lunes, 6 de febrero de 2012

ORACIÓN DEL PRIMER VIERNES FEBRERO

PRIMER VIERNES DE FEBRERO Oración ante el Santísimo

Estamos en tu Presencia, AMOR DE DIOS, CORAZÓN DE JESUCRISTO, en la REALIDAD DEL SACRAMENTO. ¡Seas bendito por siempre!

Hoy pensaba y disfrutaba recordando cómo es el amor de las madres. Para una madre-madre, su hijo –sea él como sea- SIEMPRE ES BUENO.

¿Es mujeriego? -¡Pero tiene muy buenos sentimientos!

¿Es un despegado que nunca la llama? - Es que tiene mucho que hacer.

¿Bebe y la maltrata? - Pero tiene un corazón de oro cuando se le pasa.

¿Es ladrón? - Son las malas compañías; él nunca haría eso.

¿Es mal padre para sus hijos? - Es que está muy agotado

¿Es flojo? - Pero es muy guapo.

AMOR DE MADRE. O sencillamente: AMOR.

Y esto es lo que hoy vengo a sentir aquí, Corazón de Jesús. Que aunque todos me condenaran, a Ti te oigo decir: YO NO TE CONDENO. Porque para Ti, mi pasado ya ha pasado. MAÑANA PUEDO SER MEJOR. Así lo sientes Tú, así lo piensas Tú. En tu pensamiento no cabe una duda,, un desánimo, un desaliento, una desesperanza sobre nosotros. Tu palabra es:

EN ADELANTE… Sigues confiando.

Tu AMOR es el de un Padre, una madre… Tu AMOR no pone peros. No te das por aludido. Tú ves el corazón de cada uno, y sabes poner siempre esa “disculpa” de la esperanza.

¡Ahí es lo grande!: que ves dentro de nuestro corazón y ves que hay esas famosas “salbandijas” reptiles de que hablaba Santa Teresa. Y las estás viendo a las claras. Y Tú dices que de lo que hay dentro del corazón habla la lengua. ¿Y todavía me disculpas?

Sí, dice Jesús. En mi Corazón hay un FILTRO DE AMOR.

Un filtro hace que el agua que llega con sus suciedades a nuestros grifos, filtre las bacterias, los suaves lodos…, y salga limpia por el grifo un agua como de manantial. Y el Corazón de Jesús, POR ESO DE QUE ES AMOR, ya lleva incorporado “de fábrica” el filtro que purifica la mirada, el pensamiento, la palabra… Por eso Jesús es capaz de seguir confiando en la adúltera, cogida en claro adulterio. Y todavía le dice: YO NO TE CONDENO.

CORAZÓN DE JESÚS: dame la marca de ese filtro. Me hace falta.

Y Él me dice: ese filtro es AMAR DE VERDAD, es el amor cristiano, el único verdadero amor.

Y m dice al oído: desenrosca tu filtro y mira las bacterias que tiene atrapadas, mira los lodos que le llegan. Mira que ese corazón necesita limpiarse, porque si se entrapa, no filtra. Y si no filtra, no sirve. Y si no sirve saldrán a tu pensamiento, tus juicios, tus palabras, esas suciedades que envenenan poco a poco.

La suspicacia, la desconfianza, el egoísmo, ATORAN EL FILTRO DEL AMOR.

Por eso, San Pablo supo definirlo tan estupendamente:

El amor es comprensivo y es servicial; el amor no tiene envidia, no es maleducado ni egoísta. Claro: estaba diciendo verdades de Perogrullo. Porque o es comprensivo o no es amor. O está abierto a hacer el bien como servicio típico del que ama, o no es amor. Entre otras cosas porque no domina su Yo, su propio sentir, y no se pone en el lugar del otro. “Contra envidia, caridad”, aprendido desde niños. Por eso es imposible la envidia en el amor. Como es contradictorio amor y egoísmo. Son los dos extremos de la vida humana. Y si no es egoísta, tampoco será maleducado. San Pablo no había descubierto mucho… PERO HABÍA DICHO MUCHO. Por eso sigue diciendo que no lleva cuentas del fallo, sino que siempre echa a buena parte. Que por eso siempre disculpa, siempre tiene fe en el otro, y eso lo distingue del falso querer, el que se resiente a la primera palabra, al primer gesto, a la primera de cambio.

Me dices Jesús, cuando piensas que “en adelante…” es mi momento –NO EL ATRÁS-, que esperas sin límites, que aguantas sin límites; que JAMÁS RETIRAS EL AMOR, sencillamente porque el amor no pasa nunca.

Éste es TU CORAZÓN. Esto es tu amor, el que tienes y vives; el que enseñas, el que contagias. Esto me hace sentir dentro de mí que ha de ganar quilates mi amor. A Ti, primero; pero simultáneamente, a los prójimos, porque –si no- mi amor a Ti sería mentiroso.

Yo, Jesús, soy el que me pongo a tus pies, a lavarte tus pies. Y lo hago para que tú laves los pies de tu hermano. Laves tu corazón limpies tu filtro.

Yo, Jesús, AMO A FONDO PERDIDO. No entiendo el amor “condicional”. Si amo, amo. Ese es mi Corazón. Esa mi Misericordia…, que significa: CORAZÓN Y ENTRAÑAS DE MISERICORDIA. O sea: algo que no puede dejar fuera absolutamente a nada ni a nadie.

Mírame a los ojos. Descubre mi AMOR. Ama así. Que lo demás, como San Pablo dice, aunque hicieras milagros, aunque te dejases quemar vivo, aunque llegaras al séptimo cielo de la devoción, SI NO TIENES AMOR, DE NADA TE SIRVE.

Es como la campana que suena y el címbalo que retiñe. Como mirarse al espejo y olvidarse de la propia figura.

Y YO SOY DIOS, QUE –AUNQUE UNA MADRE SE OLVIDARE DEL HIJO DE SUS ENTRAÑAS- YO NUNCA ME OLVIDARÉ DE TI.

MANIPULACIONES, NO. GRACIAS

LA PROVIDENCIA DE DIOS

Mc 6, 53-56

A veces se queja la gente de “que no entiende a Dios”. Claro: es como aquello de San Agustín qu pretendía meter en un hoyo el agua del mar. Hoy las Lecturas nos llevan ahí, y me permito tomar de la primera lo que yo creo que es clave para la segunda (y toda la secuencia que se viene narrando los últimos días).

Salomón ha construido, por fin, el Templo suntuoso para poner allí el Arca de Dios, con los símbolos sagrados de su presencia entre los israelitas. Y cuando ha entrado el Arca el Templo se llena de humo y tienen que salirse los sacerdotes. Salomón concluye que “el Señor quiere habitar en la tiniebla”. Traducido a un lenguaje nuestro: Dios está siempre tras esa “tiniebla” –aunque luminosa- de la fe. O Dios está siempre más allá de los proyectos humanos. O Dios es inmanipulable. Y el pecado inmenso de la sociedad avanzada del siglo XXI es que como se cree ya capaz de todo, no acepta no poder manipular a Dios. Entonces, sencillamente lo echa de su vida.

Hoy tendríamos un Evangelio un tanto anodino, muy general, inconcreto, de amplia exposición sin decir algo en particular. Pero si tomamos el contexto de días anteriores, podremos descifrar “la tiniebla” del entramado qu se oculta tras ella.

Primero fue la imprevista y hasta curiosa tempestad del Lago. Y los apóstoles –que han sufrido pavor y extrañeza de Cristo “dormido”, atracan en la playa más inmediata para sosegar sus nervios. Y vienen “casualmente” a un paraje inhóspito donde “una legión de demonios” tiene atrapado y embrutecido a un pobre hombre. Un creyente podrá llamara providencia a todo lo ocurrido, para que así ese desgraciado encuentre a un salvador.

Simultáneamente, un pueblo al que le interesaban más sus negocios sucios –que se le han venido a pique- optan por prescindir del paisano vuelto en sí, vuelto a ser persona, capaz de convivir con los de su pueblo, y pedirle a Jesús que se vaya de allí. Ellos no pueden ya evitar “la desgracia” en sus negocios, pero no quieren entre ellos al “culpable”, a Jesús. Le es una tiniebla inadmisible lo que ocurrido, y no se fijan en la luz del hombre del pueblo que vuelve a ser humano, normal, en su juicio.

Y Jesús se ha de embarcar y marcharse… No sé si con rumbo fijo o no. Pero “casualmente”, la expulsión que ha sufrido viene a ser salud, gozo, ilusión nueva, precisamente porque ha llegado Jesús. Si los de Gerasa lo hubieran aceptado, la historia de este momento sería otra. Pero es la que es, con un Jesús cercano, liberador, iluminador de una nueva realidad que les levanta el sentido de la vida. Repito que a eso, los creyentes le llamamos PROVIDENCIA.

Y “Providencia” e define como el cuidado amoroso que tiene Dios de todas las cosas”. Entendiéndolo o sin llegar a entender tantas cosas, detrás está Dios, en la bruma de la fe, en “la tiniebla” que no entiendo, pero que es un lenguaje de Dios, del Dios inmanipulable, pero siempre BUENO, porque nada ocurre en la vida que Dios no lo dirija al bien de los que ama. Otra cosa es que nuestra miopía no pueda verlo…, que “el humo de la fe” no nos deja hacer a Dios a nuestra medida, sino que nos muestra a las claras que Dios lleva su planes adelante “de otra manera”. Aquella que hizo exclamar a la mujer sencilla: “Bendita sea la madre que te parió”. Y es que es ahí, en la sencillez y humildad –en la que nos sumerge la fe, donde Dios se ha escogido a los débiles para confundir a los fuertes. Sencillamente, o admitimos “la tiniebla” o nunca alcanzaremos la Luz.

domingo, 5 de febrero de 2012

NOTA AL MARGEN

Perdonad que esté al margen de los últimos comentarios, que ni he querido abrir. Están fuera de mi ámbito, sin desprecio de nadie sino por el respeto a todos. Estoy sobre el caso pero por otros caminos.
Agradecido a cuantos participáis y hacéis vivo nuestro blog. Lo vivo con respeto. Y tengo los años suficientes como para ver pasar...

LA VIDA COMO SERVICIO

LA VIDA COMO SERVICIO GOZOSO
Domingo 5º B.- del Tiempo Ordinario
Tenemos a Job con su discurso sobre el papel de su vida… Es UN SERVICIO. Y está muy bien dicho. Se ve como el jornalero que ha de realizar la labor que le han encomendado, para recibir su jornal al final del día. Pero cuando llega a “definir su salario”, lo hace exactamente como mero jornalero sin ilusión ni perspectiva: su herencia son noches de fatiga, dando vueltas en la cama, haciéndosele interminable la noche, y acabando en un desesperanzado sentido de vacío: como un globo de aire.
Al otro lado, se ilumina la vida desde Jesús, incansable, dándole valor a cada minuto y colgado de las manos de Dios. Una mañana en la sinagoga (evangelio del domingo pasado), y cuando podría retirarse, con el deber cumplido, se encuentra con la suegra de Simón enferma. Y Jesús se acerca, se está un rato con ella, se interesa, le bromea…, y la acaba curando. Ella se levanta, hace la comida y les sirve.
¿Ya es hora de descansar? - Pues lo que se ha producido es un movimiento de entusiasmo popular y la gente –con sus enfermos- está agolpada a la puerta. ¡No va a perder la ocasión! Y para Jesús no hay sensación de jornalero al que le obligan a echar “horas extraordinarias, lamentándose de sus fatigas y vida de devanadera. Con el gozo de seguir en su SERVICIO, sale a atender a aquellos enfermos, a interesarse con su cercanía y su mano extendida curando…, y luego volviéndose a todos y quedarse con ellos para ayudarles a dar sentido pleno a su vida, mostrándoles el Reino de Dios.
Cuando llegó la hora de dormir y cada uno se arrebujó como pudo, a Jesús le quedaba una labor fundamental por hacer: ¿y qué quiere ahora Dios de Él? Y muy de mañana, a oscuras aún, mientras los demás duermen, Él se sale fuera y se retira por algún campo cercano y se pone en oración silenciosa en la que va dejando entrar el Soplo divino, la inspiración que indica camino, pasos nuevos acordes con el deseo de Dios.
Era más fácil haber tenido una piadosa “oración” y salir como había entrado, y estarse allí en Cafarnaúm ya que allí tenía el terreno abonado y la gente dispuesta a escucharlo Lo cómodo era una oración pía y seguir en donde estaba, sin influencia alguna de esas horas ante Dios.
Sus discípulos se han despertado y se encuentran la manta de Jesús doblada donde se había acostado. Y Simón ve que la puerta está entreabierta y pronto da con Él en la serena paz de la mañana: Maestro, ¡todo el mundo te busca! Y con extrañeza de Simón, Jesús le responde: “Vamos a otros lugares, porque para esto he venido”…, no para asentarme donde me va bien sino para seguir el camino que marca la voluntad de Dios. Y es que la oración hace ese efecto cuando es verdadera: que le cambia a uno el paso, por muy bueno y bonito que fuera el que se llevaba. Pero Dios no deja la vida baldía, como la sentía Job. Para el creyente, siempre hay un nuevo escalón que subir en esa escalera de la vida.
San Pablo tiene esa misma visión, al modo del Maestro. Él podría predicar el Evangelio y quedarse tranquilo en el mismo lugar y con el mismo talante. Con expresión que rasga a primera vista, dice que él tiene que predicar el Evangelio aun a pesar mío. No; no es que le pese. Es que él no puede cruzarse brazos, ni manipular la Palabra de Dios, ni trocearla para que diga lo que podría gustarle a él. La Palabra de Dios no está encadenada y nadie tiene derecho a usarla en su provecho, para su tranquilidad, para su conveniencia, con su sordina, o su vocerío. Lo que Pablo sabe muy bien es que si va a vivir ahora la Cena del Señor, no puede ser que unos estén saciados de sí, mientras otros quedan en ayunas y apartados. Porque eso no sería celebrar la Cena del Señor. Lo cual nos traslada con toda facilidad del ambón al Altar. Estamos en la misma realidad. Y ya hay que tomárselo en serio, para que al final no convirtamos en globo de aire vacío esta participación litúrgica que estamos viviendo.

sábado, 4 de febrero de 2012

Desde mi sentir

El botón de arranque
Mc 6, 30-34
Regresan los apóstoles de su misión. Y se pone en marcha de nuevo el motor. Jesús vuelve a entrar en acción. “Desaparecido” ayer cuando se habían ido los apóstoles, hoy volvemos a tenerlo en acción. EL GRUPO ha sido el motor de arranque. Es argumento en el evangelio de Marcos: a Jesús se le entiende CON EL GRUPO.
Vienen los apóstoles con unas ganas locas de contar sus experiencias en aquel periplo apostólico. Necesitan contar… Y Jesús los invita a un lugar apartado, a solas, en grupo familiar que puede desahogarse, cada uno desde su experiencia y cada uno desde su personalidad. Y Jesús cuenta con ese grupo precisamente, de caracteres tan variados, de estilos tan diferentes, pero todos en una misma dirección. En definitiva la de echar demonios y hacer así hueco a la entrada del Reino de Dios.
En esa marcha a lugar solitario Jesús no interviene directamente más. Ellos son los que conducen la barca, los que toman la dirección hacia un determinado sitio; los que reman y los que dejan de remar, porque en su ilusión de comunicar en positivo, crean entusiasmo y embobamiento con tanto bueno como han hecho. Y naturalmente, cada uno desde su modo y manera, desde su carácter y su estilo. Y si se quitan la palabra unos a otros, no ofende a nadie, sino que hay tantas cosas buenas que contar que se atropellan sin mala fe. Habla cada uno de lo que lleva en el corazón y en su sentimiento en ese instante.
Imagino a Jesús disfrutando, observando, sintiendo la alegría de cada uno, y muy comprensivo con las que podrían concebirse como “indelicadezas” de no dejar acabar, porque el otro sale con algo que le brota del alma. Y Jesús no piensa que hay que establecer turnos ni compartimentos estancos. El grupo está disfrutando como compañeros, amigos y apóstoles que van en la “barca del Reino de Dios”. Y si todos reman en la misma dirección, o dejan de remar porque les emociona lo que cada cual ha podido hacer, a Jesús se le abre una sonrisa en sus labios y le brillan los ojos de alegría al verlos unidos. Realmente ahí se puede ya adelantar aquello de que "donde hay caridad y amor (y comprensión y grandeza de alma), allí está Él”.
En efecto: allí está Él. Y en la expresión de Tertuliano: “Mirad cómo se aman”, las otras multitudes se adhieren. Primero, con tal entusiasmo y atracción que no les dejan tiempo ni para comer. Después, cuando ven que se han embarcado y que se les van, siguen desde la orilla observando, intuyendo hacia donde… Aquel grupo atrae. Y atrae tanto (aunque de momento crea la gente que todo se centra en el interés de ellos por Jesús), que van ganando terreno por la playa van haciendo al mismo tiempo su propio apostolado comentando su entusiasmo por las aldeas, villorrios y ciudades, que se atraen a miles de personas…, y a tantos enfermos…, para acabar esperando que llegue LA BARCA DEL GRUPO DE JESÚS.
Cierto que ellos esperaban a Jesús, porque todos tendemos al sol que más calienta. Lo que no podían imaginar aquellas muchedumbres era que EL GRUPO jugaría un papel esencial y distribuidor de panes, cuando llegase el momento oportuno.
Que si nos metiéramos en San Juan, entenderíamos que Juan dirige todo el relato a la EUCARISTÍA, la COMÚN UNIÓN, donde únicamente encuentra uno a Jesús real, y así tiene vida eterna. Luego, ya sabemos, avanzando el relato, que hubo escandalizados porque el lenguaje de Jesús no era el que ellos hubieran querido. Y fue el grupo que se apartó, cortó las comunicaciones con Jesús, porque ellos habían soñado con algo más a su manera.

viernes, 3 de febrero de 2012

ALABARÉ, ALABARÉ, ALABARÉ

ALABARÉ…

¡Alabaré, alabaré, alabaré… a mi Señor!. Hoy es PRIMER VIERNES de mes y empiezo por ahí. Si hace unos días titulaba: “Critica, critica, que algo queda”, hoy lo empiezo por el lado contrario. Y no es por simple “gusto”. Es porque me ha llevado hasta ahí la primera lectura de hoy. Siento siempre que tiene “ala suerte” este Primer Viernes concreto, al que le caen unas lecturas tan poco a propósito… Aunque yo le decía al Señor –al comenzar mi oración- que Él llevaba la batuta cuando quería iluminar lo que uno ve oscuro y no sabe por dónde tirar.

Y realmente la luz de Dios me llega cuando veo esa preciosa lectura primera, pura alabanza a David: enjundia en su capacidad de amar, bálsamo en el sacrificio, sencillez de niño y bondad de niño que jugara con los cachorrillos de leones como con corderillos, muchacho que saca fuerzas de flaqueza frente al gigante contrario, liberador de la esclavitud de un pueblo; protegido y amado del Señor y alabado por las gentes, vencía al mal y daba gracias a Dios en todas sus empresas, alabándolo, cantando en su honor en sus versos, y capaz de hacer música de la vida, fueren cuales fueren las circunstancias.

Y si sale al final su pecado –que no fue pequeño ni momentáneo, fruto de un mal instante-, lo que queda es que Dios lo perdonó. Y en los Hechos de los Apóstoles, lo definirán –aunque pecador- como “Hombre según el Corazón de Dios”.

Me quito el sombrero, Señor. Se cumple el ALABARÉ, ALABARÉ, ALABARÉ…, y cae por tierra la mugre del “Critica, critica…”

El Evangelio no es para tirar cohetes de gozo en un primer Viernes que celebra el AMOR. Y sin embargo es muy significativo que el día que Jesús ha enviado a sus discípulos a predicar y está en este momento sin ese SU GRUPO, el evangelio se va a contarnos una historia de dolor, abuso, borrachera, sangre y venganza. Es “otro mundo” ese momento sin tener protagonista a Jesús. Y no lo tiene porque Jesús no se concibe a sí mismo como un ser individual. San Marcos, desde luego, no puede concebir evangelio de Buena Noticia –a Jesucristo- si no están LOS OTROS, y en “los otros” no tuviera Él su propia existencia viva entre los hombres.

Para un PRIMER VIERNES, recordatorio mensual del AMOR DE DIOS en Cristo, no está mal la lección.

jueves, 2 de febrero de 2012

HOMBRES DE TRONO del Corazón de Jesús


Cuantos podáis,
a cuantos conozcáis,
COMUNICADLE

que el próximo viernes 10
podemos y queremos
encontrarnos para contarnos nuestras cosas.

Teléfonos de contacto:
658 50 38 07
952 285678

LUCES EN LA SOMBRA

DÍA DE LA LUZ

Hoy nace los cuarenta días desde Navidad. La cuarentena de la mujer que dio a lu. De ahí que tantas veces se hable del día “de la purificación”. En realidad no es ningún rito ni acción sino que la mujer sale ya de la casa nuevamente. Sí es el día litúrgico de la PRESENTACIÓN DEL SEÑOR, según lo mandado en la ley de Moisés para los varones primogénitos, que son llevados al Templo para ofrecerlos a Dios. Aunque no es que se queden allí. “Se rescatan” haciendo una ofrenda al Templo. En el caso que nos ocupa, dos tórtolas o dos pichones. Y los padres se llevan a ese hijo para criarlo y educarlo en la Ley del Señor.

La liturgia va explicitando más. En Navidad se decía: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; una luz les brilló”. Hoy esa LUZ sale a la vista de todos, como luz que alumbra y como lejía que lava y purifica, como el fuego que refina el oro.

Jesús es llevado al Templo por sus padres. De entre la gente que pulula por aquellos patios, un anciano se adelanta, toma al Niño y hace una emocionada oración a Dios: Ahora ya puedo morir en paz, porque mis ojos han visto al Salvador, Luz para el mundo entero. Ya está en marcha la Luz.

Por eso la liturgia solemne comienza con una procesión de luces o antorchas (=candelas) desde una Capilla próxima hacia el templo principal. La Luz ya va caminando para extenderse. Pero Simeón advierte que no es un camino de rosas. Ante la luz, unos quedan iluminados, porque la aceptan; otros deslumbrados, porque no la aceptan. Y la Luz de salvación, viene a convertirse en dilema, y se hace sino ante el que la humanidad se divide. Los que aceptan, son iluminados y hallan el gozo del camino de salvación. Los que no aceptan, se vuelve de espaldas a la Luz. Y eso, naturalmente, constituirá un intenso dolor en el corazón de aquella madre, que sentirá la espada que le atraviesa el alma, y que ser irá clavando hasta penetrarle su ser entero el Viernes Santo.

También hay una mujer, una viuda más de noventa y un años, con 84 de viuda a sus espaldas. Pero no como viuda que se echa a llorar su soledad, sino volcando en el servicio del Templo, y en el optimismo de la salvación, toda su capacidad de amar y dar. Y ahora, en concreto, anunciando al Niño a todos los que entran allí.

Un día como hoy atrae varias miradas y patronazgos, o sentidos ejemplares. LA VIDA CONSAGRADA encuentra en la presentación de Jesús en el Templo, para Dios, el sentido de su vida; su razón de ser. Se dejan muchas cosas, y se da la vida y el trabajo en amor a Dios y servicio a su causa. Es cierto que el Evangelio es para todos, pero afina más quien no se queda en vivir avanzando en ese género de llamada general, sino escogiendo las características más típicas y exigentes del Reino, las que Jesús pidió a quienes quisieron seguirlo de cerca: los llamados “consejos evangélicos”.

Las personas mayores encuentran en Simeón un ejemplo de hombre fiel y ejemplar. Con lenguaje moderno diríamos “los jubilados” activos, que saben que mientras hay vida, hay que dar algo de sí a favor del Reino de Dios. En los múltiples movimientos de Iglesia, la llamada “Vida ascendente”, o vida que avanza, encuentra en Simeón y Ana un estímulo para saberse llamados a una misión activa, según las posibilidades de cada cual. Simeón y Ana, las dos personas mayores de este momento evangélico, les están llamando a mostrar a Jesús en sus ambientes.

Ana, la viuda –la verdadera viuda-, la que de suyo sufre las inclemencias sociales…, y tantas más, ofrece a las Viudas Cristianas una razón para vivir con sentido activo, servicial, pacífico, y anunciador de esperanza.

TODO FIEL CRISTIANO es LUZ y está llamado a trasmitir luz por dondequiera que vaya. Luz que no está para guardarla en el pañuelo como los inútiles y los cobardes espirituales, sino para ponerla en el candelero y así alumbre a cualquiera que mire…, no contentos en quedarse pasivos a verlas venir, sino queriendo emprender en esa llama de Luz al mundo entero…, el de su entorno, en la acción; a todo el mundo, en su oración.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Al día...

CRITICA, QUE ALGO QUEDA

Mc 6,1-6

Demasiado corto el espacio de esta explanación para decir con viveza todo lo que se puede decir. Venía Jesús precedido de fama “por la comarca de Galilea”. Nazaret está en Galilea. Viene Jesús con toda su ilusión a su patria chica en a que ha vivido casi 30 años, y siempre con buena amistad con sus paisanos. Se va a encontrar con ellos y con su Madre y su familia.

Hoy va a la Sinagoga. Es sábado y tienen con Él la deferencia de ofrecerle la cátedra para leer y explicar la Palabra de Dios. En los demás sitios se han admirado de sus palabras y su “autoridad” en la presentación de esa Palabra. Aquí surge la voz viperina de uno que pregunta, como si no dijera nada: “¿De dónde le vienen a éste esa sabiduría y esas palabras? ¿No es el hijo del carpintero, y no conocemos de sobra a su familia? Y se escandalizaban de Él. Eso era lo que pretendía el que habló.

Salgo del piso, encuentro en el ascensor al vecino del 7º. Ni una palabra en la bajada de los 7 pisos. Veo a mi esposa: ni un piropo, ni una alabanza. “Mi marido es un manta”. Llego a la calle…, me encuentro a Fulanito: “¡Qué antipático es el compañero de trabajo que me tocado”. Y voy en el autobús. Oigo a unos que son conocidos por su estar en la iglesia, y van diciendo pestes de otros compañeros del grupo. Más allá… Así sucesivamente.

En cambio un probo señor va comentando la elegancia de su vecina. “Tiene mucha clase”. Los hijos de este matrimonio están en la guardería desde que acabó el permiso de maternidad, y cuando los recogen por la noche de la casa de los abuelos,…: ¡A ducharse, cenar y acostarse!, dicen sus padres, “rendidos por sus trabajos del día”. Ella se queda viendo en un televisor el programa basura, y él su partido de fútbol.

¡Otra vez Nazaret! Otra vez toda la fama “en Galilea” (allí fuera)…, y los paisanos “escandalizados de Él”! Y se pone la carne de gallina, cuando Jesús pronuncia aquella sentencia: “Un profeta no es despreciado sino en su tierra, en su patria y en su casa”. Y se añade, como si hubiera un cortocircuito en la posibilidad de Jesús: “No pudo hacer allí ningún milagro”. Se extrañó de su falta de fe, y se fue a recorrer los pueblos del alrededor.

San Lucas, que escribe en griego, utiliza un tiempo y un modo verbal de enorme fuerza: Se alejaba. Expresión de que se fue alejando para no volver más. Es escalofriante. E interrogante cien por cien. Misas muchas…, obras pocas y aun contrarias. Comunidades de mil tipos, y distanciamientos viscerales entre miembros del mismo grupo, o entre unas comunidades y otras. ¡Aunque se hagan milagros! Con las gafas negras y el árbol del propio egoísmo delante, somos incapaces de ver lo bueno que tenemos a nuestro lado. A nuestro lado somos siempre el mero hijo del carpintero…, y nos escandalizamos. Y nos extraña que “allí no se puedan hacer milagros”.

El Evangelio al día. Sencillamente.

martes, 31 de enero de 2012

A FONDO PERDIDO

A FONDO PERDIDO

Mc.5, 21-43

Desde siempre se me ha ido el corazón más hacia el modo de fe que siente la mujer de las hemorragias. Aquí Marcos enchufa dos situaciones de fe. Jairo, angustiado porque su hija se muere, y llega a Jesús y le da los pasos que él piensa que hay que dar para que Jesús actúe. Si leemos el texto, observaremos que el hombre no se limita a pedir. Él dice cómo debe actuar Jesús.

Por el contrario, la mujer querría pasar desapercibida. Su fe en Jesús, ciertamente que ya a la desesperada de que doce años de enfermedad la han arruinado económica y anímicamente, se ciñe a un oculto deseo: llegar siquiera a rozar el filo del manto de Jesús. Y quedaré curada”. Así de simple.

Cuando ve uno desde la atalaya del acompañante de almas, ve uno la enorme diferencia que hay entre la manera de vivirse la fe en unos y en otros. Y no tengo la osadía de decir que es mejor una que otra. Pero sí recojo unas sensaciones especiales. Y si fe tiene un paralelismo con el amor, en lo humano y en lo divino, más veo las diferencias.

Jairo viene a lo suyo y lo que le estorba es que se detenga el paso porque la mujer irrumpe en medio. Por su parte, ella no hubiera interrumpido nada, al mismo tiempo que alcanzaba en silencio su objetivo. Fue Jesús, que está por encima de todo esos modos humanos, quien detuvo la marcha, quien quiso saber qué había pasado, porque de mí ha salido energía de salud. Y la mujer, que se había escurrido entre la gente –desapercibida- lo mismo que llegó, tiene que presentarse, temblando, pensando que haya podido molestar y disgustar al Maestro. No, no le había molestado: se había gozado en aquel silencioso hacer como quien nada hace, pero lo ha hecho todo. Su fe, esa fe, le ha devuelto la salud.

Imagino a Jairo nervioso. Se están perdiendo minutos valiosos en su petición concreta: “ven”. Y Jesús tiene que hacer una corrección a su impaciencia. Tú cree; nada más. Eso es lo que creo que le diferencia de la mujer. Que su fe encerraba “condiciones” a su modo de pensar.

Punto y aparte son ls plañideras, las que van a lo suyo (es su modo de vivir); las que se ríen de Jesús porque dice Jesús que “la niña simplemente duerme”.

Cuando Jesús salió de la casa, habiendo hecho lo que Él sabía que tenía que hacer, las que se habían reído debieron quedarse más calladas que la muerta de antes. Jesús no dijo nada. Simplemente e alejó ya. No había nada que decir. A Jesús se le debe dejar hacer, y no estar tan encima que luego haya que tragarse la risa o el llanto, porque todos habían sido “más listos”…

A veces se me ocurre si no habrá que pensar que el Sacerdote vive situaciones semejantes… [Porque Jesús no era de palo tampoco].

lunes, 30 de enero de 2012

TERCER VIERNES DE FEBRERO

POR UN ERROR MÍO -CONFUSIÓN CON MARZO- NO HE DADO EN EL BOLETÍN DE FEBRERO LA FECHA DE LA ESCUELA DE ORACIÓN DE FEBRERO.

SERÁ, D.m., EL VIERNES 17.
NO HE PENSADO TEMA. pero se puede sugerir.

Tendremos un inconveniente: SE NOS HA MONTADO ESE VIERNES PRECISAMENTE EL CINEFORUM que se ha organizado precisamente para ese día, tercer viernes, A LAS 7'30.

EXPURGAR

EXPURGAR

Mc. 5, 1-20

Naufragaba la barca cuando Cristo intervino y puso calma. Fue el último evangelio de la semana pasada, y un interrogante. Una respuesta al interrogante: los apóstoles prefirieron no seguir viaje sino irse hacia la playa más cercana. Y la playa más cercana, casual o providencialmente, fue la agreste de Gerasa o Gadara. Todavía más agreste con lo que se encontraron (¡otra “tempestad” de distinto tipo pero no de menos calibre: el endemoniado enloquecido, indomable, hecho fiera y no hombre, amenaza y peligro vital para un pueblo, su aldea, sus paisanos!). Un verdadero endemoniado que lo que no quiere es tener que ver nada con Jesús, a quien se viene a encontrar, precisamente ahora. Y Jesús manda al demonio (y mil demonios) salir de ese hombre terriblemente esclavizado.

Si supiéramos cambiar de lugar y tiempo, encontraríamos muchos cerdos que esclavizan, abusan, se aprovechan, se enriquecen…, a costa del pobre hombre. Atado con los grillos y las cadenas de una injusticia (=mal) que le tiene casi al borde del cementerio de su desesperación.

Cristo interviene liberando, devolviéndole la calidad de hombre. Sale Jesús a favor del pobre.

Pero los cerdos que están representando a los que se enriquecen injustamente a costa de los demás, son los verdaderos endemoniados. Y sin embargo el pueblo interesado y absurdo, vive de esos cerdos. Y que Jesús le libere al paisano –a punto de suicidio por desesperación- no le importa, y sin embargo se lamenta de la ubre que le han quitado para chupar del bote.

La solución es que el pueblo quitó a Jesús de en medio. ”Le pidió que se fuese”. Valían más sus cerdos que el paisano curado. Que el desgraciado volviera a ser hombre, verdaderamente hombre, libre, vestido, sereno…, eso no le decía nada a ese pueblo. Mejor que Jesús se vaya. Que una sociedad sin Dios es mucho más manipulable y bestial.

¿Habéis entendido un poco mejor este extraño evangelio, en vez de perdernos en cuestiones sin sentido? Al menos el que fue curado lo entendió y quiso irse con Jesús. Al fin y al cabo para sus paisanos no era nadie; para Jesús sí había sido objeto de atención y consideración como persona.

Pero Jesús le dio otra salida diferente y que era como un grito en la noche: que se quedara en su pueblo (el que no quiso tener a Jesús), y que allí fuera como un foco de luz, o bien para ser testigo de un valor auténtico que los otros no habían sabido ver, o para ser un grito de alarma de lo que supone haberse encontrado con Dios.

Los cerdos de la parábola y la anécdota, quedan en un ínfimo plano de importancia.

En cambio nunca me ha preguntado nadie sobre una escena que, aunque no narrada, es la más triste: Jesús ha de salir echado de un territorio, porque se había ocupado del bien de una persona. Esto sí que me duele en el alma. Aunque en el Corazón de Cristo quedaba la satisfacción de la primera tempestad del lago, que había tenido ahora la explicación que no supieron darse los propios discípulos: “¿Quién es Éste?”

En realidad, PROVIDENCIAS DE DIOS, que no sabemos ver, pero que está siempre presentes para el bien de la humanidad.

domingo, 29 de enero de 2012

Siguen los INTERROGANTES

PROFETAS, AUTORIDAD Y REALIDAdES

Cuarto domingo del Tiempo Ordinario (B). El pueblo se dirige a Moisés y le pide que no le hable Dios, porque “se asustan”; que les hable un profeta. Y Dios pone a Moisés como su trasmisor para el pueblo. Y en definitiva, profeta tras profeta, CRISTRO como el definitivo, que encierra en sí hablar con la autoridad de Dios, a la vez que es un hombre como los otros hombres. Con tal poder de Dios que echa a los espíritus inmundos, “demonios” (porque está sobre ellos y los domina) y habla con autoridad, porque Él es Altavoz de Dios (porque Él mismo es Dios). Y eso influye en el mundo circundante porque “su fama se extiende alrededor” de su Persona, palabras y obras.

Descendiendo: nos parecemos al pueblo aquel: “¡Qué no nos hable Dios!” Preferible que nos hable un profeta que tenga una voz más suave. Preferible si el “profeta” nos cuenta “los cuentecillos” piadosos del “evangelio” y nos dice que seamos buenos y que nos amemos mucho. Ya nos vamos tan satisfechos…, “y la vida sigue igual”.

Profeta que nos muestre el Evangelio en su crudeza exigente de cambio de vida, ya nos asusta, nos intranquiliza. Profeta que diga que la autoridad de Dios echa demonios, aunque esos demonios estén en el egoísmo interior, en la vida política y social, o que se meta en el crimen organizado y rentable del aborto, en el egoísmo de los padres que se reducen –a lo sumo- a la parejita, o que presenten la sexualidad como exigencia y responsabilidad de la paternidad, o la pasmosa facilidad -y escandalosa- con que ya admitimos las parejas de divorciados, ya son profetas “que hablan de política, y nosotros hemos venido aquí a que nos cuenten la parábola del hijo pródigo”. Moisés dirá al pueblo que el profeta que no trasmite íntegra la Palabra de Dios que se le encomienda, ya está muerto..

Y San Pablo, en la 2ª lectura de hoy, nos habrá resultado extraño, trasnochado, o hemos sentido cierto escepticismo, porque habló de un tema que hoy ni nos suena bien. Pero fue –en su momento y circunstancias- el que habló con autoridad (con sentido de “autor”), una aplicación concreta de las generalidades que no llevan a nada.

La pregunta que tendremos que hacernos hoy al participar de la Eucaristía, es si algo de esto que vamos teniendo domingo a domingo ha variado nuestro planteamiento inicial. Si “nuestra fama” (=influencia sobre el entorno) se comunica y contagia, o al revés: seguimos sumidos en lo de siempre (ahogados por el entorno), y seguiremos como estamos. Si los matrimonios jóvenes siguen en su reducción de natalidad, en su ceder la educación religiosa de sus hijos a los Colegios (por muy religiosos que sean). Si ante un mundo como el actual nos lamentamos pero no actuamos en ningún sentido práctico para la mejora de la relación y exigencia familiar (o de cualquier tipo) frente a nuestros orgullos personalistas. O la influencia social que hemos de ejercer, en vez de dejar resonar en nosotros la llamada vocacional cristiana personal del Evangelio. Si “echamos demonios” personales o seguimos planteando la vida alrededor de nuestros gustos o disgustos, comodidades o "dejar pasar"...

Según la RESPUESTA QUE ENCONTREMOS a esta aplicación de la palabra profética que nos proyecta a que yo he de ir sintiéndome personalmente comprometido, podremos salir a gusto de estas Eucaristías, o seguiremos en nuestras “tranquilidades” de “cumplidores”. "Cada uno que se examine a sí mismo", nos dice la propia Palabra de Dios.

sábado, 28 de enero de 2012

INTERROGANTES

Hoy me he llenado de interrogantes en las lecturas más habituales y conocidas y trilladas. Si es la 1ª lectura, ¿por qué David fue tan clarividente y justo con el hipotético abuso del vecino aquel, y se había pasado por alto –tan fácilmente- la ristra de injusticias que él había cometido él mismo en un hecho concreto personal?

Mc. 4, 35-40

Se me hacen varios interrogantes, que no voy a resolver porque no sé resolverlos, pero que pienso que en este momento histórico concreto pueden dejarnos un planteamiento profundo. Por supuesto, a los que piensan. A los que no piensan, no les complico más.

Dice el texto que: “los apóstoles se llevaron a Jesús como estaba”. Mil veces he pasado por encima de ese interrogante aunque no he dejado de hacérmelo. Pero ¿para qué querer buscar lo que no podré entender? Y sin embargo el Evangelio no banaliza, y algo querrá decir.

“Otras barcas le acompañaban”. Pero no debieron ir demasiado lejos porque no se dice que a ellas les cogiera la “tempestad”. ¿O qué nos dice con eso el evangelista?

De todos los millones de peregrinos a Tierra Santa, que han hecho la travesía del Lago, ¿les ha sorprendido a alguien una “tempestad súbita” semejante o parecida? El Evangelio nos narra dos “tempestades” así. Y se sabe el paralelismo que tiene en terminología bíblica, y aun profana, el mar y el mal: “el mar tempestuoso de la vida”. La “tempestad” les está afectando sólo a los apóstoles. Jesús duerme tranquilamente en popa sobre un cabezal y las olas caen sobre Él, y parece que ni se entera. No le afecta el mal. Ellos luchan hasta la extenuación, gritan desesperadamente: “¿no se te da nada que nos vayamos a pique?” Y Jesús les dice que tienen poca fe…, y Jesús se pone en pie en la barca –aquella barca que se iba a pique y Él no se tambalea… Al revés: “manda al mar y le obedece”, y se le somete como un corderito a sus pies. El mal no le llega. Lo vence con una sola palabra. A ellos les afecta por falta de fe. ¿Se diría que es falta de fe estar muertos de mido cuando la barca está a punto de hundirse?.

Y la gran interrogante: ¿QUIÉN ES ÉSTE que hasta el MAL le obedece? ¿Realmente, a estas alturas, no sabían ellos “quién era Jesús”. Pienso mucho en el sentido que da Ignacio de Loyola a su petición del conocimiento interno del SEÑOR, que no es sólo “Jesús de Nazaret” sino EL SEÑOR mismo de la Resurrección, el poderoso, el triunfador, en la figura real, humana, de Jesús. Y entonces, para quienes leemos hoy el Evangelio, a la par que descubrir a Jesús en su humanidad real, con sus sentimientos, sus afectos, sus sufrimientos…, deberemos elevarnos a los sentimientos mismos de Dios. ¿Y no habrá que ver también ahí a la propia Iglesia, que es el Cristo ACTUAL…, con sus situaciones tempestuosas de fieles que abandonan, de otros que viven tan a medio gas su compromiso bautismal cristiano, nuestros Obispos…, la Jerarquía en general y en total?

Es evidente que el salto es triple salto mortal. Pero ¿qué nos estará diciendo a los cristianos la languidez de nuestra fe; a las Congregaciones religiosas la carencia de vocaciones, y con actuales edades ancianas, que –a la vez- han de enfrentarse a una realidad tan absolutamente nueva; ante la tremenda incertidumbre de futuro el ver que “el lago” se remueve desde sus fondos y nos deja a punto de gritar: “que nos vamos a pique”?

¿QUIÉN ES ÉSTE, por una parte “dormido a la vez que empapado por las olas tempestuosas, y erguido sobre ese bamboleo mandando al mar y el mar echándose a sus pies?

Lo curioso es que el texto acaba con esa afirmación, pero no da respuesta a ¿QUIÉN ES ÉSTE?

Y creo que hay una intencionalidad de dejarnos en el misterio de “lo futuro” y la pregunta: por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?

jueves, 26 de enero de 2012

LO PEQUEÑO ES MUY GRANDE

LO PEQUEÑO ES MUY GRANDE

Mc 4, 26-34

Os falté a la cita del jueves porque a las 7 de la mañana viajaba ya hacia Madrid para cosas trabajos del APOSTOLADO DE LA ORACIÓN. Y el viernes lo tenéis por adelantado porque otra vez tengo que viajar para otros menesteres del mismo APOSTOLADO.

Quizás las parábolas de hoy son la exaltación de lo pequeño…, empezando por lo pequeño del hombre mismo ante la grandeza de la Gracia de Dios. Así, pues, aquel labrador siembra y se puede ir a su casa porque ya nada puede hacer más de lo que ha hecho. Dormirá, se levantará, etc., y una mañana aquella tierra aparentemente árida el día anterior, verdea… Y la planta crece sola, sin que él sepa cómo. ¡He aquí lo grande! A él le toco, eso sí, echar la semilla. A él le corresponderá el riego a su tiempo, la escarda… Pero cómo crece aquella planta, él no sabe cómo. Y un día la planta echa espiga y la espiga grana, y cuando llega el momento, él mete la hoz, porque ha llegado el momento de recoger. ¿De recoger qué? Una semilla pequeña que él plantó y que ahora es cosecha.

Lo que Jesús nos explica así de fácil es que el ser humano no tiene en su mano la fuerza del Reino de Dios, la Gracia, que es puro don. Que él cuide los detalles propios del agricultor, pero lo que tiene ahora es gratuito (=gracia), don.

Lo muy poco de él…, lo muy grande que hace Dios.

No sólo: un grano de mostaza es la semilla más pequeña. Y sin embargo, una vez plantada, se hace un arbusto capaz de sostener los nidos de las aves. Pequeño, muy pequeño, casi imperceptible. El Reino de Dios no se hace de grandes cedros. El Cedro es el propio Dios. No podemos añadir un milímetro a nuestra estatura ni un día a nuestra edad. Dios hace luego maravillas, y crea ese árbol que nos cobija (a buenos y a malos, a justos e injustos…; que luego vendrá la poda; pero nadie se le niega la posibilidad)

Y el puñado de lavadura que la mujer mete en una masa grande…, y toda la masa fermenta. ¿Cómo se produce eso? Ahí está. De donde se siguen dos reflexiones: de una parte, lo mismo de las dos comparaciones anteriores. Algo muy pequeño que acaba haciendo un efecto grande. La Gracia de Dios actúa en el más simple, en el menos inteligente, o en el más sabio de ciencias humanas…, y le da un nuevo ser: el Reino de Dios no tiene comparación con nada humana, ni pude comprarse con el mayor tesoro. Es gratuito…, es acción y donación de Dios, donde la persona sólo y –por decirlo así- únicamente le toca tener la bandeja dispuesta…, o incluso menos: no dificultar y no negarse al regalo que viene a hacerle Dios.

La otra reflexión nos incumbe a todos: ¿no seré yo el llamado a ser levadura que penetre algún masa…, que comunique ese don, que haga real una nueva realidad en otros, en los que Dios quiere actuar, y yo –pobre de mí- estoy llamado a ser instrumento? Sigue el mismo misterio de lo muy pequeño que llega a ser precisamente grande en el misterioso Reino de Dios?

miércoles, 25 de enero de 2012

SAN PABLO Y SU CABALLO

SAN PABLO Y SU CABALLO
No hace mucho un sacerdote me oyó hablar de que Jesús derribó a Saulo del caballo. Y al acabar aquel acto penitencial me preguntó jocosamente: ¿de qué color era el caballo de Saulo?. Creí que era un chiste pero no: es que el tal “caballo” nos lo hemos fraguado nosotros en nuestra fantasía. Los hechos de los Apóstoles no mencionan caballo alguno en las dos narraciones que hace del “derribo de Saulo”.
Anécdota parte, lo que sí es evidente es que “el Señor le hizo caer por tierra”, bajarlo de su soberbia, su odio, su osadía, su pretensión. Le dio los medios para que Saulo recapacitase que no iba a lograr su intento. Le puso delante todos los medios para un auténtico cambio: UNA VERDADERA CONVERSIÓN. Claro que esa conversión nunca se impone. Ha de acogerse libremente; ha de responder el individuo por sí mismo, supuesta la ayuda –siempre- de la Gracia de Dios.
Aunque hoy prevalece la fiesta de la Conversión de San Pablo sobre la lectura de este miércoles, vendríamos a la misma. Hoy hubiéramos tenido delante la parábola por antonomasia ´a mi juicio- que es la del Sembrador.
“Saulos” puede haber muchos. Y muchas oportunidades para salir convertidos en “Pablos”. Sin embargo explica Jesús muy bien por qué no es así: porque al llegar a uno la Palabra –la semilla-, uno la acoge en buena tierra; otro tiene demasiadas cosas entre manos y demasiados intereses creados; otro es de los típicos “querría” (pero nunca se pone e marcha), y otros dejan pasar la oportunidad porque no quieren complicarse y oyen pro escuchan; su corazón no admite más que lo suyo propio.
Y ya sabéis: todo esto tiene una traducción muy personal e individual: soy yo mismo quien tengo dentro de mí todas esas realidades. En tanto la Palabra me endulza el sentimiento y la devoción, la acepto. En lo que no, me parece “muy hermosa” y la medito, pero por unas cosas o por otras, no me entra, no arraiga, no tiene espacio para poder cuajar.
A Saulo le costó quedar ciego un tiempo (aunque él creía ver todo tan claro); tener que ser llevado de la mano (cuando él era el jefe de expedición que mandaba e imponía su criterio); y tener que ponerse a las órdenes de un cristiano, Ananías, al que Saulo quería llevar preso. Y Saulo agachó la cabeza. Ofreció su espacio de “tierra buena” en vez de los otros envenenados. Y dejó de ser Saulo, el perseguidor y el blasfemo para que, en adelante, su vida sea Cristo, y Cristo Crucificado. Eso es convertirse.
Y consecuencia evidente, proclamar por el mundo entero el Evangelio de Cristo. No es sólo “convertirse” sino hacerse nuevo desde el fondo del corazón.

martes, 24 de enero de 2012

¿QUIÉNES SON...?

¿QUIÉNES SON…?

Mc 3,21-35

No hace muchos días nos encontramos con el caso de los parientes de Jesús que pensaron que Jesús estaba fuera de sí, que no estaba en sus cabales, y se tuvieron que volver con las manos vacías.

Yo pienso que este nuevo episodio no es ajeno al anterior. Sólo que esta vez han metido a la Madre por medio, para hacer la fuerza necesaria. Eso sí: que se presentan suavemente y le envían el recado “cariñoso” de que “tu Madre y tus parientes están ahí fuera y te buscan”. Yo pienso que a María la estaban utilizando. Evidentemente María, entregada desde el principio a la voluntad de Dios y a que se haga en todo según esa Palabra de Dios”, era muy ajena al intento de la parentela. Gusto por ver a su Hijo, s evidente que lo tenía, y va con ese gusto de poder verlo.

Jesús lo sabe perfectamente, porque la conoce muy bien. Por eso el gesto y palabras de respuesta al recado que recibe es una exaltación primera a su propia Madre: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y pasando una mirada por el corro, dijo: -estos son mi madre y mis hermanos: los que escuchan la Palabra de Dios y la vive”. Buen ejemplo práctico de esa “definición” era su madre. Por tanto no salió Jesús en busca de sus familiares sino que siguió haciendo lo que estaba haciendo, como su Madre v lo hubiera hecho en una situación semejante.

Ya en otra ocasión había expresado Jesús que no es “el que dice: Señor, Señor, el que vale, sino el que vive y realiza la voluntad de su Padre del Cielo”. Y aquí es donde yo me miro a mí mismo y siento cierto escalofrío… Orar, oro. Gustarme el Evangelio, me enamora. Meditarlo con fruición, lo medito. Hasta ahí, correcto: escuchar la Palabra de Dios. Lo que ya no me deja tan seguro es si vivo acorde con esa Palabra en mis pensamientos, sentimientos, sinceridad, exigencia, sacrificios, privaciones, caridad sincera, paciencia, humildad, comprensión, altura de miras, saber pasar por alto muchas cosas, prudencia en mis palabras… (y siga la lista…)

Desde luego la vida de un santo y la misma vida de Jesús, no está definida por sus milagros y obras maravillosas, sino porque me sepa plegar gustosamente a la voluntad de Dios…, a escuchar y vivir lo que Dios vaya queriendo de mí.

lunes, 23 de enero de 2012

NO TIENE PERDÓN

NO TIENE PERDÓN
Mc 3,29-30
Creo que es una de las explicaciones más claras en los evangelio sobre lo que es la blasfemia contra el Espíritu Santo. Porque el nombre de “blasfemia” suscita otras ideas en el lenguaje común. Aquí no se trata de ninguna palabra blasfema, ningún acción directamente blasfema. Se trata de una actitud tan clara como la de no reconocerse pecador, la de justificar el propio error doctrinal o moral escapándose por la tangente, de manera que lo que había que afrontar y ponerse a buscar la verdad y corregir, no se hace, sino que se queda uno fura de la verdad, aunque sea recurriendo a las explicaciones más absurdas. Pero uno se queda “en lo suyo”.
Cuando los doctores de la Ley atribuyen a poder del demonio que Jesús eche a los demonios, están cayendo en el absurdo –hasta pueril- más grueso que puede pensarse. Pero todo lleva una finalidad: ridiculizar Jesús ante la gente para que no crean en Él, mientras ellos se quedan en sus trece y –por consiguiente- no son ellos los que tienen que cambiar.
Jesús tuvo un gesto muy humano pidiéndoles que se acercaran, con ánimo e poder explicarse sin hacer demasiado ruido ante la gente que roseaba. Y les pone el ejemplo fácilmente comprensible de que si Satanás echa a Satanás, o están diciendo un absurdo, o están llegando a plantear una guerra civil en la que los “dos bandos” de Satanás acaban destruyéndose a sí mismos. Y eso es ir a una ruina.
Por eso, como esa postura de atribuir a Jesús estar actuando con el poder de Satanás, es irreconciliable con una lógica normal, ellos están justificándose a base de un absurdo. Y si lo hacen así, ellos no se bajan de su burro. Y si no bajan de su burro, no se arrepiente y no están por acoger la verdad, es decir por aceptar a Jesús, que trae la salvación. Esa postura recalcitrante es la que expresa como blasfemia contra el Espíritu Santo, porque el Espíritu es Espíritu de la Verdad, y ellos se cierran a aceptar la verdad o a ponerse en actitud de buscarla. Por tanto ni se arrepienten ni se arrepentirán. Y el que no se arrepiente, no pude tener perdón, no porque no se pueda perdonar cualquier pecado, sino porque se han cerrado a reconocer su pecado, u error, su mala fe.

Y quería haber todo otro tema de la primera lectura, pero no puedo porque me están esperando. A verv si luego…

domingo, 22 de enero de 2012

SE HA CUMPLIDO EL PLAZO

SE HA CUMPLIDO EL PLAZO
Mc 1, 14…
Estamos ante la riqueza pedagógica de la liturgia dominical. Hoy hay dos temas, que van paralelos en l 1ª lectura y el Evangelio. Conversión y vocación. Jonás, llamado por Dios para predicar en Nínive que tienen que cambiar de conducta; Jesús que llama a sus primeros discípulos, y el mensaje esencial es Se ha cumplido el plazo, y está cerca el Reinado de Dios.
El primer tema común es muy claro: la postura única válida pa estar con Dios es nuestra apertura de alma para acogerlo. Que no se trata de “hacer sosas” sino de ser como Dios manda.
Y eso lo realiza Dios desde la cercanía del hombre. Jonás, que se resistió a la llamada, cuanto pudo, pero acaba predicando la amenaza de Dios de la destrucción de la gran ciudad si ni cambia de conducta. Los ninivitas CFEYERON A DIOS y mudaron su modo de comportamiento y su actitud interior. Dios “no cumplió” su amenaza eso precisamente era lo que pretendía), y Nínive cambió y se salvó.
A Simón, Andrés, Juan y Santiago, Jesús los llama desde la sencillez de quien pasa por la orilla del Lago y fija sus ojos en ellos. Y la llamada es simple: Seguidme.
“Seguidme” porque se ha cumplido el plazo anunciado por Dios en las Escrituras Santas: El Reinado de Dios está cerca. Por tanto, CONVERTÍOS Y CREED LA BUENA NOTICIA.
“CREER LA BUENA NOTICIA es CREER EL EVNGELIO. Y “creer el Evangelio” es Seguirme… No es “hacer cosas” sino SER SEGUIDORES de Cristo, que es el propio Reinado de Dios…, es el momento en que Dios vuelve a ser el referente decisivo de la vida de la humanidad. Por lo pronto, de la vida del CRISTIANO. Es pasar desde esa idolatría en la que lo que cuenta es el placer, la apetencia, el “no me gusta”…, EL YO como norma de todo (amor propio, egoísmo, egocentrismo, a una mirada y actitud interna que SABE AMAR, que se abre al AMOR. Y como el Ser más perfecto y digno de amor es Dios,, creer es AMAR, y AMAR es vivir de acuerdo al amor: de acuerdo con Dios.
No es si “tal cosa me obliga, si es “un precepto”, si “no hay más remedio”… Eso lo hace cualquiera que está a las órdenes de otro, aunque lo odie. CREER-AMAR es bastarme saber que mi amigo quiere o gusta algo, para que yo lo haga, sin obligación alguna. Me basta saber que le agrada.
Lo que Jesús viene a traer es ese cambio radical de postura: del mero “cumplidor” de sus obligaciones o “devociones, al SEGUIDME a FONDO PERDIDO, sin siquiera decir para QUÉ. Porque aquello de “os haré pescadores de hombres” era algo que poco podrían comprender los pescadores del Lago. Pero el seguirME, EL ir con Él, era cuestión de una atracción personal, de una cercanía, y de un amor –todavía en ciernes- pero que provocaba confianza e ilusión.
Nuestro CAMBIO PERSONAL no se hará en función de “cumplir” lo que hacemos, lo bueno que hacemos…, sino en la medida que el corazón se implique en un amor a Cristo, en una fidelidad al Dios-Rey, a quien se le pone sobre TODO, sobre todas las cosas, sobre mi propio gusto.

En la 2ª lectura el argumento de Pablo es el mismo, aunque desde otra perspectiva. Para Pablo, la vuelta de Cristo es inminente. Por tanto, hay que posponer todo eso que es la vida diaria, porque lo que hay es que estar a la expectativa, para únicamente estar pendiente e ese DIOS-REY que –por fin- restablece su Reinado de amor en el mundo. Todo lo demás ya no tiene valor, no puede distraernos de lo fundamental.

Si al venir hoy a nosotros Jesucristo-Hostia de amor, nos iluminara la mente y el corazón para comprender dónde está el secreto de un cambio, un perfeccionar nuestra actitud de fe-amor, de compromiso de seguir a Jesús en su llamada continua del Evangelio orado a fondo, comprenderíamos por qué se ha cumplido el plazo y el momento es inminente. ¿Quién podría asegurar que esto no va con él?

sábado, 21 de enero de 2012

NO ESTABA EN SUS CABALES

NO ESTABA EN SUS CABALES

Mc 3, 20-21

Hoy os he dejado esperando. Tuve que atender obligaciones que no podía eludir. Perdonad.

Acababa Jesús de elegir a sus Doce compañeros, para que estando con Él, aprendieran como discípulos que conviven con su maestro (forma normal de los verdaderos maestros de ese tiempo). Ya había tenido enfrentamientos de los fariseos con Él, y eso que aún no había formado grupo estable. Aquello tomaba dimensiones de envergadura, y con los jefes de Israel e influyentes fariseos en su contra, en abierta oposición y hasta casi persecución. Hasta habían pensado –junto a los herodianos. Cómo quitarlo de en medio. Era ya un “enemigo” de cuidado.

Los parientes deciden intervenir, porque tiene perdido el juicio; es un fanático, se ha creído mesías, es un pobre aldeano de Nazaret que pretende ser “Maestro” y se rodea de gente de poca o mala fama. ¿Qué más lógico que intentar los parientes llevárselo consigo y quitarlo de la vida pública?

Ahí deja el episodio el Evangelio. No explica más, no dice cómo se desenvuelve la situación, ni como Jesús se libra de ella. Lo que es evidente s que los parientes se volvieron “con las manos vacías”.

Recuerdo una chica valiosa cuya vocación traté, y que podía asegurarse que podía cuajar… Estaba eb 4º de carrera y –por tanto- no eta una inmadura ni un “niña”. Sabía lo que quería. Y pese a las amenazas de su madre de que se suicidaría y demás formas de intimidación, la chica deja su casa y entra n el postulantado. Las cosas fueron a más de tal forma que la chica tuvo que renunciar a su propósito. Para aquella madre la hija estaba fuera

sde sí; no estaba en sus cabales.

Traduzcamos ahora esa situación a otras muchas que son realidades actuales. Pueden unos jóvenes elegir las carreras o las aventuras más fuera de lo normal. Y hasta ahí, “hay respeto” a la voluntad del joven. Eligen novio o novia que todo el mundo alrededor ve que es una barbaridad, un riesgo cantado… Pero “si esa es su decisión”…, dicen sus padres y parientes.

Eligen la vida religiosa o el sacerdocio… Y ahí viene ya el “tú estás loco”; primero tienes que conocer mundo…; primero haz una carrera…

Y las verdaderas locuras se pagan muy poco después, de mil modos que –luego- todos lamentan. Pero esas locuras ya no las quitó nadie de la mente.

Pienso en Jesús; pienso en el dolor que le produciría que sus mismos parientes fueran los que no lo entendían, precisamente cuando su vida ejemplar estaba dando ejemplo de una actitud cabal y religiosa, con el pleno sentido de RELIGIÓN, que busca RE-LEER constantemente los caminos que marca Dios. Se fueron los familiares con sus protestas y su fracaso. Pero a Jesús le llegó al alma mucho más, por lo que aquello suponía de “acomodación” de los suyos a “lo que había”, y no se les ocurrió escucharlo, hacerle un seguimiento normal, para descubrir el verdadero género de locura que Él llevaba en su alma: la locura por seguir los pasos que Dios marcaba en aquel momento de la vida de Israel.

¿Cabe pensar dentro de nuestra propia conciencia?