidente de la Conferencia Episcopal, a los demás Obispos y a todo el pueblo cubano, les agradezco su fraterno recibimiento.
Gracias a todos los que se han esmerado para preparar esta visita pastoral. Quisiera pedirle a Usted, Señor Presidente, que transmita mis sentimientos de especial consideración y respeto a su hermano Fidel. A su vez, quisiera que mi saludo llegase especialmente a todas aquellas personas que, por diversos motivos, no podré encontrar y a todos los cubanos dispersos por el mundo.
Como señaló usted, señor presidente, este año 2015 se celebra el 80 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas  ininterrumpidas entre la República de Cuba y la Santa Sede. La Providencia me permite llegar hoy a esta querida Nación, siguiendo las huellas indelebles del camino abierto por los inolvidables viajes apostólicos que realizaron a esta Isla mi dos predecesores, san Juan Pablo II y Benedicto XVI. Sé que su recuerdo suscita gratitud y cariño en el pueblo y las autoridades de Cuba. Hoy renovamos estos lazos de cooperación y amistad para que la Iglesia siga acompañando y alentando al pueblo cubano en sus esperanzas y en sus preocupaciones, con libertad y con los medios y espacios necesarios para llevar el anuncio del Reino hasta las periferias existenciales de la sociedad.
Este viaje apostólico coincide además con el I Centenario de la declaración de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, por Benedicto XV. Fueron los veteranos de Guerra de la Independencia, movidos por sentimientos de fe y patriotismo, quienes pidieron que la Virgen mambisa fuera la patrona de Cuba como nación libre y soberana. Desde entonces, Ella ha acompañado la historia del pueblo cubano, sosteniendo la esperanza que preserva la dignidad de las personas en las situaciones más difíciles y abanderando la promoción de todo lo que dignifica al ser humano. Su creciente devoción es testimonio visible de la presencia de la Virgen en el alma del pueblo cubano. En estos días tendré ocasión de ir al Cobre, como hijo y peregrino, para pedirle a nuestra Madre por todos sus hijos cubanos y por esta querida Nación, para que transite por los caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación.
Geográficamente, Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los caminos, con un valor extraordinario como «llave» entre el norte y el sur, entre el este y el oeste. Su vocación natural es ser punto de encuentro para que todos los pueblos se reúnan en amistad, como soñó José Martí, «por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares» (La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América, en Obras escogidas II, La Habana 1992, 505). Ese mismo fue el deseo de san Juan Pablo II con su ardiente llamamiento a «que Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba» (Discurso en la ceremonia de llegada, 21- 1-1998, 5).
Desde hace varios meses, estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos, tras años de distanciamiento... Es un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo, del «sistema del acrecentamiento universal... por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos» (José Martí, ibíd.). Animo a los responsables políticos a continuar avanzando por este camino y a desarrollar todas sus potencialidades, como prueba del alto servicio que están llamados a prestar en favor de la paz y el bienestar de sus pueblos y de toda América, y como ejemplo de reconciliación para el mundo entero. El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de tercera guerra mundial por etapas que estamos viviendo.
Pongo estos días bajo la intercesión de la Virgen de la Caridad del Cobre, de los beatos Olallo Valdés y José López Piteira y del venerable Félix Varela, gran propagador del amor entre los cubanos y entre todos los hombres, para que aumenten nuestros lazos de paz, solidaridad y respeto mutuo.

Nuevamente, muchas gracias, Señor Presidente.

sábado, 19 de septiembre de 2015

19 sepbre.: Una parábola exigente

Liturgia
          La parábola del Sembrador (Lc 8, 4-15) es tan conocida y tantas veces explicada que poco nuevo y original puede decirse de esa pieza maestra que nos dejó Jesucristo. Puede irse desmenuzando en cada uno de sus datos: La semilla de que se habla es la Palabra de Dios. Y eso ya deja un punto de reflexión muy importante. De lo que Cristo habla es de la acogida que se le da a la Palabra de Dios. Y por tanto no va a ir la parábola a una distinción de buenos y malos sino del grado de atención, interés y acogida que se hace de la Palabra de Dios. Y en definitiva, en el momento en que Jesús lo expone, de ese interés y acogida que hace el pueblo judío y sus jefes religiosos de la Palabra que trasmite Jesús. Precisamente ayer nos reseñaba el evangelio del día cómo Jesús iba predicando de ciudad en ciudad y de aldea en aldea la Buena Noticia del Reino de Dios. Pues eso es lo que Jesús convierte ahora en parábola para que cada cual se tiente la ropa y examine su modo de aceptación y acogida de la Palabra de Dios.
          Más aún: el grado de sincera acogida, de acogida comprometedora. Porque quitando el primer caso de una Palabra que se pierde porque hay una dureza de alma como la dureza de un camino que no deja entrar dentro la semilla, las otras “tierras” llegan a acoger con alegría. Y sin embargo hay posturas tan poco abiertas a esa Palabra que es lo mismo que si no acogieran la semilla. Unos, porque reciben la Palabra con alegría pero apenas le prestan más  atención o interés y son como espacios sin tierra suficiente, y la semilla cae y hasta germina pero no puede arraigar. Nos puede parecer rocambolesco esa contradicción: alegría y esterilidad, porque preguntaríamos a qué se está jugando.
          Y la verdad es que esa pregunta revierte inmediatamente sobre uno mismo, porque no está contando Jesús un cuento de ciencia ficción sino está narrando la misma realidad de tantas personas que están pasando por su vida, que le han mostrado interés, que parecía que iban a comerse el mundo en ese seguimiento del Maestro… Y luego se quedaron en nada. El caso del joven rico es una clara demostración de esa situación. Evidentemente la alegría se le tornó en tristeza porque él mismo mascó su fracaso.
          Otros hay que acogen la Palabra, pero –como en el cuento- quieren unir la Palabra con sus billetes de 500. Pretenden ser piadosos pero andan desparramados en otras preocupaciones: afanes, riquezas, placeres de la vida, o sencillamente ese culto al YO en el que es tan fácil abismarse sin darse ni cuenta de lo que se está haciendo y de lo que se está perdiendo. Por mucho que se quiera no puede sacar la cabeza la Palabra de Dios que les llega, porque está ahogada, ahogadísima, por ese conjunto de cosas que tiene en derredor.
          La reflexión que nos deja Jesús en esa parábola nos cae muy de lleno a cualquiera de nosotros. Porque aquí no se está hablando de ser buenos o malos sino de cómo se acoge la Palabra. Y acoger no es oír y ni siquiera es que guste o que emocione. El caso es si la Palabra levanta del asiento y la persona se siente obligada a responder. Claro que para eso es necesario tener tierra para echar raíces…, o hay que segar muchas malezas para que la Palabra esté por encima de todos esos obstáculos que la acaban esterilizando. Y ahí el que esté sin pecado, que tire la primera piedra. No es fácil. Pero es la llamada que está poniendo Jesús por delante. Yo digo, para entenderme, que en personas muy buenas, pueden existir zonas que son estériles. O más gráficamente: que tenemos zonas sin bautizar, porque a ellas no ha llegado el agua purificadora que nos haga renacer. Estamos demasiado apegados a unas formas ya adquiridas y se llega a hacer estéril “TAL” Palabra de Dios…, aunque tengamos muy acogido el resto de esa Palabra.
          Cuando Pablo escribe a Timoteo (1, 6, 13-16) lo hace casi con juramento: En presencia de Dios, que da vida al universo y de Cristo Jesús que dio testimonio ante Poncio Pilato, te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo
          Es una llamada muy honda a esa acogida de la Palabra de Dios, ese Dios que –aun morando en la luz inaccesible- se hace presente a cada uno en el hondón del alma para que desde ahí TRADUZCA la Palabra y llegue a penetrar en tierra buena y dé fruto. Dice expresamente que es una palabra que se acoge con corazón noble. Por lo pronto, que se acoge con el corazón y no sólo con el entendimiento y la emoción. Y además con un corazón noble que no se busca resquicios de escapatoria para que haya una acogida comprometedora de esa Palabra. Que, en definitiva, es acogida que se hace del propio Jesucristo.

Que a mí me llama la atención que en esa “tierra buena” estén incluidos los del 30%. Interpreto que –al ser buena tierra- pronto pasarán al 60 y apuntarán al ciento por uno. 

viernes, 18 de septiembre de 2015

18 sept.: La palabra y sus implicaciones

HOY reanudamos la
ESCUELA DE ORACIÓN
en Málaga,
como actividad del
APOSTOLADO DE LA ORACIÓN.

Liturgia
          Sigue la 1Tim (6, 2-12) y Pablo le establece a su discípulo un principio básico de expresión de la vida cristiana: la convicción vital de que la persona entra en este mundo y sale de él sin nada. Y con ello le saca una conclusión: la codicia es opuesta a la vida de un creyente en Cristo. Contrario al pensamiento de Cristo y de su doctrina es ser orgulloso, plantear cuestiones inútiles y discutir  sobre palabras… Todo eso provoca envidias, sospechas maliciosas, controversias inútiles y sin sentido de la verdad.
          Quien cree en la fe de Cristo y en su Palabra se contenta con poco. La codicia (y aquí se habla no solo del dinero sino de toda forma de “posesión” que crea engreimiento) es la raíz de todos los malos y muchos, arrastrados por ella, se han apartado de la fe y se han acarreado sufrimientos. [Me está recordando la típica contemplación que San Ignacio pone en los Ejercicios, llamada “Dos banderas”, que precisamente presenta la gran tentación del demonio la riqueza y la codicia que lleva a creerse más que otros, y de ahí va a la soberbia…, que precipita en toda clase de males].
          Tú, en cambio, como hombre de Dios huye de todo eso y practica la bondad, la fe, los principios de la Religión: el amor, la paciencia, la delicadeza, el combate por la causa de Cristo. [En “Dos banderas” la posición que promueve Cristo es la sencillez, la superación de la vanagloria, y la humildad, que es el trampolín desde el que ya se domina todas las virtudes]. A eso fuiste llamado –dice Pablo a Timoteo-: conquista, pues, la vida eterna a la que fuiste llamado y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos. Desde la ausencia de codicia –desde actitud de pobre- tienes acceso a esa vida eterna y esa vivencia de fe que has profesado.
          El Evangelio de hoy (Lc. 8, 1-3) es corto y parece no tener mucha enjundia. Intentaré, con todo, buscarle rasgos de profundidad porque cada detalle de la Palabra de Dios está ahí escrito para algo.
          Por lo pronto, algo que debe espolearnos a continuar esa obra de Jesús que fue la de caminar de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo (de oportunidad en oportunidad) predicando la Buena Noticia del Reino de Dios. Si consideramos que esta gran Noticia merece la pena…, si somos beneficiarios de esta Buena Nueva, hemos de sentirnos misioneros y enviados a ir de persona en persona ayudándole a comprender el tesoro que tiene en el Evangelio. Si somos unos convencidos de que el Evangelio es la línea medular de nuestra experiencia cristiana, busquemos la manera de llevarla también a otros (que a su vez se sentirán beneficiados por esa Palabra que le dimos).
          En la escucha está el pueblo sencillo, el pueblo que descubre en la predicación de Jesús que allí hay una riqueza que no se la daban los fariseos y doctores con sus repeticiones vacías y sin garra. Jesús da mucho más porque su palabra les hace conectar con Dios. ¡Ese es el valor de esa Palabra que se da de balde a cualquiera que quiera escucharla! Y a veces hasta quien no tiene sintonía con esa palabra pero que, cuando le llega, LE TOCA. Y no es que haya que ir con predicaciones sino con ese néctar que ya ha libado el contenido de los textos y entonces trasmite su esencia. Ahí es done “predicamos” a los no creyentes o los indiferentes y apartados.
          Los Doce se beneficiaban de aquellas enseñanzas que Jesús impartía al pueblo, y ellos iban asimilando. Un día tendrán que ser ellos quienes lleven a otros la Buena Noticia del reino.

          Unas mujeres acompañaban, servía…, y escuchaban, y se sentían cogidas por la Palabra y por el mismo Jesús. Estaban mujeres de muy diversos orígenes: María Magdalena, que había sido una convertida por la acción de Jesús que la había liberado de la posesión diabólica…, del pecado, de la mala vida. Escuchar a Jesús le había llevado a querer oír su palabra y seguirle y servirle. Una mujer intendente de Herodes que, también había sido ganada por aquellas enseñanzas de Jesús… Otras mujeres que ponían sus bienes al servicio de la causa de Jesús. Aquella obra de Jesús tenía implicaciones en muy diversos sentidos. La Palabra TOCABA dentro.
A ESO VA DIRIGIDA LA ESCUELA DE ORACIÓN

jueves, 17 de septiembre de 2015

ZENIT: 16 sept.: Alianza hombre-mujer querida por Dios

16 de septiembre de 2015 (ZENIT.org)
El Santo Padre ha compartido, una semana más, la mañana del miércoles con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro. Allí se han convocado miles de personas venidas de todas las partes del mundo para escuchar y saludar al Pontífice. Por ello, el Francisco ha recorrido los pasillos de la plaza con el papamóvil para acercarse y bendecir a los peregrinos.
Esta semana, el Papa ha concluido con las catequesis sobre la familia,y en esta ocasión ha reflexionado sobre los pueblos y el papel de la familia en la sociedad. En el resumen hecho en español ha indicado que “en medio de una civilización marcada fuertemente por una sociedad administrada por la tecnología económica, donde la subordinación de la ética a la lógica del beneficio goza de un grande apoyo mediático, se hace cada vez más necesaria una nueva alianza entre el hombre y la mujer, que libre a los pueblos de la colonización del dinero y que oriente la política, la economía y la convivencia civil, para que la tierra sea verdaderamente un lugar habitable, donde se transmita la vida, y se perpetúe el nexo entre la memoria y la esperanza”.
"La fe -- ha asegurado-- nos dice que esta alianza entre el hombre y la mujer ha sido querida por Dios desde la creación, no sólo para velar por los intereses íntimos de la familia: a ellos les ha confiado el mundo y el proyecto de domesticarlo; por lo tanto, lo que ocurre entre el hombre y la mujer repercute en todo lo creado, como vemos en el relato del pecado original".
Asimismo, ha precisado que “Dios no nos abandona, su misericordiosa protección no mengua, como muestra la especial bendición que Dios da a la mujer para defender a su criatura del maligno”. Esta ternura de Dios --ha finalizado-- la vemos sobre todo encarnada en Jesucristo, nacido de una mujer, que murió por nosotros, aun siendo nosotros pecadores.
A continuación ha saludado a los peregrinos de lengua española. “Pidamos a Dios que avive nuestra fe en la promesa que hizo al hombre y a la mujer, y tomando conciencia de la importancia de esta alianza, que todas las familias de la tierra se sientan bendecidas por Dios y protegidas por su ternura y amor”, ha señalado Francisco.
Al finalizar los saludos en las distintas lenguas, el Papa ha dedicado unas palabras especiales para los jóvenes, los enfermos y los recién casados. Así, ha recordado que este martes se celebró la liturgia de la beata Virgen Dolorosa. De este modo, ha pedido a los jóvenes que invoquen a la Madre de Dios, “para sentir la dulzura de su amor materno”. A los enfermos les ha invitado a que recen a María “en los momentos de la cruz y del sufrimiento”. Y finalmente, a los recién casados les ha exhortado a que miren a la Virgen como “al modelo de vuestro camino conyugal de dedicación y fidelidad”.
Al concluir la audiencia general, el Santo Padre ha recordado su viaje apostólico a Cuba y Estados Unidos que comienza este sábado, una misión a la que va “con gran esperanza”. Tal y como ha explicado Francisco, el motivo principal del viaje es el VIII Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Filadelfia.
También acudirá, ha señalado, a la sede central de la ONU en el 70ª aniversario de tal institución. Por eso, el Pontífice ha indicado que desde ahora “saludo con afecto al pueblo cubano y al estadounidense, que, guiados por sus Pastores, se han preparado espiritualmente”.
Del mismo modo, ha pedido a todos que le acompañen con la oración, “invocando la luz y la fuerza del Espíritu Santo y la intercesión de María Santísima, Patrona de Cuba como la Virgen de la Caridad del Cobre y Patrona de Estados Unidos de América como la Inmaculada Concepción”.

Al finalizar, ha recordado también que este sábado, en San Miniato, será proclamado beato Pío Alberto del Corona, obispo de esa diócesis y fundador de las Hermanas Dominicas del Espíritu Santo. “Él fue celante guía y sabio maestro del pueblo que se le encomendó. Su ejemplo y su intercesión ayuden a la Iglesia a caminar en el espíritu del Evangelio, llevando frutos de buenas obras”, ha indicado el Papa.

martes, 15 de septiembre de 2015

16 y 17 septbre.: Dos días sin mensaje

DOS DÍAS SIN MENSAJE
        Me ausento dos días en que estoy de viaje. El blog quedará esos dos días sin mensaje de mi parte.

          El miércoles las lecturas son:
          1Tim 3, 14-16, y
          Lc. 7, 31-35. Muy interesante y práctico porque Jesús se pregunta ¿a quién se parecen los hombres de esta generación?, porque ni lloran ni bailan… Ni aceptaron al Bautista, tan mortificado, ni aceptan a Jesús que vive una vida normal, porque comparte con unos y otros, aunque sean pecadores. Y lo critican por eso. Entonces, ¿qué quiere aquel pueblo y aquellos dirigentes?
          Buena oportunidad para examinar nuestros juicios y comentarios.


          El Jueves
          1Tim 4, 12-16. También aquí se está hablando de la rectitud en el modo de conducirse, siendo un modelo para los fieles.
          Lc 7, 36-50 la gran descripción de la pecadora que unge los pies a Jesús. La gran lección que da Jesús: si Simón el fariseo juzga a la mujer, Jesús tiene algo que decirle muy importante: que lo que vale es el amor que aquella mujer siente por ser perdonada de sus muchos pecados. Si Simón se escandaliza es que él se cree sin pecado. Y entonces se ha incapacitado para poder amar.

          Otra oportunidad para hacer examen de nuestro amor. Cuanto más nos justificamos, menos amor tenemos. Cuanto más capaces seamos de ver nuestra realidad defectuosa, más nos sentiremos movidos a amar, en agradecimiento.

15 septbre.: MADRE DE DOLORES

Liturgia
          Celebramos hoy LOS DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA. Y aunque litúrgicamente no hay que seguir las lecturas propias de esta celebración más que en los lugares donde particularmente se venera esta advocación de María (o equivalentes, como LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS), voy a decantarme por ellas como un obsequio hacia la Madre de Jesús.
          A Jesús se refiere la 1ª lectura de Hebreos 5, 7-9: se expresa el dolor de Jesús en los días de su vida mortal en los que a gritos y con lágrimas presentó sus oraciones y súplicas al Padre que podía salvarlo de la muerte. Presentando esta lectura los dolores del Hijo quiere que nos hagamos idea de los dolores de la Madre. Porque la verdad es que lo que sufre una madre que ve sufrir a un hijo es suficiente para que cualquier madre pregunte si hay un dolor semejante al suyo. Viendo a Jesús clamar con tanta intensidad –“a gritos y con lágrimas”-, ¿cómo podría haber sido el dolor de aquella Madre? Cualquier madre puede decirlo cuando ha sufrido con el sufrimiento de un hijo angustiado.
          Y dice esa lectura que Jesús sufriendo, aprendió a obedecer, o lo que es igual: el sufrimiento le ha ido fajando con esa realidad de la sumisión a los misteriosos designios de Dios…, esa pregunta que podemos hacernos todos, cómo es posible que Dios no salga al paso del sufrimiento de alguno de sus hijos… Y Jesús se pliega al misterio y acepta –aprende a obedecer-, aprende a rendirse ante lo inexplicable: que Dios no salga al paso para quitarle tal dolor. Pero sí ve que sale al paso para darle sentido a su dolor, para adentrarse en el sentido profundo del sufrir, que tiene una proyección mucho más amplia que el dolor en sí mismo: es el valor redentor del sacrificio, el unirse al “propio dolor de Dios” cuando ve que sus hijos se pierden por la pendiente del pecado porque no han aprendido a obedecer (a vivir de acuerdo con los planes de Dios).
          Y dice expresamente el texto que Jesús fue escuchado por su actitud reverente. Y cualquiera puede preguntarse: ¿fue escuchado, y sin embargo acabó destruido en una cruz? Pues sí: fue escuchado, fue confortado, halló el sentido último de su dolor en aquella muerte que tenía todo su sentido en dar muerte al pecado para salvar al hombre pecador: llevado a la consumación se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Todo lo cual revierte en el valor litúrgico y teológico del sufrimiento y dolores de María, que queda asociada al misterio de la Redención, y también ella clama a Dios, obedece a Dios, se une cordialmente al sacrificio del Hijo y –en su propia consumación- recibe de Jesús el encargo de hacerse cargo de los hombres como hijos suyos a los que ella da a luz entre los dolores de un parto muy costoso. ¡Con razón es venerada como MADRE DE DOLORES, Madre de las Angustias!
          Todo eso se ha plasmado acertadamente en la Secuencia que puede leerse hoy antes del Evangelio.
          Hay dos posibles evangelios, a elegir: el de Juan 19, 25-27, que nos muestra a María al pie de la cruz de su Hijo, viéndolo sufrir, agonizar y morir…, o teniéndolo sobre su regazo, ya cadáver, y pasando con su vista por aquel cuerpo llagado, destrozado.
          O el de Lucas 2, 33-35, correspondiente a un momento plácido, el de presentar al Hijo en el Templo a los cuarenta días de su nacimiento. Pero en ese momento también aparece la figura de Simeón para advertir que ese niño va a ser como una bandera de lucha entre unos que lo aceptan y otros que lo rechazan. Por lo cual, María –como madre- se va a encontrar a través de su vida con una espada punzante que le va a acompañar siempre, y que acabará clavándose en su alma el día que vea morir a ese hijo, signo de contradicción, que paga con su vida haber obedecido a Dios y no se ha plegado a las costumbres de las prácticas religiosas de su época.

          La vida de María va jalonada por esa espada: Belén no deja de tener el agridulce de no poder ofrecer más que un pesebre a aquel Niño que fue anunciado como el Hijo del Altísimo y Mesías que hereda el trono de David. La huida a Egipto con toda la angustia de una persecución a muerte. Los largos años misteriosos de Nazaret, en los que “lo normal” de una familia se entremezcla con la constante pregunta: ¿qué va a ser de ese hijo? La vida pública de la que llegan noticias contradictorias de fama, milagros, multitudes…, y persecución y ataque de los jefes religiosos. Los pocos encuentros de Ella con su Hijo –en la sinagoga de Nazaret o en aquel día que le anunciaron a Jesús que allí estaban su madre y sus parientes…, pero a Jesús le conmovía más quien hace la voluntad de su Padre. Para acabar al pie de la Cruz. Verdaderamente es MADRE DE DOLORES.

lunes, 14 de septiembre de 2015

ZENIT 14 sept.: Lo cristiano es abajarse

14 de septiembre de 2015 (ZENIT.org)
El papa Francisco ha recordado que para ir adelante en el camino de la vida cristiana es necesario abajarse como lo hizo Jesús en la Cruz. Así lo ha afirmado en la homilía de la misa celebrada esta mañana en Santa Marta, en la que han participado también los cardenales del C9 que se reúnen desde hoy hasta el día 16 de septiembre.
Esta mañana, en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el Pontífice ha advertido sobre el diablo que nos engaña y después nos lleva a la ruina.
Haciendo referencia a las lecturas del día, el Santo Padre ha observado que en el Génesis la serpiente es la más astuta, “es una encantadora, tiene la capacidad del encanto”.
La Biblia nos dice que “es un mentiroso, un envidioso, porque por la envidia del diablo, de la serpiente, ha entrado el pecado en el mundo”.
De este modo, Francisco ha recordado que “te promete muchas cosas pero a la hora de pagar, paga mal, es un mal pagador. Pero tiene esta capacidad de seducir, de encantar”.
Asimismo, ha observado que Pablo se enfada con los cristianos de Galacia que le han dado tanto qué hacer y les dice: ‘Pero, gálatas insensatos, ¿quién os ha encantado? Vosotros que habéis sido llamados a la libertad, ¿quién os ha encantado?’ A estos --ha añadido el Santo Padre-- les ha corrompido la serpiente. “Y esto no es algo nuevo, estaba en la conciencia del pueblo de Israel”, ha indicado.
A continuación, el Papa ha precisado que el Señor le pide a Moisés “hacer una serpiente de bronce” y quien la mirara se salvaría. A propósito, el Santo Padre ha explicado que esta es un figura pero también “una profecía, es una promesa, una promesa que no es fácil de entender” porque el mismo Jesús explica a Nicodemo que “como Moisés ensalzó a la serpiente en el desierto, así es necesario que sea ensalzado el Hijo del hombre, para que quien crea en Él tenga vida eterna”.
El Señor eligió esta figura “fea y mala” sencillamente porque Él ha venido para tomar sobre sí nuestros pecados y se ha convertido en el más grande pecador sin haber cometido ninguno, ha precisado.
Y así, ha indicado que “Dios se ha hecho hombre y se ha adosado el pecado”. Y Pablo dijo a los Filipenses  que “aún teniendo la condición de Dios, Jesús no considera un privilegio ser como Dios sino que se despojó de sí mismo, asumiendo una condición de siervo, convirtiéndose en igual que los hombres; se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y la muerte de Cruz”.
Cuando miramos a Jesús en la Cruz --ha explicado Francisco-- hay cuadros bonitos pero la realidad es otra: estaba sobre todo, ensangrentado por nuestros pecados. Esta es la realidad que Él ha tomado para vencer a la serpiente en su campo. Mirar la Cruz de Jesús, no las cruces artísticas, bien pintadas: mirar la realidad, que era la cruz en ese tiempo. Y mirar su recorrido y a Dios, que se despojó a sí mismo, se abajó para salvarnos.
Asimismo, el Pontífice ha recordado que este es el camino del cristiano. “Si un cristiano quiere ir adelante en el camino de la vida cristiana debe abajarse, como se abajó Jesús. Es el camino de la humildad, sí, pero también de llevar sobre sí las humillaciones como las ha llevado Jesús”, ha indicado el Santo Padre.

Finalmente, en esta fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, el Papa ha pedido a María la gracia de “llorar de amor, llorar de gratitud porque nuestro Dios nos ha amado tanto que ha enviado a su Hijo” para “abajarse y despojarse para salvarnos”.

14 septbre.: Exaltación de la Cruz de Cristo

Liturgia
          Celebramos hoy la FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA CRUZ. Uno de esos temas que la liturgia duplica para resaltar el sentido completo de un misterio. Hay un día por excelencia en el que la Cruz es adorada (incluso con genuflexión): es el VIERNES SANTO, en el que toda la liturgia gira alrededor de la adoración de la Cruz. Pero evidentemente el clima en que se desenvuelve esa liturgia es el del triduo pascual, con el dolor de la muerte de Cristo. Ni siquiera hay Misa ese día, y domina un sentimiento de ausencia.
          Pero la cruz no se queda en eso. La cruz es instrumento de salvación y triunfo. Por eso desdobla la celebración con ésta de hoy, dedicada expresamente a la EXALTACIÓN DE LA CRUZ. Hoy el clima es de triunfo y gozo, de victoria y esperanza. Hoy, por decirlo así, es una mirada “en perspectiva”: ¡Oh cruz gloriosa!; nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo… No quiero saber otra cosa que a Jesucristo, y éste, crucificado.
          La síntesis de esta liturgia quedaría muy expresada en la 2ª lectura, en la que Pablo escribe a los fieles de Filipos (2, 6-11) y hace una síntesis “histórica” de la obra de la redención: Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios [no utilizó su realidad divina]; al contrario se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por un hombre de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz. POR ESO DIOS LO LEVANTÓ SOBRE TODO y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre, de modo que, al nombre de Jesús se doble toda rodilla –en el cielo, en la tierra y en el abismo- y toda lengua proclame: JESUCRISTO ES SEÑOR, para gloria de Dios Padre.
          Humillación-Muerte-EN CRUZ… Exaltación-proclamación y adoración de la gloria de Dios. Es la síntesis de esa Cruz en esta fiesta-síntesis que hoy celebramos.
          El pueblo caminaba por el desierto. Atraviesa un lugar de serpientes venenosas –Num 21, 4-9- que hacen estragos a los que sufren sus picaduras. Dios da a Moisés el remedio: un signo PUESTO EN ALTO para que los que son mordidos de las serpientes tengan donde dirigir su mirada y ser curados. [Las serpientes evocan a “la serpiente” del paraíso que mordió y mató. Y Dios prometió el Redentor que le aplastaría la cabeza]. En el símbolo de aquella serpiente de bronce de Moisés ya hay una victoria de Dios sobre “la serpiente”.
          El signo se convierte en realidad cuando Jesús sea PUESTO EN ALTO –la Cruz- (Jn 3, 13-17) y en ella quede definitivamente derrotado el poder de la serpiente. Todo el que se llegue a la Cruz y la acoja como salvación, obtendrá el perdón de sus pecados y el pasaporte hacia el Cielo.
          La base de esa realidad esté en el AMOR TOTAL DEL PADRE, que ha entregado al Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. No se dejaba Dios vencer por la astucia y malicia de la serpiente. Era mayor que todo eso el amor que Dios tenía depositado en ese hombre/mujer que él había creado. Donde abundó el delito, sobreabundó la Gracia, y el fuera en un árbol vencido, en otro árbol venció y derrotó al enemigo.
          Esa entrega que hace Dios por la que el Hijo sea el “juez” de la humanidad, no supone condena: Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo. Por el contrario es esa venida del Hijo de Dios asumiendo la totalidad de la realidad humana para envolverla a ella en esa esponja de salvación que es Jesús, y que al mirar Dios a la humanidad descubra que ya está revestida y empapada de esa otra realidad amada que es su propio Hijo. Y de esa manera el mundo se salva por Él. Jesucristo no es el juez que juzga para condenar sino el juez que declara inocente al mundo de los hombres, mientras Jesús asume en sí toda la condena. Él muere, muere EN LA CRUZ, que queda hecha instrumento de gloria y esperanza.

          Esa Cruz es la que hoy toma la liturgia como fiesta gloriosa, remarcando así en nosotros el poder salvador de la Cruz. Y a su vez da sentido y valor a la expresión que usará Jesús cuando llama a que le sigan: negarse a sí mismo, TOMAR LA PROPIA CRUZ, y así seguir a Cristo. Aquello de Santa catalina: “No sería digno que yo fuera coronada de rosas cuando Jesús fue coronado de espinas”. Y elige voluntariamente la corona de espinas. Elige TOMAR SU CRUZ… Y desde la Redención de Cristo, las cruces de cada uno no son castigo de Dios sino instrumento de identificación con Jesús, participación y colaboración en la obra misma de la Redención.

domingo, 13 de septiembre de 2015

ZENIT 13 Sept.: Tomar la propia cruz

13 de septiembre de 2015 (ZENIT.org)
El papa Francisco rezó este domingo la oración y del ángelus desde la ventana de su estudio, delante de una multitud de fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro que le recibió con un caluroso aplauso.
Antes de la oración dijo las siguientes palabras:
« ¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús que en camino hacia Cesarea de Filipo, interroga a los discípulos: “¿Quién dice la gente que soy yo? Estos responden que algunos lo consideran Juan el Bautista resucitado, otros Elias o uno de los grandes profetas. La gente apreciaba a Jesús, lo consideraba un 'enviado de Dios', pero no lograba aún a reconocerlo como el Mesías anunciado y esperado. Y Jesús pregunta nuevamente '¿Y ustedes quién dicen que soy yo?'.
Esta es la pregunta más importante con la cual Jesús se dirige directamente a aquellos que lo han seguido, para verificar la propia fe. Pedro en nombre de todos exclama de manera espontánea: 'Tu eres el Cristo'.
Jesús queda impresionado con la fe de Pedro, reconoce que ésta es fruto de una gracia especial de Dios Padre. Y entonces revela abiertamente a los discípulos lo que le espera en Jerusalén, o sea que 'el Hijo del hombre deberá sufrir mucho... ser asesinado y después de tres días resucitar'.
El mismo Pedro que ha apenas profesado su fe en Jesús como el Mesías, se escandaliza de estas palabras. Llama aparte al Maestro y le reta.
¿Y cómo reacciona Jesús? A su vez le llama la atención a Pedro por ésto, con palabras muy severas. '¡Retírate de mí, Satanás!, --le dice Satanás-- porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres'.
Jesús se da cuenta que en Pedro, como en los otros discípulos --y en cada uno de nosotros-- a la gracia del Padre se opone la tentación del maligno, que quiere distraerlo de la voluntad de Dios.
Anunciando que tendrá que sufrir y ser condenado a muerte para después resucitar, Jesús quiere hacerle entender a quienes los siguen que Él es un Mesías humilde y servidor. Es el Siervo obediente a la voluntad del Padre, hasta el sacrificio completo de la propia vida.
Por esto dirigiéndose a la toda la multitud que allí estaba, declara que quien desea ser su discípulo tiene que aceptar ser siervo, como Él se ha hecho siervo, y advierte: 'Si alguien quiere venir atrás de mi, reniegue a sí mismo, tome su cruz y me siga'.
Ponerse en el camino de Jesús significa tomar la propia cruz --todos la tenemos-- para acompañarlo en su camino, un camino incómodo que no es el del éxito o de la gloria terrenal, sino el que lleva a la verdadera libertad, la libertad del egoísmo, del pecado.
Se trata de operar un neto rechazo de aquella mentalidad mundana que pone el propio yo y los propios intereses en el centro de la existencia. No, esto no es lo que Jesús quiere de nosotros. En cambio nos invita a perder la propia vida por Cristo y el evangelio, para recibirla renovada y auténtica.
Podemos estar seguros, gracias a Jesús, que este camino lleva a la resurrección, a la vida plena y definitiva con Dios. Decidir seguir a nuestro Maestro y Señor que se ha hecho siervo de todos, exige una unión fuerte con Él, escuchar con atención y asiduidad su palabra, --hay que acordarse de leer todos los días un pasaje del evangelio-- y en los sacramentos.
Hay jóvenes aquí en la plaza, yo les pregunto solamente: ¿han sentido el deseo de seguir a Jesús más de cerca? Hay que pensarlo, rezar y dejar que el Señor les hable.
La Virgen María que ha seguido a Jesús hasta el Calvario, nos ayude a purificar siempre nuestra fe de las falsas imágenes de Dios, para adherir plenamente a Cristo y a su evangelio».
El Papa reza el ángelus... y a continuación dice: 
«Queridos hermanos y hermanas, hoy en Sudáfica proclaman beato al Samuel Benedict Daswa, padre de familia, asesinado en 1990 --apenas hace 25 años-- por su fidelidad al evangelio. En su vida demostró siempre gran coherencia, asumiendo con coraje actitudes cristianas y rechazando costumbres mundanas y paganas.
Su testimonio ayude especialmente a las familias a difundir la verdad y la caridad de Cristo. Y su testimonio se une al testimonio de tantos hermanos y hermanas nuestros, jóvenes, ancianos, jovencitos, niños, perseguidos, asesinados, desplazados por confesar a Jesús. A todos estos mártires, a Samuel Benedict Daswa, agradecemos su testimonio y le pedimos que rece por nosotros.
Saludo con cariño a todos los aquí presentes, romanos y peregrinos provenientes de diversos países: familias y grupos parroquiales, asociaciones. Saludo a los fieles de las diócesis de Friburgo, a la asociación 'El árbol de Zaqueo” de Aosta, a los fieles de Corte Franca y Orzinuovi, a la Acción Católica 'Ragazzi di Alpago' y al grupo de motociclistas de Ravenna.
Saludo a los maestros precarios que han venido desde Cerdeña y deseo que los problemas del mundo del trabajo sean enfrentados teniendo concretamente en cuenta la familia y sus exigencias.

¡A todos les deseo una buen domingo. Y por favor no se olviden de rezar por mi !». Y concluyó con: «Buon pranzo e arrivederci!».

13 septbre: ¿Quién decís que soy yo?

Liturgia del domingo 24 B
          Isaías (30, 5-10) describe las características del Mesías. Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba; no oculté el rostro a insultos y salivazos. Por tanto no será un Mesías triunfador –humanamente triunfador- ni libre de los rechazos humanos. Cuando el mundo judío cambie esa idea que anuncia Isaías por la otra del mesías humano y caudillo guerrero que puede contra todos sus enemigos, se habrá desvirtuado la verdad que estaba encerrada en los planes de Dios.
          Sucedió a través de la historia de aquel pueblo. Marcos (8, 27-35) presenta aquel día en el que Jesús tantea a sus discípulos sobre las ideas que corren sobre él: ¿Quién dicen que soy yo? Y los discípulos van trasmitiendo lo que han oído. Cualquier cosa menos “Mesías”. Porque está a la vista que Jesús no es impasible, no es un dominador, e incluso es atacado frecuentemente por los propios jefes religiosos. Por eso puede que sea un profeta, una reencarnación de Juan Bautista o de Elías… Cualquier persona que es controvertida y que puede ser contradicha.
          Jesús pregunta entonces a los suyos: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Ahora surge la respuesta correcta y la da Simón: Tú eres el Mesías de Dios. Parecía que, finalmente, habían dado en el clavo. Pero Jesús sabía que no estaba la cosa tan clara y entonces se vuelve a Isaías y lo que estaba anunciado del Mesías de Dios, y anuncia que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por sumos sacerdotes, los senadores y los doctores de la ley, ser ejecutado y resucitar al tercer día. Y aquello les rompió el chip a los discípulos porque ellos mismos estaban imbuidos de las ideas del pueblo: un Mesías absolutamente acorazado y triunfador.
          Y Simón se atrevió a zarandear a Jesús (se lo llevó aparte y lo increpó). No podía entrar en pensamiento “lógico” lo que Jesús acababa de decir. A Jesús se le quiere identificar con la dulzura, la ternura, la sonrisa, la misericordia, el milagro… Y todo eso es verdad pero no es toda la verdad. Porque lo que acaba de anunciar es tan Jesús como lo otro: Padecer, ser desechado, maltratado, condenado y llevado a la muerte es tan verdadero como todas las otras características, y haremos la “foto” de Jesús cuando seamos capaces de fusionar esas dos imágenes en una sola.
          Jesús tuvo que reaccionar vigorosamente, y se dirigió públicamente a Pedro, delante de los otros (tenían que aprenderlo todos), y le increpó con la expresión más fuerte que podía tenerle: Apártate de mí, Satanás. Ya era muy duro el “apártate de mí”, porque era lo más doloroso que podía decírsele a Pedro. Pero el calificativo de “Satanás” colma ya ese rechazo que ha sentido Jesús ante la falsa idea de mesianismo que habían tenido todos: piensan como el pueblo; no como Dios.
          Y entonces Jesús enseña a los discípulos y toda la gente que ser discípulos seguidores de Jesús-Mesías requiere negarse a sí mismo y cargar la cruz. Y así me siga. Lo malo es que “las frases muy sabidas” se quedan en frases. Tenemos tan oídas esas frases que ya nos resbalan sin empaparnos. Las hemos dejado para escribirlas en una estampa. Pero que no nos toquen un pelo de la ropa. Que “negarnos” no suponga ir contra nuestro egoísmo y amor propio, contra nuestra “personalidad” y orgullo propio. Y que “cargar la cruz” no suponga esfuerzo ni dolor…, ni contrariedad a nuestras ideas y formas adquiridas ya en nuestro vivir.
          Con la 2ª lectura (Santiago 2, 14-18) podemos caer en esa fe sin obras reales, sin compromisos exigentes de nuestra fe… Y Santiago dice entonces que es una fe vacía, y qué le vale a la persona? Es fácil de entender cuando nos vienen hoy los que se confiesan “creyentes-no practicantes” y fácilmente concluimos que si no practican las llamadas de la fe, es que su fe queda muy en entredicho; se reduce a una “credulidad”. Pero eso mismo podemos decirnos a nosotros mismos si nuestra fe llega sólo hasta una expresión religiosa pero no pasa a las realidades concretas de la vida diaria.

          Por eso la Eucaristía, que es el encuentro personal nuestro con Jesús, nos interroga hoy: ¿quién decís vosotros que soy yo? Y concretando más: Qué dice vuestra vida y vuestras obras que soy yo? ¿Hasta dónde la Eucaristía se traduce en hechos de la vida diaria, en el trato de familia, en las relaciones con otras personas, en los criterios y principios que rigen vuestro día a día? Porque ahí es donde daremos respuesta a la pregunta de Jesús: “¿Quién decís vosotros que soy yo? ¿Hasta dónde os negáis a vosotros mismos y hasta dónde cargáis con la cruz?

sábado, 12 de septiembre de 2015

ZENIT: Acelerar no es facilitar "nulidad"

08 de septiembre de 2015 (ZENIT.org)
El santo padre Francisco ha promulgado dos 'motu proprio' que han sido presentados hoy en el Vaticano, referido a la reforma del proceso canónico sobre las causas de declaración de nulidad matrimonial. Los dos Motu proprio del Papa llevan el nombre de Mitis Iudex Dominus Iesus y Mitis et misericors Iesus, uno dedicado a la Iglesia de Oriente y el otro a la de Occidente, respetando las características de los 'dos los pulmones' del catolicismo.
En la introducción de los documentos el Pontífice explica: "He decidido dar con este 'motu proprio' disposiciones con las cuales se favorezca, no la nulidad de los matrimonios, sino la celeridad de los procesos". 
Ambos documentos comienzan recordando casi con las mismas palabras que “el Señor Jesús, juez clemente, pastor de nuestras almas, ha confiado al apóstol Pedro y a sus sucesores el poder de las Llaves para cumplir en la Iglesia la obra de justicia y verdad; esta suprema y universal potestad de atar y desatar aquí en la tierra, afirma, corrobora y reivindica la de los pastores de las Iglesias particulares, en virtud de la cual ellos tienen el sacro derecho y delante del Señor de juzgar a sus propios súbditos”.
Así el Santo Padre recuerda que durante los siglos, la Iglesia en materia matrimonial ha elaborado un sistema de nulidad del consenso matrimonial, para que “sea siempre coherente con la verdad de fe profesada”.
Teniendo conciencia de esto, indica el Papa, “he establecido que se ponga mano a los procesos de nulidad del matrimonio, y para ello he constituido un grupo de personas eminentes”. O sea que “la preocupación por la salvación de las almas” ha llevado a “empujar al obispo de Roma a ofrecer a los fieles este documento de reforma”.
Y añade en su escrito que “alimenta este empuje reformador, el enorme número de fieles que si bien desean proveer a la propia conciencia, muchas veces se desaniman debido a las dificultades jurídicas de la Iglesia, a causa de la distancia física o moral; la caridad por lo tanto y la misericordia exigen que la misma Iglesia como madre se vuelva cercana a los hijos que se consideran separados”.
El Pontífice añade que ha seguido las huellas de sus predecesores, quienes quisieron que las causas de nulidad “sean tratadas por vía judicial y no administrativa, no porque lo imponga la naturaleza de las cosas, sino porque lo exige la necesidad de tutelar en el grado máximo la verdad del sagrado vínculo”.
En el motu proprio para la Iglesia de oriente, el Papa añade entre otros particulares que “es importantísimo el ministerio del obispo, el cual según enseñan los padres orientales, es juez y médico, porque el hombre herido y caído (peptókos) a causa del pecado original y de los propios pecados personales, se ha enfermado y con la medicina de la penitencia obtiene de Dios el perdón y se reconcilia con la Iglesia”.
Los puntos fundamentales de la reforma son: 

- una sola sentencia en favor de la nulidad ejecutiva;
- el juez único bajo responsabilidad del obispo;
- el mismo obispo es juez;
- el proceso es más breve;
- el apelo a la sede metropolitana;
- la tarea propias de las Conferencias episcopales;
- el apelo a la Sede Apostólica;
- previsiones para las Iglesias Orientales.
Haciendo historia: BOLETÍN 5

Haciendo historia: BOLETÍN 4

Haciendo historia BOLETÍN 3

4ª página BOLETÍN septiembre

3ª página BOLETÍN septiembre

 página Boletín septiembre

 página de Boletín Septiembre